Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

El "General Invierno" (2)

Los Panjes

Los caballos fueron ampliamente utilizados en el Frente del Este durante toda la campaña.  La caballería soviética solía arrastrar un trineo con un infante, lo que duplicaba el número de sus efectivos en cada ataque.  En 1942 las fuerzas Panzer contaban con hasta 2 mil caballos panjes que sin importar el clima, siempre estaban disponibles, no así los panzers y vehículos blindados que generalmente quedaban fuera de servicio debido al congelamiento.  A las divisiones Panzer, los soldados en el frente les daban el irónico nombre de "divisiones panje".  Hasta la Luftwaffe debió equipar unidades con los ponies siberianos para el transporte de sus suministros.  Por supuesto que cuando era necesario servían de alimento para los efectivos, cosa nada rara porque la carne de caballo se consume regularmente en Europa al igual que la carne de res.

Tropas alemanas titiritando de frío en uniforme de verano

Las fuerzas acorazadas rusas

Los tanques rusos fueron más efectivos que los alemanes, en especial el T34, KV1 y KV2 debido al mayor ancho de las cadenas y a la mayor altura entre el suelo y la parte inferior del tanque.  Los T34 eran capaces de abrir trochas en la nieve para la infantería, mientras que los carros alemanes en 1941 se atascaban en la nieve o el barro.   Las máquinas eran lubricadas con aceites especiales anticongelantes.

Tropas soviéticas correctamente uniformadas con ropa de invierno

Los esquíes

La mayor ventaja de las fuerzas rusas residía en el amplio uso de tropas sobre esquíes.   Ellos aprendieron la lección que les dieron los finlandeses durante la Guerra de Invierno.   Tanto los militares como las autoridades civiles soviéticas promovieron la utilización de esquíes.   Fuerzas siberianas y veteranos de la Guerra de Invierno se entrenaron en Siberia, desarrollando unidades enteras, hasta el nivel de regimiento, que operaban sobre esquíes y que fueron tan efectivas como lo fueron los "sissit" finlandeses.  Por su parte, los asesores alemanes que estuvieron en Finlandia durante el conflicto ruso-finlandés, pasaron por alto ese detalle, aunque las tropas de montaña si seguían entrenamiento con esquíes.

Propagación del sonido en bajas temperaturas

Pero las tropas soviéticas sobre esquíes no siempre tuvieron suerte.   Un ataque al 114º Regimiento de Granaderos Panzer, hecho por una brigada del 39º Ejército de la Guardia en marzo de 1942, fue repelido y los soviéticos fueron casi aniquilados.  Los alemanes percibieron su llegada sobre la nieve, porque en el clima frío el sonido se propaga con mayor facilidad y a más largas distancias.  Los alemanes se percataron que el enemigo se acercaba y tuvieron tiempo para prepararse y recibirlos.

Equipos combinados

Las unidades rusas sobre esquíes operaron muchas veces en combinación con otros tipos de unidades.  Cuando el 3º Ejército Panzer se retiraba de Moscú en diciembre de 1941, una fuerza soviética sobre esquíes acompañada por caballería e infantería en trineos, aisló a la 6ª División Panzer que era la retaguardia del LVI Cuerpo Panzer.

Unidades de esquiadores alemanes

Los alemanes tuvieron muchas dificultades para ensamblar unidades de infantería sobre esquíes.    En el Grupo de Ejércitos Centro los archivos de un regimiento muestran que en enero de 1942, sólo habían 10 pares de esquíes por compañía.   Otro regimiento sólo podía equipar un pelotón por compañía, apenas para labores de patrullaje, mensajeros y funciones similares.  Cuando en marzo de 1942 un cuerpo de ejércitos pudo organizar un batallón de esquiadores, los hombres debieron ser seleccionados por sus habilidades o experiencia en deportes invernales.  Como la mayoría procedía de unidades de apoyo, sin experiencia en combate, la efectividad fue limitada.

Armas congeladas: sorpresa en los mandos alemanes

Habiendo ignorado la experiencia de la Primera Guerra Mundial, los mandos quedaron "sorprendidos" al enterarse que con el frío los mecanismos de los rifles y ametralladoras y aún de los cañones se trababan.   Los líquidos de retroceso y los lubricantes de los cañones se congelaban, las culatas y las cámaras de los cañones se resquebrajaban y los resortes y muelles de acero se rompían como si fueran de vidrio.    El propio General Halder se enteró, en enero de 1942, que en Tikhvin sólo uno de cada 5 tanques pudo disparar y los centinelas del 169º Regimiento de Infantería vieron, presas del pánico ante el ataque ruso, que los mecanismos de los rifles y ametralladoras estaban congelados.

Improvisación alemana

Las tropas soviéticas estaban diseñadas para luchar en invierno usando lubricantes adecuados, por eso los alemanes en diciembre de 1941, preferían la subametralladora soviética a sus propias armas.  La improvisación fue obligatoria para los alemanes.  Prendían fuego debajo de los cañones y reemplazaban los lubricantes con Kerosén que funcionaba mejor, aunque debía ser reemplazado constantemente.  El aceite de girasol servía como un buen lubricante en operaciones con temperaturas bajo cero, pero sólo se obtenía en el sur de Rusia.  Sólo a partir del segundo invierno en Rusia, los alemanes pudieron contar con lubricantes adecuados.

Inexperiencia alemana

La nieve hacía que la artillería fuera inefectiva, excepto para los calibre de 150 mm y superiores.   La mejor arma antitanque resultaba ser el cañón de un tanque pesado porque los cañones antitanques de campaña se hundían en la nieve.   Las minas no funcionaban porque la nieve amortiguaba la percusión y los fusibles se trababan con el hielo.   Los motores fallaban.  Primero trataban de arrancar los motores empujando o remolcando los carros pero eso terminaba destruyendo los motores, los cigüeñales, las cajas de cambio y las transmisiones.    Resultó forzoso calentar los vehículos con hogueras durante dos horas por lo menos, antes de moverlos.  Durante las alertas, los vehículos eran mantenidos prendidos durante horas con el consecuente consumo de combustible, que de por sí, era escaso.

Las largas columnas de transporte con
tracción animal eran una invitación a la emboscada y los abastecimientos llegaban con mucho retraso.

Cambios en las tácticas

Las tácticas también debieron ser revisadas.   Como el alojamiento techado era indispensable, las villas y pueblos eran objetivos fundamentales.   Durante los primeros meses de la invasión cuando los soviéticos estaban en retirada en todos los frentes, la orden de Stalin fue "!Tierra quemada!" La orden dejaba a los aldeanos sin techo y debían unirse a largas caravanas de refugiados, pero Stalin y sus generales sabían que los alemanes podían hacer uso de las casas durante el invierno.   Durante la Primera Guerra Mundial también fueron objetivo principal las villas y aldeas por esa misma razón.

La lucha a campo abierto

Durante los primeros meses de invierno algunos comandantes alemanes trataron de mantener de manera ortodoxa terrenos abiertos, lo que condujo a un incremento de casos de congelamiento que los obligó a restringir sus posiciones a zonas pobladas.  En consecuencia los soviéticos penetraban por las brechas y atacaban por los caminos a retaguardia de los alemanes obligándolos a retirarse combatiendo para no quedar cercados.  En muchos casos, los soviéticos sobrepasaban las primeras líneas alemanas atacando los poblados a retaguardia de los alemanes durante la noche dejándolos cercados.

La rasputiza "se tragaba" a los animales...

Cuando los alemanes estaban forzados a tomar la iniciativa, los resultados eran nefastos debido a su vestimenta de verano.   Una vez que se adentraban en territorio descampado la temperatura de -30°C a -40°C durante la noche les obligaba a abandonar las posiciones recién conquistadas.

Aprovechando las fallas del enemigo

Ocasionalmente las villas destruidas ofrecían alguna forma de protección.  Los rusos trataban de rodear una villa ocupada por los alemanes antes de que éstos lograran escapar, cosa que hacían luego de incendiar las casas.  Los rusos aprovechaban que el fuego descongelaba la tierra para cavar trincheras.

... y a los vehículos

Trincheras cavadas con dinamita

La 6ª División Panzer estaba soportando 800 casos de congelamiento por día al no poder cavar trincheras.   Como tenían unas 5 toneladas de explosivos, el 3 de enero de 1942, los zapadores de la división optaron por abrir cráteres en la tierra congelada, fabricando trincheras techadas calentadas con hogueras.  Cada trinchera podía albergar 5 hombres y con los explosivos existentes pudieron darle cobijo a toda la tropa.   Las bajas por congelación descendieron de 800 a cuatro por día.  Con minas y obstáculos antitanque pudieron sostener las posiciones por 10 días antes de flanqueados por el enemigo.    Para evitar el humo delator, los zapadores lograron obtener carbón vegetal que no hace humo como la leña.

El ingenio salva vidas

La nieve impedía moverse rápidamente.  En una ocasión una unidad de la 52ª División de Infantería gastó 9 horas en avanzar 800 metros sin oposición enemiga en metro y medio de nieve.   El comandante de la Compañía G del 464º Regimiento de Infantería se dio cuenta que sus posiciones serían indefendibles si los rusos atacaban.  Por tanto ordenó que algunos hombres prepararan una brecha de nieve apisonada para poder escapar, a los primeros indicios de que podían ser desbordados.

Conclusión

En resumen, los alemanes no aprendieron de las experiencias durante las guerras anteriores a 1941, en especial la Guerra de 1812, la Primera Guerra Mundial, y la Guerra de Invierno.  Tal vez se deba en parte al optimismo de Hitler que la campaña la terminaría antes de llegar el invierno.

Pero, el Alto Mando estaba convencido de que se enfrentaban a subhombres incapaces de poder hacer frente a la moderna Blitzkrieg alemana y eso reforzaba el convencimiento de que antes de la llegada del invierno todo habría terminado.    Sin embargo, los altos oficiales, veteranos de la Primera Guerra Mundial, con experiencia en la guerra en Rusia, dieron la voz de alerta cuando recién se estaba preparando la Operación Barbarossa, pero no fueron escuchados.    Lo que es más grave aún, es que durante los primeros meses de invierno de 1941-1942 la gran mayoría de los oficiales en el frente, se resistían a copiar los métodos empleados por los soviéticos.   Recién durante el segundo invierno los alemanes comenzaron a enmendar los errores, pero ya era demasiado tarde


Bibliografía

Leavenworth
Paper No.5
Fighting the Russians in Winter: Three Case Studies
Dr. Allen F. Chew
Combat Studies Institute
U.S. Army Command and General Staff College
Fort Leavenworth, Kansas

23Lt. R. J. H. Haynes, "Soviet Techniques in Winter Warfare," Journal of the Royal United Services Institute for Defense Studies 119, no. 2 (June 1974):59.

Marshal Georgii Zhukov, "The Battle of Moscow," in Moscow 1941 "1942 Stalingrad, compiled by Vladimir Sevruk (Moscow: Progress Publishers, 1974), p. 53; Alfred W. Turney, Disaster at Moscow: von Bocks Campaigns (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1970), p. 133


Publicado: 1 noviembre/2002