Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Minas magnéticas alemanas

Miles de minas magnéticas fueron depositadas en el fondo del mar a lo largo de las rutas costeras en aguas bajas, las cuales estaban equipadas con un detonador magnético que se armaba al llegar al fondo del océano.  El cambio en el campo magnético producido por el casco de un buque navegando en las cercanías activaba el detonador magnético haciendo estallar la mina.

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A. Las minas eran lanzadas desde un avión y descendían suavemente mediante un paracaídas.

B. Al tocar el mar, un mecanismo libera el paracaídas y la mina desciende suavemente gracias al aire que contiene en su interior.

C. Una vez en el fondo un mecanismo de relojería activa el detonador magnético..

D. Al pasar un barco por encima, el campo magnético del casco activa el detonador y la mina estalla.

Cuando el buque es construido, se va formando un campo magnético en toda su estructura cuya intensidad y polaridad depende del tamaño del casco y de la orientación que tiene al ser construido.  Un buque crea un disturbio magnético más grande que un buque pequeño y por tanto una mina puede evitar explotar ante un barco de escolta y hacerlo ante el campo magnético más grande de un buque mercante.  Los científicos alemanes se basaron en ese fenómeno para inventar las minas magnéticas.

1. Anillo de transporte para fijarlo al avión.

2. Aletas y compartimiento del paracaídas.

3. Cuerpo de la mina que contiene explosivos y detonador.

4. Sensor magnetoacústico.

5. Protector del sensor.

Recién iniciada la guerra, una desagradable sorpresa toma a la Royal Navy totalmente desprevenida.  A lo largo de la costa, algunas de sus naves son misteriosamente echadas a pique.  Seis mercantes son hundidos en el Támesis, y el acorazado más poderoso de la escuadra británica, el HMS Nelson, queda en malas condiciones por una misteriosa explosión.  Como no se informa presencia de submarinos en las inmediaciones de los hundimientos, Dudley Pound, Primer Lord del Almirantazgo, sostiene que los alemanes poseen un arma hasta ese momento desconocida que provoca esas pérdidas y advierte que hasta que no se descubra de qué se trata la marina británica no podrá pensar en contramedidas.  Pasan algunos días llenos de ansiedad hasta que el 22 de noviembre llega desde la boca del Támesis una noticia: un avión alemán perseguido por la caza británica ha lanzado varios objetos voluminosos, uno de los cuales ha sido localizado.  Los expertos van en seguida a examinar el objeto y descubren la primera arma secreta de Hitler: la mina magnética.

El informe que recibe el Almirantazgo dice que se trata de una mina que está dotada de un sensor magnético sensible a las variaciones de las líneas de fuerza del campo magnético causadas por la masa magnética de un navío.  Como medida de seguridad un sensor acústico activa la mina, si el campo magnético no es suficiente para activar el sensor magnético.  Una vez lanzada al agua, la mina explota apenas un casco metálico suficientemente grande pasa a cierta distancia.  De este modo se puede disponer de minas peligrosas no sólo para la nave que choca, sino también para la que pasa a cierta distancia, sin contar que con un menor número de minas se puede hacer peligroso un mayor sector de mar que con las tradicionales minas de choque.  La desventaja es que para cumplir su cometido la mina debe asentarse en el fondo de las aguas bajas, sin embargo, por esas aguas navegan los buques al acercarse a la costa y entrar en los puertos.


Publicado: 19 diciembre/2004 - Actualizado: 18 agosto/2013