Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

FLiegerabwehrkanonen 88

El FLiegerabwehrkanonen 88mm, Flak 88, ó más conocido entre las tropas alemanas como "acht-acht", tiene sus orígenes en la remota guerra franco-alemana de 1870.  Durante el cerco de París los franceses utilizaron globos aerostáticos y para derribarlos, los alemanes encargaron a la fábrica Krupp que diseñara un cañón.   El resultado fue una pieza de 37 mm, bautizada como BAK que iba montada en cureña sobre una plataforma tirada por caballos.

Durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, la misma Krupp mejoró el modelo que esta vez montaba una pieza de 88mm sobre la misma plataforma.  Su cadencia de fuego era apenas de 3 disparos por minuto.   A partir de ese diseño, luego apareció en 1928 el antiaéreo Flak 18 de 88mm, fabricado en cooperación con Bofors de Suecia.   Esta pieza se empleó con mucho éxito durante la Guerra Civil Española por la Legión Kondor, ante la urgencia de los nacionalistas de hacerle frente a la aviación republicana.

Flak-88

Cuando Hitler subió al poder, la Krupp mejoró el cañón original en 1933/1934, transformándolo en los modelos 36, 37 y posteriormente los 41 y 43.  Durante la Segunda Guerra Mundial se continuó utilizando el Flak 37 que tenía un alcance vertical de 9750 metros y 14.800 metros en horizontal; el Flak 41 tenía un alcance de hasta los 14.930 metros de altura y 19.700 metros en tiro horizontal.   La superioridad del Flak 88 mm residía en su construcción de precisión y el uso de dispositivos avanzados, como el mecanismo de disparo, el de transmisión de órdenes y una plataforma de carga muy ingeniosa, que facilitaba la operación con tubos de gran altura.   La más importante características del cañón, era la velocidad con que impulsaba el proyectil.   En el caso del Flak 18, 36 y 37, esta velocidad alcanzaba los 840 m por segundo; el Flak 41 enviaba su proyectil a una velocidad de 1020 m por segundo; y el Flak 43, a 1200 m por segundo.

Las municiones eran del tipo cartucho, en versiones de alto explosivo, perforantes y de iluminación con carga de tungsteno.  El proyectil, de 9 kg iba montado en un casquillo que contenía 2,55 kg de nitropenta, que al momento del disparo, lo expelía por la boca del cañón girando a 10 mil veces por minuto en torno a su eje longitudinal, con una velocidad de más de 1 km por segundo.  Era también, gracias a ese cartucho, que se podía lograr una cadencia de fuego de 15 a 20 disparos por minuto. El proyectil antiaéreo estallaba a una altura predeterminada

Flak-88

Controles de azimuth y elevación.

Las cañones antiaéreos en sus comienzos actuaban independientemente pero luego fueron montados en baterías de hasta 40 unidades llamadas Grossbatterien que disparaban patrones rectangulares.   Las baterías ligeras fueron incrementadas de 4 a 8 cañones. Todas esas baterías eran dirigidas por un controlador de tiro o predictor, que podía dirigir hasta 18 cañones contra un sólo avión, por andanada.

Normalmente, los cañones eran agrupados en unidades de 4 piezas, dirigidas por un crontrolador de tiro que utilizaba la iluminación mediante proyectores o la adquisición del blanco por medio de radar.   Las baterías de proyectores se conformaban en grupos de tres con un buscador acústico que detectaba el sonido de los motores de los aviones.   El rango de los detectores acústicos era de 6500 metros, pero en vista del tiempo que requerían para calcular la distancia y dirección, el resultado podía ser de hasta 1600 metros detrás de la posición real de los aviones.  Las baterías de proyectores debían hacer los ajustes necesarios para compensar la diferencia.

Auxiliar de la Luftwaffe

Auxiliar alemana de una batería de reflectores

Durante el día los controladores de tiro seguían los aviones con un telescopio, pero en la noche los localizadores acústicos dirigían los reflectores.   En cualquier caso, la nubosidad era un serio impedimento para apuntar los cañones con eficiencia, a menos que se usara únicamente el radar, dispositivo que en aquellos tiempos tenía una precisión muy relativa.

El control de tiro se transmitía mediante cables eléctricos conectados a cada cañón.   Los controles de altura y azimuth se recibían en un cuadrante circular pequeño y el apuntador del cañón tenía que repetir los datos que se mostraban en un indicador más grande y apuntaba el cañón haciendo que las lecturas de ambos indicadores fueran iguales.  El control por radar seguía el mismo procedimiento.

La táctica original era que una vez que un avión era localizado, se disparaban salvas calculadas para explotar en un patrón esférico de 60 metros de diámetro, pero la explosión de un proyectil podía causar daño hasta a 180 metros de distancia.  Lo más adecuado hubiera sido un detonador de proximidad, pero los alemanes trataron de desarrollarlo sin éxito hasta que llegó el final de la guerra.

Remolque de una unidad Flak 88

El más efectivo montaje fue el de cureña con remolque.   Este vehículo constaba de dos partes exactamente iguales, excepto porque el posterior llevaba un asiento para el operador del volante y el freno.  Las pata anterior y la posterior de la cureña se insertaban en las mitades del remolque por medio de un montacargas y las patas laterales se plegaban.   La sección que funcionaba como posterior se trababa para evitar que las ruedas giraran.  Una tripulación bien entrenada podía poner el cañón en posición de disparo en menos de 1 minuto, y se dice que los expertos podían hacerlo en 20 segundos..

Muy importante para la buena operación de las baterías, era la alta preparación de los sirvientes de la pieza, hasta 6 según el tipo.  Pero en los últimos años de la guerra, ante la demanda de personal de infantería, se emplearon como sirvientes de los 88 desde jóvenes de las juventudes hitlerianas y mujeres voluntarias para la defensa de las ciudades, hasta muchachos escolares y ancianos.   En el Frente del Este también fueron usados como sirvientes voluntarios rusos.

Grille montado sobre un chasis Pzkw-4 con tracción de oruga

En cuanto a la eficiencia del Flak 88, comparando la efectividad del cañón como antitanque o cañón de campaña y como antiaéreo, este último dejó mucho que desear.   Según algunas estimaciones, al comenzar la guerra, se requerían en promedio 3343 proyectiles con un costo de 267.440 marcos para derribar un bombardero.   En 1944 la cifra subió a 33500 rondas por bombardero derribado.   En pocas palabras los Flak 88 usados en la defensa de los cielos de Alemania, habrían resultado más útiles como antitanques en el Frente del Este.  El número de proyectiles fabricados era un promedio de 500.000 al año, en los años 1941/1942 y subió a 3.175.400 piezas en diciembre de 1944.

El 88 que originalmente fue una pieza de artillería antiaérea, se utilizó en el submarino VII-A, en buques corsarios y unidades menores, aunque no fue el reemplazo de la pieza naval de 88 mm utilizada como estándar en las unidades de la Kriegsmarine.   A partir de 1941, el Heeres (ejército de tierra) comenzó a utilizarlo como arma antitanque y como cañón de campaña. Ante la nueva aplicación surgieron nuevas modificaciones para adaptarlo a las exigencias de gran movilidad.

88 Naval

Cañón 88 montado en submarino

En 1943 se comenzó la producción del Pak 88, siendo el primero el Pak 88 43 L/71 que iba montado en una cureña circular.  Resultaba ser un arma fija y muy grande por lo que fue creada la cureña móvil.   Finalmente se diseñó el Rinoceronte, que usaba un 88 como anticarro y cañón de infantería que resultó finalmente en el desarrollo del Jagdpanther de 1944, el mejor cazacarros de la guerra.   Se construyó también una versión llamada Grille montado sobre un chasis Pzkw-4 con tracción de oruga.

Finalmente el tanque Tiger I fue equipado con un 88 L/56, que resultó muy efectivo contra los tanques rusos.   El Tiger II fue equipado con un KwK L/71, un 88 perfeccionado que con su velocidad de 1200 metros por segundo podía perforar un blindaje de 167mm en un ángulo de 60 grados.   Un Flak 88 se instaló en un He-177 para atacar buques, pero el resultado fue desastrozo, pues el avión casi se desintegra al primer disparo.

Para compensar la poca eficiencia del 88 en el derribamiento de aviones, el Alto Mando Alemán ordenó la fabricación de antiaéreos más pesados como el Flak 38 de 105 mm y el Flak 40 de 128mm, este último usaba dos cañones separados 1,50m en la misma montura.   La enorme fuerza explosiva de los proyectiles de estos cañones los hizo más eficientes como antiaéreos.

Publicado: 12 mayo/2002

Anotaciones

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