Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Stalingrado [5] Operación Koltso (10-1-1943)

Hitler insistía en no retroceder ni en Stalingrado, ni en el Don.  Manstein perdió la paciencia y exigió que se le diera libertad de acción o que fuera relevado del mando.  Hitler, cedió y Manstein envió fuerzas móviles para cerrar las brechas abiertas por los rusos.  El resultado fue mejor que el esperado, teniendo en cuenta el calamitoso estado de las tropas.  El Ejército Rojo, al menos temporalmente, fue detenido, viéndose imposibilitado de llegar a Rostov, pero Manstein se vio obligado a retroceder las líneas y eso distanció a Paulus hasta 250 Km de las líneas alemanas, lo que significaba que era ya imposible salvar al 6º Ejército.

El 6º Ejército se encontraba encerrado en una bolsa hacia la cual apuntaban miles de cañones y cohetes Katyusha.  En el norte con el flanco izquierdo junto al Volga se encontraba el 66º Ejercito del General Zhadov, a su derecha el 24º Ejército del General Galanin, cubriendo su flanco derecho estaba el 65º Ejército del General Batov y entre este y el río Karpovka el 21º Ejército del General Chistyakov.  Hacia el sur el 57º Ejército del General Tolbukhin y el 64º Ejército del General Shumilov con su flanco derecho pegado al Volga.  En la ribera oriental y dentro de la ciudad se encontraba el 62º Ejército del General Chuikov.   El plan de Yeremenko como Comandante en Jefe del Frente de Stalingrado, era aniquilar, una por una, a todas las unidades alemanas encerradas en la inmensa bolsa, para luego liberar a Stalingrado.

T-34

Tanque ruso T-34

El 10 de enero de 1943, a las 6:05 de la mañana desde el Cuartel General de Yeremenko, por radio se dio la orden: ¡Fuego!  La Operación Koltso estaba en marcha.  Durante 45 minutos 7000 cañones dispararon contra las posiciones alemanas.  El cerco comenzó a estrecharse.   Una a una caen las pistas de aterrizaje impidiendo no sólo la llegada de abastecimientos sino también la evacuación de heridos y de especialistas.  Las pocas provisiones llegan en paracaídas.

Enfermera atiende heridos antes de ser embarcados

A lo largo de Stalingrado, entre los bolsones de las aisladas fuerzas alemanas, los parlantes rusos anunciaban día y noche sin parar, "ti-tac, tic-tac, tic-tac.  Cada quince segundos muere un soldado alemán.  Stalingrado, fosa común."  Mujeres y niños emergían como fantasmas de los escombros, tratando de llegar al Volga, pero las ametralladoras de la NKVD los barrían sin misericordia.  Muchos alemanes reunían mendrugos de pan que ofrecían a los niños que deambulaban entre las ruinas, a cambio de llenarles la cantimplora en el río.  Muchos de esos niños no regresaban, porque ametralladoras y franco tiradores los esperaban, vigilantes desde la orilla opuesta.  Chuikov comenzaba a dudar y exigía mayores sacrificios para terminar con la resistencia alemana.  Parecía imposible que los alemanes pudieran seguir resistiendo, cuando ya no tenían agua, ni caballos para comer.

El 25 de enero el cercado 6º Ejército es partido en dos, los alemanes sólo controlan 90 kilómetros cuadrados de la ciudad.  Dadas las circunstancias, a Paulus no le quedaba otra alternativa, que hacer los planes de rendición.   El 30 de enero de 1943, Hitler lo promovió a Mariscal de Campo, esperando que siguiera con la tradición de que nunca antes un Mariscal de Campo alemán se había rendido.  Pero Paulus, ni murió luchando, ni se suicidó.

Rendición del General Paulus

Al día siguiente, 31 de enero de 1943, el Mariscal Paulus ordenó al 6º Ejército, rendirse el día 2 de febrero.  Sólo 90 mil hombres, de los que una vez fueron 600 mil efectivos del 6º Ejército, desfallecientes, enfermos, sin fuerzas y sin medios para proseguir en la lucha rindieron sus armas.

Después de los protocolos, todos los prisioneros comenzaron a marchar a Campos de Concentración.   La mayoría no llegaron a los lugares de destino y de todos los restantes, que fueron tratados como criminales de guerra, apenas unos 5 mil lograron su libertad muchos años después.

Stalingrado fue la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial donde más de 300 mil alemanes, perdieron la vida o fueron capturados y los rusos perdieron entre 400 y 500 mil hombres, muchos de ellos a manos de sus propios compatriotas.

Más de 100 mil civiles dejaron sus vidas entre los escombros de la ciudad y los suburbios.

Nunca podrá saberse el número de vidas rumanas e italianas que quedaron regadas en esos campos de batalla y después en los campos de concentración soviéticos.   La Segunda Guerra Mundial en Europa había llegado al punto de quiebre.  A partir de entonces la derrota alemana era sólo cuestión de tiempo.


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Publicado: 29 febrero/2004