Batalla de Moscú [2] (6-12-1941)

El ejército alemán se encuentra totalmente agotado y no puede completar la entrada a la capital rusa debido a carecer de fuerzas suficientes.  Apenas unas cuantas unidades de reconocimiento llegan a los suburbios de la ciudad, para retirarse inmediatamente al ser repelidos por tanques y batallones de obreros moscovitas recientemente movilizados.

Mapa de la contraofensiva rusa

Contraofensiva soviética

El día 6 de diciembre de 1941, el general Zuhkov con 100 divisiones inicia la contraofensiva rusa que marca el final de la llamada Primera Batalla de Moscú.  Al día siguiente ocurre el ataque japonés a Pearl Harbor y con ello la entrada en la guerra de los Estados Unidos que le significará a la Unión Soviética contar con ingentes cantidades de material bélico, muchísimo más que lo que hasta ese momento habían recibido de parte de los Aliados.  En Moscú el ataque ruso se extendió por todo el frente y alcanzó la máxima profundidad a 350 km al sur de Moscú.  Al norte de la capital rusa, el general Lielushenko cruza el canal Moscú-Volga y avanza en dirección a Klin donde rechaza la rendición de 3 mil alemanes quienes son arrollados.

General Zhukov

General Zhukov

El general Reinhardt con su grupo blindado se encontraba apostado en los lagos del Volga y recibe el peso del ataque de Zhukov, al igual que las fuerzas que tomaron posiciones en la autopista Smolensko-Moscú.  La superioridad numérica, tanto de hombres como de material es abismal en favor de las fuerzas rusas, mientras que los alemanes tratan en lo posible de mantener las posiciones.

Al mismo tiempo, los rusos atacaron el frente del 4º Grupo Panzer, más al sur, ejerciendo fuerte presión hacia el oeste, desde Moscú, a lo largo de la línea de la carretera Moscú-Smolensko, en el punto de unión del 4º Grupo Panzer con el 4º Ejército.  Debido a su debilidad, los tanques alemanes no pudieron resistir tan tremenda presión, viéndose obligados a efectuar una lenta retirada, combatiendo con dureza en el hielo y la nieve y con el propósito de crear un frente unificado más hacia el oeste.  Esta retirada obligó al abandono de mucho equipo pesado.  Caminos y carreteras estaban cubiertos de nieve y muchos cañones y tanques quedaron inmovilizados.

Eventualmente Hitler aceptó retirar los dos grupos acorazados de Hoth y Hoepner.   Pero, a mediados de diciembre la ofensiva rusa se extendió hacia el sur, desencadenándose nuevos ataques contra el 4º Ejército, entre Serpukhov y Djutkovo.  En este sector el enemigo logró solamente efectuar pequeñas penetraciones locales, y el 4º Ejército pudo mantener intacto el frente.

Wehrmacht 06

Pese a que la Wehrmacht era el ejército más
moderno del mundo, los artilleros se veían obligados a tirar de sus cañ0ones usando arneses.

El punto de verdadero peligro para los alemanes estaba al sur del 4º Ejército.   Allí Zhukov, que disponía de fuerzas abrumadoramente superiores, atacaba al 2º Ejército Panzer de Guderian (antes 2º Grupo Panzer), que sólo disponía de débiles fuerzas acorazadas.   Empezó un poderoso avance sobre Tula, que el 2º Ejército Panzer no podía resistir.  Habiendo logrado su primer objetivo, una parte de las fuerzas rusas continuó atacando hacia el oeste, mientras el resto giraba hacia el noroeste en dirección a Kaluga.  Otro ataque se desencadenó en el sector de Oka, en la zona Tarusa-Aleksin.   En ese lugar, nuevamente, una parte de las fuerzas rusas se dirigió hacia el oeste, mientras que otras giraron hacia el noroeste, en dirección a Maloyaroslavets y Medin.

Una taza de cafe caliente

Una taza de café caliente

Las intenciones de Zhukov eran hacer un amplio y doble envolvimiento del 4º Ejército de Kluge, por medio de ataques en el norte y en el sur, para rodear y destruir ese ejército en sus posiciones al oeste de Moscú.  Los mandos alemanes a duras penas podían esperar evitar, y mucho menos vencer, el gran movimiento de pinzas al sur.  Existía una brecha entre el 4º Ejército y el 2º Ejército Panzer, que los rusos estaban ensanchando, pero el mariscal Kluge no poseía reservas para remediar la situación, cuyo peligro aumentaba incesantemente en su flanco sur.

Por lo demás, el 4º Ejército poseía una sola línea de comunicación con la retaguardia, la gran carretera Yukhnov-Medin-Maloyaroslavets-Podolsk.   Todos los demás caminos del sector habían desaparecido bajo la nieve.  Para el general Hoepner, la situación era muy seria.  Si los rusos avanzando desde el sur, lograban cortar aquella única línea de comunicación, su 4º Ejército Panzer sería destruido.

¡El 4º Ejército resistirá y luchará!

Ante esta situación, el general Bock aceptó la sugerencia de Hoepner de retirarse ordenadamente hacia el oeste del 4º Ejército.  Por otro lado, el 2º Ejército Panzer en el sur había sido obligado a retirarse hasta más allá del río Oka, a ambos lados de Velev.  En el Cuartel General del Grupo de Ejércitos Centro trazaron una línea que iba de Velev, cruzaba Yukhnov sobre el Ugra, hasta Gzhatsk y después seguía hacia el norte, donde el 4º Ejército Panzer debía retirarse.  Se dieron órdenes para reconocer esa línea.  Una división motorizada estaba ya en marcha hacia Yukhnov.

El mariscal von Kluge y su Estado Mayor continuaban aún en Maloyaroslavets, aunque la ciudad estaba seriamente amenazada.  A mediados de diciembre, reunió a los comandantes de los Cuerpos de Ejército y sus jefes de Estado Mayor en una conferencia para tratar en detalle acerca de la retirada de aquellas unidades del 4º Ejército que se encontraban al sur de la carretera Moscú-Smolensko.  Todo parecía perfectamente claro.  En aquel momento llegó una nueva orden de Hitler:  "El 4º Ejército no debe retroceder.  ¡El 4º Ejército resistirá y luchará!"   En cumplimiento de la orden, las unidades que ya estaban efectuando el movimiento de retirada debieron regresar a sus puntos de origen en el frente.  Pero, lo peor estaba por venir.

General von Kluge

General von Kluge

Cambios en los mandos

El mariscal von Bock, comandante en jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, llevaba mucho tiempo sufriendo de fuertes dolores de estómago.  Su estado físico había empeorado como resultado de la derrota de su Grupo de Ejércitos ante Moscú y debió abandonar el mando, por lo menos temporalmente, siendo sustituido por el mariscal von Kluge, que dejó el mando del 4º Ejército el 18 de diciembre, haciéndose cargo del Grupo de Ejércitos Centro, cuyo cuartel general se encontraba en el bosque al oeste de Smolensko.

4to Ejército, acéfalo

En ese momento, el 4º Ejército se encontraba sin comandante.  El mariscal von Kluge creía poder tener mando directo y personal sobre su antiguo ejército, por teléfono y radio desde Smolensko, cursándole órdenes que debía hacer cumplir el general Gunther Blumentritt, jefe de Estado Mayor.   También, el general Hoepner fue destituido del mando del 4º Ejército Panzer.  Este estado de cosas continuó hasta el 26 de diciembre, cuando el nuevo comandante, el general de tropas de montaña Kubler, llegó al cuartel general del 4º Ejército, que provisionalmente estaba al mando del general de tanques Stumme.

Cambios en el Alto Mando

En el Alto Mando, hubo cambios más significativos, fue retirado del servicio el General en Jefe del Ejército, mariscal von Brauchitsch, quien no estaba de acuerdo con Hitler desde hacía bastante tiempo, además, estaba afectado de una vieja dolencia del corazón y la situación al oeste de Moscú era demasiado para él.  Hitler asumió el cargo que hasta entonces ostentara el mariscal, reservando para sí todos los poderes de ese elevado mando.  Su único consejero, con alguna autoridad, era el general Halder, Jefe del Estado Mayor General.

¿Evitó Hitler un desastre como el de Napoleón?

Según el general Blumentritt, tácticamente, la orden de Hitler de no retroceder, fue correcta.  Tal vez tendría razones políticas para emitirla, pero lo cierto es que una retirada a través de la nieve y el hielo, resultaría en una pronta disolución del frente, y que, en tal caso, la Wehrmacht habría corrido la misma suerte que la Grande Armée de Napoleón.

Además, el general Blumentritt opinó, que bajo las condiciones climatológicas, las divisiones no podrían haberse retirado sino de tres a seis millas por noche.  No se podía exigir más a unas tropas y caballos totalmente exhaustos.  La retirada sólo podría hacerse en campo abierto, puesto que caminos y carreteras estaban bloqueados por la nieve.  A los pocos días de iniciado el repliegue, los soldados habrían sido incapaces de resistir tan dura prueba y se dejarían caer y morir donde se encontraran.  No existían posiciones preparadas en la retaguardia, en las que guarecerse, ni tampoco línea alguna donde resistir.

Durante las siguientes semanas, el frente se desplazó lentamente hacia el oeste.   Los alemanes se vieron forzados a ceder terreno lentamente.  Sin embargo, los rusos que repetidamente perforaban las líneas, inmediatamente eran rechazados por los alemanes.  Los efectivos de las compañías alemanas quedaron reducidos a cuarenta hombres y se formaban nuevas con los restos a medida que eran diezmadas.  Hasta finales de diciembre el principal peligro era la amenaza al flanco sur del 4º Ejército.

Soldados mal uniformados para el clima

Los soldados alemanes aún utilizaban el uniforme de verano.

Los rusos aflojan la presión

Y entonces la suerte le sonrió a Hitler.  Aunque los rusos eran mucho más fuertes que los alemanes, el ímpetu de las operaciones del Ejército Rojo empezó a disminuir.  Sin duda los rusos se sintieron sorprendidos por no haber podido destruir el frente alemán al oeste de Moscú y por la destreza y firmeza con que las diezmadas divisiones alemanas combatían, a pesar de no contar con protección alguna contra los rigores del tiempo.   El mando ruso empezó a empujar implacablemente a sus tropas hacia delante, pero unos días antes de las Navidades, en Maloyaroslavets, el mando alemán observó que la presión rusa estaba cediendo.

Según el General Blumentritt, algo parecido a un milagro ocurrió en el flanco sur del 4º Ejército.  Aunque parezca increíble, los rusos, dice Blumentritt, a pesar de su supremacía en ese sector, no ocuparon la carretera Yukh-nov-Maloyaroslavets, cortando, así, la única vía de abastecimiento del 4º Ejército.  Noche tras noche, el cuerpo de caballería de Below, penetró profundamente la retaguardia alemana hacia Yukhnov.  En realidad, logró alcanzar la vital carretera, pero no la cortó.  El cuerpo de caballería continuó su avance hacia el oeste, desapareciendo en los grandes pantanos de Bogoroditskoie.

Retirada alemana

Retirada alemana

Apoyo insuficiente de la Luftwaffe

Durante la Navidad de 1941, la lucha estuvo muy cerca del Cuartel General del Estado Mayor del 4º Ejército en Maloyaroslavets.  La 19ª División Panzer, que había sido retirada del frente, era lo único que se interponía entre los alemanes y los rusos y sólo disponía de cincuenta carros.  Durante aquellas semanas la Luftwaffe no pudo mostrarse tan activa como al comienzo de la Operación Barbarossa.  Gran número de aparatos de la 2ª Flota Aérea de Kesselring habían sido trasladados a África del Norte, en noviembre, para ayudar al mariscal Rommel que se encontraba en dificultades.

El 25 de diciembre el cuartel general del 4º Ejército fue finalmente trasladado a Yukhnov.  Ya el 22 de diciembre los grupos de tanques 3º y 4º se habían separado del 4º Ejército, que debía operar solo, sin poder disponer de los grupos de carros que se encontraban al norte de la carretera Moscú-Smolensko.

Diferencia de fuerzas

El 4º Ejército, estacionado entre Kaluga y Djutkovo, contaba entonces con trece divisiones de infantería y una división de carros, todas con efectivos muy reducidos, y muchas de las divisiones no eran, en realidad, sino grupos de combate de todas las armas.  Frente al 4º Ejército, con la mayor parte de sus fuerzas en el sector sur, se encontraban las siguientes unidades rusas: 24 divisiones de fusileros, 6 brigadas de fusileros, 3 brigadas acorazadas y 2 brigadas aerotransportadas.  Avanzando hacia el oeste, al sur de Kaluga, había, además, 6 divisiones de fusileros, 1 división acorazada y 4 divisiones de caballería.  En Tula se concentraban 3 divisiones de fusileros, 1 división motorizada, 2 divisiones acorazadas y 2 brigadas acorazadas.  Inútil es decir que no todas las divisiones rusas estaban con sus efectivos completos pero algunas eran, en realidad, muy débiles debido a su pobre preparación.

Heinrici toma el mando

El 26 de diciembre, el general Kluber, de las tropas de montaña, asumió el mando del 4º Ejército.   A las pocas semanas comprendió que era incapaz de dominar la situación y durante la segunda mitad de enero fue reemplazado por el general Heinrici, que durante largo tiempo ejerció con éxito el mando del 4º Ejército.

Los unifirmes rusos apropiados para el invierno

Los uniformes rusos eran apropiados para el invierno

Pérdidas alemanas

Continúa Blumentritt: "Nuestras pérdidas en equipo igualaban, si no sobrepasaban, nuestras bajas.  Un ejemplo de ello es el estado del cuerpo de artillería del 4to Ejército, a principios de enero de 1942.  Esta artillería no formaba parte de las divisiones o cuerpos, sino que estaba directamente a las órdenes del jefe del Ejército.  Sus efectivos originales eran: 48 obuses pesados, 36 morteros, 48 cañones de 100 mm, 9 de 150 mm, junto con 84 cañones de asalto, y 252 tractores pesados y ligeros.  Esa fuerza había quedado reducida a 5 obuses pesados, 8 morteros, 17 cañones de 100 mm, 2 de 150 mm, 12 cañones de asalto, útiles y 22 tractores".

Resultado de la batalla

A pesar de esta gran superioridad de fuerzas, a fines de 1941 los rusos no lograron romper el frente alemán situado al oeste de Moscú.  Esto de ningún modo quiere decir que la aguda crisis hubiese ya pasado.   Durante los tres primeros meses de 1942, el 4º Ejército se encontró repetidamente en situaciones del mayor peligro.  En enero el termómetro bajó hasta 42ºC bajo cero.  Esta temperatura duró sólo unos días, fluctuando después.  Para elevar la moral de la tropa, Hitler ordenó que se crease una condecoración, la medalla del Este para ser impuesta a cuantos tomaron parte en los duros combates del frente oriental durante el invierno de 1941 a 1942.  Este estímulo fue de gran ayuda para las tropas, pero nada hacía para remediar las pérdidas de vidas.


Bibliografía

LIBRO: Barbarossa, 1941: Hitler's War of Annihilation (Hardcover) por Geoffrey Megargee
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LIBRO: Operation Barbarossa 1941 (3): Army Group Center (Campaign) (Paperback) por Robert Kirchubel
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Publicado: 15 agosto/2000






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