Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La Abwehr

La Abwehr

Cuartel Gnereal de la Abwher, Berlín

El servicio de Inteligencia alemán llamado "Amt Auslands und Abwehr", o simplemente Abwehr, fue creado en Prusia en 1866.  Quedó demostrado que durante la guerra con Austria el servicio de espionaje prusiano fue fundamental para ganar el conflicto y desde entonces se mantuvo en estado operativo.  Luego durante la guerra franco-prusiana en 1870-1871 nuevamente la Abwehr, muy bien dirigida por Wilhelm Stieber, se desempeñó brillantemente obteniendo información sobre todas las fortificaciones francesas.

Durante la Primera Guerra Mundial, la Abwehr fue dirigida por Walther Nocolai, un agente que fundó escuelas para espías y que controló una extensa red de espionaje en todos los países aliados.  Con la derrota del Imperio Alemán en 1918, durante dos años la Abwehr quedó temporalmente fuera de servicio.  Posteriormente en 1921, bajo los términos del Tratado de Versalles los Aliados le permitieron establecer un ejército de sólo 100 mil hombres e inmediatamente la Abwehr fue reestructurada para entrar en funciones.

La nueva "Amt Auslands und Abwehr" fue puesta bajo la dirección del coronel del ejército Erich Fritz Gempp, un diminuto espía muy experimentado que inmediatamente se puso a trabajar recabando información secreta sobre los aviones aliados.  Durante los años 20 la Abwehr estuvo ocupada en esas actividades cuyo objetivo era crear una poderosa fuerza aérea.   Durante esos años, la Abwehr se encargó de los servicios de inteligencia de las tres armas: marina, ejército y aviación. 

Una vez que Hitler asumió el poder en Alemania, Gempp fue reemplazado por Konrad Patzig, un oficial de la marina de guerra. Para entonces Heinrich Himmler poderoso jefe de la Policía del Estado SD (Sicherheitsdienst) y su protegido Reinhard Heydrich trabajaron arduamente para convencer a Hitler que pusiera a la Abwehr bajo su control.

W. Canaris

Wilhelm Canaris

Patzig opuso férrea resistencia ante la posibilidad de que Hitler dispusiera de la Abwehr y fue destituido.  El primer día de enero de 1935, asumió la dirección el capitán de marina Wilhelm Canaris, que más tarde alcanzaría el grado de Almirante.  Pero a partir de 1939, la SD tomó un papel dominante en el espionaje al reunir en un solo cuerpo, el Reichssicherheitshauptamt (RSHA) la seguridad del Tercer Reich y se involucró en actividades de inteligencia extranjera —pese a la oposición de Joachim von Ribbentrop— que luego se extendió a las tres ramas de las Fuerzas Armadas.

En los últimos meses de la guerra, la RSHA tenía agentes en el exterior, incluyendo países neutrales como España y Argentina realizando espionaje político, económico y militar.   Prácticamente todos los miembros de la RSHA eran escogidos entre los miembros del partido Nacionalsocialista y las SS Generales.  Sin embargo, Canaris fue un hombre muy astuto y experimentado en cuestiones de espionaje y pudo arreglárselas para mantener bien alejado a Himmler y muy entrada la guerra complotó con altos oficiales para deponer a Hitler y se cree que intentar acordar un tratado de paz con los Aliados.

Entre 1939 y 1945, la Abwehr era una rama del Alto Mando de las Fuerzas Armadas OKW, independiente de las tres armas Luftwaffe, Kriegsmarine y Heeres, servicios que tenían sus propios equipos de inteligencia defensiva, pero que no realizaban actividades secretas en otros países o zonas no ocupadas.

La Abwehr estaba dividida en tres grupos (abteilung) básicos.  El Abt I, estaba encargado de la inteligencia ofensiva incluyendo espionaje; el Abt II se ocupaba de actividades de sabotaje y subversión; y el Abt III, tenía que ver con asuntos de contrainteligencia y seguridad.

El Abt I estaba dividido en secciones que tenían competencia sobre la inteligencia de las tres armas y lo relacionado con asuntos económicos.   Tenía también secciones técnicas que se dividían a su vez en secciones geográficas dirigidas en especial a algunos países en particular.  Aparte de su cuartel general en Berlín, la Abwehr mantenía oficinas en toda Alemania y fuera del país, atendidas por oficiales escogidos y muy bien entrenados.  En los países ocupados, esos oficiales eran conocidos como Abwehrstellen (Asts) con ramas denominadas Nebenstellen (Nests).  En los países neutrales las oficinas de la Abwehr se llamaban Kriegsorganisation (KO) que generalmente estaban disfrazadas como misiones diplomáticas.

El Ast Hamburgo y el Nest Bremen tenían la jurisdicción sobre el espionaje en Estados Unidos, pero nada impedía que el Ast Colonia o el KO de España también enviaran agentes a ese país.  Este solapamiento de funciones causaba confusión y descoordinación en el servicio, desembocando en ineficiencia en el uso de recursos y mal aprovechamiento de la información, que muchas veces se encontraba duplicada o desperdigada.   El personal de la Abwehr incluía oficiales activos y de reserva de la marina, el ejército y la aviación y no pocos civiles igualmente reclutados y comisionados directamente.

Actividades de la Abwehr antes de Pearl Harbor

En 1936, el Capitán de Corbeta Pheiffer, un veterano de Primera Guerra Mundial que regresó al servicio activo en la Abwehr en 1935, estuvo recolectando información de los Estados Unidos desde su puesto como jefe de la Nest Bremen donde podía tomar contacto directo con los barcos que regularmente hacían servicios entre ese puerto y EEUU.  Todos los industriales y comerciantes alemanes que viajaban a América se registraban en la oficina de comercio Aussenhandelstelle.  De regreso, Pheiffer los entrevistaba para recopilar cualquier tipo de información que pudiera resultar interesante para sus fines.   En esa posición Pheiffer estuvo en capacidad de reclutar muchos agentes, tanto civiles como marinos mercantes, que fácilmente podían infiltrarse en puertos extranjeros.

Gracias a esas actividades, Pheiffer pudo reclutar al Dr. Griebl quien durante mucho tiempo le suministró información, en especial sobre los nuevos aviones fabricados en EEUU.  Otros reclutados por Pheiffer fueron Fritz Duquesne, Lili Stein, Gunther Rumrich y otros agentes que realizaron actividades de inteligencia y espionaje en EEUU.  Sin embargo, las actividades de esos agentes no fueron muy productivas ni determinantes para la creación de una red de espionaje en ese país durante los años de guerra.

Ante el estallido del conflicto en Europa y en especial después de la caída de Francia, fue de vital importancia la información sobre el envío de materiales estadounidenses a Gran Bretaña, los itinerarios de los buques y datos sobre el potencial militar de EEUU.  Sin embargo toda esa información era de carácter público y podía muy bien se recolectada por los servicios diplomáticos alemanes en cualquier periódico o revista.  Donde la Abwehr resultó exitosa fue abriendo oficinas en países latinoamericanos desde donde se retransmitía información, por medio de radios clandestinas, para evitar la interceptación por parte de los servicios de espionaje británicos.

La Abwehr en Latinoamérica

En México fue establecida una red dirigida por Georg Nicolaus.  También se instalaron redes en Brasil, Chile y Argentina, pero que tenían ramificaciones en todos los países del área.  Esas redes trataban de contrarrestar las actividades de los servicios de inteligencia aliados en el continente americano aunque muy poco podían hacer para interferir en el control que ejercía el gobierno de Roosevelt sobre los gobiernos de la región.

Hasta antes de Pearl Harbor, los alemanes no habían desarrollado una política de inteligencia dirigida a Estados Unidos, pero después de diciembre de 1941, la Abwehr creó programas para obtener información política, económica y militar desde el propio territorio estadounidenses.   El Abt II reclutó agentes y formó redes de espionaje en varios países para coordinar su infiltración en Estados Unidos y Latinoamérica.   Pero, el mayor intento de infiltrar saboteadores en la costa este de EEUU, en junio de 1942, terminó en un completo fracaso.

Sin embargo, aunque desde la década de los años 30 hasta enero de 1942, la Abwehr pudo trabajar con manos libres en América, una vez que EEUU declaró la guerra al Eje, las actividades de inteligencia alemana fueron bloqueadas hasta quedar totalmente inoperantes.  En plena guerra, el chantaje económico ejercido por Washington en los países latinoamericanos, mediante un plan coherente bien dirigido por el multimillonario Nelson A. Rockefeller, no podía ser contrarestado por Alemania, que se encontraba totalmente bloqueada y por tanto impedida de realizar ningún tipo de política en su favor.

Una vez que las actividades de la Abwehr en Brasil fueron desarticuladas, la organización argentina, paraguaya y en alguna medida la chilena, fueron las únicas que pudieron mantenerse en plena actividad hasta finales de la guerra.  Tanto las ramas de la OSS estadounidense como del MI5 y SIS británicos pudieron mantener a raya los intentos de la Abwehr para obtener informaciones de alguna utilidad para Berlín.

Objetivos del espionaje alemán

Desde el comienzo de la guerra los alemanes salieron a la caza de información militar, política y económica de todo tipo.  Pero, las actividades de los agentes alemanes fueron tan diversas que no podían en modo alguno recopilar información específica y bien analizada que fuera de verdadera utilidad.  Se puede decir que solamente la búsqueda de informes relacionados con la industria aeronáutica y la de guerra antisubmarina tenía un cierto grado de coordinación y recopilación sujeta a análisis.

Los alemanes estaban concientes del éxito de los U-Boots y por tanto era de esperar que los Aliados buscarían la forma de encontrar nuevos métodos de guerra submarina con el desarrollo de avanzados dispositivos de detección y mejores armas para destruir submarinos.  La búsqueda de este tipo de informes tenía alta prioridad entre los agentes de la Abwehr.  Las redes de espionaje en Portugal, España, Suiza y Norte de África pagaban enormes sumas de dinero por cualquier informe que permitiera atar cabos sueltos, ni que se diga por la filtración de información clasificada.  En Lisboa, Madrid, Berna, Estocolmo y Casablanca los espías, agentes, soplones y no pocos aventureros, compraban y vendían información a la Abwehr, OSS, MI5 y cuanto servicio de inteligencia existiera.  Mucha de la información comercializada eran inventos o suposiciones de los agentes, cuyo precio era tan alto como lo era su credibilidad.  Luego de la guerra, se supo que fue muy relativo el éxito obtenido en ese intercambio de información, pues nunca hubo filtración de información vital que pudiera haber cambiado el curso de la guerra, en todo caso, se puede asegurar que eso aplicaba más para los alemanes que para los aliados.

Las razones del fracaso de la Abwehr

La principal razón del fracaso de la Inteligencia alemana fue la interferencia que se hacían la Abwehr y la RSHA.  La Abwehr tuvo demasiada burocracia, estaba excesivamente organizada, tenía una evidente falta de iniciativa y estaba infiltrada en lo alto del poder militar por opositores al régimen, esto es, el mismísimo Canaris y Oster.  Por su parte la RSHA era leal, agresiva y con mucha imaginación, pero incompetente para las labores de inteligencia en países extranjeros, porque ante todo, era una organización netamente policial y política.  En un marco como ese, no es posible analizar y evaluar información con objetividad.  En todas las actividades dirigidas por Himmler, tenía prioridad la búsqueda de traidores y enemigos del gobierno, pasando a segundo plano la veracidad de la información con algún valor táctico o estratégico para la conducción de la guerra.

La inteligencia y la contrainteligencia de la Abwehr, chocaban con las actividades similares de sus pares de la RSHA en vez de aunar esfuerzos para alcanzar el éxito esperado.  Porque, aún con buena voluntad, ese tipo de servicios no puede coexistir sin tener bien definidas sus funciones.  Pero sobre todo, los servicios de inteligencia nacionales no pueden involucrarse en investigaciones de tipo político doméstico, en todo caso, hubiera sido válido que la Abwehr y la RSHA cruzaran información mediante una oficina de enlace que evaluara los informes que podían ser útiles para uno u otro.

Se sabe que desde las entrañas de la Abwehr se filtraba información al enemigo, se sabe también que la RSHA recelaba de Canaris, pero Hitler, el único con poder para poner orden en ambos servicios, no hizo nada antes del día del atentado del 20 de julio.  Tanto desde Berlín, como desde Roma, se filtraba la información que les permitió a los Aliados ganar batallas tras batallas, en especial en África, Rusia y los Balcanes, mientras en el Estado Mayor de la Wehrmacht el Almirante Canaris y el Coronel Oster, hacían de las suyas.

Es posible que en 1943, Canaris tuviera la aspiración secreta de continuar un Tercer Reich sin Hitler, pero el almirante dirigía la Abwehr con métodos obsoletos, divorciado de la “guerra total” que pretendía Goebbels y como algunos creen, actuando como jefe de la resistencia alemana.   En eso Himmler tuvo razón, aunque su animadversión contra Canaris se iniciara por presión de Heydrich y Schellenberg, en especial por celos, ya que Heydrich antes de ser asesinado en Praga, gozó de muchas atenciones por parte de Hitler.  Pero en cualquier caso, lo más probable es que Canaris fuera fiel a la Wehrmacht siguiendo la tradición prusiana de la época y no al Nacionalsocialismo y a su líder.  Así, a partir de 1943, la Abwehr cedió paso a la RSHA desatándose entre ambos servicios una guerra burocrática que los entorpecía a ambos en vez de brindarle beneficio a uno u otro.  Los archivos de la RSHA tenían expedientes sobre las actividades de la Abwehr y de los propios agentes que en ella trabajaban.  Walter Schellenberg controlaba sistemáticamente todos los informes recibidos en los 380 centros de investigación donde se clasificaba desde datos personales y psicológicos, hasta cuestiones raciales y políticas. Contra esa infraestructura millonaria no podía competir Canaris que debía conformarse con un presupuesto muy limitado.

El fracaso con la Red Dora

El último fracaso de la Abwehr ocurrió en Suiza, cuando fue incapaz de desactivar la red Dora y perjudicó a la propia Abwehr.  Después de transmitir a Moscú valiosos informes sobre la ofensiva alemana en Ucrania, a comienzos de 1943, Dora respondió a una torpe e inoportuna solicitud de informes sobre el ejército suizo.  La policía suiza detectó la naturaleza de la comunicación y terminó con las actividades de la red, el 11 de octubre de 1943.

Lo que resulta sorprendente, es que mucho antes de formarse la RSHA, la SD pudo eliminar a la Abwehr, pero Himmler no lo hizo por la rivalidad que existía entre Himmler, Borman y Heydrich.  Canaris quedó al descubierto al conspirar con el General Amé, Jefe del Servicio de información italiano, ambos se pusieron de acuerdo para pactar la salida de Italia de la guerra sin sufrir la retaliación alemana.  Las conversaciones entre Canaris y Amé fueron enviadas a Schellenberg por el chofer italiano del Coronel Helferich, representante de Canaris en Roma.  Con ese expediente, Himmler podía haber liquidado a la Abwehr y Canaris, pero no lo hizo.  Fiel a sus métodos, Himmler los guardó para una mejor ocasión.  Así el tenebroso Himmler tuvo a Canaris en la mano hasta el 20 de julio de 1944.  Parece incluso que sólo por venganza, Himmler logró aplazar la ejecución de Canaris, desde agosto de 1944, hasta marzo de 1945.


Publicado: 24 diciembre/2004