Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Línea Maginot

Después de la Primera Guerra Mundial, los países europeos quedaron traumatizados por el gran número de muertos que causó la guerra de posiciones, teniendo en cuenta que no hubo bombardeos aéreos de importancia y que sólo se circunscribieron a acciones tácticas y de poca envergadura.   Las tres grandes potencias europeas Francia, Alemania e Italia sabían que el Tratado de Versalles era sólo una tregua y que tarde o temprano el conflicto volvería a comenzar, simplemente porque el fin del conflicto no resolvió los problemas de fondo y el Tratado de Versalles los agravó..

Francia en especial, continuó considerando que su enemiga, Alemania, podía repetir la guerra y quiso tomar medidas preventivas, pero no lo hizo mejorando su preparación militar con nuevas tácticas y estrategias, sino asumiendo que una próxima guerra sería igual a la que recién había terminado, aunque con armamento más sofisticado.

Luego de profundas discusiones los altos mandos militares franceses llegaron a la conclusión que creando una barrera a lo largo de la frontera con Alemania, una especie de "muralla china" armada, sería suficiente para impedir una nueva invasión con grandes ejércitos equipados con armas automáticas.  Para el efecto, era necesario construir una línea de defensa a lo largo de la frontera alemana que fue bautizada con el nombre de Línea Maginot.  El establecimiento de la línea no significaba la adopción de un sistema defensivo totalmente estático, sino que permitiría el traslado de tropas para compensar la inferioridad numérica, contando con las ventajas que daba la defensa estática, pretendiendo encausar los ataques enemigos para poder al menos detenerlos.

Como la mayoría de los altos jefes militares franceses en 1929 eran sexagenarios o más, el criterio del Mariscal Joseph Joffre, con 77 años de edad, se impuso ante las propuestas de los más jóvenes Paul Reynaud y Charles DeGaulle impulsores del desarrollo de la aviación y de los vehículos blindados.   Joffre obtuvo el apoyo del respetable Mariscal Petain, con 73 años de edad, y por su parte André Maginot, promotor de la idea, convenció al gobierno de construir las defensas fortificadas según sus propuestas.  Maginot era también un veterano de la Primera Guerra Mundial, Ministro de Guerra desde 1928 hasta 1932 y desde comienzos de los años 30 un convencido de que esa guerra no se habría librado si su línea fortificada hubiera existido en 1918.

Sistema de aire acondicionado en la Línea Maginot

La línea de fortificaciones de 400 Km. de extensión, desde el Rin hasta Bélgica, no cruzaba el Bosque de las Ardenas, porque los mandos franceses lo consideraban inexpugnable e imposible que un ejército cruzara por él y porque Francia y Bélgica habían firmado una alianza militar en 1920 que le autorizaba a los franceses a desplegar sus fuerzas en territorio belga, en caso de agresión por parte de un tercer país.  Cuando los belgas deshicieron el tratado en 1936, declarándose neutrales, los franceses se vieron obligados a extender sus defensas lo largo de la frontera belga, pero en la frontera belga, esa línea no tenía los mismos parámetros de seguridad que el resto de la Línea Maginot, en especial si se le comparaba con la existente en los alrededores de Metz, Lauter y Alsacia.

Las obras se empezaron en 1930 a un costo de tres mil millones de francos.  La Línea Maginot contaba con tres zonas con tres tipos de obras.  La primera zona de avanzada contaba con una red fija de puestos de observación y de contención, obstáculos antitanque, alambradas, ametralladoras y piezas contra carro, todo con acceso subterráneo.  La segunda zona consistía en fortificaciones para asegurar una línea continua de obstáculos, para evitar infiltraciones. 

Los fuertes fueron construidos para mimetizarlos con el paisaje, pues las cúpulas de acero de 50 cm. de espesor apenas sobresalían por encima del terreno.  Esas cúpulas estaban armadas de cañones de medio y grueso calibre, torretas con periscopios, pozos de los que emergían ametralladoras y cañones de pequeño calibre, todo ello circundado por profundas zanjas con alambradas, trincheras y obstáculos anticarro.  

En el subsuelo, entre murallas de cemento de 3 a 4 metros de espesor, se encontraban las instalaciones para alojar personal, enfermerías, almacenes, centrales eléctricas y telefónicas, ascensores e instalaciones de ventilación y calefacción. 

La tercera zona defensiva estaba constituida por 108 fortificaciones de aún mayor tamaño y complejidad, construidas cada 15 Km., armadas con cañones de grueso calibre, cañones de menor calibre y armas destinadas a la defensa cercana.  Una red de trenes subterráneos comunicaban todo el sistema a través de 100 Km. de galerías para permitir el traslado de armas, municiones y personal de un lugar a otro según las necesidades.

Maginot realizó lobbies incansablemente y logró reunir la enorme suma de 3,300 millones de francos para el proyecto con la aprobación de 274 votos contra 26 en la Cámara Alta.


Publicado: 13 noviembre/2004 - Actualizado: 18 agosto/2013