Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Preludio en Inglaterra

Preludio en Inglaterra

No sólo Inglaterra, sino el mundo entero, daba por descontado que tarde o temprano la Blitzkrieg se trasladaría a las islas británicas puesto que, nada podía impedir, que la poderosa maquinaria de guerra alemana, que en sólo semanas había aniquilado a todas las potencias continentales, arremetería contra el siguiente enemigo que se mantenía en pie.

Winston Churchill

Sir Winston Churchill
Foto autorizada de:
Deutsches Historisches Museum, Berlin

Salvando las reservas

En previsión de lo que estaría por suceder, Churchill ordenó que dos cruceros transportaran a Canadá 1.800 millones de libras esterlinas en oro, de las reservas del Banco de Inglaterra. El propio Churchill no veía posibilidades de defender las islas y pensaba que la única posibilidad era evacuar lo que quedaba, para continuar la lucha desde Canadá.

Recursos humanos y materiales

En Dunkerque pudieron salvar a 225 mil soldados británicos que regresaron a las costas inglesas sin equipo.  De los 600 carros enviados a Francia con la Fuerza expedicionaria Británica (FEB), sólo volvieron 9.  De los 1000 cañones enviados al continente regresaron apenas 12 embarcados los primeros días de la evacuación.  Estos escasos contingentes se le sumaron a las 12 divisiones pobremente equipadas e incompletas que se encontraban en las islas británicas.  Esta era la composición de las fuerzas de defensa para proteger 800 Kms de costas.

Posición de Halifax

Lord Halifax, Ministro de Asuntos Exteriores, era partidario de comenzar conversaciones de paz con Hitler.  Quizás su posición, se debía al hecho de que al verse Gran Bretaña imposibilitada de cumplir con los acuerdos de defensa mutua con Polonia y Francia, no le había quedado otro remedio que declarar la guerra, antes de caer en el ridículo.  Pero lo cierto era que Gran Bretaña no estaba en condiciones de enfrentarse a tan poderoso contrincante.  Aunque, si bien es cierto que no todos los ingleses estaban de acuerdo en ir a la guerra con Alemania, la mayoría, la clase popular sobre todo, sí estaba dispuesta a no dejarse doblegar o al menos pensaban vender muy cara la derrota.

¿Hubo un empate?

Para el resto de los británicos, Francia había sido vencida y se podía considerar que había un empate con Alemania, cosa que podía desembocar en la paz, pero pensaban que Hitler no había dado señales inequívocas de que tal posibilidad podía convertirse en realidad.  La mayoría de los políticos ingleses pensaban, que si los alemanes consideraban que Inglaterra estaba vencida, sin capacidad militar ni económica, era porque no pensaban seriamente en la posibilidad de llegar a la paz por la vía de las conversaciones pacíficas.  No creían que Hitler tuviera intenciones de conversar de potencia a potencia, sino que más bien pretendía actuar como el vencedor magnánimo que daría concesiones para pactar la paz.  Por otro lado, no era admisible pretender, que los ingleses esperarían pasivamente una invasión.

Condiciones de Hitler

En su alocución del 19 de Julio de 1940, ante el Reichstag, Hitler manifestó que no exigiría a Inglaterra la rendición de las armas, y que le permitiría conservar su forma de gobierno.  Sin embargo le exigiría la devolución de las antiguas colonias alemanas de ultramar y el compromiso de no inmiscuirse más en los asuntos de Europa continental.

Reichtag

Discurso de Hitler en el Reichtag, respondiéndole a Churchill

Dijo Hitler:

"De Gran Bretaña sólo escuchamos llantos --no de la gente, sino de sus políticos-- diciendo, la guerra debe proseguir.  No sé si esos políticos tienen una idea cabal sobre lo que eso significaría.   Es cierto que ellos declaran que seguirán adelante con la guerra aún si Gran Bretaña pereciera, porque la continuarían desde Canadá.   Difícilmente puedo creer que ellos pretendan que todos los ingleses se vayan a Canadá.  Probablemente, sólo esos caballeros que están interesados en la guerra irán allá.  Creo que la gente se quedará en Inglaterra y... ciertamente verán la guerra con ojos diferentes, que con los que la verán los llamados líderes en Canadá."

"El señor Churchill, sin duda estará en Canadá, con el dinero y los niños que los principales interesados en la guerra habrán enviado.  Para los otros millones de personas, empezarán grandes sufrimientos.  El señor Churchill, por una vez deberá creerme, cuando profetizo que el gran Imperio será destruido... un Imperio que nunca ha sido mi intención destruir o dañar."

"En esta hora, siento que es mi deber de conciencia, hacer un llamado a la razón y el sentido común de Gran Bretaña.  No veo razón para que esta guerra continúe."

Se le pedía mucho sacrificio al León Inglés, que por siglos fue imperialista y colonialista y que siempre impuso su voluntad por la fuerza de las armas.  Gran Bretaña, no podía claudicar al defender su propio suelo y su derecho de ser potencia continental.

"Lo haremos solos..."

Obviamente Churchill tenía sus propios planes y estos comprendían involucrar a EE.UU. en la contienda, para equilibrar las fuerzas.  Aún, en el peor de los casos, si las islas eran invadidas y doblegadas, la lucha se seguiría desde el continente americano.  Pero, para el indomable Churchill, claudicar no era una posibilidad.  Churchill estaba decidido a pelear hasta el final: "Si fuese necesario, lo haremos solos", dijo convencido Sin embargo, era factible que Inglaterra pudiera defenderse durante años, pero era imposible que pudiera vencer a Alemania.  Por ello, Churchill tenía que forzar a como diera lugar a su amigo Roosevelt para que entrara en la guerra, pues sabía que era la única forma de vencer a su encarnizado enemigo.

Halifax habla solo

Los opositores a Churchill, no encontraron en Alemania al interlocutor para conversar sobre la paz.  Luego del discurso de Hitler, el propio Ministro de Asuntos Exteriores, Lord Halifax, difundía por radio la negativa inglesa a las aspiraciones de Hitler.  Halifax, sin embargo, no estaba dispuesto a quemar su casa para combatir a los alemanes, porque decía que podía abandonarla para recuperarla después.  El 25 de Mayo cuando las FEB fueron repelidas por el incontenible avance alemán en Francia, Lord Halifax pedía en Consejo de Ministros, que tal vez se podría lograr mejorar la situación, pidiendo la mediación de Italia, que todavía no había declarado la guerra a Francia.  En tanto los británicos no fueran bombardeados, para él cabía la posibilidad de conversar, en vez de seguir con las declaraciones encendidas de Churchill.  Halifax deseaba que la política de Inglaterra estuviera signada por el sano juicio y no por denuncias airadas y altisonantes.

Solicitud del rey de Suecia

Alemania pidió la intervención del Vaticano y de Suecia.  Ante el pedido del Rey Gustav V de Suecia, que trabajó activamente para lograr la paz negociada, Churchill le respondió:

Rey Gustav V de Suecia

Sello postal con la imagen del
Rey Gustav V de Suecia

"...Antes de siquiera poder considerar esas propuestas, serán necesarias garantías efectivas por medio de hechos, no palabras, de que Alemania permitirá la restauración de la libertad e independencia de Checoslovaquia, Polonia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y sobre todo Francia."

Todos juntos contra Alemania

Finalmente, Halifax vio que no era posible llegar al entendimiento con Hitler y optó por plegarse a la línea de Churchill.  No habían ni posibilidades de paz ni de victoria, por tanto sólo quedaba la vía de la resistencia armada.  El embajador estadounidense Kennedy —padre del que después sería el asesinado Presidente Kennedy— trataba de influir ante Roosevelt para darle todo el apoyo requerido a Churchill, mientras que el General Marshall le recomendaba, no entregar un solo fusil más a los ingleses, puesto que, para él, esa guerra estaba perdida.

Roosevelt cede

Roosevelt desconfiaba de la política de Halifax y Chamberlain, pero el 3 de Julio, cuando en Oran Winston Churchill ejecutaba un golpe brutal contra la flota francesa, la confianza entre ambos se fortaleció.  Sólo era cuestión de tiempo, para que, por medio de artilugios, Churchill lograra involucrar a Roosevelt en la guerra.

Franklin D. Roosevelt

Fraklin D. Roosevelt

Finalmente, cuando Roosevelt anuncia su candidatura presidencial, por primera se refiere a Alemania como "el enemigo." Para entonces, los pacifistas ingleses, vieron hundidas sus esperanzas y Churchill se convenció de que era cuestión de tiempo para forzar la entrada de Roosevelt en la guerra.  Por el momento, tenía que planificar la defensa, lo mejor posible y pensar cuidadosamente cómo hacer para arrastrar a Estados Unidos a la guerra.


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Publicado: 22 setiembre/2005