Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Burza - Alzamiento de Varsovia (31-7-1944)

Persiguiendo a los alemanes, las tropas soviéticas entraron a Polonia con un claro plan político ordenado por Stalin.  El objetivo inmediato fue desalojar a los alemanes de Varsovia y ocupar la capital.  Antes, los soviéticos rechazaron reconocer la legitimidad del gobierno polaco en el exilio en Londres y acusaron a los polacos de colaboracionistas.  Mientras las fuerzas del Ejército Rojo se adentraban en territorio polaco, iban desarmando y desarticulando a las fuerzas polacas, desconociendo la autoridad de los dirigentes de la resistencia y negándoles la posibilidad de organizarse como unidades regulares.

Operación Burza

El gobierno polaco en el exilio, comprendió que las intenciones de los soviéticos iban más allá de la sola liberación y de empujar a los alemanes hacia el oeste.  Estaba muy claro que tenían la intención de ocupar el país, y quien sabe si tratarían de desarticular nuevamente a Polonia al estado que tenía antes de la Primera Guerra Mundial, exceptuando a los alemanes por supuesto, que debían perder los derechos sobre Danzig y la desaparición de toda Prusia, por no mencionar la desaparición total de Alemania y toda su cultura.  Ante ese estado de cosas, el 26 de julio de 1944, urgentemente convocaron al General Komorowski, a la sazón líder de la resistencia en Polonia y su delegado J S Jankowski, para que hiciera todo lo posible por adelantarse a los rusos, mediante un alzamiento popular y total en toda Polonia, en especial en Varsovia, para tomar el control de la capital, antes de la llegada de los soviéticos.  El plan recibió el nombre clave de Operación Burza (tormenta).

Alzamiento en varsovia

La fuerzas polacas sólo contaban con armamento ligero

31 de julio de 1944

El último día del mes de julio de 1944, a las 5 de la tarde, Komorowski dio la orden al coronel Antoni Chrusciel para iniciar el alzamiento popular y las acciones armadas.   Las fuerzas polacas contaban en Varsovia con aproximadamente unos 50 mil efectivos, 30 mil de ellos desarmados, a los que se sumaron unos 1700 guerrilleros pertenecientes a varios grupos de la resistencia, que ya operaban contra los alemanes y que se manifestaron dispuestos a unirse al alzamiento armado.  Las necesidades de armas y municiones eran extremas, porque el inventario apenas sumaba 1000 fusiles, 300 pistolas automáticas, 1700 revólveres, 60 sub ametralladoras, 35 armas antitanque, y 25 mil granadas.  En los talleres escondidos del ejército sólo había capacidad para fabricar pistolas, lanzallamas y granadas.

El mando alemán

Las fuerzas alemanas de ocupación estaban al mando del general SS General Erich von dem Bach-Zelewski que contaba con 11 mil hombres, más efectivos de la Wehrmacht en número un tanto superior a los 15 mil hombres bajo el mando del General Stahel.  Al comenzar las operaciones los polacos lograron tomar posiciones en el banco izquierdo del Vístula, pero fue imposible que lograran vencer la resistencia de los alemanes en los puentes.   Una vez que llegaron los refuerzos alemanes, el empuje de los polacos comenzó a ceder.

Refuerzos alemanes

Los días 3 y 4 de agosto llegaron nuevas unidades SS y de la policía a quienes Himmler ordenó arrasar la ciudad si fuera necesario para acabar con el alzamiento.  La resistencia polaca fue denodada, pero estéril y le costó la vida a unos 25 a 30 mil civiles.  El día 8 salió al aire la radio insurgente Blyskawica que mantuvo informados a los habitantes de Varsovia sobre el curso de los acontecimientos.

Se detiene la ofensiva soviética

Los alemanes siguieron reforzando a sus fuerzas, sobre todo porque los soviéticos detuvieron su ofensiva contra la ciudad.  Las fuerzas del General von dem Bach-Zelewski fueron aumentadas en 25 mil hombres más incluyendo unidades de la División Panzer "Hermann Goering" y de la 19ª y 25ª divisiones Panzer.  Además del apoyo de la Luftwaffe, emplearon unidades de zapadores para volar los edificios donde se atrincheraban los guerrilleros, utilizaron minas autopropulsadas Goliath, lanzacohetes y morteros Karl de 600 mm.

Fin de la resistencia

Capitulación de los irregulares polacos

11 de agosto de 1944

El último bastión de la resistencia en el distrito Ochota, fue quebrado el 11 de agosto al mismo tiempo que las fuerzas de Komorowski en el distrito Wola eran expulsadas y obligadas a abandonarlo.  El 19 de agosto los alemanes lanzaron el asalto definitivo en la parte vieja de la ciudad.  Las fuerzas polacas hicieron dos intentos, los días 20 y 22, tratando de perforar las líneas alemanas, separando la parte vieja de la ciudad del distrito Zoliborz, con el alto precio de 400 bajas.  De nada valieron los pedidos de ayuda del General Bor, para que los rusos atacaran  Británicos y Estadounidenses no lograron persuadir a Stalin para que reanudara la ofensiva.  Obviamente el astuto Stalin dejaba que polacos y alemanes se desgastaran para luego atacar y ocupar Polonia con débil oposición.

Repliegue polaco

A fines de mes, los polacos tuvieron que escapar usando los canales de alcantarillado para poder pasar por debajo de las zonas controladas por los alemanes.  Unos 4500 hombres lograron salir del centro de la ciudad y unos 800 de Zoliborz.

Apoyo Aliado

Las fuerzas polacas fueron apoyadas por lanzamientos de aprovisionamientos y armas que empezaron las noches del 4 al 5 de agosto.  La RAF hizo 116 salidas, unidades polacas hicieron 96, todos con pérdidas considerables.  La RAF perdió 19 aviones y los polacos 15.  Fortalezas B-17 de EE.UU., que debían continuar el vuelo después de dejar la zona de Varsovia para reabastecerse en bases soviéticas, fueron atacadas la artillería antiaérea rusa y una vez en tierra no recibieron la debida asistencia soviética.  Hasta el 10 de setiembre, las fuerzas soviéticas observaban impasibles los combates aéreos desde unos pocos kilómetros a las afueras de Varsovia, donde esperaban acantonadas a la espera del desenlace.   Mientras tanto calificaban el alzamiento como una aventura criminal, que entorpeció el avance soviético y acusando a los polacos de cooperar con los alemanes, aduciendo que eso los obligó a detener la ofensiva del Ejército Rojo.

3 de setiembre de 1944

Entre los días 3 y 6 de setiembre, los alemanes arremetieron contra Powisle e iniciaron las acciones finales contra Czerniakóv, iniciando en algunos sectores conversaciones para la capitulación.  Ya cuando la suerte de los polacos estaba echada, las fuerzas soviéticas reanudaron el avance contra la capital polaca.  Lanzaron algunos aprovisionamientos en paracaídas y la aviación de caza inició acciones contra los bombarderos alemanes.  Los polacos, decidieron reanudar la lucha, suspendiendo las negociaciones de capitulación, lo que reavivó los combates.  La ayuda soviética sirvió al propósito de aumentar el desgaste de ambas fuerzas en su propio beneficio.  Entre el 13 y el 15 de setiembre, unidades del primer ejército polaco lanzados en paracaídas se subordinaron a los soviéticos, empujando a los alemanes que abandonaron el banco derecho del Vístula.

Paracaidistas polacos en acción

Después de un largo período de espera para obtener la aprobación soviética, el 18 de setiembre, 107 Fortalezas Volantes B-17 de EE.UU., que aterrizaron en Ucrania, se aprestaron para iniciar operaciones contra los alemanes.  Unidades de paracaidistas polacos se lanzaron al asalto del banco izquierdo del Vístula, pero debido a un inadecuado apoyo soviético, debieron abandonar las cabezas de puente cediéndoles el terreno a los alemanes.   Los alemanes reiniciaron las acciones recuperando la zona mientras las fuerzas polacas huían en desbandada por el alcantarillado de la ciudad.  Luego de asegurar los distritos de Sadyba y Sielce, el 24 de setiembre, las fuerzas del general von de Bach-Zelewski, iniciaron la ofensiva en el sur de la ciudad.  La 19ª división Panzer atacó en Zoliborz el 29 de setiembre, terminando con la resistencia polaca que al día siguiente capituló en esa parte de la ciudad.

Goliath

Goliath, una mina alemana a control remoto.

Fracasa la Operación Burza

Los dos meses de lucha fueron una dura prueba de supervivencia del pueblo polaco, defendiéndose de los alemanes, ante la amenaza soviética, que estaba agazapada esperando el momento para lanzarse al ataque y ocupar la ciudad.  Cientos de miles de civiles permanecieron escondidos en los sótanos de sus casas semidestruidas.  Decenas de miles murieron por enfermedades y heridas, por falta de agua, alimentos y medicinas.  Ante ese estado de cosas, el general Tadeusz Komorowski ordenó cesar el fuego y capitular.  Como Comandante en Jefe de las fuerzas polacas, delegó el mando en el General Leopold Okulicki y lo nombró su sucesor en el mando de la resistencia polaca.

Capitulación: 3-10-1944

La capitulación fue firmada la noche del 2 al 3 de octubre de 1944 en Ozarów, cerca a Varsovia.  Más de 15 mil combatientes polacos marcharon al cautiverio con el general Komorowski.  Las bajas fueron de unos 18 mil hombres y 6 mil heridos graves que permanecieron en la capital.  Aproximadamente 150 mil civiles murieron como consecuencia de los combates.  Los alemanes perdieron unos 10 mil hombres, entre muertos y heridos.  Pasarían varios meses hasta enero de 1945, cuando los soviéticos reanudaron la ofensiva contra la ciudad, que yacía en ruinas.

La verdadera cara de Stalin

Durante las semanas que duraron los combates, antes de la rendición de Varsovia, Stalin demostró sus verdaderas intenciones, preludio de lo que sucedió en todo el este de Europa.  Por eso, ante lo sucedido, las relaciones entre los Aliados, cubiertas desde mucho antes con el manto de la desconfianza, comenzarían a deteriorarse, desembocando en la Guerra Fría y la caída del Telón de Hierro a partir de 1946.  Era ya innegable que Stalin luchaba la guerra a su modo, sin respetar los acuerdos, pero sí exigiendo la ayuda que sus aliados nunca le negaron.


Publicado: 13 noviembre/2003