Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Espionaje en Francia (2)

Muchas fueron las causas que indujeron a los franceses a espiar a favor de los alemanes.  La naturaleza humana tiene muchas debilidades y por ello se rinde fácilmente ante ofertas que le permitan obtener perdón, poder, amor, dinero o venganza.

Motivos económicos

Apenas terminada la invasión de Francia, la inflación fue un problema que apareció de inmediato, aunque si bien fue controlada rápidamente fue causa de mucho desempleo.   En esas circunstancias cualquier tipo de ingreso ocasional era bienvenido y los reclutadores alemanes encontraron mucha gente dispuesta a recibir mil francos por denunciar a un masón ó 3 mil por denunciar a un miembro de la Resistance.  Una información veraz que diera como resultado el descubrimiento de un depósito de armas era recompensada con una suma de entre 5.000 y 30.000 francos.  Gracias a eso, el conocido soplón "Johann Dollar" acumuló 93.000 francos en un año de actividades.

Mediante la fraternización ambas partes reclutaban espías, colaboradores y soplones.

Beneficios materiales

Pero los beneficios económicos no eran el único incentivo.  Para que un francés pudiera cruzar la "línea de demarcación" entre la zona ocupada y la zona libre requería la presentación de un pase o "Ausweis" que era otorgado después de muchos trámites, suponiendo que el interesado pudiera justificar la necesidad de ir al otro lado.   Los servicios de inteligencia otorgaban el Ausweis a los agentes para facilitarles su trabajo, con más facilidad que a cualquier ciudadano que necesitara visitar a un familiar o amigo. 

Era tan fácil formar una organización de espionaje que entre mayo y junio de 1941, la policía de Marsella capturó una red de espías que contaba con más de 35 miembros y de ellos sólo uno era alemán, el agente de reclutamiento Johannes Hasse-Heyn.

"Traidores sinceros"

Pero aparte de los agentes que sólo buscaban un beneficio material, los había aquellos que lo hacían por una razón de conciencia.   Muchos creían que lo que hacían era lo mejor para Francia y fueron conocidos por los servicios secretos franceses como los "traidores sinceros".  Espiar en contra de su propio país es traición a la patria, pero en Francia además de alemanes que hacían espionaje que ocupaban posiciones elevadas, había ciudadanos franceses que se consideraban alemanes, por ejemplo quienes nacieron y vivían en la zona de Alsacia.   Esos ciudadanos apoyaban a los alemanes y no tenían ningún reparo en hacer públicas sus demostraciones de apoyo.  Otros alemanes de Alsacia declaraban públicamente sus actividades en favor de Alemania y eso beneficiaba a los agentes del contraespionaje francés del gobierno de Petain para descubrir sus conexiones.

Patriotismo

El patriotismo era otra de las razones esgrimidas por nacionalistas y regionalistas que cooperaban con los alemanes.  El Movimiento Separatista Bretón, realizaban actividades propagandísticas y espionaje en favor de los alemanes.  Ese tipo de espías eran motivados por vagas promesas de independencia para el futuro.  Eugène Charpentier, soldado capturado en Dunkerque estuvo preso en un campo de prisioneros militares y fue reclutado para hacer circular propaganda regionalista.  Cinco meses después recibió instrucciones para incorporarse a su unidad en Toulouse.  Los compañeros lo recibieron al creer que se había escapado del campo de prisioneros de Nantes.  Los informes de Charpentier se enfocaban en las actividades militares de su regimiento y el estado de las fuerzas armadas francesas.

Jean Moulin

Jean Moulin capturado por la policía francesa y torturado hasta morir.

En Túnez, Argelia y Marruecos, muchos nacionalistas nativos vieron la rendición de Francia como un síntoma de vulnerabilidad y eso les hizo abrigar esperanzas de obtener la independencia.  El argelino Bouras Mohamed ben Lakdar estaba en el norte de Francia al momento de la rendición y ofreció sus servicios a los alemanes en setiembre de 1940.  Junto con su sobrino fueron enviados a Argelia después de recibir instrucción en el uso de tinta invisible y códigos secretos.  En Argelia obtuvo un trabajo en la administración pública y pudo enviar mucha información a los servicios secretos alemanes.  Fue arrestado por la policía francesa en la primavera de 1941 y en mayo fue ejecutado.

Los alemanes hicieron labores de adoctrinamiento en los campos de prisioneros.   Muchos africanos que fueron reclutados entre 1939 y 1940 para prestar servicio en el Ejército Francés, posteriormente fueron liberados de los campos de prisioneros por los alemanes con la condición de que sirvieran a los servicios secretos.

Razones políticas

Una de las motivaciones de los franceses para servir a los alemanes fue la ideología.  El período entre guerras marcó el nacimiento de ideologías basadas en la lealtad a principios más elevados que el patriotismo.  Los militantes de la extrema derecha fueron cautivados por el nacionalismo agudo que los hacía admirar el fascismo.  Ellos creían que Francia se beneficiaría por la ocupación alemana arguyendo que los alemanes instalarían la dosis de valores perdidos como la eficiencia y la disciplina.  Muchos de esos adeptos fueron enrolados por Jacques Doriot del Partido Popular Francés.  La joven militante del PPF, Suzanne Desseigne, al momento de ser arrestada por espionaje, le escribió a Petain para rogarle que no se apartara de su fe en el Nacionalsocialismo.  Otros fascistas como Marguerite Kramer y Louise Schmitt después de su arresto por espionaje, saludaban con el brazo en alto durante su estadía en la prisión en Vichy.

Razones emocionales

Muchas mujeres francesas fueron reclutadas después de mantener relaciones sentimentales con militares alemanes.  En 1941, Rachel Galy de 18 años quedó perdidamente enamorada del soldado alsaciano Robert Link, que trabajaba como reclutador de la Abwehr.  Rachel abandonó a su esposo y comenzó a espiar para los alemanes.  Mathilde Carré "La Chatte" se enamoró de un suboficial alemán y comenzó a espiar para la Abwehr, pero fue descubierta por le Sección Francesa de los servicios británicos y le ofrecieron ser enviada a Londres.  Pensando que podía hacer el papel de doble agente aceptó, pero una vez en Inglaterra fue neutralizada.   El agente Pierre de Vomecourt que le tendió la trampa regresó a Francia, pero fue detenido junto con su hermano, por el Deuxième Bureau.

Colaboracionista

Colaboracionista francés ejecutado por el ejército en 1944.

Razones psicológicas

Muchas personas con desordenes psicológicos fueron presa fácil de los reclutadores.  Los narcisistas por ejemplo veían en el espionaje una forma de aumentar su ego al realizar una actividad que los hacía más importantes que los demás.  Otros con patologías sicóticas encontraban en el espionaje un campo donde mitigar sus frustraciones, sintiéndose con un poder que otras actividades más competitivas no les brindaban.

Razones de aventura

El espionaje, como las drogas ahora, era en Francia un escape a la rutina en una sociedad industrializada.  El período entre guerras inundó el cine y las librerías con obras basadas en espionaje que era un incentivo para la imaginación.  Los espías no son por lo general personas como las muestran en las películas, físicamente bien dotados y súper inteligentes convertidos en héroes del mundo de la conspiración y del secreto de estado.  Por el contrario, ser personas comunes y corrientes, no atractivas que hagan fijar en ellos las miradas, es una de las características del espía.  Lo más importante para ellos es pasar desapercibidos y eso está muy lejos de la personalidad del Agente 007.

Encubrimiento

Los espías franceses se protegían bajo el manto de la diplomacia, de los organismos públicos, el ejército, las artes o cualquier actividad, en especial las que les daban aspectos de mucha inocencia.  Una de las formas más apropiadas para esconder las actividades de los agentes era hacerse pasar por refugiados del norte de Francia, que escaparon al sur durante la invasión de 1940 o que fueron expulsados de Alsacia y Lorena al momento de ser anexada al Tercer Reich.  Pero el encubrimiento preferido por los reclutadores eran las comisiones de armisticios que contaban con gran cantidad de miembros en todas las ciudades y que tenían autoridad para fiscalizar el cumplimiento de los estatutos del tratado firmado en Compiegne.  Como parte de esas comisiones había oficiales de enlace franceses que bien podían ser agentes pagados por el gobierno de Vichy o por los alemanes.  En el primer caso, podían advertir a los infractores sobre inspecciones o sospechas y en el segundo caso podían actuar como agentes provocadores para descubrir a los que infringían e armisticio.

Agents Provocateurs

Habían espías que actuaban independientemente de los organismos oficiales, muchos pretendiendo ser periodistas, agentes viajeros o vendedores.   En muchos casos actuaban como agentes provocadores simulando que apoyaban a la Resistance o a Charles De Gaulle.  Por ejemplo, cuando la policía francesa de Toulouse arrestó a Alwin Rose en 1941 por distribuir propaganda Gaullista, las investigaciones demostraron que en realidad estaba actuando como "Agent Provocateur" pagado por los alemanes.  El 2 de abril fue condenado a 3 años de prisión por ser agente provocador y no por distribuir la propaganda, que por supuesto estaba prohibida.  Otro agente provocador fue Henri Lafont, pagado por los alemanes.  Lafont actuó como si fuera miembro de la Resistance para infiltrase en una facción de la resistencia belga en el sur de Francia.

Las condenas a muerte

De los agentes capturados por la policía francesa, más de cien fueron condenados a muerte, aunque sólo 42 de ellos fueron ejecutados por el Ejército Francés.  El caso más notorio fue el del agente pagado por los alemanes, Henri Devillers, que fue arrestado en 1942 por el servicio de contraespionaje de la Policía Francesa por haber infiltrado el movimiento Gaullista 'Combate'.  Devillers fue ejecutado el 19 de junio de 1942, después que el pedido de clemencia fue denegado por el Presidente Petain.

La acción del espionaje alemán en el sur de Francia y en las colonias francesas fue tan efectiva, que no fue necesario que en Berlín se preocuparan mucho de la situación en los territorios de Francia Libre en ultramar.  Fue después de la invasión aliada al norte de África, realizada con la colaboración francesa, que los alemanes deciden ocupar militarmente el sur de Francia.  A partir de ese momento los servicios secretos franceses dejan de investigar a los agentes pagados por los alemanes y se dedicaron a tiempo completo a investigar a la Resistance.


Bibliografía

-REVISTA: History Today, Vol 56, Enero 2006.

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- La delégation française aiprès de la commission allemande d'armistice.  1940-1942.  Paris 1947.
-Les dossiers de la Seconde Guerre Mondiale.  Editions Gerard & Co. Verviers, Bélgica.  1965.


Publicado: 04 febrero/2006