Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Batalla del Mar de las Filipinas (19-6-1944)

19 y 20 de Junio de 1944.

Las fuerzas navales estadounidenses del Pacífico tenían poca oposición luego de la caída de Truk y por tanto el Almirante Nimitz dispuso la invasión de las islas Marshall, hecho que se completó sin mayores contratiempos.

Las Marinas

Luego planificó la captura de las islas Marianas, las cuales se encontraban a una distancia estratégica del Japón.  Los japoneses sabían que las Marianas eran vitales para la seguridad de Japón y por ello fue destacado el Almirante Jisaburu Ozawa.  Ozawa dispuso su flota de 9 portaaviones, 6 acorazados, 11 cruceros pesados, 2 ligeros, 27 destructores y 24 submarinos apoyados por cerca de 1700 aviones, 1200 de ellos basados en diversas islas de la zona.

Objetivo estratégico de EE.UU.

La misión de la flota estadounidense era intervenir todo tráfico marítimo entre las Marianas, Guam y Saipan, para cortar los suministros japoneses a las guarniciones en esas islas.

Fuerzas estadounidenses

La flota de Estados Unidos comandada por el Almirante Spruance, estaba compuesta de 15 portaaviones, 7 acorazados, 8 cruceros pesados y 13 ligeros, 62 destructores de escolta y 25 submarinos.  La aviación embarcada se componía de cerca de 1000 aviones.

Superioridad

El planteamiento de Spruance apoyado por la mejor tecnología y la mayor experiencia de sus pilotos diezmó la flota japonesa, desbaratando el plan defensivo de Ozawa.

Resultados

Luego de los dos días de batalla, Japón había perdido los portaaviones Shokaku, Taiho y Zuikaku (este último seriamente dañado) y los ligeros Hiyo y Junyo.   El acorazado Haruna y el crucero Maya resultaron seriamente averiados. Fueron hundidos 2 tanqueros y el destructor Shigure.  De la flota aérea fueron derribados unos 750 aviones.

Pérdidas estadounidenses

Por su parte los estadounidenses resultaron con el acorazado USS South Dakota dañado y perdieron menos de 150 aviones.

Consecuencias para Japón

El total de la flota japonesa fue desbandada y sólo le quedaba retirarse a aguas metropolitanas para defender el territorio japonés.