Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Fritz Kolbe

Fritz Kolbe

Fritz Kolbe nació el 25 de setiembre de 1900 en Berlín, en el seno de una familia de clase media.  Su padre fue un fabricante de sillas de montar, quien inculcó en su familia el principio de hacer siempre lo que se pensaba que era correcto, sin nunca sentir temor por ello.

En 1914, Kolbe se afilió al movimiento juvenil de clase media "Wandervogel", iniciado en 1890 como respuesta al sistema opresivo de la revolución industrial.  El movimiento moldeó en Fritz los principios políticos y su conducta personal, muy acorde con las tradiciones nacionales de antes de la Primera Guerra Mundial.

En 1917 fue llamado al servicio militar como empleado civil en el ejército.   Fue asignado a una unidad de telegrafía del servicio postal, donde permaneció hasta 1918. Luego fue transferido a un batallón de ingeniería, unidad en la que sirvió hasta el final de la guerra.

Reintegrado a la vida civil, Kolbe regresó al "Wandervogel" en una época en que se multiplicaron los movimientos juveniles y agrupaciones estudiantiles que llegaron a sumar en Alemania unos dos mil en 1920.  Era pues una expresión del rechazo de la juventud a la República de Weimar y las consecuencias de la recesión económica mundial y las sanciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles.

Pero, lo que más atraía a los jóvenes miembros del "Wandervogel" eran las actividades deportivas y los días de campo realizados los fines de semana.  El Partido Nacionalsocialista (NSDAP) vio en los movimientos juveniles una oportunidad para atraer a los jóvenes, pero como el "Wandervogel" cultivaba unos principios opuestos al Nacionalsocialismo sus miembros se encontraban en constantes grescas con los Sturmabteilung (SA), la fuerza de choque del NSDAP.

Para completar su educación, interrumpida por la guerra, Kolbe obtuvo su título de bachiller en una escuela nocturna. Luego consiguió un trabajo de aprendiz en los Ferrocarriles del Estado y ese mismo año contrajo matrimonio.  En 1925, Kolbe logró ocupar un puesto en el Ministerio de Asuntos Exteriores y fue enviado a la Embajada de Alemania en Madrid, donde permaneció hasta 1936, año en que comenzó la guerra civil en España.  Los gobiernos de Alemania e Italia apoyaron al General Francisco Franco, mientras la Unión Soviética lo hacía con los republicanos.   Después de Madrid, Kolbe fue enviado a Varsovia y poco después fue regresado a Berlín.  A mediados de 1937, Fritz Kolbe fue trasladado al Consulado Alemán en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, junto con Rudolph Leitner quien fue nombrado Cónsul General en ese país.  Se relacionó con opositores al régimen de Hitler y eventualmente se casó por segunda vez con una mujer de nacionalidad suiza.

En 1939 le ordenaron regresar a Berlín y sus amigos le propusieron que lograra ser arrestado para permanecer en Sudáfrica, pero se opuso por las repercusiones que su actitud tendría.  Kolbe partió solo, dejando a su esposa (de quien estaba tratando de divorciarse) e hijo.  Después de reunir algunos documentos que le podrían ser de utilidad en el futuro, incluyendo pasaportes en blanco, partió a Berlín. Kolbe encontró al Ministerio muy cambiado por la cantidad de personal que trabajaba, pues pasó de contar con 2800 empleados en 1936, a 10.000 en 1941, y por supuesto que la mayoría de ellos eran miembros del Partido NSDAP.

Kolbe fue asignado a un puesto bajo las órdenes de Rudolf Leitner, quien le pidió que se afiliara al partido para ser promovido a Cónsul en Stavanger, Noruega, pero Kolbe rechazó la oferta.  Sin embargo, realizó algunos esfuerzos para conseguir un cargo en algún lugar fuera de Alemania.   Simultáneamente, Kolbe hizo contacto con activistas opuestos al régimen de Hitler y facilitó pasaportes fraguados a refugiados judíos.   También formó grupos deportivos para mantenerse en contacto con antiguos miembros del "Wandervogel".

Siendo demasiado franco en sus expresiones, una vez Kolbe se refirió a Mussolini como "cerdo" delante de oficiales del Ministerio, lo que le valió una severa reprimenda.  Sin embargo, por el tiempo que trabajaban juntos y por ser un empleado eficiente, continuó como hombre de confianza de Leitner.  A fines de 1941, Kolbe fue puesto a trabajar bajo las órdenes de Karl Ritter, de quien también supo ganarse su confianza, en el cargo de asistente.

A mediados de 1941 al Embajador Karl Ritter le asignaron el puesto de enlace, entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Comando Supremo de la Wehrmacht (OKW), bajo las órdenes del General Alfred Jodl, Jefe de Operaciones del Estado Mayor General.  De esa forma Kolbe tuvo relación con asuntos tanto militares como políticos y acceso a información clasificada.

Entre las obligaciones de Kolbe se encontraban revisar los cables diplomáticos y seleccionar los más importantes para que fueran leídos por Ritter.   Los cables llegaban de todas las embajadas alemanas y contenían informes sobre actividades diplomáticas, navales, militares y otros asuntos de interés para el Estado, que ocurrían en los países ocupados, amigos y neutrales.  La segunda obligación de Kolbe era seleccionar las transcripciones de conversaciones diplomáticas entre representantes extranjeros y el Ministerio en Berlín.  Otra función de Kolbe era leer la prensa extrajera que llegaba de Lisboa, seleccionando los artículos que a su juicio podían ser de interés para Ritter. Fritz Kolbe era responsable también de destruir las copias de los documentos secretos que llegaban a su oficina.

Así, Kolbe se convirtió en el civil mejor informado de las actividades militares y diplomáticas en el Ministerio de Asuntos Exteriores y además estaba bien relacionado con los opositores al régimen de Hitler.  A comienzos de 1942, Kolbe decidió que podría convertirse en informante de los Aliados, a pesar de que estaba consciente que eso sería traición a la patria.  Además estaba al tanto de que las ofensas capitales que merecían la pena de muerte habían aumentado de sólo tres en 1939, a 46 en 1942 y que el número de condenados a la pena capital había subido de 926 en 1940, a 3000 en 1942.

Para intentar ponerse en contacto con los Aliados, Fritz Kolbe intentó salir de Alemania inventando como excusa unas vacaciones en los Alpes suizos o italianos, pero la petición le fue denegada.  Limitado a sus actividades en Berlín, Kolbe siguió relacionándose con miembros de la oposición, no sólo en el Ministerio, sino a través del "Hospital de la Caridad" de Berlín, dirigido por el Dr. Ferdinand Sauerbruch.  Ese conocido cirujano había sido médico de algunos altos oficiales del gobierno del Reich e incluso le practicó una operación de garganta a Hitler en 1940, sin embargo, se convirtió en opositor al régimen entre 1941 y 1942.  Durante sus viajes profesionales a Zurich el conocido médico hablaba libremente en contra del gobierno del Reich.   A todo eso, antes de obtener su divorcio, Kolbe se relacionó sentimentalmente con la secretaria del Dr. Sauerbruch.

Fritz Kolbe se las agenció para pasarle información a los Aliados poniéndose en contacto con un alsaciano miembro de la resistencia francesa, a quien le reveló que al Cardenal Gerlier de Lyon lo iban a arrestar por sus actividades políticas.  Conoció también a otro alsaciano, el médico Adolphe Jung, a quien le pidió que pasara información aprovechando sus viajes a Estrasburgo para visitar a unos familiares.  En la oficina de Jung, Kolbe guardó documentos del Ministerio y continuó pasando información sobre órdenes de arresto.

Después de la derrota del 6º Ejército en Stalingrado, Karl Ritter, también comenzó a preocuparse un poco por su futuro, criticando abiertamente al gobierno de Hitler.  Kolbe nuevamente intentó viajar a Suiza, esa vez pidiendo autorización para hacer trámites legales para su divorcio, los que debían hacerse en Suiza con abogados suizos debido a la nacionalidad de su esposa.  También se abrió una posibilidad cuando se abrieron vacantes para correo diplomático, pero en ambos casos su solicitud fue denegada.

Cuando se acercaba la derrota del Afrikakorps, el Coronel Claus Schenk Graf von Stauffenberg fue herido gravemente en combate y fue remitido a la clínica del Dr. Sauerbruch.  Durante su recuperación, Stauffenberg decidió actuar directamente en contra del régimen de Hitler uniéndose al grupo de disidentes que formaban la resistencia activa.  Kokbe no estaba muy seguro que fuera posible asesinar a Hitler y decidió continuar con sus planes de pasar información confidencial a los Aliados para lograr así la derrota de las fuerzas armadas alemanas.

Decidido a correr riesgos para lograr sus propósitos, se puso en contacto con una antigua compañera del Wandervogel, Maria von Heimerdinger, jefa asistente de la sección de correos del ministerio.  Ambos se pusieron de acuerdo para asignarle a Kolbe la misión de llevar el correo a Suiza para lo cual Heimerdinger hizo los arreglos para que Kolbe recibiera su pasaporte con la visa correspondiente.

El 15 de agosto de 1943, Kolbe se dirigió a la estación de trenes de Berlín y emprendió el viaje a Suiza.  Su pasaporte diplomático le permitió pasar una revisión rutinaria de la Gestapo sin peligro de que descubrieran los documentos que llevaba adheridos en una pierna.  Al día siguiente el tren cruzaba el Rin y entraba en Suiza por Basilea.

Moverse en Berna no era fácil, porque la Abwehr y la Gestapo mantenían una extensa red de espionaje que ya había puesto en prisión a más de un centenar de alemanes acusados de cooperar con los Aliados.   Por otro lado, la policía suiza era muy eficiente en su lucha contra el espionaje y contaba ya con más de un centenar de arrestos de ciudadanos alemanes, suizos e italianos. El contacto de Kolbe en Berna era el Dr. Ernest Kocherthaler, un judío-alemán comerciante (importador de petróleo de Rusia), que estuvo en Madrid durante la Guerra Civil.  Kolbe conoció a Kocherthaler antes de que el comerciante fuera arrestado por sus relaciones con los comunistas.  El comerciante fue liberado en 1936 y viajó a Suiza donde se casó y se convirtió al cristianismo.

Kolbe se entrevistó con Kocherthaler entregándole algunos documentos para que los pasara a la Embajada Británica. En la sede diplomática, Kocherthaler trató de entrevistarse con el diplomático de apellido MacKillop, pero sólo pudo ser atendido por un Capitán Reid, quien no le prestó mucha importancia a la solicitud para que hicieran contacto con Kolbe.  En vista del fracaso, Kocherthaler se entrevistó con el Agregado Militar Coronel Henry Cartwright, quien representaba al MI9.  Cartwright era muy cauteloso con desconocidos y además estaba muy vigilado por la Gestapo.   Todas las limitadas evidencias mostradas por Kocherthaler no convencieron a Cartwright, quien por otro lado seguía instrucciones de Londres de no tratar de hacer acuerdos con alemanes opositores al régimen de Hitler.   El influyente Allen W. Dulles, jefe de la (Oficina de Servicios Estratégicos) OSS de Estados Unidos en Suiza, fue informado por Cartwright sobre la entrevista.

Kocherthaler escribió una carta a Paul Dreyfus, un muy respetable banquero de Basilea, a quien le solicitó que mediara para concertar una entrevista con algún representante diplomático británico o estadounidense.   Dreyfus había estado traficando permisos de salida para judíos holandeses y al ser descubierto firmó una declaración comprometiéndose a no continuar con esas prácticas, para evitar ser puesto en la lista negra e imposibilitándole a hacer negocios con Estados Unidos y Gran Bretaña.  Pero, por otro lado, Dreyfus le dio a los Aliados informes sobre las condiciones de vida de la población en Alemania. Dreyfus aceptó poner a Kocherthaler en contacto con Gerald Mayer quien trabajaba para la "Office of War Information" OWI (Oficina de Información de Guerra) y que tenía buenos contactos en la Embajada de EEUU y la OSS.

El 19 de agosto, Kocherthaler se entrevistó con Gerald Meyer y poco después él y Kolbe fueron recibidos por Allen W. Dulles. Dulles había aprendido una lección cuando estuvo en Suiza durante la Primera Guerra Mundial.  En esa oportunidad, se entrevistó con el propio Vladimir Ilyich Lenin y no le prestó la menor atención. A partir de entonces Dulles se hizo la promesa de no rechazar ninguna fuente de inteligencia.   Por tanto estaba dispuesto a escuchar a Kocherthaler y verificar la historia del informante alemán.  Luego de la entrevista y con muchas dudas sobre la veracidad de lo que escuchó, Dulles aceptó recibir a Kolbe esa misma noche. Mientras tanto, habló con el Coronel Cartwright para verificar la historia de Kocherthaler.

Según Dulles, Kolbe expuso todos los detalles sobre su trabajo en el Ministerio de Asuntos Exteriores y su relación con su jefe Karl Ritter.   Habló de todo, desde las operaciones militares alemanas hasta los asuntos diplomáticos.  Además contó todos los pormenores de su vida incluyendo su dirección y número de teléfono.  No dejó de lado su punto de vista sobre el estado de Alemania en cuanto a producción de armamento incluyendo tanques y aviones, así como el estado en que se encontraba la economía y la producción de alimentos y ropa para la población.  Habló sobre el efecto de los bombardeos a las industrias, las que estaban bien escondidas y camufladas para evitar el bombardeo y recomendó que se destruyera la fábrica Telefunken cerca a Berlín porque era donde se fabricaban los dispositivos para detección de aviones y de radio-localización utilizados por los cazas nocturnos.

Habló sobre los planes de evacuación y dónde ciertas personas serían reubicadas.  Describió el Cuartel General de Hitler en Rastenburg, Prusia Oriental, los lugares donde se alojaban Himler y los altos oficiales que eran trenes blindados resguardados por artillería antiaérea. Identificó la residencia del Ministro Ribbentrop y hasta hizo un bosquejo de su ubicación.

Discutió sobre los pozos petroleros de Ploesti y el resultado de los últimos bombardeos, recomendando que se repitieran para completar su destrucción. Expuso las relaciones de Alemania con Hungría y Bulgaria.   Brindó información sobre las divisiones alemanas en Grecia, Sicilia y en la frontera entre Italia y Austria. Habló sobre los tipos de aviones operando en el Frente del Este, tanto alemanes como soviéticos.  Explicó que los submarinos alemanes se encontraban con los submarinos japoneses al oeste de Punta del Cabo.  En fin, habló de todo, sobre espionaje, tráfico de armas, actividades en los países ocupados, Irlanda, Lourenço Marques, dio nombres de espías, de colaboradores etc. etc.

Dulles le preguntó qué esperaba obtener por sus informes y Kolbe respondió que nada, que todo lo hacía por convicción.  Pero que sí esperaba la ayuda de los Aliados para reconstruir Alemania después de la guerra y para enfrentar la amenaza soviética.

A las 3 de la mañana levantaron la sesión acordando una cita para esa misma mañana. Dulles y Mayer pasaron el resto de la noche revisando los documentos dejados por Kolbe.  A las 8 de la mañana de ese día 20 de agosto se reunieron Kocherthaler y Kolbe en el departamento de Mayer. Nuevamente Kolbe proporcionó abundante información.

Fritz Kolbe regresó a Berlín esa misma mañana y fue a su oficina a trabajar como si nada extraordinario hubiera ocurrido.  Por su parte Dulles comenzó a investigar a Kolbe para verificar ciertos datos y sopesar la abundante información recibida, que no llegaba a convencerlo del todo.   Dándole a Kolbe el nombre en clave "George Wood", transmitió a Washington parte de los informes para su evaluación.

En 1943 Kolbe fue a Berna dos veces para reunirse con Dulles y después dos veces más en 1944 y otras dos veces en 1945.  En total suministró en ese tiempo a Dulles 1600 copias de correspondencia diplomática procedente de 30 países.  La documentación incluía partes secretos de los agregados militares y aéreos en Tokio y Oriente Medio, informes sobre los servicios secretos alemanes en España, Suecia y Suiza, además de actividades de espionaje en Gran Bretaña y la embajada de Alemania en Estambul.  También le informó a Dulles sobre los códigos militares de Estados Unidos que fueron rotos por especialistas alemanes.

Al comienzo todos los informes de Kolbe fueron tomados con escepticismo y precaución, pero a mediados de 1943 cuando ya habían sido verificados todos los informes recibidos antes de esa fecha, se convencieron que todos los informes de Kolbe eran auténticos.  Pero, además la OSS se enfrentaba al dilema que presentaban los servicios secretos británicos, que trataban de restarle credibilidad a los informes de la inteligencia de Estados Unidos.  Finalmente, en 1944, los informes de Kolbe dejaron de ser enviados a Washington, porque con toda la documentación proporcionada, los británicos pudieron descodificar las transmisiones diplomáticas alemanas, obteniendo la información de manera directa.

Como última colaboración le pidieron a Kolbe persuadir al ministro plenipotenciario alemán, Köcher, para que cambiara de bando.  Se trataba de que Köcher evitara la destrucción de los documentos de la embajada y facilitara información sobre el paradero de las reservas de oro alemanas en Suiza.   El ministro plenipotenciario rechazó indignado el pedido de Kolbe.  Poco después Köcher fue expulsado de Suiza e internado en un campo de prisioneros estadounidense, donde se quitó la vida.  Así, los amigos y colegas de Köcher lo culparon por su suicidio y lo tildaron de traidor.

Dulles se convirtió después de la guerra en jefe de la CIA, mientras que Kolbe trató de obtener la ayuda de los Aliados sin lograrlo.   En Alemania, Kolbe fue considerado un traidor por haber ayudado al enemigo y por su parte los Aliados desconocieron oficialmente que hubiera proporcionado algún tipo de colaboración.  Fritz Kolbe trató en 1949 de establecerse en Estados Unidos pero le negaron la visa.  Después de muchos intentos por obtener un trabajo, se mudó a Suiza, donde consiguió la representación de un fabricante estadounidense de herramientas eléctricas, trabajo con el que pudo mantenerse, pero viviendo en el ostracismo.  Luego que en 1950 el gobierno alemán reenganchó a más de 100.000 empleados públicos, Kolbe solicitó su reingreso en el Ministerio de Relaciones Exteriores, para revalidar sus derechos a la jubilación, sin embargo, debido a sus antecedentes, le fue denegada la solicitud. Varios gobiernos alemanes de la posguerra lo marginaron por traidor. Fritz Kolbe murió olvidado en un hospital de Berna, el 16 de febrero de 1971, convencido que nadie le perdonaría la traición.

Después de la liberación de los documentos de la CIA, relacionados con Dulles y Kolbe en el año 2000, Lucas Delattre investigó y escribió el libro "Betraying Hitler", sobre las actividades de Fritz Kolbe.  El 9 de setiembre de 2004, Joschka Fischer, Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, en ceremonia especial, le dio el nombre de "Fritz Kolbe" a una de las Salas de Conferencias del Ministerio en Berlín y reivindicó el nombre de Fritz Kolbe, convirtiéndolo de traidor a patriota que luchó por la democracia.


LIBRO

Betraying Hitler: The story of Fritz Kolbe por Lucas Delattre.


Publicado: 20 junio/2006