Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Rheinübung (Alemania) (18-5-1941)

En el segundo trimestre de 1941, el Hipper, el Scharnhorst y el Gneisenau hicieron algunas operaciones en el Atlántico hundiendo unas 20 mil toneladas en buques mercantes en dos meses.  El Hipper regresó a Alemania mientras que los otros dos navíos se quedaron en Brest.

Bismarck

Bismarck

Plan de operaciones

El Bismarck, recién terminado, se encontraba en el Báltico en compañía del Prinz Eugen.  Los planes del Gran Almirante Raeder eran enviar estos buques al Atlántico acompañados del Hipper, Scharnhorst y Gneisenau.   El plan recibió el nombre de Operación Rheinübung, cuyo objetivo era paralizar el tráfico mercante británico, bajo el mando del Almirante Lütjens a bordo del Bismarck que era comandado por el Capitán Lindemann.

Prinz Eugen

Prinz Eugen

Considerando que el Bismarck estaba recién salido de los astilleros, fue enviado primero a Bergen en compañía del Prinz Eugen, realizando maniobras preparatorias en el camino, para el adiestramiento de la tripulación.   Una vez en puerto, debían esperar las condiciones climáticas adecuadas para hacerse a la mar.  Mientras los buques navegaban por el Kattegat, fueron avistados por un crucero sueco.  Lo que no pensaron los alemanes es que el gobierno de Suecia comunicara la información a los británicos, dadas las cordiales relaciones entre Suecia y Alemania, sin embargo lo hicieron los suecos.

El plan de Raeder tenía como primer obstáculo por resolver, la salida hacia el Atlántico de por sí una operación complicada dada la situación geográfica de Alemania.  El Gran Almirante decidió que los buques tomaran la ruta del Estrecho de Dinamarca bordeando los hielos de Groenlandia con el mal tiempo que reinaba en la zona a su favor.  Luego se reunirían con los buques mayores fondeados en Brest con quienes formarían una poderosa escuadra.

Mapa de la batalla
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En adelanto a la operación, barcos mercantes y petroleros disfrazados de neutrales fueron enviados a puntos estratégicos para el reabastecimiento y para informar sobre el movimiento de buques británicos.

Orden de zarpar

El 18 de Mayo de 1941, el Bismarck y el Prinz Eugen zarpan del puerto de Gotenhafen, hoy Gdynia cerca de Danzig en el Báltico.  Luego de unos ejercicios, el Bismarck y el Prinz Eugen se dirigen a Arkona.  En ese lugar se encontraron con cruceros menores y destructores de escolta.

Bismarck

El Bismarck desde el Prinz Eugen llegando a Bergen

Todo el tráfico mercante había sido prohibido en el Gran Belt y en el Kattegat, durante tres días a partir del 19 de Mayo.  Al amanecer del día 20, las unidades alemanas se encontraban en el Kattegat y navegaban acompañadas por el crucero portaaeroplanos sueco HSwMS Gotland .  A la altura del Skagerrak el tráfico se hallaba detenido.  Barcos de varias nacionalidades esperaban que un minador dejara libre un corredor para continuar la navegación por la zona densamente minada.  Además había muchos barcos pesqueros.   El bien guardado secreto ya no lo era más.

Bergen

El Bismarck fondeó en Bergen en el fiordo de Grimstad, mientras el Prinz Eugen en compañía de los destructores se dirigía a la bahía de Kalvenes.  En un día soleado, los noruegos se agolpaban en la costa para ver al poderoso buque alemán.  Entre ellos, era fácilmente imaginar que habría espías listos para informar a Londres sobre la posición de los buques.

Bismarck en Bergen

El Bismarck desde el Prinz Eugen en Bergen

Cuando el 22 de Mayo el Alto Mando recibió la información sobre un cambio en el clima, dieron la orden de zarpar al Bismarck y al Prinz Eugen.  A las 13:15 el Bismarck era fotografiado desde un Spitfire de reconocimiento.   Lo mismo ocurría con el Prinz Eugen.  Los buques tomaron rumbo norte para hacer una gran curva antes de poner rumbo al Estrecho de Dinamarca.  La niebla era espesa y al Prinz Eugen se le hacía difícil seguir al acorazado.  Se ordena encender un reflector en la popa del Bismarck gracias al cual pueden seguir el rastro del buque.

Detectan a los británicos

El 23 de mayo a las 17:30 conectan las defensas magnéticas y redoblan la vigilancia por radio.  Una hora después se lanza una alerta al detectar una nave.  Se toman mediciones de distancia y la tripulación ocupa sus puestos de combate.

A las 20:10 detectan otro objetivo y en veinte minutos hacen contacto visual.  Dos cruceros británicos están al alcance y el Bismarck lanza cinco salvas que dañan el sistema de radio de proa.   Lütjens ordena que el Prinz Eugen pase al frente.  A pesar del clima a su favor, los buques británicos no se despegan de la estela de los barcos alemanes y comunicaban el rumbo que seguían los buques, mientras a 300 millas se acercaban el HMS Hood y el HMS Prince of Wales.

Salva del Bismarck

El Bismarck dispara contra el Hood

Hundimiento del Hood

A medianoche los vigías alemanes detectan la sombra de dos buques.  El Bismarck y el Prinz Eugen se aprestan a la lucha y rompen el fuego concentrándose en el Hood.  Los británicos abren fuego a su vez y logran impactar la proa del acorazado alemán que en esos momentos tenía horquillado al buque británico Hood.  Las salvas estrechan la distancia y dan de lleno en el "Poderoso Hood" una granada de 203 mm perfora el buque y estalla en la santabárbara.  El Hood explota y se parte en dos.  Vigías alemanes ven como una de las torres de artillería del acorazado británico salta cientos de metros por el aire y mientras la torre de popa hace un disparo el destrozado buque se hunde en segundos.

Almirante Lütjens

Kapitän Ernst Lindemann

Reporte de daños

El Capitán Lindemann evalúa los daños de su nave que reporta daños en la proa, en la dirección de tiro y en circuitos eléctricos.   El buque a consecuencia de las 4 mil tn de agua que han ingresado a los compartimientos de proa, navegaba encabuzado con una inclinación de tres grados y escoraba nueve grados a babor.   Los pañoles de estribor se inundaron para reducir la escora y para empeorar las cosas, la hélice de estribor giraba fuera del agua.  El buque podía hacer un máximo de 28 nudos en vez de 30.

Recomendación de Lindemann

En consecuencia, Lindemann le sugiere a Lütjens regresar a Alemania.  El Almirante Lütjens se niega y decide que la operación debe continuar.   Las reparaciones, estima el almirante, podrán hacerse en Brest.  El acorazado comienza a dejar una estela de petróleo y reduce su velocidad por la cantidad de agua que entra por la proa y que saca las hélices del agua.  El Prince of Wales se retiró, sin que el Bismarck y el Prinz Eugen que estaba intacto, lo persiguieran para echarlo a pique.

Reporte al Alto Mando

A las 7 de la mañana, envían un informe al Alto Mando alemán reportando los daños e informando que se dirigen a Saint Nazaire mientras el Prinz Eugen seguirá el plan de guerra de cruceros.  La decisión está tomada, esa tarde, el Bismarck sigue por su cuenta y riesgo en dirección a la costa francesa, mientras el crucero continúa rumbo al sureste con dirección a Brest, previo acercamiento a las Azores, para encontrarse con el petrolero que lo abastecería de combustible.

El Medoc se encuentra con el Bismarck

Mientras navegaba, el Bismarck se encontró con el guardacostas estadounidense USS Medoc, quien radió la posición del buque alemán.  Así se enteró el Almirantazgo Británico que el Bismarck navegaba solo y en malas condiciones.  Con la nueva información los buques británicos corrigieron el rumbo.

Capitan Lindemann

Admiral Günther Lütjens

El Alto Mando alemán ordenó una cortina de submarinos que protegieran al Bismarck, pero los que se encontraban cerca habían agotado sus torpedos y sólo podían ser espectadores.  En poco tiempo aparecieron escuadrillas de aviones del Victorious que iniciaron un ataque contra el Bismarck.  No hubo grandes daños y el acorazado alemán logró evadirse.  Así continuó el viaje hacia Saint Nazaire.

La arenga de Lütjens

El domingo 25 de mayo de 1941, hay buen ánimo en la tripulación del Bismarck, en especial por el hundimiento del Hood y el haber rechazado exitosamente a los aviones del Victorious.  Lütjens, quien no se destacaba por sus cualidades de orador, informó a la tripulación sobre el estado del buque y las pocas posibilidades que tenían de llegar a puerto.  La alocución fue un baldazo de agua fría para la tripulación.  Por su parte el Capitán Lindemann ordenaba chalecos salvavidas para toda la marinería.

Reaparece el enemigo

Después de 31 horas sin avistar al enemigo, en la mañana un avión apareció en el horizonte.  Era un Catalina que fue alejado con nutrido fuego de artillería.   Poco después llegaba una nueva oleada de aviones torpederos que atacó al acorazado durante media hora.  Un torpedo impactó la popa del buque y comenzó a navegar en círculos.  Los timones estaban trabados.   Sólo quedaba tratar de mantener el rumbo usando los motores.

Bismarck

El Bismarck recibe un impacto en la popa

Último mensaje a Berlín

A las 23:40 Lütjens ordenó radiar un mensaje al Alto Mando, diciendo: "El buque no se puede maniobrar. Lucharemos hasta la última granada. ¡Viva el Führer!" Hitler contestó con otro mensaje, "Toda Alemania está con ustedes. El cumplimiento del deber dará fuerzas a nuestro pueblo en la lucha por su identidad."  Lütjens ordenó lanzar un avión Arado para enviar a tierra el libro de bitácora, pero la catapulta no funcionó.

Atacan los británicos

Esa misma noche apareció una flotilla de destructores en el horizonte que lanzaron todos sus torpedos sin éxito.  Las poderosas baterías del acorazado no les permitieron ponerse en posición de disparo.  Los destructores se retiraron.  Lütjens ordenó detener las máquinas.   A las 8:15 de la mañana sonó la alarma.  En el horizonte aparecieron los buques pesados británicos.  El Bismarck se puso en movimiento a duras penas para poder colocarse en posición de tiro.  A las 8:47 comenzó el combate.

Naufragos del Bismarck

Náufragos del Bismarck

Hundimiento del Bismarck

El Bimarck recibió un impacto en la proa que destruyó el mando de tiro.  Inerme el acorazado alemán soportó el fuego de artillería de la flota británica hasta las 10:00.  Una granada de 400 mm, del Rodney, hizo saltar la torre Antón y el entramado de la torre Bruno voló por los aires estrellándose contra el puente y matando a todos los que se encontraban en él.  La torre Dora recibió un impacto que afectó hasta la sala de máquinas.  Pero el Bismarck se mantenía a flote.  El crucero Dorsetshire disparó tres torpedos a corta distancia.   El Capitán Lindemann ordena abandonar el buque.  No se sabe a ciencia cierta, si uno de esos torpedos hundió al Bismarck, o fue la orden del Capitán Lindemann de volar la nave, orden que sin duda debió dar Lindemann al no poder presentar combate.  Eran las 10:40 del 27 de Mayo de 1941

El 5 de Junio de 1989, la expedición dirigida por el Dr. Robert D. Ballart encontró los restos del Bismarck después de 48 años de haber sido hundido.  Los restos se encuentran a 4790 metros de profundidad, en una pieza, pero sin la popa, que fue la parte dañada por las bombas y los torpedos de los aviones del Ark Royal.   Todas las piezas de artillería mayores y el puente de mando no se encuentran en el casco pues desaparecieron en los 90 minutos de fuego de artillería de los buques británicos.

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Publicado: 16 setiembre/2001 - Actualizado: 3 setiembre/2013