Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

El Episodio de Malmedy [3]

Versión recopilada de varias fuentes estadounidenses.

El Teniente Coronel Joachim Peiper, comandante del KGr. Peiper, fue un ex ayudante de Heinrich Himmler, poseedor de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble.   A través de su carrera en Francia y en el Frente del Este fue reconocido por sus jefes como un brillante soldado y comandante de tanques, pero ese día en particular, estaba cansado y frustrado.  Su estado de ánimo se debía a que su misión se encontraba con un retraso de más de 12 horas, por la oposición inesperada que presentó la 99ª División de Infantería de EE.UU.  La misión de Peiper era capturar el puente sobre el Mosa, en el pueblo de Huy, y mantenerlo a toda costa hasta que llegara el grueso de las fuerzas del 6º Ejército Panzer del General Josef "Sepp" Dietrich.

Como punta de lanza de la ofensiva del 6º Ejército Panzer, Peiper necesitaba abrir una brecha para sus 117 tanques, 149 porta tropas blindadas semioruga, 24 piezas de artillería y unos 40 cañones antiaéreos.   Hasta ese momento, Peiper había sufrido algunas bajas, pero su unidad de avanzada al mando del Teniente-SS Werner Sternebeck, había quedado reducida, de 7 tanques y un pelotón de zapadores en semiorugas, a dos tanques Panzerkampfwagen (PzKw.) Mk. IV y dos semiorugas.  Por el fuego de artillería de la 2ª División de Infantería de EEUU, Peiper se vio obligado a cambiar su ruta dirigiéndose por el pueblo de Malmedy cerca al cruce de caminos de Baugnez.

El KGr Peiper, nunca alcanzó su objetivo en Huy, porque la mayoría de sus 117 tanques y 149 semiorugas fueron eliminados.  Después de ordenar a sus tropas que destruyeran los que le quedaban, comenzaron el repliegue a pie durante la Navidad de 1944.  De los 5 mil hombres que componían su fuerza, sólo sobrevivieron 800 y el 10% de ellos fueron acusados por crímenes de guerra.

Mientras Sternebeck se movía al norte por la carretera N-32 de Thirimont a Bagatelle, vio el convoy de la Batería B estadounidense moviéndose al sur de la N-23 que estaba a su izquierda.  Los dos tanques abrieron fuego; cada uno disparó cinco o seis rondas y entonces Peiper ordenó moverse lo más rápido posible a Bagatelle, donde giraron a la izquierda para dirigirse a la encrucijada de caminos "Cinco Puntos", luego giró nuevamente a la izquierda por la carretera N-23.  Vio los vehículos abandonados del convoy estadounidense, unos incendiándose, otros semidestruidos, otros más en la cuneta o chocados unos contra otros.  No se sabe cuántos vehículos quedaron en la carretera, pero algunos estaban en buen estado y fueron tomados por los alemanes.

Después de volver a la N-23, el PzKw Mk IV de Sternebeck se dirigió al sur, sacando del camino a los vehículos abandonados y disparando ráfagas de ametralladora donde los estadounidenses estaban agazapados tratando de esconderse.  Sternebeck declaró después que hizo eso para inducir a los estadounidenses a que se rindieran y como no tenían armas pesadas, la táctica dio resultado.  Después, hizo ademanes con su arma de la manera usual para indicar a los prisioneros que debían marchar por el camino hacia "Cinco Puntos" y estacionó su tanque cerca de la cabeza de la columna del convoy para esperar nuevas órdenes, las cuales no tardaron en llegar.  Peiper estaba furioso por el retardo que ese incidente había causado y tomó el semioruga de comando de su infantería, para dirigirse hacia donde se encontraba Sternebeck, ordenándole, en términos que no se conocen, a moverse a Ligneuville.  Después, junto con un tanque PzKw. Mk. V Pantera y los semioruga de la 11ª Compañía Panzergrenadier-SS, Peiper siguió a Sternebeck.  Eran como las 13:30 horas.

Mientras los supervivientes de los vehículos de la Batería B eran reunidos en un campo adyacente al sur de la Cafetería Bodarwé, tres camiones de la Compañía B del 86º Batallón de Zapadores subieron por la colina procedentes de Malmedy y después de detenerse detrás de las ambulancias en la retaguardia de la Batería B fueron atacados por los alemanes.  Cinco de los hombres de esos camiones lograron escapar a pesar que uno estaba herido y un sexto fue capturado.

En esos mismos momentos, los cuatro últimos vehículos de la batería B, bajo el mando de Ksidzek habían trasladado a un cabo enfermo para ser atendido y también se aproximaron a Baugnez.  Cuando escucharon los disparos y explosiones, se dieron cuenta que la columna estaba en problemas.   Sensatamente, Ksidzek dio media vuelta y regresó a Malmedy sin bajas.

Como a las 14:00, 113 estadounidense habían sido reunidos en el campo cerca a la cafetería.  Incluían 87 miembros del 285º Batallón de Observación de Artillería de Campaña, tres de la Batería B, diez hombres de las cinco ambulancias, el policía militar que estuvo en misión de controlar el tráfico en "Cinco Puntos" y 11 prisioneros capturados por Peiper antes de llegar a Baugnez, ocho del Batallón Blindado de Reconocimiento, dos del 200º Batallón de Artillería de Campaña y un sargento del 23 regimiento de Infantería.

Además de esos 113 prisioneros, hubo otros 26 que estuvieron involucrados en ese episodio.  Los más afortunados fueron los hombres de la batería B, que iban al frente del convoy y otro que iba en el último camión, los cuales lograron escapar.  A otros cuatro, más tres del 32 Batallón Blindado de Reconocimiento, los alemanes les ordenaron conducir los camiones capturados en calidad de prisioneros.

Sin embargo, 11 hombres de la Batería B fueron muertos, ya sea durante el encuentro inicial o en circunstancias desconocidas.  Sus cuerpos no fueron encontrados sino hasta febrero y abril de 1945 y otros dos hombres fueron muertos cuando el jeep, que supuestamente iba a la cabeza de la columna por delante de los camiones, se encontró con los carros de Sternebeck al este de "Cinco Puntos".  De acuerdo a un joven belga, que fue testigo del incidente, los alemanes les dispararon a sangre fría después de haberles ordenado que salieran de la cuneta donde estaban escondidos.

A las 14:15 más o menos, soldados del KGr Peiper abrieron fuego contra los prisioneros en el campo cerca a la cafetería.  El episodio completo no tomó más de 15 minutos.  Mientras ocurría el tiroteo, los carros del Kampfgruppe siguieron su marcha por la N-23.  Hacia las 15:00 Baugnez estaba en calma y fue poco después, con seguridad antes de las 16:00 horas, que 61 estadounidenses que estaba todavía vivos cerca a la cafetería intentaron escapar.  Desafortunadamente había algunos alemanes en las cercanías y abrieron fuego mientras los prisioneros trataban de huir al oeste y noroeste.  Cuando menos, 15 de ellos fueron muertos.   Tres más murieron más tarde y a uno no se le volvió a ver más.

El Teniente Coronel Pergrin, parado fuera de su Cuartel General en una casa al este de Malmedy escucho el ruido de los disparos y explosiones y se imaginó "que esa pequeña columna de observadores de artillería de campaña, se había encontrado con la columna de tanques alemana."   En algún momento, como a las 15:00 decidió hacer un reconocimiento por Baugnez para investigar.  Luego de pasar por uno de los ocho puntos de bloqueo de carreteras, que sus hombres habían levantado en todos los accesos a Malmedy, Pergrin y uno de sus sargentos bajaron de los jeeps en Geromont y continuaron a pie en dirección al sur.  De improviso se encontraron con tres de los prisioneros que escaparon de "Cinco Puntos".  Estaban histéricos y gritaban "¡Los alemanes mataron a todos!"   Pergrin regresó rápidamente a Malmedy y a las 16:40 envió un mensaje al oficial en jefe de zapadores en el Cuartel General del Primer Ejército, informando que parecía que había ocurrido una masacre de prisioneros estadounidenses cerca a Malmedy.

Los cuerpos de los dos hombres que murieron en "Cinco Puntos", el 17 de diciembre, se quedaron en lo que fue tierra de nadie, hasta el 14 de enero de 1945.  A pesar del hecho que, por las declaraciones de los supervivientes, parecía que había ocurrido una especie de masacre, nadie hizo nada para recuperar los cuerpos, antes que la 30ª División de Infantería retomara el lugar.

Por una extraña coincidencia del destino, fue uno de los zapadores de las compañías de Pergrin, que con la ayuda de detectores de minas, descubrieron los cuerpos cubiertos por la nieve de 71 víctimas de la masacre.  Después, entre el 14 y el 16 de enero, el Mayor Giacento Morrone, el Capitán Joseph Kurcz y el Capitán John Snyder, todos médicos del 44º Hospital de Evacuación, hicieron las autopsias de los cuerpos, que estaban totalmente congelados a la llegada al hospital.  La gran mayoría llevaba anillos, relojes, dinero y otros valores consigo, lo que contradice las declaraciones de algunos supervivientes que dijeron que los alemanes les robaron todo lo que llevaban de valor, al momento de ser capturados.

El análisis de los informes, todos de extrema crudeza para ser leídos, muestra que 43 de los cuerpos tenían disparos en la cabeza, al menos tres habían sufrido estallidos en la cabeza, tres habían sido aplastados, dos habían recibido alguna suerte de primeros auxilios antes de morir y nueve tenían sus armas levantadas sobre sus cabezas.   Debe aclararse que tanto antes, como después del avance estadounidense desde Malmedy en enero de 1945, la artillería de ambos bandos acertó el área de Baugnez y por eso las autopsias confirman que al menos 5 de los cuerpos recibieron el impacto de fragmentos de granadas y obuses después de muertos.  En las autopsias, también se muestran evidencias que en al menos cinco casos, los ojos fueron retirados de sus órbitas y que en al menos un caso, el hombre estaba vivo, cuando eso ocurrió.   Aunque cualquier cosa es posible, parece poco probable que hasta el más depravado o desquiciado de los soldados pueda realizar un acto como ese, más bien, como suele suceder cuando los cadáveres son dejados expuestos al aire libre, cuervos y otros pájaros carroñeros son los más probables causantes de tal acción.

Actualmente hay 84 nombres en el cementerio de Baugnez, algunos de ellos mal escritos y el del soldado Louis Vairo fue borrado por error hace algunos años.   También aparece el nombre de un soldado Delbert Johnson del 256º Batallón Blindado de Infantería, pero es también un error afirmar que fue víctima de la masacre, porque él no se encontraba en ese lugar el 17 de diciembre; resultó muerto en esa zona el 3 de enero de 1945 durante el ataque a Hedomont.  Este error y el hecho que los cadáveres de hombres de otras 7 unidades, además de la 285º Batallón de Observación de Artillería de Campaña, fueron recobrados en "Cinco Puntos", lleva a sugerir que cuerpos que nada tienen que ver con el hecho fueron deliberadamente llevados allí, por militares de EE.UU. después del 17 de diciembre.  Este es uno de los argumentos presentados por quienes tratan de defender la tesis de que no hubo una masacre o que los estadounidenses trataron de hacer que el incidente pareciera peor que lo que pudo ser.

Veintiún supervivientes declararon ante autoridades estadounidenses, el mismo día en que ocurrieron los hechos y al día siguiente, básicamente la misma historia que sigue:

Después de rendirse a la columna blindada alemana y ser desarmados, fueron reunidos en un campo al sur de la encrucijada de caminos.  Entonces los alemanes abrieron fuego contra ellos con ametralladoras y rifles.  En la mayoría de los casos, los supervivientes mencionaron dos tiros de pistola antes que comenzara el tiroteo.  Ellos dijeron que luego entraron soldados al campo y les dispararon a quienes mostraban signos de vida y que muchos de los cadáveres fueron pateados o pinchados con bayonetas para ver si había alguna reacción.   Después de eso, la columna alemana prosiguió su camino, mientras algunos de los soldados, desde los vehículos, hacían blanco en los cuerpos tirados en el campo.  Excepto uno de los supervivientes, todos insistieron en que no hubo intentos de fuga, antes que los alemanes comenzaran a disparar, y que los intentos por fugar ocurrieron más tarde, cuando ellos pensaron que los alemanes se habían retirado del área.

El interés de los periodistas en el asunto, particularmente el los últimos años, ha llevado a adornar la historia hasta por algunas de las víctimas.   Un superviviente dijo, en 1989, que él vio al General-SS Josef "Sepp" Dietrich, comandante del 6º Ejército Panzer atisbando al pasar por el campo de la masacre, mientras los estadounidenses estaban allí.   Y el único oficial superviviente, Virgil Larry habló de tanques Tigre, cañones 88 y gran número de tanques amenazándolos para obligarlos a rendirse.

Aparte de algunas pequeñas inconsistencias, como la del Teniente Larry quien el 18 de diciembre dijo que después de escapar del campo, logró que alguien lo llevara en un camión a Malmedy, pero que luego cambió la historia diciendo que una o dos mujeres belgas lo ayudaron a llegar a ese lugar a pie, ayudado por unas improvisadas muletas, el único punto real de discrepancia es, si hubo o no un intento de fuga que podría haber causado que los alemanes abrieran fuego.

El propio Peiper, como se ha dicho antes, afirmó haber salido del área de Baugnez antes que empezara el tiroteo.  Después de la guerra, él describió cómo había visto tres grupos de estadounidenses antes de irse a Ligneuville, los que estaban con las manos levantadas, aquellos en el suelo y en las zanjas ya fuera muertos o fingiendo estarlo y un tercer grupo, que después de simular estar muertos, se levantaron y corrieron al bosque.  El dijo que sus hombres dispararon tiros de advertencia hacia los dos últimos grupos.

Muchos miembros del "Leibstandarte Adolf Hitler", subscribieron la explicación dada por el ayudante de Peiper, Hans Gruhle, quien dijo que hubo un lapso de 10 minutos entre la partida de Sternebeck y el grupo de comando saliendo de Baugnez y la llegada de los primeros elementos del cuerpo principal del Kampfgruppe.  Durante ese tiempo, los estadounidenses fueron dejados a su suerte, pero como no estaban marchando en dirección al este, que es como se esperaba que hicieran los prisioneros de guerra, los miembros del cuerpo principal los confundieron con unidades de combate y abrieron fuego.

Algunos dicen que con el paso del tiempo, la historia ha sido también cambiada, al extremo de decir que los estadounidenses rendidos, habiendo recuperado sus armas, abrieron fuego contra la columna del Kampfgruppe, al encontrarse sorpresivamente con ellos.  Ellos dudan que soldados bisoños y aterrados, que ya se habían rendido, pudieran haber tomados sus armas.  También dudan que soldados veteranos de las Waffen-SS dejaran las armas de los prisioneros por ahí tiradas, y que suponiendo que hubiera sido así, contando con sólo rifles y pistolas, hubieran atacado tanques y semiorugas.  Por supuesto que es un disparate decir que el General Dietrich, tuviera algo que ver con la masacre, cuando el no estuvo cerca de ese lugar el 17 de diciembre de 1944.

También, muchos estadounidenses subscriben la teoría de que se cursaron órdenes al más alto nivel, en el sentido que no fueran tomados prisioneros estadounidenses y que la ofensiva debía realizarse bajo una ola de terror.   Afirman que Hitler usó esas palabras en la arenga a los oficiales superiores cuatro días antes del ataque.  Pero en las memorias del General Manteuffel que estuvo en esa reunión y que no tuvo nada que ver con el episodio de Malmedy, no menciona nada sobre esa orden.  Además, el hecho de que los hombres de Peiper enviaran cantidades de prisioneros a la retaguardia de manera normal durante su avance, en la mañana del día 17, desmiente esa teoría y por tanto los intentos de los acusadores de producir evidencia escrita de esa orden, para ser utilizada en el juicio por crímenes de guerra en Dachau, quedó en nada.

Debe notarse que los hombres de Peiper encararon verdaderos problemas al decidir qué hacer con un enorme número de prisioneros tomados en el área de Baugnez.  De acuerdo con todos los informes alemanes, Peiper estaba apurado por llegar a Ligneuville y capturar el Cuartel General estadounidense en ese lugar y ordenó al resto de la columna a seguirlo lo más rápido posible.


Bibliografía:

- Jochen Peiper: Battle Commander, SS Leibstandardte Adolf Hitler, por Charles Whiting, 1999

- A Peculiar Crusade: Willis M. Everett and the Malmedy Massacre Trial, por James Weingartner, 2000

- Crossroads of Death: The Story of the Malmedy Massacre and Trial, por James J. Weingartner, 1979


Publicado: 27 agosto/2004