Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Campos de Concentración en Australia (3)

Uno de los más famosos internos del Campo Hay fue Alfonso Del Drago, Príncipe d'Antuni, noble italiano que durante la Primera Guerra Mundial luchó del lado de los Aliados siendo condecorado varias veces.  Al terminar la guerra ostentaba el rango de Mayor.  Emigró a Australia y fue miembro del Partido Fascista de Sydney además de presidente de la Asociación Nacional de Combatientes.  Iniciada la Segunda Guerra Mundial, Del Drago fue detenido y enviado al Campo Dhurringile en Murchison, Victoria.

Alfonso Del Drago

Alfonso Del Drago

Posteriormente, Del Drago fue transferido al Campo Hay donde asumió el mando de los internos italianos debido a su rango y edad.  Siendo un noble militar de gran prestigio en Italia, el gobierno italiano hizo trámites mediante la embajada de Suiza para intercambiarlo por prisioneros australianos, pero el gobierno australiano desestimo el intercambio alegando que no había en Italia ningún prisionero australiano de categoría similar.

Del Drago pasó pues toda la guerra en cautiverio y regresó a la vida normal cuando los presos fueron liberados de los campos.   El 24 de noviembre de 1968, durante un juego de Bridge, Alfonso Del Drago se excusó para ir al baño donde se supone que lo esperaba otro italiano que estaba en desacuerdo con la política conciliadora y neutral de Del Drago y lo asesinó.  Alfonso Del Drago tenía 86 años de edad.

Durante la guerra, en Australia, el control de la población civil extranjera era absoluto y se cometieron muchos abusos dada la rigidez con que se aplicaban las normas contra los potenciales enemigos del Estado.  El 22 de julio de 1941, por la Ley de Seguridad Nacional, una mujer de nacionalidad italiana fue multada por la Corte de Griffith por moverse de su domicilio sin autorización.  Antoinette Petta, residenciada en Hamilton, Nueva Gales del Sur, solicitó permiso para visitar a su esposo internado en el Campo Hay pero le fue denegada la autorización.  Sin embargo, pese a la prohibición, ella intentó ir a ver a su esposo y viajó a Hay, pero fue detenida en Griffith.  Le impusieron una multa de 10/,8/ y el juez R. Soiling mediante un interprete le advirtió que de repetir la falta sería enviada a prisión.

Los campos 7 y 8 de Hay fueron desocupados en mayo de 1941 cuando los internos civiles del Dunera fueron transferidos a otros campos.   Algunos fueron enviados a Orange (Nueva Gales del Sur), otros a Tatura en Victoria y otros fueron incorporados al Cuerpo de Zapadores del Ejército Australiano habida cuenta de la gran experiencia de los italianos en obras civiles.  Después de su partida, los prisioneros de guerra italianos ocuparon los campos 7 y 8.

Por otra parte, 12 de junio de 1941 fue publicada la noticia en los diarios, que llegó al Campo de Internamiento de Loveday un tren con 450 internos civiles, no militares como algunos pensaron.

Disturbios en Tatura

El 29 de setiembre de 1941 estalló un amotinamiento en el Complejo 3 de Campo Tatura.  Los soldados australianos hicieron disparos al aire y hombres y mujeres corrieron.  Inicialmente las autoridades no le dieron mayor importancia al incidente, pero en realidad sí había motivación de fondo. 

Tatura era el único campo de concentración "familiar" donde convivían familias italianas, alemanas y una mayoría de judíos, que se quejaban porque muchos de los italianos y alemanes eran fascistas y nazis.  Los judíos advirtieron que habría problemas, pero las autoridades australianas decían que era el único complejo familiar y no había otra alternativa. 

Alemanes en Tatura

Niños alemanes de la escuela del Campo Tatura

Para las autoridades australianas los alemanes eran los más confiables, no así los italianos y menos los judíos.  Sin embargo el complejo, que era más conocido como el "Campo Alemán", era el más disciplinado y tenía hasta su organización de Juventudes Hitlerianas para los jóvenes.  Los judíos criticaban que hasta 800 jóvenes alemanes realizaran actividades deportivas y marchas que consideraban de "estilo nazi" y hacían "saludos con el brazo en alto".  Las autoridades australianas no veían nada de malo en tales actividades y autorizaron hasta una marcha nocturna con antorchas.  Los jóvenes alemanes cantaban himnos al pasar frente al complejo de los judíos con el brazo en alto y los judíos les comenzaron a gritar "cerdos nazis", llegando a atacar a la esposa del líder de los alemanes.  Eso fue lo que encendió la mecha.

Eventualmente se prohibió que los alemanes cantaran canciones provocadoras o que hicieran el saludo nazi y los judíos debían abstenerse de desafiar a los alemanes.  Posteriormente, los fascistas y los nazis fueron separados en complejos independientes para evitar los enfrentamientos.

Disturbios entre la población civil y los militares

El 27 de junio de 1941 los diarios australianos publicaban noticias sobre el estado de inseguridad que vivía la población en Campo Hay.  Las mujeres no podían caminar sin compañía por las calles porque eran constantemente acosadas por los soldados de la guarnición que además cometían todo tipo de actos indecentes en las calles.  Los arrestos se multiplicaron por parte de la policía y pronto se desató un enfrentamiento entre los custodios del orden, la policía militar y los soldados.  Varios cientos de civiles y soldados se enfrentaron abiertamente y la policía militar se vio forzada a calar bayonetas.

El Consejo Municipal solicitó al Comisionado de Policía a reforzar a las fuerzas de seguridad para poder contener a los soldados que fueron declarados incompetentes para mantener el orden y seguridad del Campo Hay.  Hubo una escalada de arrestos, muchas veces con graves heridas por ambas partes, particularmente durante las noches del día de pago a los soldados.

Un piquete de policía arrestó a un soldado en un bar y la consecuente gresca continuó en la calle.  Cuando los civiles se congregaron comenzaron los enfrentamientos y la policía militar tuvo que calar bayonetas.  Las agresiones e insultos de los soldados a los civiles continuó durante el fin de semana.

Un sólo condestable de policía tuvo que separar a los revoltosos hasta que los disturbios se diluyeron en las afueras del pueblo.  Las autoridades civiles acusaron a los militares de ser incapaces de controlar a los soldados que iban a los bares del pueblo, se emborrachaban y causaban disturbios.  Un regidor acusó a la policía y a los militares por su falta de firmeza para controlar a los revoltosos.  Eventualmente una reunión entre las autoridades civiles, militares y de la policía logró resolver el problema.

Japoneses en Tatura

Familias japonesas en Tatura

En diciembre de 1941 llegaron prisioneros japoneses (algunos de Broome y las islas del norte de Australia) que fueron internados en Campo Hay y colocados en el complejo 6.

En abril de 1942 comenzó a funcionar River Farm en el borde oriental del municipio, comenzando a crearse parcelas para el cultivo de frutas y vegetales para el consumo local, actividad que fue realizada por los internos civiles y prisioneros de guerra italianos.

El internamiento en Campo Hay de este grupo de refugiados civiles fue un hito importante en la historia cultural de Australia.  Sólo menos de la mitad de los internos en Hay finalmente decidió permanecer en Australia.  La influencia de este grupo de hombres en posteriores desarrollos culturales, científicos y empresariales en Australia no puede ignorarse pues se convirtieron en parte integrante y notoria de la vida intelectual y cultural de la nación.  Los "Dunera Boys' todavía recuerdan su paso por Hay; cada año la ciudad conmemora un 'Dunera Day' en el que muchos internos sobrevivientes vuelven al sitio de su antigua prisión.  De los 900 'Dunera Boys' que permanecieron en Australia después de pasar por el campo, aproximadamente 50 sobrevivían hacia el 2010.

Pero estas historias, cuando son recordadas, a menudo resultan ser vergonzosas notas en las historias sobre la valentía australiana, el sacrificio, el imperio y el país.  Muchos de los que fueron encerrados en el Campo de Concentración Hay durante la Segunda Guerra Mundial, tienen recuerdos imborrables, sobre todo del polvo que casi formaba parte de sus vidas, pues son conocidas las tempestades de polvo que barren las desérticas o semidesérticas llanuras de Nueva Gales del Sur.  El clima es espantosamente caliente en el día y las noches de invierno congelantes.  Las temperaturas extremas oscilan entre los -23°C y los 50°C, según la estación del año, el día, la noche y los cambios climáticos.

Ernest Frolich, un judío austriaco procedente de Inglaterra y embarcado en el Dunera el 27 de diciembre de 1940, señaló: "Son continuas las tormentas de polvo.  Viento caliente que uno siente que le quema hasta el pelo.  Tres centímetros de polvo alfombraba el piso de nuestras barracas".

Miles de internos de orígenes similares al de Frolich nunca habían experimentado la amarga temporada de los inhabitables territorios australianos.  Nunca habían visto tal panorama de desolación, tanta carencia de paisajes, tanta insalubridad.

Prisioneros japoneses en Brisbane

Prisioneros japoneses en Brisbane

Para ellos, los recuerdos se mezclan con la soledad, la frustración, el dolor y la camaradería agridulce que se convierte a menudo en situaciones de dificultad extrema.  Mayoritariamente, han ignorado las experiencias de aquellos cuya libertad les fue negada durante la guerra: abandonados en el sótano de la historia australiana acumulando su propio polvo.

Klaus Neumann en su libro "In the interest of national security: Civilian internment in Australia during WW2" revela un número de estas historias, incluyendo la de Frolich.  Durante la Segunda Guerra Mundial en Campo Hay había tres categorías de internos: internos "extranjeros" residentes, sospechosos de otras partes del mundo y enemigos prisioneros de guerra.

En el transcurso de la guerra, unos 7.000 residentes australianos fueron internados.  En contraste con la Primera Guerra Mundial, en que la mayoría abrumadora de los internos fueron alemanes, una amplia gama de nacionalidades fueron etiquetados como una posible amenaza para la seguridad nacional.  Ciertamente la mayoría eran italianos, alemanes y japoneses, pero otras 30 nacionalidades estaban representados en los campos, incluidos chinos de Formosa, javaneses, húngaros, rusos, portugueses y súbditos de otros países.

Otras 8.000 personas fueron enviadas a Australia para ser internadas tras ser detenidos en el extranjero por aliados de Australia.  Algunos fueron prisioneros de guerra; otros eran refugiados que habían huido de sus países a Gran Bretaña.  En su pico en 1942, a los campos fueron llevados más de 12.000 personas, según el Archivo Nacional de Australia.

Mientras los aliados estuvieron oficialmente en guerra con los alemanes, las listas del servicio secreto incluyeron muchos europeos izquierdistas, anarquistas y comunistas.  Muchas figuras de la clase gobernante recuerdan la agitación industrial y social que acompañó a la Primera Guerra Mundial y se dedicaron a evitar que se repitiera, a cualquier precio.

Pero, muchos en la clase dominante australiana eran simpatizantes de los fascistas.  El Primer Ministro Menzies había visitado Alemania en 1938 y regresó llenándolos de alabanzas.  Según un informe en el Argus de Melbourne: "He quedado impresionado por la eficiencia industrial alemana y por la actitud de responsabilidad de las grandes empresas industriales hacia el bienestar de sus empleados y sus hijos".

El internamiento fue acompañado por una ofensiva social más amplia.  Las organizaciones consideradas "desleales", como el Partido Comunista de Australia, fueron prohibidas.  Otros, como los Testigos de Jehová, tenían sus actividades controladas y limitadas.  Internaron a algunos miembros de esas organizaciones.  Un número de esos internos políticos era refugiados de la guerra en Europa e incluso había pasado tiempo en los mismos campos de concentración alemanes de donde el gobierno australiano afirmaba haberlos liberado.

La lealtad a las diferentes doctrinas políticas no eran aceptadas por las autoridades australianas, que amontonaron indiscriminadamente a fascistas y antifascistas en los campamentos.  De hecho, los informes de inteligencia del ejército indican que las autoridades del campo simpatizaban a menudo con los internos fascistas y no con los antifascistas.  Según el historiador Klaus Neumann, "encontraron a los internos antifascistas pendencieros y difíciles de manejar y a veces admiraban la disciplina de los nacionalsocialistas alemanes internados en Tatura".  Esas divisiones políticas se expresaron en la vida social de los campos.  El 14 de octubre de 1939, el sargento A. Mackay, oficial a cargo de un campamento de internamiento de mujeres en Hawkesbury River, informó: "las internas están absolutamente divididas en dos grupos.  El primer grupo se conoce entre sí como los Nazis y el segundo grupo los anti-Nazis.  De este último grupo, Alice Meyer, abiertamente denunció a Hitler y el nazismo y prefiere permanecer lejos de las otras internas."

El anarquista italiano Francesco Fantin fue asesinado por fascistas en el campamento de Loveday en Australia del Sur.  Cuatro meses antes, había escrito a un amigo en Sydney:

"En la tarde del día 15 de este mes, a las 10:00, mientras estaba en la cama aquí en mi tienda, conversando con mi amigo Coletti, dos rufianes fascistas, junto con su asistente... me llevaron fuera de la tienda con el propósito de golpearme.  Querían que hiciera el saludo fascista y que gritara: '¡Viva Il Duce!'."

"No pudieron obtener de mí ni lo uno, ni lo otro y empezaron a insultarme... Siguieron con patadas, me agarraron por el cuello para estrangularme y finalmente me dijeron que si no iba a decir nada más, me matarían."

Poco después, finalmente lo hicieron.  Giovanni Casotti, un fascista italiano que había estado viviendo en Australia occidental, golpeó a Fantin en la parte posterior de la cabeza, partiéndole el cráneo.  Mientras yacía en el suelo, Casotti le dio de patadas.

Frolich describe el dolor del encarcelamiento: "no puedo gozar del sol, del cielo azul intenso, del canto de aves exóticas, del paisaje o la puesta del sol con sus colores más bellos.  No escucho a los pájaros ni a los saltamontes en mi atribulada mente, ni el cielo, ni el sol, todo me parece como el paisaje detrás del velo de alambre de púas".

Los prisioneros sufrieron mucho.  En particular, los prisioneros de guerra japoneses sufrieron un trato culturalmente inaceptable y brutal.  Para muchos prisioneros de guerra japoneses, ser capturado era peor que morir.  En masa se negaron a darle sus fotos a la Cruz Roja debido a la vergüenza que sentían.

Una interna, una mujer japonesa llamada Masuko Murakami, describe cómo a finales de 1941 "soldados con bayonetas" detuvieron a sus hermanos más jóvenes que asistían al convento-escuela en Darwin.

Ella dijo, sobre su propia detención: "llevaba a mi hijo a casa de mi mamá y vi a dos soldados de pie delante de la casa... Ellos dijeron ' ¿Qué haces? Se supone que no debes estar aquí.  No puedes entrar... detrás de la casa había también dos soldados... Ellos me dijeron: 'estás bajo arresto... esto es por tu protección', nada más."

Alzamiento en Campo Cowra

En Cowra, donde fueron internados 1.104 prisioneros de guerra japoneses, cientos se arrodillaban durante un día y medio, con las manos sobre el rostro, en señal de protesta.  Más dramática fue la protesta de Cowra del 05 de agosto de 1944 a las 02:00, un japonés tocó una corneta y más de 1.000 presos, gritaron "Banzai" (el grito de guerra japonés) y cargaron contra las vallas del recinto, armados con bates de béisbol, cuchillos y otras armas improvisadas.

Muchos fueron abatidos; otros huyeron a la selva cercana.  Cuando se hizo evidente que no tenían ningún futuro, muchos se suicidaron o se mataron unos a otros.  Este desesperado y trágico evento terminó con la muerte de 231 personas (algunos diarios de la época dijeron que fueron 244 los fallecidos).  Los internos prendieron fuego a una barraca de los guardias australianos, quienes respondieron el ataque.  Los australianos servidores de una ametralladora incluyendo un oficial resultaron muertos.  A raíz de la rebelión en el Campo de Concentración de Cowra, un gran número de prisioneros de guerra japoneses fueron transferidos a Hay y colocados en los tres complejos de alta seguridad.

Las autoridades australianas temieron que al conocerse en Japón la matanza en Cowra habría represalias contra los prisioneros de guerra australianos en campos de prisioneros japoneses pero eso no ocurrió.

También hubo grescas entre los internos japoneses.  El 16 de enero de 1946 en el Campamento Cowra unos 40 miembros del Kokuryukai o Sociedad del Dragón Negro, una organización paramilitar secreta de extrema derecha, se dijo que asesinaron a otros dos internos japoneses.

También fue informado por la prensa que dos internos japoneses que actuaban como informantes antes del motín de Campo Cowra fueron encontrados colgados, después de develado el alzamiento.

El 01 de marzo de 1946 los prisioneros de guerra japoneses partieron de Campo Hay en cinco trenes, para ser trasladados a Tatura.  En 1946 los italianos que se quedaron en Hay fueron progresivamente liberados o transferidos a otros campos, las instalaciones de Hay fueron desmontadas y los materiales de construcción y accesorios fueron vendidos en junio del año siguiente.

El dinero en los campos

Muchos de los refugiados que fueron enviados a campos de internamiento en Australia fueron judíos, hombres de negocios adinerados que llevaron consigo todo lo que pudieron. Pero, apenas llegaron a Australia el dinero les fue confiscado por las autoridades.

Según un artículo escrito por James Cockington, columnista de Money, para facilitar el intercambio comercial en Campo Hay, fueron emitidos billetes de banco especiales. Ellos fueron diseñados por los propios internos luego impresos por un periódico local. Eran tan sofisticados que el tesoro australiano temió que su uso saliera de los límites del campo. Después de tres meses de circulación en 1941, las notas de banco fueron confiscadas y destruidas, aunque algunos internos guardaron algunos ejemplares como recuerdo que todavía existen.

Un Chelín

Billete de un shilling

Un catálogo preparado por M. H. R. Bullus (ahora discontinuado), registra que sólo 2000 de las notas de dos shillings fueron impresas, con aproximadamente 3000 para otras denominaciones. Un estudio publicado en 1994 registró sólo 174 que han sobrevivido.

Seis pence

Billete de seis pence

Según la ley de la oferta y la demanda, el valor de las notas existentes ha aumentado dramáticamente en la última década. Ahora surge la noticia de que un conjunto completo de los billetes, que abarca todas las denominaciones serán puestas a la venta en Melbourne y ha despertado gran interés.

Según el especialista Nick Anning, las estimaciones del valor de los billetes de Banco son conservadoras dado que la mayor parte de la colección está en las categorías de la UNC (no-circulante) o EF (extremadamente valiosas). Un valor superior a $15,000 lo tiene un billete de dos shilling. Una nota de color verde de un Chelín, tiene una estimación de $12.500. Seis peniques de color azul son valorados en $8000 ó $10.000 por un par de billetes consecutivamente numerado.

tres pence

Billete de tres pence

Un cupón de tres pence de Campo Hay, se imprimió utilizando sellos de goma hechos a mano, y está valorado en $3000. Un cupón similar del Campo Tatura, se estima en $1500.

cinco shellings

Monedas de cinco shelling

Una serie de fichas de aleación de cobre también se incluyen en la venta. Estos fueron suministrados a todos los campos en Australia. La moneda de cinco shilling es la más valiosa, valorada en $4000, nos cuenta James Cockington.

Campos de Concentración en Australia (Parte 1)


Bibliografía


The Dunera affair: A documentary resource book
Por Bartrop, Paul R and Eisen, Gabrielle (Autors).
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The Dunera Scandal: Deported by Mistake
Por Cyril Pearl (Autor).
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Memories in my Luggage Literary Portraits of German Migrants to Australia
Por Sabine Nielsen (Autor).
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Japanese Prisoners of War Hardcover
Por Phillip Towle (Editor) y Margaret Kosuge (Editor)..
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The Internment of Aliens in Twentieth Century Britain (Special Issue of "Immigrants & Minorities")
Por David Cesarani (Editor), Tony Kushner (Editor) .
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Italian Farming Soldiers: Prisoners of War in Australia, 1941 to 1947
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Publicado: 23 diciembre/2015 - Actualizado: 2 marzo/2016