Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Reconquista de Filipinas, Bataan y Corregidor
(2-1-1945)

Al terminar la Batalla de Leyte, la tercera flota de Estados Unidos estuvo de descanso y reparaciones durante dos semanas en Ulithi, luego de lo cual, el 13 de diciembre, se preparó al este de las Filipinas para el desembarco aliado en la isla de Mindoro, a 300 millas al noroeste de Leyte.  Los desembarcos empezaron el 15 de diciembre operación durante la cual los kamikazes causaron daños en el USS Nashville, también en un destructor y hundieron dos transportes LST y causaron otros daños menores.  Pero los aviones de la tercera flota destruyeron unas dos centenas de aviones japoneses, la mayoría de ellos sorprendidos en tierra.

Tifón

El 17 de diciembre de 1944, un tifón hundió los destructores USS Hull, USS Monaghan y USS Spencer, y resultaron con graves averías otros siete buques.  En total quedaron destruidos 186 aviones y unos 800 hombres perdieron la vida.

Últimas acciones de Shima

La división de cruceros y destructores que el almirante japonés Shima había mandado en el combate del Estrecho de Surigao llegó sigilosamente de la Bahía de Camaranh (Indochina) sin ser descubierta por los aviones exploradores de Leyte hasta que se encontraba a 200 millas de Mindoro.  Por la noche del 26 al 27 de diciembre atacaron campos de aviación y algunos convoyes, mientras los kamikazes se estrellaron contra un par de transportes cargados de municiones que volaron por los aires.  Luego, la fuerza de Shima se dirigió a Luzón para tacar a las fuerzas estadounidenses que desembarcaban.

Invasión de Luzón

Pasada la Noche Buena, la invasión de Luzón empezó al norte de Manila, dentro del Golfo de Lingayen, en las mismas playas donde los japoneses habían desembarcado tres años antes.  La punta de lanza del asalto a Lingayen estaba formada por 164 buques, incluyendo seis viejos acorazados, 12 portaaviones de escolta, 10 destructores transportes de tropas con equipos de demolición submarina y 63 barreminas, al mando del vicealmirante Oldendorf.  Esta flota debía servir también de cebo a los kamikazes para evitar que atacaran a los transportes con las tropas de invasión que llegarían poco después.

Los daños causados por los kamikazes fueron severos, hasta parecía que habían hallado el medio de detener la invasión, pues los buques averiados o hundidos fueron numerosos.  Sin embargo, las incursiones de la aviación estadounidense contra los campos de Luzón y las bases de Formosa (Taiwan) obligaron a la retirada de toda la aviación que a los japoneses les quedaba en las Filipinas.  Después del 7 de enero, los ataques de los kamikazes fueron esporádicos y dejaron de ser una amenaza para la flota aunque continuaban siendo un peligro para los buques.

A pesar de todo, las fuerzas anfibias llegaron según horario fijado al Golfo de Lingayen.  Aviones kamizakes se estrellaron contra el USS Columbia y el HMAS Australia que recibió cinco impactos.  El acorazado USS Mississippi sufrió bastantes bajas y daños, pero para el día 9, en tierra los invasores habían penetrado unos siete kilómetros.   Por la noche el ataque japonés con 70 botes a motor contra la flota de desembarco en el Golfo de Lingayen no tuvo mucho éxito al lanzar cargas de profundidad a los costados de los transportes.

Halsey ordenó una rápida incursión al sur del Mar de la China (Mar Amarillo) para proteger la línea de aprovisionamiento de las tropas de invasión en Luzón, hundiendo 44 mercantes, incluyendo una docena de petroleros y el crucero ligero Kashii.  Halsey atacó Takao, en la costa sudoccidental de Formosa, hundiendo un destructor, un transporte y dejando inútiles un petrolero y 34 aviones.  El día 16 se concentró sobre los objetivos de Hong Kong y en; noche se deslizó por el Estrecho de Luzón reapareciendo en el Pacífico.  Todavía pudo destruir 60 aviones en Formosa antes de pasar el mando a Spruance, según el plan de mandos alternados.  Los kamikazes dañaron al portaaviones ligero USS Langley, al portaaviones pesado USS Ticonderoga y al destructor USS Maddox.   El 27 de enero la tercera flota puso el rumbo hacia la Laguna de Ulithi, luego de cumplida la misión de protección a las fuerzas de MacArthur.

Asalto a Manila

El 4 de febrero el 14º Cuerpo de Ejército de EE.UU. entró en Manila, defendida por 21 mil efectivos.  La lucha duró un mes, calle por calle y casa por casa, hasta que los últimos defensores japoneses fueron muertos, capturados o se suicidaron.  La ciudad quedó hecha una completa ruina.

Reconquista de Bataan y Corregidor

El 15 de febrero se iniciaron las operaciones para la conquista de la bahía y puerto de Manila.  Poco después cayó la Península de Bataan, pero en la Isla de Corregidor, debido a errores de inteligencia la lucha duró hasta principios de marzo.  La ocupación del puerto de Manila fue encargada al Comodoro William S. Sullivan, quien realizó la misma misión de limpieza en los puertos de Casablanca, Palermo, Nápoles, Cherburgo y El Havre.  Al quedar limpio el puerto de Manila, donde los japoneses hundieron centenares de embarcaciones para obstruirlo, las tropas desembarcadas en Legazpi ya ocupaban el sureste de Luzón, resolviendo el problema de abastecimientos al abrir el Estrecho de San Bernardino a la navegación aliada.

Mientras el sexto ejército del general Krueger acosaba a los 170 mil soldados que le quedaban al General Yamashita en las montañas de Luzón, la séptima flota cooperaba con el octavo ejército del general Eichelberger en despejar de enemigos el resto de las Filipinas.  Desde mediados de febrero a mediados de abril de 1945 la 7ª Fuerza Anfibia del almirante Barbey hizo no menos de 38 desembarcos en las Filipinas Centrales y del Sur.

La táctica japonesa era no oponer mucha resistencia en las playas para no exponerse a la artillería naval, sino defender las ciudades hasta cuando fuera posible y retirarse luego a las montañas, donde la mayoría murió de agotamiento y de enfermedades más que por los las acciones aliadas.   Los últimos ataques fueron contra los 42 mil defensores japoneses de Mindanao, desalojándolos de las ciudades y empujándolos al campo, donde lucharon contra las guerrillas filipinas, aún después de terminada la guerra.  El General Yamashita no fue vencido, pues sólo depuso las armas al recibir las órdenes del Emperador. 


MEDIA

World War II Pacific Island Guide: A Geo-Military Study por Gordon L. Rottman


Ver detalles en Amazon US/International


Publicado: 7 noviembre/2004 - Actualizado 24 agosto/2013