Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La Bolsa de Falaise

Falaise es un pueblo en el departamento de Calvados, una región de la Baja Normandía en Francia, muy cerca a Caen.  Entre los días 18 y 22 de agosto de 1944,  dos tercios del pueblo fueron destruidos por el bombardeo que precedió al ataque de tropas británicas, canadienses y polacas donde murieron 10 mil alemanes y alrededor de 50 mil fueron capturados.

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Antes del amanecer del 18 de agosto, el ejército de EE.UU. presionaba en el sector de la Baja Normandía desde el sur, los británicos desde el oeste y los canadienses desde el norte.  Lo que quedaban de las 15ª divisiones de las fuerzas del 7º ejército alemán y del 5º Panzer, compuestas por unos 100 mil hombres, se encontraron encerrados en una bolsa de 30 por 15 Km.  La única forma que tenían para escapar de la bolsa era seguir la dirección del río Dives entre los pueblos de Trun y Chambois, ruta que se encontraba cubierta por la aviación aliada, la cual sin oposición dominaba los cielos normandos.

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Foto aérea de los tanques de Patton cuando persiguen a los Panzers siguiendo las huellas dejadas mientras escapaban de Falaise.   La línea horizontal es una autopista.  Se ven también los cráteres dejados por los bombardeos.
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Bajas alemanas

Las bajas alemanas desde el 6 de junio al 25 de junio, según la memorias del Teniente General Bodo Zimmerman fueron: 897 oficiales (incluyendo 6 generales y 63 comandantes de regimiento), 40.127 suboficiales y soldados, 1.965 auxiliares del Este.
Total: 43.070 hombres.

Durante las operaciones aliadas, Goodwood y Cobra, las bajas alemanas fueron:

15 de julio: Las pérdidas totales habían aumentado a 97.000 hombres y sólo recibieron 6.000 reemplazos para cubrir bajas, más 17 tanques nuevos, para reemplazar 255 destruidos.

7 de agosto: El Grupo de ejércitos B había sufrido 3.219 oficiales bajas (incluyendo 14 generales y 201 comandantes de regimiento), 141.000 suboficiales y soldados, 3.810 auxiliares del Este.
Total: 148.075 hombres.

14 de agosto: La suma total era de 158.930 bajas.

Prisioneros

50 mil prisioneros abarrotaron los campos de transición. Es el momento más difícil para los prisioneros, pues luego de largas caminatas no reciben agua ni alimentos, al menos durante muchas horas y deben orinar y defecar en el sitio donde se encuentran.  No hay lugar para caminar,
echarse o sentarse y pronto el campo se llena de lodo de tierra y orines donde deben pasar la noche si la reubicación no es posible de manera inmediata.

La Bolsa de Falaise

Luego de la conquista de Avranches por las fuerzas acorazadas de Patton, el Estado Mayor de Kluge, comandante en jefe de los ejércitos del Oeste y el Grupo de Ejércitos B recibió un diluvio de órdenes que en resumen decían que no se debía permitir que el enemigo llegara a campo abierto y resistir hasta el fin.  Luego otro mensaje del OKW decía que el Führer ordenaba que todas las fuerzas Panzer disponibles fueran retiradas del frente y puestas bajo el mando del General Eberbach, quien debía atacar Avranches de inmediato.

El ataque comenzó la noche del 7 al 8 de agosto.  Después de cierto éxito inicial, fue detenido al salir el sol por la intervención de la aviación aliada.  La brecha de Avranches se ensanchaba continuamente, y por ella penetraban, división tras división, los tanques del 3º Ejército del general Patton, dirigiéndose hacia las tierras llanas entre el Sena y el Loira.  Su principal objetivo era Le Mans, y el secundario rodear las débiles y desparramadas fuerzas alemanas en Bretaña, después de cortar su línea de retirada hacia el Sur, a través del Loira.

Pese a los vanos intentos de hacerle llegar refuerzos, el ala izquierda del 7º Ejército alemán estaba al descubierto.  Desde que el 10 de agosto cayó Le Mans, el 1º Ejército de los Estados Unidos atacaba al 7º Ejército desde el Sur, mientras el 3º Ejército de Patton intentaba rodearlo desde el Este.

Tigre

Tanque Tigre

Pero el cerco estadounidense estaba planeado en escala aún mayor pues las fuerzas principales fueron dirigidas contra Chartres, mientras que poderosas fuerzas secundarias se dirigían hacia el Sena, al sur de París.   El objetivo de estas operaciones era cortar las comunicaciones alemanas al oeste de París y rodear al 7º Ejército y al 5º Ejército Panzer, al sur del Bajo Sena.

La lucha entre el 10 y el 20 de agosto, causó grandes pérdidas en hombres y material a los alemanes e hicieron colapsar al 7º Ejército.  Durante el curso de esta batalla entró en acción el 1º Ejército canadiense, a la izquierda del 2º Ejército británico.

En poco tiempo, los alemanes quedaron encerrados en una bolsa en la localidad de La Falaise.  Fue gracias a su mayor movilidad, que el 5º Ejército Panzer pudo escapar de ese cerco, pero estaba amenazado por un mayor envolvimiento en el sector de Chartres-Dreux.

En la retaguardia alemana reinaba el caos.  Anecdóticamente, un corresponsal de guerra aliado que entró solitario a Chartres manejando un jeep, fue hecho prisionero por los alemanes.  Contrario a lo que él creía, los tanques estadounidenses no habían llegado aún.

El fin del mariscal von Kluge

von kluge

General Günther von Kluge

Hacia mediados de agosto, el Mariscal von Kluge decidió visitar al 7º Ejército y el Grupo acorazado de Eberbach, que no estaba aún completamente rodeado en la bolsa de La Falaise, acompañado sólo por su ayudante y un camión de transmisiones.

Todo el día el Estado Mayor de Kluge trató vanamente de comunicarse por radio con su jefe.  Los estadounidenses habían alcanzado Chartres.   Aquella noche el Estado Mayor de Kluge informó la desaparición del mariscal al OKW.  Sobre lo ocurrido a Kluge, no quedaron testigos.  Se dijo que el servicio de escucha del OKW había interceptado un mensaje de Kluge a Patton, acerca de la posibilidad de una tregua.  Pero, lo cierto es que el camión de radio de Kluge fue destruido por una bomba y que el mariscal llegó finalmente al cuartel general de Eberbach a pié, aquella misma noche.  Tan pronto como el OKW fue informado de su reaparición, Hitler mandó un mensaje ordenándole que regresara a Falaise para tomar el mando del 5º Ejército Panzer.   Por cosas del destino, la orden no fue recibida por Kluge entonces, porque en esos momentos se dirigía ya a su propio cuartel general en La Roche Guyon.

Este incidente causó el fin del mando de Kluge en el Oeste.  El 16 de agosto sostuvo una conferencia en St. Germain con los jefes de la Aviación y la Marina, y el comandante de las fuerzas armadas de París.  Prohibió la lucha en la ciudad, ordenando, asimismo, que las instalaciones esenciales, tales como los suministros de agua, gas y electricidad, no fueran destruidas.   Las mujeres alemanas y los heridos debían ser evacuados con toda rapidez.   Sólo había que luchar por las proximidades de París, particularmente las principales carreteras.  Colocó al comandante militar de París bajo sus órdenes personales, con el fin de asegurar que esas órdenes fueran cumplidas.

Kluge se despidió personalmente de todos los oficiales, observándose cierta melancolía en su forma de hacerlo.  Entonces regresó a La Roche Guyon, donde llegó el Mariscal Model durante la noche del 17, con la orden que destituía a Kluge como comandante en jefe de los ejércitos del Oeste y relevándole del mando del Grupo de ejércitos B.   También recibió Kluge un memorando de Hitler en la que le decía que se había fatigado excesivamente durante las semanas de batalla, por lo que había decidido pasarle a la reserva durante algún tiempo, con el fin de que pudiera recobrar la salud.

Kluge tomó con aparente calma su destitución.  Aquella noche escribió una carta a Hitler pidiéndole que pusiera fin a la desigual batalla que se libraba en el Oeste.  A primeras horas del día 18 se despidió de sus oficiales de Estado Mayor, emprendiendo el regreso a Alemania en automóvil.  Al llegar a Metz ordenó al conductor que detuviera el vehículo.  Fue a un baño y al notar su ayudante que demoraba demasiado para salir, entró y lo encontró en el suelo.  Había ingerido veneno.   Inmediatamente fue llevado al hospital de Metz, donde murió.  La autopsia ordenada por el OKW dio como resultado presencia de cianuro de potasio en la sangre.

Sherman

Tanque Sherman

Escape de la bolsa de la Falaise

El Mariscal Model, que procedía del frente oriental, no comprendió inmediatamente toda la gravedad de la situación en Francia, que esperaba poder restablecer.   Pero pronto habría de observar los inimaginables efectos de la supremacía aérea del enemigo, la destrucción en masa en las zonas de retaguardia, la imposibilidad de viajar de día por las principales carreteras sin correr grave peligro, es decir, todo el significado de la invasión.

Decidió retirar cuantas fuerzas pudiera tras el Bajo Sena, sin pensar en otras consideraciones.   Esto significaba un intento final de extraer cuantas tropas podían ser aún salvadas de la bolsa de Falaise, que no estaba todavía completamente cerrada, incluso a costa de tener que abandonar sus armas pesadas.   En aquellos momentos en la bolsa se encontraban los estados mayores del 7º ejército, del Grupo Panzer de Eberbach, de los cuarteles generales de cuatro cuerpos y los restos de unas trece divisiones.

Aunque la artillería enemiga batía las rutas de escape de la bolsa, durante la noche del 21 al 22 de agosto pudo hacer una salida con apoyo de carros.  Las tropas del 7º ejército que lograron escapar fueron las primeras en ser transportadas al otro lado del Bajo Sena.  Entonces fueron llevadas a zonas de descanso en el norte, donde una vez más, se prepararon para el combate.  La batalla a lo largo del Sena, entre París y Rúan, fue casi completamente dejada al 5º Ejército Panzer.


Publicado: 14 junio/2004