Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Caza Submarina de EEUU en el Pacífico (1942-1945)

En 1944, mientras que la fuerza submarina japonesa cada vez obtenía menos resultados, por estar obligados a realizar misiones de transporte, los submarinos estadounidenses estaban hundiendo cada vez más a numerosos buques de guerra y los pocos mercantes japoneses que quedaban.

Al comenzar la guerra fue de mayor trascendencia las operaciones de los submarinos estadounidenses contra los barcos mercantes del Japón, sin los cuales el Imperio no podía subsistir.  El problema de la navegación comercial japonesa era complejo, porque, al no tener industria en las áreas de donde obtenían los recursos naturales y careciendo de materias primas en las zonas industriales, tenía que transportar todos los productos al Japón para suministrarlas a las fábricas y luego regresarlos convertidos en productos terminados a los consumidores que, en la guerra, eran las fuerzas japonesas en los países ocupados y en el frente de guerra.

Submarino

Submarino estadounidense patrullando las aguas de Filipinas

Básicamente había dos rutas principales, necesarias para ese tráfico marítimo: la del Mar del Japón o Mar Amarillo para traer hierro y carbón de Manchuria, y, todavía más importante, la ruta de la zona de recursos del Sur, pasando por Formosa y las Ryukyus hasta las islas de la metrópoli.

Submarino

Destructor japonés hundiéndose.
Foto tomada en el periscopio

Cuando el Alto Mando estadounidense dio la orden de guerra submarina sin restricciones que fue emitida pocas horas después del ataque a Pearl Harbor, no causó ninguna trascendencia.  Para Washington, las medidas eran justas porque no existe una diferencia efectiva entre las mercancías que son contrabando o son ilícitas y las que no lo son.  Todos los recursos para la navegación de un país quedan comprometidos en el esfuerzo de guerra, y los busques tanqueros y de carga del Japón, suministrando los productos vitales del petróleo, arroz, estaño, caucho, hierro y carbón, constituían una parte tan esencial de la máquina de guerra del Japón como sus acorazados y sus portaaviones.

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Las tres estelas marcan el rumbo de los torpedos que darán el golpe de gracia.

Con la creciente destrucción de la marina mercante japonesa, especialmente de los tanqueros, la eficiencia de la máquina de guerra japonesa declinó sustancialmente. En vísperas de la batalla del Mar de las Filipinas, la escasez de petróleo Diesel en las islas de la metrópoli obligó a la flota móvil a instalar su base en Tawitawi.  Después de la batalla, el Almirante Ozawa condujo su flota al Japón para reparaciones y reabastecerse, pero allí se encontró con aguda escasez de combustible.  Por esto tuvo que dividir la flota y el Almirante Kurita regresó al Sur con la mayor parte de los barcos de superficie para hallar abundancia de petróleo, aunque escaseasen las municiones, repuestos y las facilidades para las reparaciones.

En consecuencia, la flota imperial se hallaba dividida en dos cuando los estadounidenses invadieron las Filipinas, precipitando el último gran choque de flotas de guerra en la batalla por el Golfo de Leyte.  Incluso los portaaviones japoneses se hallaban obstaculizados para la ofensiva porque el Japón, debido en gran parte a la escasez de combustible apropiado para los aviones, nunca podía adiestrar suficientes pilotos para reemplazar las graves pérdidas que empezaron en la batalla de Midway.

Los submarinos estadounidenses, persiguiendo y destruyendo paulatinamente todos los barcos cargados de petróleo para el Japón desde las Indias Orientales, llegaron a hundir la cifra de 110 unidades, con lo cual quedó destruido el poderío marítimo japonés y le hicieron imposible mantener su fuerza aérea.

Submarino

La escoba en el tope indica que barrió en las aguas del Pacífico.

En esos momentos, la otrora poderosa armada japonesa, la más grande flota de guerra jamás construida, hasta entonces, quedó convertida en artillería flotante, en el mejor de los casos y en chatarra en su mayoría por encontrarse aislada sin combustible ni municiones.

La orden estadounidense de 'guerra submarina sin restricciones', mediante la cual fueron hundidas todo tipo de naves japonesas, civiles y militares, sin rescatar a los supervivientes, contrastó con la Orden Laconia dada por el Almirante Doenitz y que fue usada como causa para el juzgamiento y condena por crímenes de guerra de muchos oficiales alemanes.  Ver el caso del RMS Laconia.

Publicado: 21 setiembre/2004