Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Fridericus (12-5-1942)

Durante la contraofensiva de enero, en pleno invierno y cuando los alemanes estaban en el límite de sus fuerzas, el General Timoshenko ocupó el área de Barvenkovo-Volchansk, rompiendo decididamente las líneas alemanas.   Una vez estabilizado el frente, los temores del Mariscal de Campo von Bock de que se podía generar un ataque ruso aprovechando la penetración, fueron acertados, y eso ocurrió mucho antes que el General Timoshenko hubiera podido aprestar sus fuerzas, que para entonces ya sumaban 640 mil efectivos, más de 1200 tanques y cerca de un millar de aviones.

El 10 de mayo de 1942, Paulus envió al General Bock su borrador con los planes para la Operación Fridericus, que tenía como objetivo principal la eliminación de penetración soviética en la formada protuberancia en el frente alemán, en los alrededores de Barvenkovo.

El 12 de mayo, 6 días antes de la planeada Operación Fridericus, el Ejército Rojo lanzó dos ataques desde los alrededores de Volchansk y desde la zona de penetración de Barvenkovo para aislar a Kharkov.  Bock le advirtió a Paulus que no atacara precipitadamente o sin apoyo aéreo, pero las brigadas acorazadas rusas irrumpieron en el frente del 8º Cuerpo del General Walter Heitz y esa misma tarde las fuerzas rusas estaban a una veintena de kilómetros de Kharkov.

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A la mañana siguiente, Bock se percató que la ruptura del enemigo en Volchansk era más seria que lo que parecía al comienzo.  El 6º Ejército de Paulus fue atacado desde varias direcciones.  En 72 horas de lucha bajo fuerte lluvia, 16 batallones del 6º Ejército fueron destruidos.   Paulus decidió que lo mejor era ceder terreno, pero afortunadamente para él, el Mariscal von Bock, llamó al General Halder sugiriéndole un ataque masivo con el 1º Ejército Panzer de Kleist.  Hitler y su Estado Mayor aprobaron el ataque de Kleist, desde el sur, ordenando que hasta que Kleist estuviera listo, la Luftwaffe horquillara a las fuerzas de Timoshenko, para evitar que se movieran.

Kleist atacó la saliente de Barvenkovo al amanecer del día 17 de mayo.  A medio día, las puntas de lanza de Kleist habían penetrado cerca de 20 kilómetros, a pesar de que sus tanques tenían que atacar a los T-34 rusos a muy corta distancia para evitar que los proyectiles rebotaran en el blindaje ruso.  Esa misma noche, Timoshenko pidió ayuda a Moscú, pues necesitaba refuerzos para detener a Kleist.  Timoshenko no le advirtió a Moscú que las fuerzas Panzers estaban a punto de acorralarlo, pero solicitó permiso para replegarse.  Eventualmente recibió la autorización de Stalin para retirar sus líneas, pero ya era demasiado tarde.

En ese momento de indecisión de los mandos rusos, Bock le ordenó a Paulus que atacara desde el norte para cerrar el cerco, resultando en el embolsamiento de 250 mil efectivos soviéticos.  Los soviéticos trataron inútilmente de contraatacar en la noche, pero fueron eliminados por miles, formando rumas de cadáveres que se apilaban frente a las líneas alemanas.  Los alemanes mantuvieron el frente iluminado con bengalas, durante la noche, impidiendo que los rusos pudieran recuperar el terreno perdido.

El 6º y 57º Ejércitos soviéticos fueron encerrados en la bolsa de Barvenkovo y fueron virtualmente aniquilados.  Los ejércitos de Paulus y Kleist, tomaron cerca de 240 mil prisioneros, 2 mil cañones y lo que restaba de la fuerza de tanques de Timoshenko.  Las pérdidas alemanas no pasaron de 20 mil hombres.  Paulus recibió la Cruz de Caballero.  Paulus se convenció desde ese momento que la decisión de Hitler de optar por el plan de Bock de ordenar el ataque de Kleist en contra de su propuesta retirada, revelaba las aptitudes de extraordinario estratega, que a la distancia podía tomar una decisión tan acertada que los llevara a la victoria.  Pronto Paulus cambiaría de opinión.


Publicado: 10 enero/2004