Operación "KE" (28-7-1943)

El rápido avance estadounidense a través de las islas Aleutianas hizo desistir a los mandos japoneses de intentar resistir el acoso de una fuerza superior y con total dominio del aire. 

Mapa de las Aleutianas

Inicialmente los japoneses trataron de evacuar a los 5100 defensores mediante submarinos pero el proceso era demasiado lento y arriesgado a pesar de la existencia de submarinos de gran desplazamiento. La mejor opción era la empleada en Guadalcanal, es decir operaciones de evacuación nocturna.  El 28 de julio los mandos japoneses ordenaron que al mismo estilo del Expreso de Tokio fuera empleado en la Operación KE, aprovechando la niebla y el momento en que la fuerza de bloqueo estadounidense se había retirado para reabastecerse de combustible, cruceros y destructores japoneses se deslizaran subrepticiamente en Kiska y embarcaran a toda la guarnición.

En una impecable operación que sólo duró 30 minutos, los 5100 efectivos incluyendo todo el equipo, fueron embarcados y la flota se dirigió a la Bahía de Paramishiro. La operación fue tan bien ejecutada que los comandantes estadounidenses se resistían a creer que hubiera ocurrido, sin embargo, los aviones no habían recibido fuego antiaéreo desde el día 28 hasta el mismo día de la invasión el 13 de agosto. Incluso se dice que en una oportunidad 4 aviones P-40 aterrizaron en la pista de Kiska y los pilotos bajaron de los aviones sin ver a ningún enemigo cerca. Aún ante esta evidencia, los mandos pensaban que de acuerdo al Código Bushido los soldados japoneses no debían haber abandonado la isla sin pelear.  La diferencia fue que para los mandos japoneses, las islas Aleutianas no tenían mucho valor estratégico y si fueron invadidas como medida distractiva, tal necesidad había terminado.  Más importante era rescatar los más de 5000 efectivos que componían la plaza, hecho que de por sí era una victoria.

Las bajas

No obstante, para las fuerzas estadounidenses, la operación de invasión de la desierta isla de Kiska les dejó nada menos que 313 bajas, los que se produjeron por fuego amigo, trampas cazabobos y minas terrestres sembradas por los japoneses. Después de reponerse del fiasco, las fuerzas del Pacífico del Norte volvieron a sus operaciones de patrulla y Kinkaid, ascendido a vicealmirante, fue al Sur para asumir el comando de la séptima flota, bajo el mando del General Mac-Arthur.

Publicado: Abril/02/2004




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