Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Defensa de Schweinfurt y Regensburg 17-8-1943

Muy temprano en la mañana del 17 de agosto de 1943, el servicio de radioescucha alemán comenzó a captar mucho tráfico en las bases de la 8ª Fuerza Aérea en Inglaterra.  Tras una serie de alertas preliminares, fue anunciada por fin a la 1ª División en Leelen la aproximación enemiga a baja altura en ruta hacia el centro sur de Alemania.  Algunos grupos de caza recibieron la orden de desplazarse desde la costa del Mar del Norte hasta otros campos aéreos al oeste del Rhin, para estar situados más favorablemente.  Poco después de las diez horas una enorme formación de B-17's atravesaba la costa holandesa.  Eran exactamente 146 bombarderos acompañados de innumerables cazas, Spitfire y Thunderbolt P-47.

Me 110

Me 110, avión obsoleto que se enfrentó a los B-17 en 1943

A cierta distancia los Focke Wulf, del 2º Grupo de la 1ª Escuadra de Caza, seguían a la formación enemiga sin atacar.  Sobre Holanda, los bombarderos viraron hacia el Sur.  A 6000 metros atravesaron Bélgica y poco antes de la frontera alemana, la escolta de caza llegaba a su límite y daban media vuelta a sus bases.  Los Focke Wulf habían aguardado ese momento.  Los cazas picaron por el frente desde arriba disparando todo lo que tenían, pasando a continuación rápidamente bajo los bombarderos, encabritando sus cazas para ganar de nuevo altura y dar la vuelta para repetir un nuevo ataque.

Kugelfischer

Fábrica de cojinetes Kugelfischer-Georg-Schäfer

Los primeros B-17 estaban en llamas.  Cuatro de ellos envueltos en negra humareda caían al río Eifel, los tres siguientes en los montes de Hunsrück.  Apenas un grupo de cazas alemanes había agotado sus municiones, eran reemplazados por otro nuevo grupo.  Constantemente se iba poblando el cielo de Me-109 y FW-190.

Durante 90 minutos los pilotos alemanes no dieron tregua a los B-17.  En ese tiempo habían caído ya catorce bombarderos.  Pero 132 aparatos abrían sus compartimentos de bombas sobre las fábricas de Messerschmitt en Regensburg-Prüfening.

Kugelfischer-Georg-Schäfer

Edificio administrativo de Kugelfischer camuflado con pintura para simular estar destruido.  La columna del ascensor aparentemente destruida, es la pared pintada, al igual que las demás paredes.

Entretanto, el Mando de Caza se disponía a ofrecer al enemigo una resistencia semejante durante el vuelo de regreso.  Los bombarderos solían regresar por la misma ruta de ida.  Pero esa vez se desviaron hacia el Sur.   Pasaron sobre Italia y el Mediterráneo en dirección al África septentrional.  Diez bombarderos más fueron derribados por cazas de la 2ª Flota Aérea en el sur, lo cual suponía un total de 24 aviones derribados aparte de los que habían podido continuar en vuelo a pesar de los daños.

Kugelfischer-Georg-Schäfer

Una pared camuflada simula
estar destrozada

Pero lo más duro del día 17 de agosto se presentó poco después de mediodía cuando una formación de bombarderos todavía mayor que la precedente enfilaba por la desembocadura del Escalda, en dirección a las fábricas de cojinetes de bolas de Schweinfurt.  Se trataba de un grupo de 229 bombarderos B-17.  Esta vez la Caza alemana no aguardó a que la escolta se alejara, sino que un grupo emprendió el combate con ellos, en desventaja por la falta de combustible, mientras los bombarderos eran atacados por otro grupo.

Entre estos últimos estaba de nuevo la quinta escuadrilla de la 11ª Escuadra, que ya había iniciado las experiencias de bombardeo de formaciones enemigas.  Aquel día los Messerschmitt llevaban bajo las alas dos cohetes.   A 800 metros de distancia se colocaron tras una formación enemiga en correcta formación de combate y picaron en dirección a los aviones estadounidenses.  Los cohetes de 21 cm. salieron de los tubos; la mayoría se quedaron cortos, pero de todos modos dos de los cohetes hicieron blanco.  Los bombarderos quedaron materialmente destrozados en el aire.  A partir de aquel impacto, los cuatrimotores no tuvieron un momento de respiro.  Ni durante el trayecto de ida hasta Schweinfurt ni durante el de regreso.  Más de 300 cazas alemanes les habían salido al encuentro.

Schweinfurt

Como siempre los civiles son los que sufren.
Luitpoldstrasse en Schweinfurt

Fueron 36 de bombarderos los que fueron cayendo por el camino, que sumados a los veinticuatro de la oleada anterior sumaban sesenta B-17 derribados en un solo día, a los que habría que añadir un centenar de aviones averiados.  Una vez más se ponía de manifiesto que los bombarderos, por su lentitud relativa, no podían afrontar con seguridad las acometidas que una caza diurna decidida efectuase contra ellos.   Esto era cierto incluso para las fortalezas volantes que eran aviones armados con 10 ametralladoras calibre .50.  Después de aquellas dos operaciones los bombarderos tardaron más de cinco semanas en volver a presentarse sobre suelo alemán.  Descargaron sus iras sobre otras zonas: protegidos por fuerte escolta de caza, atacaron las bases de la Luftwaffe en los territorios ocupados en Francia, Holanda y Bélgica.

De nuevo en octubre realizó la 7ª Fuerza Aérea de EE.UU. una incursión más allá del radio de acción de sus cazas.  La réplica fue aún más contundente que en agosto.  En una semana, del 8 al 14 de octubre fueron derribados 148 bombarderos en el curso de ataques realizados contra Bremen, Marienburg, Danzig, Münste y otra vez contra Schweinfurt.  La pérdida de 1.500 tripulantes en aquellos pocos días no podía ser compensada fácilmente ni siquiera por los la potencia estadounidense.

Kugelfischer

Muchos edificios industriales, como este de Kugelfischer siguen funcionando en la actualidad luego de ser reacondicionados.

Estados Unidos iba a poner ahora en contribución cuanto en su mano estaba para extender el radio de acción de su escolta de caza hasta el interior de Alemania.  Fue Galland quien previno esa posibilidad.  Exigió que la Caza alemana dispusiera de los mejores y más rápidos aparatos del mundo, a fin de no perder la superioridad sobre el territorio alemán, pues solamente cuando se pudiera tener en jaque a la caza enemiga se podría combatir con éxito a los bombarderos.

Hitler rechazó tales argumentos, y Göring los tachó de fantasmagórico.  Pero a principios de 1944, aquel fantasma tomaría forma real.  Acababa de aparecer el caza de gran radio de acción Mustang P-51.  La superioridad aérea conseguida por los Focke Wulf y los Messerschmitt estaba por terminar comenzando el sacrificio de la Caza alemana.

Si embargo, la Luftwaffe tenía aún una carta que jugar.  El avión deseado por Galland: el Me 262, primer caza a reacción en estado operativo del mundo.  Sin embargo, para la Luftwaffe, eran muy pocos, muy tarde y no había combustible suficiente para mantenerlos en el aire.


LIBROS

Angriffschöhe (The Luftwaffe), por Cajus Bekker

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Luftwaffe in World War II por Francis Crosby.


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Flying Forts, Martin Caidin.


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The Army Air Forces in WWII por W.P. Craven y J.L. Tate.  University of Chicago Press.
National Archives, RG 342, RG 111, RG 342-FH 3A22474
Stadtarchiv und Stadtbibliothek Schweinfurt, Martin-Luther-Platz 20, 97421 Schweinfurt, Deutschland.


Publicado: 27 setiembre/2006