Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Batalla del Golfo de Leyte (23-11-1944)

La invasión estadounidense en Leyte fue de tal envergadura que para los japoneses no podía pasar desapercibida.  La operación se inició el 17 de octubre con el ataque de la vanguardia de la flota de invasión a la isla de Suluan, en la boca del golfo de Leyte.  El mensaje de alerta "Preparados para Operación SHO-1" fue transmitido inmediatamente a los barcos de la Fuerza Móvil, y la orden ejecutiva de iniciar la operación la envió el almirante Soemu Toyoda a la mañana siguiente.

Batalla del Golfo de Leyte
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1ª Fuerza de Ataque de Kurita

La enorme 1ª Fuerza de Ataque de Kurita saldría de Lingga Roads, para ir primero a Brunei y, luego al golfo de Leyte a través del mar de Sibuyan y el estrecho de San Bernardino.

Almirante Kurita

Almirante Takeo Kurita

Fuerza C de Nishimura

La Fuerza Central de Kurita, debía coordinarse con el desplazamiento, también desde Brunei, de otra escuadra de batalla más lenta, la del vicealmirante Shoji Nishimura, que debería llegar al Golfo de Leyte a través del estrecho de Surigao, navegación considerablemente más corta que la de Kurita y sus veloces acorazados.

Vicealmirante Nishimura

Vicealmirante Shoji Nishimura

Fuerza de diversión de Ozawa

La operación SHO, requería el movimiento coordinado de fuerzas muy dispares.  Los portaaviones del Vicealmirante Jisaburo Ozawa, se aproximarían por el norte, desde las aguas metropolitanas y provocarían el ataque de los portaaviones estadounidenses.

2ª Fuerza de Ataque de Shima

Por último, una cuarta escuadra, la 5ª Flota, del vicealmirante Kiyohide Shima, contaba con los cruceros pesados Ashigara y Machi, el crucero ligero Abukuma y cuatro destructores.  Los barcos de Shima no formaban parte de las fuerzas de Kurita, ni se había previsto que operasen con Ozawa.  En los pasados combates aéreos de Formosa y a consecuencia de los fantásticos partes de una gran victoria sobre los portaaviones estadounidenses, le ordenaron a Shima entrar en la zona y barrer los restos del enemigo.  En lugar de eso, tuvo que retirarse a toda prisa, hacia aguas metropolitanas.  Era precisamente a la escuadra de Shima a la que se refería Halsey cuando envió su famoso mensaje que decía "Estoy retirándome a máxima velocidad en dirección hacia el enemigo".

Almirante Shima

Vicealmirante Kiyohide Shima

Para compensar la merma de prestigio que causó aquel error, el Estado Mayor de la Armada japonesa se apresuró a poner la fuerza de Shima a las órdenes del almirante Mikawa, en el archipiélago de Pescadores (entre Formosa y China continental) con el curioso cometido de actuar como "fuerza móvil de contraataque de superficie".  Esto ocurría el 18 de octubre, día en que se transmitió la orden ejecutiva de SHO-1.  Tres días después, le llegó a Shima una contraorden que decía: "Se considera aconsejable que usted penetre en el golfo de Leyte por el Sur, a través del estrecho de Surigao y coopere con la 1ª Fuerza de Ataque."

Al hacerlo, el Estado Mayor había actuado de una forma increíblemente desastrosa.  Dejaron solo al desdichado Shima, sin subordinarle ni a Kurita ni a Nishimura, sin saber nada de los movimientos de las demás unidades de la Fuerza Móvil, pero obligándole a cooperar con ellas.  No se obtuvo con ello resultado alguno, no sirvió para nada más que para consumir considerable cantidad de precioso combustible.

Comienza la Operación SHO

La fuerza de Kurita llegó a Brunei el 20 de octubre, el mismo día en que las puntas de lanza de MacArthur pusieron cabezas de puente en las playas de Leyte.   Kurita salió hacia aquel punto la mañana del 22, seguido por Nishimura la noche del mismo día, mientras la fuerza de diversión de Ozawa "el anzuelo de los portaaviones" se acercaba por el Norte.   El día 23 por la mañana, de repente, se abrió el prólogo de la Batalla del Golfo de Leyte a cargo de los submarinos estadounidenses que igual que en la Batalla del Mar de Filipinas, pegaron sus golpes antes que los japoneses.

23 de octubre

La Fuerza de Ataque de Kurita navegaba en dos formaciones circulares a 7 millas una de otra, con el Yamato, Musashi y Nagato en el centro de la primera y el Kongo y Haruna en el de la segunda.  Los submarinos estadounidenses Darter y Dace patrullaban por el paso de Palawan, que da entrada al mar de Sibuyan y, detectando en su radar las formaciones japonesas, se acercaron a investigar los contactos.  Fue el inicio desgraciado de la Operación SHO-1.  El Darter echó a pique al Atago, capitana de Kurita y obligó al Takao a regresar renqueando a Singapur escoltado por un destructor; el Dace, a su vez, causó la voladura del crucero Maya.  Kurita, después de transbordar su insignia al Yamato, ordenó dar la máxima velocidad y franquear cuanto antes aquel lugar peligroso.

Yamato

Acorazado Yamato

Batalla de Samar, 24 de octubre.

La primera noticia de que se acercaban por el Oeste poderosas fuerzas japonesas, la tuvieron los portaaviones estadounidenses que navegaban frente a la isla de Samar y por el vecino golfo de Leyte, al ser localizada la escuadra de Nishimura a las 09:12 del día 24 de octubre.  Se lanzó contra ella un ataque aéreo pero sólo se consiguieron ligeras averías en el acorazado Fuso y en un destructor.  Casi al mismo tiempo fue avistada la fuerza de Kurita a la entrada del mar de Sibuyan, y se preparó inmediatamente otro ataque aéreo para frenarla.

Kongo

Acorazado Kongo

Sin embargo, antes de que pudieran despegar los aviones de ataque estadounidenses, los aviones japoneses basados en tierra despegaron de Luzón, cogiendo a los portaaviones estadounidenses cuando todavía tenían sobre cubierta a sus aviones bombarderos y torpederos.  Durante un momento fugaz los pilotos japoneses tuvieron a su alcance la dorada ocasión que se había ofrecido a los estadounidenses en Midway: los portaaviones enemigos en su momento más vulnerable.  Pero en 1944, los pilotos japoneses eran bisoños y aunque atacaron con decisión lo hicieron desorganizadamente y sólo obtuvieron un éxito.  Lograron un impacto de bomba en la cubierta del Princenton, que incendió la gasolina de aviación y acabó por causar su abandono y hundimiento.

Nagato

Acorazado Nagato

Los acontecimientos más dramáticos del día 24 de octubre fueron los incesantes ataques lanzados contra las dos fuerzas de Kurita mientras se abrían paso con decisión a través del mar de Sibuyan, hacia el estrecho de San Bernardino.  Los aviones estadounidenses concentraron su atención sobre los enormes buques del grupo de avanzada, el formidable Yamato, el Musashi y el Nagato.  Las numerosas bombas no consiguieron otra cosa que rebotar en la coraza de los enormes acorazados, pero los repetidos ataques torpederos, fueron un asunto muy distinto.  El tercer ataque estadounidense, que se produjo a las 13:25, se concentró exclusivamente contra el Musashi, al que lograron alcanzar con tres torpedos.

Hundimiento del Musashi

El Musashi podía dar todavía 22 nudos, pero la explosión de los torpedos había rasgado la coraza a proa, proyectando las planchas hacia afuera a modo de gigantesca cuchara que metía toneladas de agua a bordo.  Se planteaba un dilema agobiante.  Si el Musashi continuaba con los demás buques del grupo, manteniendo la velocidad, contaría al menos con el beneficio del fuego antiaéreo de los demás buques, y, si se quedaba atrás, disminuyendo la entrada de agua, se convertiría en un blanco inerme.  Su tripulación hizo absolutamente cuanto pudo para mantenerse con el resto de la flota, pero la rapidez de la entrada de agua y el volumen era demasiado para ellos; para no encabuzar la nave se vieron obligados a producir voluntariamente una contra inundación para mantener el barco adrizado, pero el excesivo aumento de desplazamiento redujo aún más la velocidad y se fueron quedando retrasados.  El golpe de gracia lo recibió en el cuarto ataque, a las 14:30 horas, encajando otros dos impactos de torpedo que lo dejaron a 12 nudos.  Kurita se vio obligado a ordenar al comandante del Musashi, a las 15:00, que maniobrara con independencia, con lo que quedó totalmente abandonado a sus propios medios.

Musashi

El acorazado Musashi es alcanzado y encabuza la proa

El quinto ataque, a las 15:10, continuó restándole velocidad y dejándolo, esta vez, a seis nudos, pero seguía adrizado gracias a la desesperada contra inundación, moviéndose lentamente y con todos sus cañones en acción.  Pero ya sólo podía ser cuestión de tiempo.  A eso de las 18:50, la proa del Musashi estaba totalmente sumergida, con las enormes torres de 18 pulgadas a ras de agua.   Finalmente, a las 19:35, no pudo más: escoró a babor, dio media vuelta y con la quilla al aire se fue a pique.

Halsey muerde el anzuelo de Ozawa

También otros buques de la 1ª Fuerza de Ataque habían sido averiados y Kurita se vio obligado a reducir la velocidad a 18 nudos, velocidad peligrosamente baja, siendo inevitables posteriores ataques aéreos.  Para reducir el riesgo, invirtió el rumbo hacia el Oeste, esperando la llegada de la noche para lanzarse por el estrecho de San Bernardino a cubierto de la oscuridad.

Almirante Halsey

Almirante Halsey

Aquella maniobra de evasión tuvo mucha trascendencia porque durante la tarde del 24 de octubre había sido, al fin, localizada la fuerza de diversión de Ozawa por los portaaviones de Halsey.  Todas las apariencias eran de que Kurita y sus acorazados se estaban retirando con el rabo entre piernas, por lo que Halsey tomó la tan criticada decisión de abandonar la guardia del Estrecho de San Bernardino para lanzarse a la persecución de los portaaviones japoneses, sin dejar allí sus cuatro acorazados para cubrir la entrada del estrecho.  La trampa de Ozawa dio resultado.

Nishimura entra en Surigao

Entre tanto, por el Sur, la escuadra de Nishimura emboca el estrecho de Surigao, en la última rama de su ruta hacia el Golfo de Leyte.  Esperando en la otra boca estaba el contralmirante Jesse Barrett Oldendorf con seis acorazados y ocho cruceros, formados en firme línea de batalla, perpendicular al rumbo de Nishimura.

Mogami

Crucero Mogami

Nishimura salió del estrecho en una perfecta línea de fila, con el crucero Mogami en cabeza, seguido de los acorazados Fuso y Yamashiro, con los destructores Asagumo y Mishishio cerrando la retaguardia, y los otros dos, Yamagumo y Shigure, a ambos lados de las amuras del Mogami.  Pero no era solamente la abrumadora línea de batalla de Oldendorf quien esperaba a Nishimura; debía, además, aceptar el desafío de los ataques de destructores y lanchas rápidas, apostadas a ambos lados de la boca del estrecho, dispuestas a echársele encima.  Con los ataques de estos últimos se inició la destrucción de la escuadra de Nishimura.

Combate de Surigao

Todo empezó a las 03:00, con el ataque de los destructores que torpedearon al Fuso, haciéndole salir de la línea mortalmente herido.  El Yamagumo voló y el Mishishio quedó inmóvil y hundiéndose.   El Asagumo perdió la proa y se volvió a meter, vacilando, en el estrecho.  La línea de cruceros estadounidenses abrió fuego a las 03:52, seguida por los acorazados dos minutos más tarde.  El Yamashiro y el Mogami se vieron obligados a invertir el rumbo, materialmente machacados por los proyectiles estadounidenses; sólo quedó indemne el Shigure, que también se retiró.  El Mogami consiguió entrar renqueando en el estrecho, pero el Yamashiro fue rematado con torpedos y se fue a pique a las 04:19.

Fuso

Acorazado Fuso

Durante todo este espacio de tiempo, la fuerza de Shima fue siguiendo la estela de Nishimura, tratando de penetrar con él en el Golfo de Leyte, para realizar la prevista reunión con Kurita en la mañana del día 25.   Pero, al llegar al estrecho vio cómo había sido barrida la escuadra de Nishimura, mucho más potente que la suya.  Al rayar el alba por Oriente, Shima abandonó toda idea de penetración y condujo la retirada de los maltrechos restos supervivientes del combate del estrecho de Surigao.

Kurita pudo cambiar el resultado

Es en ese momento, tras el descalabro espantoso del estrecho de Surigao, cuando se produce un espectacular cambio en la fortuna que puso a Kurita a un paso de la victoria.  Al desembocar del estrecho de San Bernardino, sus acorazados sorprendieron totalmente desprevenida a la flota de portaaviones estadounidenses.

La fuerza de Kurita salió del estrecho a eso de las 00:35 del 25 de octubre y arrumbó sucesivamente al Este y al Sur para barajar la costa de Samar y entrar en el Golfo de Leyte.  Al amanecer, los buques evolucionaron para adoptar puestos de defensa antiaérea.  Esto ocurría a las 06:27, y, en seguida, a las 06:45, se avistaron por el Sur, en el horizonte, una serie de mástiles de buques.  Se trataba del Grupo 3 de portaaviones de escolta del contralmirante Clifton Sprague, formado por el Fanshaw, St. Lô, White Plains, Kalinin Bay, Kitkun Bay y Gambier Bay.  Sin perder tiempo, Kurita hizo la señal de caza general y con el Yamato, disparó la primera salva de 18 pulgadas a las 06:59.

Almirante Halsey

Almirante Clifton Sprague

Sprague se percata del peligro

Los portaaviones de Sprague tapados por los chubascos y produciendo todo el humo que podían, pusieron rumbo al Este, intentando alcanzar la máxima velocidad y lanzar al aire sus aviones.  A las 07:16, seguían todos indemnes, pero los piques de las salvas japonesas caían cada vez más cerca y Sprague envió a sus tres destructores de escolta al contraataque.  Consiguieron dejar mal herido al crucero Kumano que tuvo que abandonar el combate, pero el efecto más importante que produjeron los torpedos estadounidenses, en realidad, fue obligar a los acorazados japoneses a una maniobra evasiva para esquivarlos y mantener abierta la distancia.  Pero, sobre todo, dieron tiempo a poner en el aire los aviones de los portaaviones que empezaron a realizar ataques individuales a partir de las 07:39, obligando a retirarse averiado al Suzuya a consecuencia del ataque de uno de ellos.

Kurita a un paso de lograr una victoria

Pero la situación seguía siendo desesperada para los diminutos portaaviones estadounidenses.  La máxima velocidad que podían dar eran unos ridículos diecisiete nudos y medio, por lo que los cruceros Chikuma, Chokai, Tone y Haguro les iban alcanzando implacablemente.  Los portaaviones Gambier Bay, Kalinin Bay, White Plains y Fanshaw Bay, de la cola de la línea estadounidense, fueron todos alcanzados por el fuego de los cruceros, siendo el primero el que quedó averiado, quedándose cada vez más atrás y muy escorado.  Los destructores trataron intrépidamente de atraer sobre ellos el fuego japonés, pero sin resultado en cuanto a aliviar a los portaaviones y sufriendo ellos, en cambio, el hundimiento del USS Johnston y el USS Roberts, y quedando fuera de combate el USS Denis.  El USS Gambier Bay acabó siendo abandonado a las 08:50, y se fue a pique con la quilla al aire a las 09:07.

Chokai

Crucero Chokai

Inexplicable orden de Kurita

Sin embargo, a los japoneses las cosas no les iban a salir fáciles.  Los aviones de los portaaviones aumentaron los considerables daños producidos por los destructores con su fuego artillero y hundieron a los cruceros Chokai y Chikuma.  Pero el Tone y el Haguro seguían reduciendo la distancia a los portaaviones  Cuando, a las 09:15 habían conseguido llegar a 10.000 yardas de distancia, Kurita, de improviso, les ordenó romper el contacto.

Kurita no podía ver lo que ocurría.  La maniobra evasiva que el contraataque torpedero estadounidense les había obligado a realizar, había dejado a los acorazados muy atrás y separados de los cruceros.  Está claro que Kurita no llegó a darse cuenta de la debilidad de la fuerza de portaaviones que la fortuna le había puesto en su camino, y la tomó por muchísimo más poderosa.  Bajo esta impresión, a las 12:36 se dio la vuelta y puso la proa hacia el estrecho de San Bernardino.

Primer ataque Kamikaze

Pero no había terminado la Batalla de Samar.  Los portaaviones estadounidenses no estaban todavía fuera de peligro porque se vieron sometidos entonces al primer ataque deliberado de "kamikazes" de la guerra.  En ellos pereció el USS St. Lô y quedaron gravemente averiados el Santee, Suwannee y Kalinin Bay.  Los restantes portaaviones siguieron hostigando a los acorazados de Kurita en su retirada, obteniendo impactos en el Nagato y el Tone.  Al apagarse las últimas luces de aquel día, Kurita estaba muy adentrado en el estrecho de San Bernardino.

Tone

Crucero Tone

Mientras se estaba representando todavía el drama de Samar, unas cuatrocientas millas al Norte de allí, la fuerza de portaaviones de diversión de Ozawa se enfrentaba a su destino frente a Cabo Engaño.  El primer ataque estadounidense hizo blanco en los portaaviones japoneses a las 08:30 del día 25 de octubre.  El Chitóse sufrió tanto que se hundió a las 09:30, y el Zuikaku y el Chiyoda quedaron desmantelados.   Los ataques siguieron implacablemente durante todo el día y dieron cuenta de todos los portaaviones japoneses.  Al final, a Ozawa no le quedaba más que el Hyuga y el Ise, el crucero ligero Oyodo al que tuvo que transbordar su insignia, al quedar fuera de combate el Zuikaku, y cinco destructores.

Ise

Acorazado Ise

Fin de la Batalla de Leyte

El último acto de la Batalla del Golfo de Leyte se representó el día 26 de octubre en el curso de la retirada japonesa hacia Brunei con los restos de la fuerza de ataque.  Fueron perseguidos con intensos ataques aéreos en masa, pero consiguieron librarse sin otra pérdida que la del crucero ligero Noshiro.

La Batalla del Golfo de Leyte fue la mayor de todas las de la historia naval.   La flota de combate japonesa consiguió, al fin, el encuentro decisivo que tanto había ansiado, pero sufrió una derrota aplastante.   Los japoneses perdieron tres acorazados, un portaaviones de flota, seis portaaviones ligeros, seis cruceros pesados, cuatro cruceros ligeros y nueve destructores.   Los estadounidenses, en cambio, perdieron solamente tres portaaviones ligeros y los tres destructores de escolta que se enfrentaron con la fuerza de Kurita, frente a Samar.  Pero no es por meras pérdidas materiales como han de medirse los verdaderos resultados de Leyte.  Lo importante es que aquella batalla fue la última vez que la Fuerza Móvil operó como una unidad de combate.  Kurita regresó a aguas metropolitanas japonesas con los acorazados supervivientes, abandonando el Pacífico Central y Sud Occidental a merced de las fuerzas operativas aliadas que, a partir de aquel momento, empezaron a prepararse para el avance definitivo hacia el Japón.

La esencia suicida de todo el plan "SHO" hace que se caiga fácilmente en el desprecio de las posibilidades de una victoria táctica japonesa.   Pero las fuerzas de Kurita, ayudadas por la brillante maniobra de engaño de Ozawa, estuvieron a un paso de alcanzar un gran éxito.  Kurita fue vencido por sus vacilaciones en el momento crucial.  Después de la guerra, Kurita dijo como disculpa válida, el estado de agotamiento mental y físico en que lo habían sumido aquellos tres días abrumadores.


LIBRO

The Battle for Leyte Gulf: The Incredible Story of World War II's Largest Naval Battle por C. Vann Woodward (Author), Evan Thomas


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Publicado: 30 octubre/20041 - Actualizado: 101 setiembre/2013