Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Hundimiento del Kongo (21-11-1944)

Después del fracasado intento de hundir las fuerzas anfibias estadounidenses en Leyte con la Operación SHO-1 y que por el contrario fueron las fuerzas japonesas las que sufrieron perdidas enormes, las unidades del Almirante Kurita regresaron a su base en la Bahía de Brunei.

La flota de Kurita fue reasignada como Primera Fuerza de Asalto y alistada para servir de apoyo al 35º Ejército del General Suzuki en Leyte.   Pero, aparte de una abortada salida entre el 8 y el 11 de noviembre de 1944, en un vano intento de distraer la atención de las fuerzas estadounidenses de los convoyes de refuerzos TA-3 y TA-4, que llevaban a la 26ª División de infantería de Manila a Ormoc, la fuerza de Kurita quedó inactiva en la Bahía de Brunei durante casi 3 meses.

Kongo

Kongo

El grado de daño recibido en los buques determinó su destino.   Los acorazados Yamato, Nagato y Kongo estaban tan dañados que debían regresar a Japón para realizar las necesarias reparaciones.   Sólo el Haruna estaba en condiciones de combate y podía ser enviado a Singapur.

El 25 de octubre durante los ataques aéreos realizados las fuerzas de tarea estadounidenses CVE y 38, el Kongo había recibido daños, aunque no muy serios.   Sin embargo, hacia las 13:00 horas había sido horquillado y recibió 6 impactos muy cercanos que estremecieron el buque.   Uno de los impactos hizo rajaduras en la protección contra torpedos en la banda de estribor a la altura del puente, la cual abrió fisuras en tanques de petróleo.   Otro de los impactos en el agua, al costado de estribor, a la altura de la popa, dañó las aspas de las dos hélices de estribor.   Como consecuencia del combate el Kongo perdió 307 toneladas de petróleo, quedó con tres monturas de la artillería de 25mm dañadas y había sufrido la pérdida de 12 hombres y 36 heridos por los fragmentos de las bombas.

Yamato

Yamato

El Yamato sufrió daños en el Mar de Sibuyan el 24 de octubre con boquetes en el casco que embarcaron 3000 toneladas de agua en los compartimientos estancos perforados y como consecuencia navegaba escorado 5º a babor.   Durante el viaje de regreso, las medidas tomadas por la tripulación redujeron el escoramiento a 1 grado, pero a consecuencia de las medidas de nivelación el barco navegaba empopado 80 cm por debajo de la línea de flotación, lo que dificultaba el gobierno de la nave que marchaba con un ligero zigzag.  Durante la retirada sufrió otros ataques que le produjeron otros dos impactos de bomba.

Por su parte el Nagato sufrió daños por 7 bombas recibidas en el Mar de Sibuyan, dos de las cuales abrieron fisuras bajo la línea de flotación.   El día 25 sufrió nuevos ataques con bombas y dos de ellas hicieron blanco en la nave.

Nagato

Nagato

Ante tal situación, el 15 de noviembre de 1944, el Alto Mando naval Japonés ordenó una reorganización de la Flota de Alta Mar Japonesa.   El Primer Escuadrón del Vicealmirante Ugaki Matome, fue disuelto y el Yamato fue designado Buque Insignia de la Segunda Flota.   El Nagato fue transferido al 3º Escuadrón con el Haruna y el Kongo.   La Fuerza Móvil del Vicealmirante Ozawa fue disuelta y la desaparecida 3ª División de Portaaviones desbandada junto con el 4º y 7º escuadrones de cruceros pesados.   La 1ª y 10ª flotillas de destructores también fueron desarticuladas y lo que quedaba de las unidades y personal fueron transferidas a la 2ª Flotilla.

La 2ª Fuerza de Asalto, hasta entonces la 5ª Flota, fue transferida a Singapur, mientras que la mayoría de los buques de la 1ª Fuerza de Asalto fue regresada a Japón.   Como medida de emergencia, el 15 de noviembre se ordenó el reabastecimiento inmediato del Yamato, Nagato y Kongo para que de manera urgente Kurita los llevara a Japón al día siguiente.

Yahagi

Yahagi

A las 18:20 horas del día 16 de noviembre de 1944, Kurita dio la orden de zarpar con la escolta del crucero ligero Yahagi, que marchaba al frente seguido por el Kongo, Nagato y Yamato.   La escolta de destructores era un tanto exigua, aunque poderosa por lo experimentado que era el 17º Grupo de Destructores formado por el Hamakaze, Isokaze, Urakaze y Yukikaze.

Detrás quedó el Haruna, compañero inseparable del Kongo, buques que por primera vez, desde el comienzo de la guerra, tomaban rumbos distintos.   Al día siguiente, 17 de noviembre, el Haruna zarpó con dirección a Singapur.

La fuerza de Kurita puso rumbo al noroeste pasando las Islas Pratas (Dongsha), al sureste de Hong Kong, y luego siguió hacia el Estrecho de Formosa (hoy Taiwan).   El 20 de noviembre hacia medio día la flotilla ingresó a los estrechos entre las Islas Pescadores y la punta sur de Formosa.   Los destructores de escolta Kiri y Ume, que se unieron a la flotilla para iniciar la travesía, siguieron su propio rumbo con dirección a Mako.   El crucero ligero y los tres acorazados se mantenían en columna, zigzagueando a 16 nudos, con el Hamakaze y el Isokaze cubriendo las bandas de babor y el Urakaze con el Yukukaze a estribor.   Esos grandes buques podían navegar a 30 nudos pero era perentorio ahorrar combustible.

Isokaze

Isokaze

Al caer la noche, el tiempo estaba oscuro y nublado con la luna brillando a través de algunas nubes que de tanto en tanto dejaban pasar su luz.   Pasada la medianoche los detectores pasivos detectaron señales de radar en rumbo norte hacia los 70º, pero no pudieron determinar si se trataba de un avión o de un barco.   Los oficiales en el buque insignia deliberaron sobre el mejor curso de acción a tomar y finalmente Kurita decidió cambiar de rumbo a 050º.   La orden fue transmitida a todos los buques manteniendo la velocidad de 16 nudos y advirtiendo a los destructores estar alerta ante posible actividad submarina.

El 21 de noviembre, la visibilidad se mantenía igual con el horizonte apenas discernible a través de la bruma, pero una ligera brisa comenzó a soplar.   A estribor a unas 60 millas de distancia se dejaban ver las montañas de Formosa.   Al tiempo que la flotilla cambiaba de dirección, las señales del radar derivaban hacia la izquierda, gradualmente moviéndose a popa a medida que los barcos tomaban el rumbo al noreste.   Hacia las 0230 los observadores casi estaban seguros que se trataba de un avión puesto que de tratarse de un submarino abrían cesado abruptamente al sumergirse para atacar.

Hamakaze

Hamakaze

Los japoneses no sabían que no se trataba de un avión sino de un submarino.   Era el USS Sealion II (SS-315) bajo el mando del Teniente Comandante Eli T. Reich que se encontraba de patrulla al norte de Formosa cuando a las 0020 el radar detectó tres grandes blancos a estribor a una distancia de 44.000 yardas (25 km).   Inicialmente Reich pensó que se trataban de reflejos de la isla de Formosa, pero al las 0048 el rango disminuyó a 32.000 yardas y el operador de radar lo describió como tres blancos de muy grandes proporciones, dos del tamaño de acorazados y dos del tamaño de cruceros, en el cuadrante de estribor, con rumbo 060 a 16 nudos y sin zigzaguear.

Reich ordenó informar la novedad a Pearl Harbor y se preparó para atacar.   El cielo estaba cubierto, casi no se veía la luna y el mar totalmente en calma con un viento ligero en aumento.   La visibilidad era de apenas 1500 yardas, sin embargo Reich decidió hacer un ataque en superficie.   Era una decisión poco usual pues el manual decía lo contrario sin embargo Reich arriesgó la posibilidad de encontrarse bajo el fuego de la artillería enemiga mientras atacaba.   Su decisión se debió a que necesitaba la mayor velocidad posible para adelantar al enemigo, cosa imposible de lograr si navegaba sumergido.

Yukikaze

Yukikaze

A las 0146 el Sealion se encontraba en rumbo paralelo a la flotilla japonesa, a babor, y su radar mostraba claramente cuatro blancos que parecían ser dos acorazados con dos cruceros, uno delante y otro atrás, escoltados por tres destructores, uno a 1800 yardas a proa de cada acorazado y el tercero a estribor.   Los blancos no zigzagueaban y navegaban con curso a 057º.

A las 0245 el Sealion se encontraba en posición de disparo, giró para atacar, eligiendo el segundo buque, primer acorazado en la línea.   Se interponía el destructor Isokaze que a simple vista se lograba apenas distinguir a 1800 yardas.   Estando el destructor interpuesto entre el Sealion y el acorazado, Reich ordenó que se ajustara la profundidad de los torpedos a 8 pies esperando poder atinarle también al destructor.   A las 0256 con rumbo 168º Reich disparó la primera andanada de 6 torpedos eléctricos a una distancia de 3000 yardas del acorazado.   El Sealion viró violentamente a estribor para presentar la popa a los blancos y a las 02:59:30 disparó tres torpedos con los tubos de popa (el cuarto estaba inoperativo), luego giró hacia el oeste a máxima velocidad para salir del lugar lo más rápido posible.   A las 0301 una explosión sacudió al Kongo seguida de una llamarada y una segunda explosión en dirección al tercer buque en la línea.   El Nagato y el Yamato giraron a babor para evitar cualquier posible torpedo en su rumbo.   La maniobra salvó al Nagato que esquivó los torpedos de la segunda salva del Sealion.

Sealion II

USS Sealion II

La segunda salva no dio en el blanco, pero a las 0134 encontró en su camino al destructor Urakaze que navegaba a estribor preparándose para atacar al submarino.   El Urakaze estalló posiblemente al pegar el torpedo cerca al compartimiento de almacenamiento proyectiles de proa o al de torpedos a mitad del buque.   El hundimiento del Urakaze fue entrepretado como un ataque desde el este.   El Yukizake que navegaba a estribor giró hacia el este para lanzar una cortina de cargas de profundidad.   Los destructores pensaron que el ataque venía del este y todos se dirigieron a lanzar cargas de profundidad hacia el lado donde estuvo el Urakaze.

El Kongo recibió dos de los seis torpedos lanzados por el Sealion II.   Uno le dio en la proa abriéndole un boquete al lado de estribor, el otro le dio en el costado a la altura de la chimenea delantera inundando el cuarto de calderas 6 y 8.   Las otras calderas continuaron funcionando y permitiéndole navegar a 16 nudos, sin embargo comenzó a escorar a babor y no fue corregido el desbalance.

El Nagato y el Yamato completó su círculos evasivos a babor y viendo que el Kongo seguía su curso retomaron la formación.   Mientras giraba, los vigías del Yamato vieron un resplandor surgir de la posición del Urakaze y se perdió el contacto.   Kurita y sus oficiales pensaron lo peor, pero no era posible detenerse para buscar supervivientes dadas las condiciones en que se encontraban los acorazados.   El orden se recuperó y tranquilizados por los informes del Kongo, la flotilla retomó el curso al noreste.

En el Kongo, la extensión de la inundación en los compartimientos de babor y la sala de máquinas, no fue motivo de mucha preocupación para la veterana tripulación del buque.   La bien entrenada unidad de control de averías no entró en pánico realizando sus obligaciones del caso y los que estaban de descanso se relajaron cuando la nave retomó el curso.   Después de recibir el informe completo de los daños del Contralmirante Shimazaki Toshio, comandante del Kongo, el Comandante del Tercer Escuadrón, Vicealmirante Suzuki Yoshio, envió los informes al Almirante Kurita en el Yamato.   El tenor de los informes era que los daños eran manejables y por tanto la decisión fue mantener el rumbo y velocidad y escapar de la persecución del enemigo.

El tiempo estaba empeorando y la fuerza del viento aumentaba por lo que le sería difícil al submarino mantener la velocidad en superficie.   La decisión fue acertada porque el comandante del Sealion había decidido reanudar la cacería.   El Teniente Comandante Reich comprobó con desaliento que la fuerza japonesa mantenía el curso a 16 nudos y estaba ahora a 8000 yardas de distancia.   Reich no sabía que había hundido al Urakaze y presumió que los daños en el acorazado fueron leves.   Con los tubos recargados, reasumió la persecución a máxima velocidad en superficie, con el viento arreciando con una fuerza Beaufort de 5 a 6.   Los japoneses sabían, por las señales del radar, que el submarino se encontraba tras ellos y a las 0405 Kurita emitió la orden de navegar en zig-zag.   El Yamato tenía al submarino localizado y estaba listo para abrir fuego, pero Kurita decidió que la mejor oportunidad de escapar era manteniendo la velocidad y el curso.

El mal tiempo y la velocidad afectó el estado del Kongo.   La cantidad de agua que estaba ingresando por el boquete en la proa había debilitado y abierto fisuras en los mamparos.   Lo que parecía manejable en un comienzo, ahora se tornaba preocupante.   La presión del agua agravó los daños y las partidas de control de averías estaba siendo abrumada por los efectos del agua.   El boquete en el casco del Kongo se agrandaba cada vez más.   Los buceadores hacían denodados esfuerzos para cerrar las fisuras, pero la cantidad de agua que ingresaba era incontrolable cada vez que la proa del Kongo se incrustaba en el agua.   El Kongo no tenía alternativa, debía cesar de zigzaguear y bajar la velocidad a 14 o 12 nudos.   Al reducir la velocidad, el Nagato lo sobrepasó.   En el Kongo el optimismo comenzó a ceder cuando el nivel de escora mostraba 12º a babor, aunque la reducción de velocidad disminuyó la presión sobre los dañados mamparos en la proa del buque.

En minutos, el Contralmirante Shimazaki vio con preocupación que el escoramiento del buque aumentaba, lo que indicaba que la inundación de los compartimientos de proa no estaba controlada.   Las unidades de control de daños pudieron comprobar que la inundación estaba filtrándose por fisuras, a los compartimientos de babor más allá de la proa, las uniones de los mamparos estaban dejando filtrar el agua.   La decisión era ahora si el Kongo debía continuar la travesía o dirigirse a Formosa para hacer reparaciones de emergencia.

El buque escoraba a 14º aunque parecía no aumentar más, y Shimazaki pidió permiso a Kurita para dirigirse a Formosa, lo que fue aprobado ordenándole que se dirigiera a Keelung, en el extremo norte de Formosa, en esos momentos a 65 millas de distancia, para que luego de las reparaciones de emergencia se dirigiera a Japón.   Ordenaron al Hamakaze y al Isokaze ir como escolta del Kongo y regresar al escuadrón una vez que estuviera la nave en la entrada del puerto.   A las 0440, el Kongo cambió el rumbo hacia el este, a 10 nudos llegaría en 6 horas al puerto de Keelung.   Pero una hora después el buque se inclinó más a babor.   El nivel de escora llegó a los 20º y la nave comenzó a encabuzar.   Con la proa hundida más de lo normal, la nave perdió gobierno, navegando erráticamente a babor y estribor.   Luego la velocidad disminuyó alarmantemente.   La orden fue que todo el personal que no estuviera en servicio fuera a estribor.   Los destructores le informaron al Kongo que las señales del radar indicaban que el submarino se acercaba.   En el Yamato ya estaban seguros que el submarino perseguía a la nave herida para terminar con ella.

A las 0518 totalmente encabuzado y escorando el Kongo se detuvo pese a que las máquinas estaban funcionando.   Sólo la popa hacía erráticos movimientos a babor y estribor.   La orden fue parar las máquinas.   La sugerencia de que los destructores lo remolcaran fue desechada por el estado del tiempo, el Kongo se estaba hundiendo.   El oficial responsable del Control de Daños se suicidó, por desesperación, al no poder salvar al buque.   El Contralmirante Shimazaki dio la orden de abandonar el barco.   A las 0552 la tripulación en completo orden comenzó a saltar por la borda para nadar hacia los destructores.

A las 0515, en el Sealion, Reich observaba en el radar que el Kongo disminuía la velocidad y luego quedaba detenido a las 0520.   Pudo observar a los dos destructores acercarse al acorazado y se preparó para darle el golpe de gracia.

En el Kongo la escora llegó a los 60º cuando a las 0524 los depósitos de proyectiles de proa estallaron.   Segundos después el buque dio meda vuelta y no pasó otro minuto más, cuando desapareció bajo el mar.   Los destructores radiaron la noticia al Yamato y comenzaron a buscar a los supervivientes.   Durante toda la mañana fueron rescatados por el Urakaze 146 tripulantes y por el Isokaze 91.   Tanto Suzuki como Shimazaki se fueron al fondo del mar junto con otros 1250 oficiales y marineros.

Al ver el súbito final del Kongo, Reich cambió de rumbo para perseguir al resto de los buques, pero a las 0742 desistió.   El Hamakaze y el Isokaze alcanzaron al escuadrón en los Estrechos de Bungo, donde se unieron a la escolta los destructores Fuyutsuki y Suzutsuki.   El escuadrón llegó a aguas metropolitanas el 23 de noviembre de 1944.   EL Yamato prosiguió al puerto de Kure y el Nagato al de Yokosuka para hacer las reparaciones.


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Publicado: 5 agosto/2008