Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Paukenschlag (16-12-1941)

Para el 7 de diciembre de 1941, cuando Japón lanzó el ataque a Pearl Harbor, la situación en el Atlántico Norte estaba complicándose para el arma submarina alemana por las nuevas tácticas aliadas de viajar en convoy, el uso del radar, el sonar y el empleo de portaaviones de escolta por parte de Gran Bretaña.  Debido a eso, el Almirante Doenitz planificó dar un golpe espectacular en las propias costas de Estados Unidos.  Sin embargo, el número de sumergibles disponibles era escaso.  De la flota de 91 U-Boots, 23 estaban en el Mediterráneo, 6 en los alrededores de Gibraltar y 4 en Noruega.  La mitad de los restantes estaban en reparaciones o mantenimiento y de los que restaban la mitad estaban en operaciones en el Atlántico.   Para atacar las costas de EEUU, entre el Cabo Hatteras y el Golfo de San Lorenzo, Doenitz apenas pudo contar con cinco submarinos.

La operación denominada Paukenschlag (Redoble de Tambor), fue concebida con el fin de paralizar el tráfico a lo largo de las costas, reduciendo así la navegación mercante que transportaba petróleo y otras materias primas rumbo a las zonas industriales de las costas de EE.UU.  Cinco submarinos no era una cantidad suficiente, pero la experiencia de los comandantes multiplicaba el daño que podían causar de manera considerable.

U-123

El U-123 zarpa de Lorient rumbo a America

Mediante una gradual penetración dentro del Golfo de México, entre el 16 y el 25 de diciembre de 1941, Doenitz esperaba debilitar las escoltas aliadas hasta el punto del colapso, eso es lo que esperaba el Almirante debido a lo poco protegidas que eran las rutas del comercio marítimo en el Atlántico Occidental.  Lo que esperaba el Alto Mando alemán era cuando menos hundir 700,000 toneladas mensuales.

La operación de submarinos en aguas estadounidenses tomó por sorpresa a las fuerzas de defensa de los EE.UU. y Canadá.  El poderoso grupo Paukenschlag, seguido de cerca por seis barcos de 740 toneladas, cruzó el Atlántico en medio de una feroz tormenta que los siguió hasta llegar a las costas americanas cerca a Terranova.  A mediados de 1942, los barcos de abastecimiento eran vitales para los pequeños submarinos clase VIIC dada la distancia que los separaba de los puertos franceses y por eso fueron estacionados a 1000 kilómetros de Nueva York.

En esa época, los mercantes estadounidenses y sudamericanos navegaban libremente con luces encendidas de noche y utilizando libremente la banda de radio de 600 metros con comunicados acerca de temas triviales o vitales concernientes a sus posiciones, la navegación, el curso de los destructores y en cuanto a las ciudades costeras, la vida se desenvolvían normalmente como en tiempos de paz, con plena iluminación en las noches y con las estaciones de radio operando normalmente, una ayuda incalculable para la navegación, no sólo para los mercantes sino también para los submarinos.   En circunstancias como esas fue fácil para los U-Boot lograr su primer hundimiento cuando el buque cisterna SS Norness recibió el primer torpedo.   Mientras se iba a pique, el operador de radio informó haber tocado una mina, cuando en realidad fue víctima del primer torpedo alemán.

Tiempos felices

Los tiempos felices para el arma submarina alemana

El grupo Paukenschlag, pasaba el día en el fondo del mar y emergían en la oscuridad buscando víctimas.  Así, debidamente emboscado, el grupo pronto se adjudicó el hundimiento de varios buques entre Cabo Hatteras y la isla de Cabo Bretón.  Desde el principio estos submarinos encontraron muchos blancos frente a las costas de Carolina Capes, descubriendo muchos mercantes desarmados.  En ausencia de convoyes, la llamada "Rudeltaktik" (Manadas de Lobos acechando a sus presas) era innecesaria.  Operando individualmente, los U-Boots con sus cubiertas a flor de agua despachaban a sus víctimas con fuego de artillería o torpedos.  Las pérdidas globales en tonelaje mercante fueron en ascenso debido a esta operación.  La cifra de 124.070 toneladas hundidas por submarinos en diciembre, ascendió a 327.357 toneladas en enero, 467.451 toneladas en febrero y 537.980 toneladas en marzo.  En ese último mes 28 buques, con 159.340 toneladas, fueron hundidos en la frontera marítima occidental, solamente.  Más de la mitad eran buques-tanque.  El U-123 había hundido 8 barcos (53.000 tn), el U-66 hundió 5 barcos (50.000 tn), y el U-130 hundió 4 barcos (31.000 tn).

Contra esa oleada de hundimientos, las medidas estadounidenses para defender la navegación fueron ineficaces, a pesar del hecho notable de que Doenitz nunca mantuvo más de una docena de submarinos en el Atlántico Occidental.   Por las necesidades surgidas en el Pacífico y a continuos traspasos de destructores de los convoyes del Atlántico del Norte a otras comisiones, el comandante de la frontera marítima occidental de EE.UU., vicealmirante Adolphus Andrews, contaba con muy escasas fuerzas de superficie y tan sólo con nueve aviones Catalina de patrulla al finalizar 1941.  A pesar de que para finales de marzo de 1942 tenía 170 aviones del ejército y la marina para patrullar la costa, Andrews consideraba que sus cien naves, contando destructores, guardacostas, yates adaptados y buques de pesca de altura armados, eran insuficientes para proteger a los convoyes costeros.

Convencido de que "un convoy sin protección adecuada era peor que un convoy sin ninguna protección", opinión contraria a la experiencia bélica británica, la frontera marítima occidental recurrió a una serie de medidas de emergencia, incluyendo grupos de caza, patrullas "ofensivas", barcos disfrazados ("Barcos Q") con artillería oculta para hacer que los submarinos emerjan e intenten hundirlos a cañonazos.   El escaso valor de esas medidas se hizo evidente pues durante los primeros tres meses de la Operación Paukenschlag ni un solo submarino alemán fue hundido.  Las tripulaciones de los submarinos llamaban a esta época "El segundo tiempo feliz".

88 en accion

Los sirvientes del cañón se aprestan a liquidar al mercante

El mando naval estadounidense debió tomar medidas drásticas para evitar una catástrofe en la navegación, ya que en marzo las pérdidas totales de mercantes aliados habían aumentado hasta 800,000 toneladas por primera vez en la guerra.  En febrero los británicos habían dado a los Estados Unidos 24 dragaminas y 10 corbetas, todos provistos con el más moderno equipo asdic (sonar).  El primer paso en firme para proteger a los convoyes costeros fue el establecimiento de las llamadas "Bucket Brigades", que consistían en pequeños convoyes que navegaban escoltados durante el día y por la noche anclaban en bahías y caletas protegidas.  A mediados de abril, el Almirantazgo disminuyó la frecuencia de los viajes de sus convoyes de cinco a siete días, aumentando el número de mercantes en los convoyes que zarpaban de Halifax y transfiriendo dos grupos de barcos escolta a aguas americanas.   Pero, al aumentar el número de mercantes en los convoyes reducía la eficacia de la escolta que debía ser más numerosa para brindar una protección adecuada.

Le tomó a EE.UU. otro mes establecer un sistema adecuado de convoyes en la costa este.  Los submarinos ya habían hundido 87 barcos con 514.366 toneladas frente a esas costas durante los primeros cuatro meses.  Pero Doenitz prontamente comenzó a mover sus submarinos enviándolos al Sur, cuando aparecieron los convoyes, sin hacer ningún esfuerzo para atacarlos en manada.  Los alemanes aumentaron los hundimientos en el Golfo de México y el Caribe, donde aún no se implantaba el sistema de convoyes, hundiendo en mayo 41 barcos, con un total de 219.867 toneladas.  Casi la mitad de éstos eran buques-tanque torpedeados frente a las Bocas del Mississippi.  Este número de hundimientos se redujo al establecerse el sistema entrelazado de convoy, que permitía que los convoyes fueran entregados en el mar de una escolta a otra.  El sistema requirió un minucioso planeamiento del movimiento de los convoyes y su lugar de encuentro, pero ofreció la necesaria flexibilidad a los complicados métodos de navegación en el Caribe y el Golfo.

Mientras operaba en el Caribe, el Korvetten-Kapitän Hartenstein del U-156 navegando cerca a la isla de Aruba decidió bombardear la refinería con el cañón 88.  Pero, el Teniente von dem Borne, al mando de la batería, observó un grupo de personas que caminaban en dirección a la iglesia y decidió detener el procedimiento, eso distrajo a los sirvientes del arma que olvidaron quitar el tapón de la boca del cañón y al hacer el primer disparo estalló la granada destrozando el extremo del cañón y causándole seria heridas en una pierna al oficial.  El U-156, abortó la misión y luego el comandante decidió cortar con una sierra la parte dañada del cañón y al terminar volvió al ataque.  Sin embargo era demasiado tarde, las baterías costeras estaban prevenidas y dispararon contra el submarino imposibilitando hacer los ajustes con el cañón recortado para poder hacer blanco.  Intentaron hacerlo de noche, pero en Aruba apagaron todas las luces imposibilitando la identificación del blanco.  Nuevamente fue abortado el ataque y regresaron a Lorient, Francia, hundiendo otro mercante en el camino a Port de France, en Martinica, donde dejaron al oficial herido para que recibiera atención médica.

En búsqueda de buques solitarios, los submarinos alemanes se movieron al sur en las afueras de Trinidad, Río de Janeiro y Ciudad del Cabo, abasteciéndose con submarinos cisterna de 1.700 toneladas, llamados "vacas lecheras".  Así, los comandantes de los submarinos podían duplicar la extensión de sus patrullas frente a las costas de Panamá y las Guayanas.  En el Atlántico Occidental los submarinos echaron a pique 26 barcos mercantes en el mes de mayo y causaron un promedio de 20 hundimientos en los siguientes cuatro meses, no obstante que el sistema de convoyes se había extendido hasta Puerto España desde julio.

La protección aérea durante veinticuatro horas al día, no podía descubrir a los submarinos debido a que éstos evadían el radar poniéndose a la misma velocidad y rumbo que los convoyes durante sus ataques.  Las escoltas aliadas lograron destruir tres submarinos en esas aguas en el otoño de 1942; sin embargo, los U-Boots continuaron asediando las aguas cercanas a Trinidad con mucho éxito, ya que algunos barcos aislados seguían navegando en esa zona.

Los resultados de las operaciones en el Caribe fueron apenas una fracción del 1.505.888 toneladas que los aliados perdieron debido a los submarinos en los primeros tres meses de 1942.  A mediados de agosto, 10 submarinos se introdujeron en aguas brasileñas para desatar un ataque relámpago contra la navegación costera y trasatlántica, por donde EE.UU. enviaba suministros a África.   Cinco cargueros brasileños infringieron la neutralidad transportando materias primas a EE.UU. y fueron torpedeados por el submarino U-507 aguas afuera de Bahía, provocando la declaración de guerra de Brasil contra Alemania.

El mando estadounidense vio la urgencia de extender el sistema de convoyes al sureste de Trinidad.   La escasez de escoltas retardó la operación pero el vicealmirante Ingram, comandante de la flota estadounidense del Atlántico del Sur, logró reunir suficientes fuerzas para frustrar las esperanzas alemanas de continuar con la Operación Paukenschlag.  Aún así, Doenitz ordenó la salida de una segunda ola de submarinos con rumbo a la zona del Cabo San Roque durante los meses de noviembre y diciembre hundiendo 20 barcos entre Trinidad y Bahía, con la pérdida del U-164 y del U-507 debido a la acción de aviones Catalina estadounidenses que operaban desde bases en Brasil.  La Operación Paukenschlag fue entonces concluida y los submarinos enviados a aguas noruegas. 

Pero el saldo de la Operación Paukenschlag fue tremendamente favorable para el arma submarina alemana.  En los primeros seis meses de 1942, fueron hundidos 585 barcos aliados con 3.081.000 toneladas y la pérdida de sólo 21 submarinos, 6 de ellos en las costas de EE.UU..  Sin embargo ese balance estaba lejos de las 700.000 toneladas mensuales requeridas para superar las construcciones navales aliadas.


LIBRO

The Battle of the Atlantic: The Allies' Submarine Fight Against Hitler's Gray Wolves of the Sea por Andrew Williams


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Publicado: 2 agosto/2005 - Actualizado: 5 setiembre/2013