Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Overlord [2]: La Muralla del Atlántico

Defensa alemana de Normandía

Ante la posibilidad de un asalto Aliado a Europa desde Inglaterra, Hitler ordenó al Mariscal Gerd von Rundstedt, la construcción de la que llamó "Muralla del Atlántico" provista de casamatas para la artillería, búnkers y de toda clase de fortines y de obstáculos para impedir cualquier posible invasión en todo un frente que se extendía desde España hasta Noruega.  Pero para Hitler y el Alto Mando alemán, con la atención puesta en Rusia, sólo podían pensar ocasionalmente sobre la situación en la costa francesa.  Como norma, las divisiones que peleaban en el Frente del Este, eran enviadas a Francia para descansar y reorganizar sus fuerzas, cosa que generalmente no podían hacer cubriendo todas las bajas.  Esas divisiones diezmadas regresaban luego al frente ruso.

En vista de la situación, en 1942, por orden del Mando Supremo de las Fuerzas Armadas (OKW), veinte batallones bien equipados fueron trasladados a Rusia con todo su armamento pesado.  Como compensación, le prometieron a Rundstedt la asignación de 60 batallones de los llamados "Voluntarios del Este" que no eran otra cosa que ex prisioneros rusos, de dudosa lealtad, no del todo bien entrenados y mal equipados.

Maariscal Rundstedt

Mariscal Gerd von Rundstedt
Foto con autorización de:
Deutsches Historisches Museum, Berlin

Suposiciones alemanas

Los mandos alemanes coincidían en que el asalto Aliado a la Europa Occidental ocurriría a más tardar en la primavera de 1946 y no se ponían de acuerdo sobre dónde tendría lugar.  El ejército creía que el Paso de Calais era lo más factible, tanto por hallarse más cercano a Inglaterra como porque en las cercanías se encontraban las instalaciones de lanzamiento de las bombas V-1 y cohetes V-2.  Suponían que apenas los aliados detectaran esas instalaciones, por el peligro que representaban para Inglaterra, indudablemente atacarían por este lado.  Además, la información del ejército alemán argumentaba que los aliados evitarían las playas normandas, porque estaban delante de terreno montañoso apropiado para la defensa.  Sin embargo, los oficiales del espionaje naval llegaban a conclusiones completamente distintas.  Estudiando la pauta de los bombardeos aliados, los movimientos de sus minadores y barreminas y las actividades en varios puertos británicos, todo indicaba que la invasión se produciría al oeste del Paso de Calais.  Con gran intuición, Hitler señaló las penínsulas de Cotentin y de Bretaña como probables objetivos de los aliados.  El resultado de las varias estimaciones hizo que no se descuidasen las playas de Normandía, aunque las del Paso de Calais fueron las más defendidas.

Poderosas baterías de la Muralla del Atlántico que no sirvieron de mucho.

Entrevista de Rundtedt con Hitler

En 1943 Rundstedt trató de explicarle a Hitler lo grave de la situación en la costa atlántica, pero como era su costumbre, el Führer no escuchó.  La entrevista de 3 horas en Oberzalsberg fue un monólogo de Hitler, que duró dos horas, sobre la situación del Frente del Este y luego una hora para tomar el té, momentos en que estaba prohibido hablar sobre asuntos oficiales.  Ese mismo año, Hitler emitió su Directriz número 51 donde se establecía que el punto crítico de defensa sería el canal.  Además ordenaba que en caso de ocurrir un intento de invasión, no se debía permitir que el enemigo pisara la playa.  La costa tenía que ser defendida y quedaba prohibido retroceder bajo cualquier circunstancia.

Rundstedt empezaba a desconfiar de la Muralla del Atlántico como concepto de defensa estática.  Analizando el asalto de Salerno el mariscal llegó a la conclusión de que sus ejércitos tenían poca probabilidad de rechazar al invasor en la orilla del mar, pues el enemigo contaría con gran apoyo de la artillería naval y superioridad aérea.  Por tanto, creyó que lo más apropiado era depender de la infantería móvil y las divisiones blindadas, colocadas en posiciones estratégicas en posiciones tierra adentro, desde donde podían ser lanzadas a la costa para evitar que los aliados se asentaran en cualquier playa.

Hitler y Rommel

Mariscal Erwin Rommel, en el momento de su nombramiento por Hitler.

Hitler envía a Rommel

Hacia fines de 1943, Hitler le ordenó a Rommel que inspeccionara las defensas costeras en Francia y a comienzos de 1944 lo puso bajo el mando de Rundstedt con la responsabilidad específica de defender la costa del Atlántico desde el Scheldt hasta el Loire, utilizando el 7º y el 5º ejércitos.

Este nombramiento produjo confusión y dividió los objetivos, porque Rommel, basándose en su experiencia en el norte de África, pensaba que la fuerza de la aviación aliada impediría a las reservas móviles de Rundstedt llegar a tiempo a las costas para obtener resultados decisivos.  Insistió en que las fuerzas blindadas de reserva fuesen colocadas a cinco millas de la costa.  Alegaba que las acciones decisivas debían realizarse en la cabeza de playa y que, a menos que el invasor fuese arrojado al mar en veinticuatro horas, Alemania se enfrentaba a la derrota.

Llamado Hitler a resolver el conflicto entre las teorías de Rommel y las de Rundstedt, dictó una solución intermedia.  Cedió unas divisiones blindadas a Rommel, pero no las suficientes para que su plan fuera eficiente.  Rundstedt retendría el grueso de las reservas tierra adentro.

Obstrucciones en las playas contra los anfibios y lanchas de desembarco.

Las defensas costeras

En África, Rommel aprendió mucho de los italianos, quienes eran unos maestros en el arte de las defensas terrestres, defensas que en ese teatro de guerra fueron usadas repetidamente por alemanes y británicos a medida que los combates cambiaban de dirección.

En Francia, escaso de fuerzas móviles, Rommel se dedicó a reforzar la defensa estática.  Usando a sus tropas como obreros de construcción, se dedicó enérgicamente a reforzar la Muralla del Atlántico, sobre todo con casamatas de concreto.  Dio gran importancia a la colocación de minas, tanto en el mar como en tierra, y se propuso sembrarlas densamente en todas las playas y sus accesos, pero las fábricas alemanas únicamente podían suministrarle el 4% de los 100 millones de minas que pidió.

Utilizó la artillería y las minas retiradas de la línea Sigfried y Maginot e instaló varias series de obstáculos en las playas, en los cuales se enredasen las embarcaciones de la invasión.  Afortunadamente para los Aliados, las dos hileras de estacas con explosivos que hubiesen podido ser efectivas con la marea baja no fueron instaladas a tiempo.  Todos los obstáculos debían tener minas, pero el minado distó mucho de estar terminado el día de la invasión.  Una de las características de las playas normandas es que sus aguas son muy bajas; uno puede caminar decenas de metros mar adentro con el agua debajo de la cintura.  En algunos períodos del año el mar se retira tanto, que en la actualidad pueden verse los restos de las defensas y de las embarcaciones y armamento aliado hundido durante la invasión.

Segunda línea de defensa

Como segunda línea de defensa, detrás de los emplazamientos de las baterías de costa, Rommel había inundado las tierras bajas en todos los lugares que le fueron posibles.  Como obstáculos contra paracaidistas y planeadores puso los llamados "Espárragos de Rommel", que eran estacas al nivel del suelo que impedirían los aterrizajes.  Por falta de minas ideó colocar proyectiles especiales de artillería colocados encima de las estacas y detonarlos con alambradas que los harían explotar al contacto.  Este proyecto fracasó en gran parte, porque los proyectiles especiales llegaron demasiado tarde para ser instalados.

Escasez de fuerzas móviles

Rommel, maestro en la movilidad y en la maniobra, no confiaba completamente en la defensa estática.  Hizo cuanto pudo para disponer del rápido movimiento de sus fuerzas de infantería y de las divisiones Panzer que Rundstedt conservaba en la retaguardia.  Pero le faltaban suficientes vehículos motorizados y, como resultado de los bombardeos previos, de la supremacía de la aviación aliada, del sabotaje a ferrocarriles y puentes, lo poco que tenía fue inútil para el transporte de tropas en el momento de la invasión.  Debido a las circunstancias, los inventores de la Blitzkrieg estaban obligados a marchar al frente a pie o en bicicleta.

Esparragos de Rommel

Los "espárragos de Rommel" eran gruesas estacas sembradas en los campos de cultivo de la campiña francesa. 
En la foto se ven tres de ellos que han sobrevivido al tiempo.

Defensas navales

El sector del Canal, entre la desembocadura del Sena y el Scheldt, fue considerado el más probable punto de desembarco por ser la parte de la costa más cercana a Inglaterra.  La Directriz número 52 del Führer ratificó esa suposición, concediendo prioridad en el despliegue de tropas y la construcción de defensas en ese sector.  A medida que aumentaban esas defensas, el sector de Normandía quedaba en relativo abandono, tal como lo evidenció el informe de la comisión de inspección del OKW que visitó la zona, en enero de 1944.

Los errores de la Kriegsmarine

Las defensas costeras de Normandía no contaban, en general, con fuerzas suficientes, porque los sectores asignados a las divisiones eran demasiado grandes, 960 kms en línea recta.  Los servicios de inteligencia naval afirmaron que la costa entre el Sena y la península de Cotentin no era apropiada para el desembarco de grandes formaciones; por ello debía descartarse la parte occidental de la península como sector de asalto, mientras que el lado oriental se creía estaba adecuadamente cubierto por la poderosa fortaleza de Cherburgo.  Esta suposición, fue sostenida hasta que la invasión demostró que era errónea y condujo a la estimación excesiva del sector que la fortaleza podía cubrir.  Su frente terrestre era de 40 kms en exceso, y cuando el momento llegó, la fortaleza no pudo ser sostenida por su guarnición.  El mayor problema naval alemán era que los submarinos no podían operar en el canal debido a la poca profundidad, y al no tener suficientes buques mayores disponibles, sólo podían contar con torpederas y otras embarcaciones rápidas de poco calado y en número insuficiente.

Bote E

Bote-e, lancha torpedera

Contrainteligencia británica

Desde abril de 1944 se acumulaban pruebas de que Normandía podría ser el escenario de la invasión.  Sin embargo, no fueron nunca concluyentes debido a una hábil contrainteligencia británica, y el sector estrecho del Canal siguió siendo el principal punto defensivo.  Por orden expresa no podrían retirarse tropas de allí para defender Normandía.  Sin embargo, Hitler, que compartía el presentimiento acerca de Normandía, ordenó que la 91ª División Aerotransportada y el 6º Regimiento de Paracaidistas, actuando como infantería, fueran estacionadas en el sector que podría ser más amenazado por los paracaidistas o tropas transportadas en planeadores.

Situación aérea

La creciente intensidad de los ataques aéreos aliados, diurnos y nocturnos, puso de manifiesto la incapacidad de la Luftwaffe para defender tan extenso frente.  Las líneas ferroviarias francesas y belgas, así como las propias instalaciones de la Luftwaffe, eran sus principales objetivos.  Los movimientos de tropas en tren se hicieron más difíciles, hasta que el refuerzo de la costa hubo de ser hecho casi totalmente por carretera.  Cuando los puentes del Sena y el Loira fueron sistemáticamente destruidos, hasta el movimiento por carretera se hizo difícil y lento.  Entretanto, las bases de la Luftwaffe fueron trasladadas de la costa, hasta las cercanías de París.  Las incursiones aéreas cubrían tan grandes sectores que el estudio de las zonas atacadas daba pocas pistas acerca del lugar en que se llevaría a cabo la invasión.

bf-109

El irreemplazable caza bf-109

Los muy esporádicos reconocimientos aéreos de la Luftwaffe sobre el sur y sudeste de Inglaterra no aportaban mayores informes.  En realidad, el mando alemán nada conocía acerca del punto elegido por el enemigo, que podría encontrarse en cualquier parte del Canal o en Normandía.  La mayor ventaja para los aliados era que, en vista de la falta de adecuada información con que contaban los alemanes los obligaba a prepararse para la invasión en cualquier punto de esa extensa costa; pero cuando el asalto se produjera, tendría lugar en un sector relativamente pequeño, con fuerzas muy concentradas y con las tropas mejor equipadas y preparadas con que los Aliados podían contar.  Este conocimiento ocasionó repetidas alarmas, especialmente en las noches en que el estado del tiempo y la marea hacían posible el desembarco.


Publicado: 4 junio/2004