Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Conferencia Margival

Para los alemanes, las cosas marchaban mal en Normandía, tanto que rodeado de gran secreto, Hitler llegó el 17 de junio de 1944, a su antiguo puesto de mando de 1941 en Francia, "Wolfsschlucht 2", más conocido como W-2, que estaba ubicado en Margival, entre Soissons y Laon al noreste de París. "Wolfschlucht 1" se encontraba cerca a Bruly de Peche en Bélgica.

Wolfsschlucht 2

Ese puesto de mando, que todavía resiste el paso del tiempo, fue reconstruido para dirigir la Invasión de Inglaterra, pero que nunca se utilizó.  Ubicado en los bosques de 'Les Gostins' y 'Les Poltons', estaba muy bien escondido y protegido con una serie de bunkers y oficinas fortificadas.  Alrededor de la zona, se encontraban gran cantidad de defensas antiaéreas con sus respectivos almacenes fortificados, para almacenar las municiones; defensas terrestres con muchos nidos de ametralladoras y casamatas para artillería y antitanques con sus bunkers para alojar al personal y depósitos de municiones.  Tenía planta generadora de electricidad, edificios fortificados para alojar oficiales, barracas para la tropa, picinas etc.

Margival

Búnker donde se realizó la conferencia
entre el Führer, Rundstedt y Rommel.

En ella recibió a los mariscales Rundstedt y Rommel, con sus jefes de Estado Mayor.  A juzgar por la cara que puso Hitler, los primeros informes de los dos jefes acerca de la situación le impresionaron, prometiéndoles dictar las necesarias instrucciones para la próxima fase de la campaña, sin pérdida de tiempo.  Pero, una vez que la conversación tocó el punto de las conclusiones que debían sacarse del desembarco aliado, su humor cambió.  Rommel se expresó claramente, pidiendo que se llegara a soluciones políticas debido a la situación militar en el Oeste.  Hitler se irritó, recibió mal las palabras de Rommel, y le ordenó que se ocupara de los asuntos militares y no de los políticos.  Según los rumores corridos por los participantes en la reunión, la conclusión de Hitler parecía haber sido que, se hiciera los que se hiciera, nadie firmaría la paz con él.

Durante el transcurso de la conferencia, se recibió un mensaje que informaba sobre una nueva y grave crisis que se estaba produciendo en el sector al sur de Cherburgo.  Las fuerzas blindadas estadounidenses que se habían abierto paso desde su cabeza de playa de Carentan en dirección noroeste, dando un amplio rodeo, amenazaban con cercar la fortaleza.  Hitler anunció su intención de visitar personalmente ese sector al día siguiente.

Mapa de Margival

Mapa de Margival

El suceso de la V-1

No lo hizo.  Porque ese mismo día una bomba voladora V-l, disparada contra Londres, se salió de su curso y estalló a unos cientos de metros del puesto de mando de Hitler.  Todas las fuerzas de seguridad empezaron a investigar las causas de este hecho, comprobando que había sido una falla en el sistema de dirección de la V-1.  Ofuscado, Hitler abordó su avión Condor y regresó inmediatamente a Berchtesgaden, escoltado por una enorme escuadrilla cazas.

Las instrucciones que resultaron de esa conferencia no eran sino las viejas y una vez más repetidas cantaletas firmadas por Jodl.  Al igual que el resto del territorio normando, Cherburgo había de ser defendido hasta el último hombre y el último cartucho y se prohibía la rendición, puesto que la retirada era imposible por el mar.  El frente terrestre de la fortaleza de Cherburgo era demasiado largo para ser sostenido por los restos de la 709ª división y los elementos de la 77ª que se vieron obligados a replegarse a ella.  Cherburgo cayó el 26 de junio.  La primera fase de la batalla de Normandía había terminado y el Alto Mando alemán todavía no tenía un plan coherente para enfrentar la crisis.

Destitución de Rundstedt

A fines de junio Rommel preparó otro informe destinado a Hitler, detallando lo crítica de la situación.  Rundstedt lo aprobó, como también lo hizo el General Barón Geyr von Schweppenburg, que expresó sus propios puntos de vista referentes al inútil desgaste de sus divisiones acorazadas en la cabeza de playa de Caen, pidiendo, asimismo, una reestructuración de la táctica operativa alemana.  Los dos mariscales solicitaron otra entrevista con Hitler, que esa vez tuvo lugar en Berchtesgaden a fines del mismo mes de junio.

Los mariscales fueron tratados con gran descortesía, viéndose obligados a esperar durante varias horas.  Cuando por fin Hitler les recibió, debieron soportar un largo monólogo acerca de los efectos que debían esperar de las nuevas “armas milagrosas”.  Los dos generales regresaron con las manos vacías y muy mal humor.  Una vez llegado a su Cuartel General, Rundstedt le telefoneó a Keitel diciéndole que sería preferible que encontraran un hombre más joven para continuar la batalla, pues él era demasiado viejo para enfrentar la situación.  Cuando Keitel le preguntó qué creía él que debían hacer, Rundstedt replicó clara y fuertemente su famosa frase: —¡Detengan la guerra, tontos!

Von Kluge toma el mando

Como Rundstedt había supuesto, y con ansias deseara, fue relevado de cargo.  Lo acompañó el General Geyr von Schweppenburg, quien fue destituido.  El 3 de julio, el Mariscal Hans Günther von Kluge, que pasó la semana anterior en Berchtesgaden para recibir instrucciones de Hitler, llegó a St. Germain.  Honestamente y después de haber conversado con Hitler y de haber recibido los informes de Jodl y Keitel sobre la situación en Normandía, von Kluge llegó con el convencimiento que Rundstedt y Rommel eran demasiado pesimistas, y que podían encontrarse los medios para ganar la batalla en la forma en que Hitler deseaba.

von kluge

Mariscal Hans von Kluge

Pero Keitel, en poco tiempo, luego de hacer las inspecciones necesarias, comprendió la verdadera naturaleza de la situación.  Visitando infatigablemente todas las unidades en el frente, pudo constatar el contraste entre las carencias de equipo de las tropas alemanas y la abundancia de medios con que contaba el enemigo.  Pudo ver con sus propios ojos los terribles efectos de la supremacía aérea enemiga y a los pocos día se vio obligado a admitir que Rommel y Rundstedt habían tenían toda la razón al evaluar la situación en la forma como lo hicieron.

El 15 de julio Rommel presentó otro grave resumen de sus propios puntos de vista a von Kluge, quien, a su vez, accedió a consultar a los generales con mando en el frente, para conocer sus opiniones y hacer una evaluación completa de la situación.

Ataque aéreo a Rommel

Como era su costumbre, Rommel visitaba el frente diariamente y el día 17, cuando regresaba a su cuartel general, su automóvil fue atacado por un caza enemigo volando a baja altura, muriendo el conductor al volcar el vehículo tratando de escapar.  Rommel quedó herido y fue llevado inconsciente a un hospital cerca de París.  Sufría grave fractura del cráneo que lo obligaba a guardar absoluto reposo.  En aquel crítico momento de la campaña, el Grupo de ejércitos B perdía su comandante.

Conflicto de intereses en el mando

La solución de Hitler para resolver el problema de encontrar un sucesor para Rommel fue disparatada.  Ordenó a von Kluge que se hiciera cargo del mando del Grupo de Ejércitos B, además de seguir actuando como Comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos del Oeste.  Kluge se trasladó al cuartel general de Rommel en La Roche Guyon, ordenando al Estado Mayor del Grupo de Ejércitos del Oeste, que tomara las decisiones necesarias en todos los asuntos que competieran a la responsabilidad del Comandante en Jefe, sin consultar con el Grupo de Ejércitos B.  Esto creó un extremadamente complicado estado de cosas, puesto que las opiniones de Kluge, en su carácter de comandante del Grupo de ejércitos B, frecuentemente estaban en contraposición con los puntos de vista que hubieran debido tener como comandante en jefe de todo el teatro de operaciones.  El OKW, mando supremo de las fuerzas armadas alemanas, una vez más cometía una de sus acostumbradas extravagancias.


Publicado: 14 junio/2004