Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Hundimiento del SS-Leopoldville (24-12-1944)

La Ofensiva de las Ardenas estaba en marcha y los Aliados necesitaban contener la acometida alemana que hacía peligrar las posiciones conquistadas en Bélgica. Era menester continuar con el transporte de tropas desde Inglaterra para llevar al continente el mayor número de fuerzas posible.

SS Leopoldville

SS Leopoldville

La víspera de Navidad de 1944, el buque mercante belga SS Leopoldville, al mando del capitán Charles Limbor, zarpó de Southampton, en el sur de Inglaterra, con rumbo a la costa francesa transportando 2235 efectivos estadounidenses pertenecientes a los regimientos de infantería 262º y 264º de la 66ª División de Infantería, conocida como "Panteras Negras".  Como lo hiciera en 24 oportunidades anteriores, transportando a más de 120 mil hombres, incluyendo la tripulación del U-570 que fue llevada a Inglaterra para ser internada en un campo de prisioneros, el buque cruzaba el Canal de la Mancha llevando los refuerzos que se requerían en el frente del Bulga.

El SS Leopoldville, un barco de pasajeros de 11.500 toneladas de desplazamiento, construido en 1929 y convertido en transporte de tropas, llevaba a las tropas acomodadas en bancas en las bodegas del barco, donde permanecían durante 18 horas, desde el embarque hasta el desembarque en Cherburgo.  Luego de la marcha forzada desde el campamento llevando el pesado equipo de combate, los hombres estaban rendidos y mientras algunos se durmieron en el suelo, otros encontraron hamacas que lograron colgar y utilizar.  Una vez que el convoy zarpó, la mar gruesa causó estragos entre los hombres, la mayoría de los cuales jamás había subido a un barco, excepto en entrenamientos y sufrieron severos mareos.  Las nauseas y los vómitos les salvaron la vida a muchos, pues sus jefes les permitieron salir de las bodegas y permanecer en cubierta, lugar donde los sorprendió el ataque submarino.

Los problemas causados por la desorganización y los errores en las comunicaciones, comenzaron desde el inicio de la movilización de los regimientos la noche del 23 de diciembre.  Ese día, llegaron las órdenes de embarcar a las tropas que durante meses habían estado esperando en un campo del sur de Inglaterra.  Luego de llegar al puerto comenzaron a embarcar, sin ningún orden a medida que se acercaban al muelle, a las 0200 del 24 de diciembre en pleno desorden, como si no se hubiera planificado bien la operación.  Ambos regimientos se unieron desordenadamente y las compañías se separaron.  A bordo los pelotones estaban mezclados a lo largo de los 152 metros de eslora del Leopoldville y del SS Cheshire, el otro buque de transporte.   La estructura de comando quedó totalmente fragmentada causando desconcierto y confusión entre los hombres.  Más tarde se reflejaría el desorden a la hora de determinar quiénes se encontraban desaparecidos o estaban simplemente extraviados en medio de la confusión.

A las 9 de la mañana, los barcos soltaron amarras alejándose del muelle para ensamblar el convoy con su escolta.  Una vez fuera de la bahía hubo un llamado para un entrenamiento en cubierta, aunque muchos no acudieron al no escuchar el llamado, ya sea por desperfectos en los altavoces del barco o por unidades que se encontraban separadas de sus jefes.  Los afectivos que subieron a cubierta fueron inspeccionados al lado de los chalecos salvavidas mientras algunos oficiales revisaban el equipo y trataban de organizarlos por unidades.  No hubo ningún ensayo de evacuación con las balsas o botes salvavidas. Incluso, muchos hombres no recibieron entrenamiento para ponerse los chalecos salvavidas.

La escolta

Los transportes estaban protegidos por la escolta que incluía a los destructores HMS Brilliant, HMS Anthony, HMS Hotham, y la fragata francesa Croix de Lorraine, que se reunieron después de cruzar las redes antisubmarinas que protegían Southampton.  Sin embargo, el convoy no contaba con cobertura aérea o aviones de patrulla para detección submarina, pese a que en esa fecha la amenaza submarina alemana era alta.  En esa oportunidad, como no había ocurrido en las últimas semanas, el SS Leopoldville recibió órdenes del HMS Brilliant de navegar en zig-zag, presumiblemente debido a los informes de actividad submarina.

A las 14:30 el Brilliant reportó contacto de sonar.  En todas las naves sonó la alarma de zafarrancho y las tripulaciones ocuparon sus puestos de combate, mientras los destructores tomaron posiciones para el lanzamiento de cargas de profundidad.  A las 1455 fue cancelada la alerta sin que se hubiera confirmado la presencia de algún submarino.  Media hora después sonó nuevamente la alarma, seguida de la cancelación 10 minutos después.  Los destructores Brilliant, Leopoldville, Cheshire, y la fragata Croix de Lorraine se formaron en línea delante de los dos transportes y a los lados se colocaron el Anthony y el Hotham, comenzando nuevamente la navegación en zig-zag a 13 nudos.

Ataca el U-486

A las 6 de la tarde, cuando el convoy se encontraba a cinco millas y media del puerto de Cherburgo, el convoy fue detectado por el U-486 -un submarino alemán tipo VIIC al mando del Oblt. Gerhard Meyer —que esperó en el fondo hasta el arribo del convoy.

El U-486 fue lanzado al mar en Kiel el 12 de febrero de 1944, estaba equipado con Schnorkel y comenzó operaciones el día 6 de noviembre de 1944 ordenándosele zarpar con rumbo a Horten en Noruega.   Luego patrulló la zona de Bergen y finalmente partió para patrullar las aguas del canal inglés adonde llegó procedente de las costas de Irlanda. El submarino alemán había hundido hacía poco al mercante SS British Silverlaurel cuando a las 14:45 divisó al convoy.   Al tener al Leopoldville en rango de ataque, le disparó un torpedo que hizo blanco en la bodega número 4 de estribor, a proa de la nave.   Inmediatamente el submarino se posó en el fondo a la espera de las cargas de profundidad.

En el Leopoldville, los compartimentos E-4, F-4 y G-4 se inundaron y las escalinatas volaron, pero algunos de los 300 hombres que los ocupaban lograron salir a cubierta.  Ante la alarma, en otras partes del barco los hombres fueron subiendo a cubierta y esperaron formados por nuevas órdenes.

Unos minutos después, se escucharon órdenes contradictorias por los altoparlantes de cubierta y se hicieron anuncios sobre la llegada de un remolcador, advirtiendo que todos serían transferidos a otro buque y que tuvieran calma porque el barco no se estaba hundiendo.  A las 18:30, el comandante británico de la escolta, a bordo del Brilliant, ordenó que el Leopoldville echara el ancla para evitar que la deriva lo llevara a un campo minado en las cercanías de la Bahía de Cherburgo.  El Capitán Limbor ordenó a los tripulantes del mercante, excepto el personal imprescindible, que abandonaran el barco en las lanchas salvavidas.  Hasta ese momento no había evidencias de que el barco se podría hundir, a juzgar por la escasa inclinación de la cubierta.  Sin embargo fue causa de desasosiego para los hombres formados en cubierta, ver a la tripulación belga abandonando el barco.

Poco después, un remolcador llegó al lugar del naufragio y trató de remolcar al barco que ya se encontraba ligeramente encabuzado, sin embargo el ancla le impedía moverlo hacia la playa.  La situación se complicó debido a problemas en las radiocomunicaciones, que irradiaron muy tarde la alarma y por tanto la ayuda no salió a tiempo del puerto de Cherburgo.

Es bueno aclarar que en tierra, debido a la fecha, parecía que la guerra se había detenido pues sólo había un reducido número de personal en servicio. Los barcos británicos de la escolta, no conocían las frecuencias de operación de la radio francesa en Cherburgo y sólo podían comunicarse con Southampton, pero de haber podido intercambiar mensajes, hubiera servido de poco porque no podían comprender el código francés.  Por razones que no han sido esclarecidas, a esa confusión se sumó el hecho que las comunicaciones telefónicas entre Southampton y Cherburgo se retrasaron.   A ello se añadió el mal tiempo, la mar gruesa y la temperatura del agua que apenas estaba por encima del punto de congelación.  Por último, siendo Nochebuena, gran parte del personal del puerto de Cherburgo se encontraba de franco.

Al despuntar el alba, el SS Leopoldville estaba bajo las aguas, 763 estadounidenses habían muerto por ahogamiento o congelación en las heladas aguas del canal y de ellos, los cuerpos de 493 nunca fueron recuperados.

Debido a la censura de guerra y para encubrir los errores de las autoridades y oficiales involucradas en los hechos, nada de lo ocurrido fue informado a la prensa.   A los supervivientes, tanto británicos, belgas, franceses como estadounidenses, se les ordenó que no hablaran sobre el asunto.  A los parientes de las víctimas les pasaron telegramas donde se les reportaba como "perdidos en acción", sin informarles las circunstancias en que ocurrieron los hechos.

Después de la guerra, el hundimiento del SS Leopoldville, fue un hecho tan bochornoso, que los Aliados, británicos, franceses, belgas y estadounidenses decidieron archivar la documentación con carácter de secreto.  Los familiares de las víctimas trataron en vano de conocer bajo qué circunstancias habían muerto sus seres queridos, sin que pudieran encontrar las evidencias que les aclararan las circunstancias en que ocurrió ese ingrato episodio y sobre todo, quiénes fueron los responsables.

Ofrenda a los desaparecidos

Cincuenta años después, en 1996 el gobierno británico desclasificó los documentos relacionados con el hundimiento del SS Leopoldville y la verdad salió a flote.  Aunque la cifra oficial de muertos es de 763, las investigaciones independientes establecen que fueron 802 las víctimas del hundimiento de la nave.

Las investigaciones hacen presumir que 516 de las víctimas quedaron atrapadas en el barco, 248 murieron a causa de heridas, ahogamiento o hipotermia.  En el transcurso de los meses que siguieron a ese infausto episodio, 38 de los supervivientes del hundimiento, murieron en acción en campos de batalla europeos.

Epílogo

El 29 de setiembre de 1989, 34 miembros de la organización de veteranos Panteras Negras, embarcaron en un remolcador en el Puerto de Cherburgo para rendir una ofrenda en homenaje a los desaparecidos en el trágico día de Navidad de 1944.  Cuando los veteranos abordaron el barco, la tripulación francesa se mantuvo en atención.  Un almirante francés, un periodista y un fotógrafo estuvieron también a bordo de la nave durante la ceremonia.  A las esposas de los veteranos no les permitieron participar en el acto, excepto a una de ellas que fue enfermera en el hospital de Cherburgo y que atendió heridos rescatados del naufragio durante la Nochebuena de 1944.  Luego de 35 minutos de navegación el remolcador llegó al lugar del siniestro.  La ceremonia duró 20 minutos durante la cual fueron lanzadas al mar ofrendas florales.


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Publicado: 17 diciembre/2004