Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Miras de Bombardeo

Al iniciarse la era de la aviación, los aviadores militares idearon sus primeros ataques a tierra disparando con pistolas y revólveres, luego usaron rifles y finalmente ametralladoras, cosa un tanto riesgosa porque les obligaba a exponerse al fuego con el que les podía responder el enemigo al tener que volar a muy baja altura para lograr algún blanco.  Al comenzar la Gran Guerra en 1914, eso no era suficiente, por tanto decidieron lanzar granadas de mano y finalmente bombas, incluso de varios kilos.

Todos estos intentos dieron pobres resultados, por eso decidieron lanzar bombas de más peso y hacerlo a mano era prácticamente imposible.  Por tanto sujetaron las bombas al fuselaje e idearon algún tipo de mecanismo para soltarlas.  Por cierto que no sólo lanzaron bombas sino también unos dardos de hierro que en forma de racimo, con 5000 dardos cada uno, eran lanzados a 5000 pies de altura.  Cada dardo de 12 cm de largo alcanzaba velocidades similares a la de una bala de fusil.

Miras de bombardeo 1914-1918

Ante los pobres resultados, los aviadores tuvieron que acudir a los ingenieros que inmediatamente dedujeron que el problema era de simple geometría, de cálculos de balística y además de unas cuantas variables a tener en cuenta, como altura del avión, velocidad de la nave, velocidad del viento y su dirección, peso de la bomba etc.

El resultado preliminar fue un simple dispositivo compuesto por una retícula, un cursor y unos simples elementos para ajustarlo a las variables mencionadas. Por supuesto que para imaginar tal dispositivo no eran necesarios muchos estudios de ingeniería y a más de un piloto se le ocurrió la idea que fueron realizadas con más o menos refinamientos.

Mira inglesa de bombardeo - 1939

Mira inglesa 1918

Una de las primeras miras de bombardeo estaba construida en una caja sin fondo que iba asegurada en una abertura del fuselaje mirando hacia abajo.  En la parte inferior de la caja dos marcadores formaban el cursor.  La marca longitudinal paralela al eje del fuselaje era fijo y la marca transversal era variable para ajustar la posición de acuerdo a la dirección y velocidad del viento y tres alturas posibles de vuelo, 6.000, 10.000 y 15.000 pies.  La superficie superior de la caja tenía un marcador horizontal que debía alinearse con el cursor inferior, que estaba más atrás o más adelante del centro de la caja de acuerdo al ajuste hecho por el piloto en la marca transversal.   A finales de la guerra fueron mejorados los sistemas que pasaron a emplear giróscopos y mecanismos más precisos.

Segunda Guerra Mundial

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939, las miras de bombardeo estaban basadas en los mismos principios que fueron utilizados a fines de la guerra, en 1919.  Todas estaban compuestas por dispositivos mecánicos fijos en la proa o debajo del avión.  Un apuntador o bombardero echado boca abajo hacía los ajustes necesarios de acuerdo a las variables mencionadas antes y mediante señales visuales, o usando un intercomunicador de voz, le iba indicando al piloto los ajustes en el rumbo y cuando creía tener el objetivo en la mira, apretaba un botón o daba una señal para que fueran soltadas las bombas o él mismo lo hacía, usando un mecanismo mecánico para soltarlas.  (Ver Bombardeo de Wilhelmshaven)

Este mecanismo de bombardeo dependía de muchos factores, incluyendo la suerte, porque si el avión estaba muy fuera de curso, si un golpe de viento transversal lo desviaba del rumbo, o si el piloto perdía la sangre fría y trataba de evadir el fuego enemigo, no había otra alternativa que abortar el bombardeo y volver a iniciar la pasada sobre el objetivo.  Por supuesto que eso hacía que los tripulantes lanzaran silenciosas imprecaciones al piloto, al oficial bombardero o al clima, pues no era cosa de gracia tener que hacer un rodeo para volver a iniciar la operación en medio del fuego antiaéreo y la amenaza o la presencia de cazas en los alrededores.  También, si el bombardero perdía el control podía lanzar las bombas fuera de curso y caerían en cualquier parte, menos en el blanco.  Fue esa muchas veces la causa de la muerte de cientos de miles de civiles y la destrucción de iglesias, hospitales, orfanatos etc


Bibliografía

- The Navy's Mark 15 (Norden) bomb sight: Its development and procurement 1920-1945, Robert Vance Brown - (No disponible)
- The Story of the Bomber 1914-1945,Bryan Cooper, Mandarin Publishers Co., 1972. - (No disponible)
- Echoes of War: The Story of H2s Radar, Bernard Sir Lovell - (No disponible)

LIBRO

B-17: Flying Forts, Martin Caidin, (Military History (Ibooks)), 2001


Publicado: 8 setiembre/2005