Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Armamento Aire-Aire

Terminada la Primera Guerra Mundial la situación económica mundial quedó en muy malas condiciones desembocando en la Gran Depresión.   Por esa razón las potencias se vieron obligadas a utilizar la mayor cantidad de armamento sobrante de la Gran Guerra y apenas efectuarles algunas modificaciones para adecuarlas a las nuevas necesidades.

Anillo "Scarf"

Como herencia de la Gran Guerra, todos los aviones británicos utilizaban el "Anillo Scarf" como montura de las ametralladoras gemelas Lewis, lo que brindaba cierta facilidad de movimientos al apuntador para dirigir las armas hacia el enemigo, aunque las ametralladoras simples, por ser más ligeras eran más eficientes en manos de un buen artillero.

Anillo Scarff

Anillo "Scarff" de 1918

La necesidad de equipar los nuevos aviones con armas dobles y de más calibre, por tanto más pesadas, como el cañón Coventry Ordnance Works de 37 mm de 1918, presentaba nuevos problemas que había que resolver.  En 1934, el trimotor Blackburn Perth, a la sazón el más grande hidroavión británico, entró en servicio con uno de esos cañones, más tres ametralladoras Lewis todos montados en anillos Scarf.

Los años 30

A comienzos de los años 30, en Estados Unidos, Francia y la URSS, los ingenieros hicieron pruebas con cañones de 20mm y de 37mm en los aviones más grandes, pero el problema del manejo de las armas no quedaba resuelto.  Los artilleros requerían de gran esfuerzo para manejar esas armas, que sumado al stress propio del combate necesariamente causaría estragos en las tripulaciones.

M-15

Ametralladora alemana Rheinmetall MG-15
Estándar en todos los aviones de la Luftwaffe.

Más velocidad, más resistencia al aire.

El principal problema lo presentaba la resistencia del aire a velocidades que ya duplicaban los 150 KPH de los bombarderos de los años 20.  Era virtualmente imposible apuntar los arreglos dobles de armas pesadas hacia los lados volando a 240 ó 300 KPH.  La solución era la misma que se empleaban en los buques de guerra, es decir utilizar potencia mecánica para mover el arma.  Sin embargo en un avión de aquella época eso estaba fuera de toda posibilidad y en consecuencia, en muchos casos, se apeló a un parabrisas que sólo le brindaba cierta comodidad al artillero, pero que poco podía hacer para aliviarle el esfuerzo requerido para mover el arma.

Torretas neumáticas

Eventualmente aparecieron las primeras torretas movidas con motores neumáticos.   En Estados Unidos la empresa Martin desarrolló la torreta tipo 130 que fue probada en el bombardero B-10 con el cañón Browning de 0.303.  Los británicos de la Boulton Paul hicieron lo mismo con una torreta hidráulica para las armas Lewis.  El Boulton Paul Defiant P.82, un caza diurno y nocturno no tuvo mucho éxito, aunque el poder de fuego de las cuatro ametralladoras Browning .303 lograron derribar varios Ju 87 y ju 88.

Boulton Paul Defiant
El Boulton Paul Defiant P-28 fue equipado con una torreta hidráulica para mover 4 ametralladoras Browning .303.


Soluciones francesas

Los franceses desarrollaron torretas, pero eran movidas a mano, lo que significaba un esfuerzo que los artilleros deploraban.  Así fueron equipados los Amiot 143 que en cuanto a cobertura de fuego superaban al prototipo Boeing B-17B estadounidense, pero en cuanto al manejo era muy ineficiente. Para aligerar el peso, los franceses reemplazaron las ametralladoras Lewis por los cañones franceses MAC 134 con calibre de rifle.

Lewis
Ametralladora Lewis

No se podía defender a un bombardero

Los italianos, japoneses y los soviéticos también desarrollaron sus primeras torretas para los bombarderos medianos y pesados y en Estados Unidos y Gran Bretaña, similares facilidades fueron introducidas en los hidroaviones.  Pero al devenir de los acontecimientos en Europa en 1935, los mandos aéreos británicos y estadounidenses estaban convencidos que sería muy difícil defender con eficacia a un lento bombardero, a menos que contaran con torretas movidas mediante motores.  Estaba ampliamente demostrado que el desarrollo de los aviones caza había superado ampliamente la capacidad defensiva de los bombarderos.

Torretas eléctricas

La torreta no podía ser ya un simple parabrisas, sino un dispositivo de precisión capaz de apuntar las armas en cualquier dirección de manera rápida y segura.  Por eso, en 1939 en Gran Bretaña y Estados Unidos unas 20 empresas habían desarrollado torretas movidas con motores eléctricos y por ello todos los bombarderos de esos países contaban cuando menos con una de ellas.

he 111

He 111 de la Fuerza Aérea Española, usado en la película "La Batalla de Inglaterra".
Nótese los motores Rolls Royce Merlin en vez de los Junkers Jumo 211-D2.  Las ametralladoras MG-15 estaban montadas dos adelante, una en la barquilla superior, dos en la barquilla inferior, dos a los lados en la pequeña ventana debajo de la barquilla superior y una MG 17 en la cola operada a control remoto.

Error de la Luftwaffe

Pero, en los demás países, Italia, Japón, Alemania, la URSS y Francia, el asunto había sido relegado a segundo término.   La Luftwaffe y sus aliados se confiaron en los resultados obtenidos en España, donde los bombarderos alemanes se defendieron muy bien de los obsoletos cazas soviéticos, con ametralladoras simples apuntadas a mano.  Los mandos de la Luftwaffe, perdieron el sentido de la proporcionalidad, pues no era de esperarse que los aviones soviéticos, contra los que lucharon en los cielos españoles, pudieran compararse con los cazas británicos y estadounidenses a pesar de que la ametralladora MG-15 era un arma extraordinaria.

Y de los franceses...

Los franceses desarrollaron algunas torretas eléctricas, pero también probaron algunas ideas poco brillantes, como equipar los bombarderos con catapultas para lanzar granadas a los cazas, con la esperanza que al explotar cerca de ellos pudieran causar daños importantes.  Pero, en el campo de las mejoras, el avión LeO 451 fabricado por Lioré et Olivier, fue uno de los equipados con torretas eléctricas, pero que apareció muy tarde para tener algún significado en la defensa contra la invasión alemana en los años 40.

Artilleros en B-17

Artilleros de las 12 ametralladoras en un B-17G. 
El navegante era sirviente de la ametralladora instalada en un socket en el pexiglass al lado del bombardero.  El operador de radio servía la ametralladora dorsal.  También fueron instaladas ametralladoras a ambos lados del compartimiento del navegante.

Segunda Guerra Mundial

Al invadir Polonia, los alemanes comprobaron lo que habían experimentado en España.  La defensa de los bombarderos con ametralladoras simples manejadas a mano era suficiente para mantener alejados a los cazas polacos, que por otro lado eran diezmados por la superioridad de los Me-109.  Lo mismo sucedió en Francia y los Países Bajos.

Luego de la firma del armisticio, un número de esos aviones franceses LeO 451, fueron usados por la Luftwaffe como transportes.  El francés Farman 223 también usó torretas eléctricas con cañones de 20mm, pero igualmente llegó muy tarde y el resultado no fue bueno porque los artilleros iban al combate viendo por primera vez un armamento de ese tipo.

La Batalla de Inglaterra

Al comenzar la Batalla de Inglaterra, los bombarderos ingleses contaban con al menos un arma mejorada por la cooperación de la Colt Automatic Weapons Corporation de Estados Unidos que dio como resultado la modificación de la ametralladora Browning para utilizar municiones británicas de calibre .303 y antes a comienzos de 1939 hicieron un acuerdo con la Hispano Suiza que les otorgó licencia para construir el cañón de 20mm.   De esa forma las fábricas inglesas British MARC de Grantham y BSA de Sparkbrook pudieron abastecer de armamento adecuado a sus cazas y bombarderos.

Los alemanes mantuvieron sus ametralladoras MG-15 manuales como armamento estándar en el He 111 y el Do 17.  Sin duda las MG-15 eran armas de gran calidad y eficiencia, pero en ningún caso tenían el calibre y la potencia necesaria para repeler a los cazas aliados.  Un He 111 con 6 ametralladoras MG-15 de 7,9 mm más un cañón de 20mm no era suficiente para defenderse de Spitfires, Hurricanes y Skyhawks.

Junto con el Lancaster, el bombardero pesado Halifax era la columna vertebral del arma de bombardeo aéreo de la RAF.  La capacidad de fuego de la artillería de esos aviones pasó de disponer de 500 proyectiles por arma, a un total de 8000 proyectiles por avión.  Sólo las municiones pesaban cerca de media tonelada.  Pero las ametralladoras carecían de alimentadores automáticos y los magazines que se almacenaban en la parte posterior del avión eran reemplazados a mano.  A su vez las cintas eran alimentadas por la propia arma que tiraba de ellas desde los magazines.

Defensa de zona

Por ser los bombarderos estadounidenses los más sofisticados de los utilizados en toda la guerra, nos referiremos únicamente al más representativo de ellos el Boeing B-17.  Hacer blanco en un caza a comienzos de los años 40 desde un bombardero, era más cuestión de suerte que de buena puntería.  El gran número de derribamientos reportados se debía más a que muchos artilleros de una misma escuadrilla disparaban sus armas al mismo avión y algunas balas hacían blanco por pura casualidad, aunque todos aseguraban haber sido ellos quienes habían hecho un derribamiento.

Eso fue analizado por los mandos de Estados Unidos que llegaron a la conclusión que lo mejor era la defensa de zona, es decir rociar de balas todos los sectores alrededor del avión para que un caza enemigo fuera alcanzado por algunas de las ráfagas.  Eso fue posible con las torretas eléctricas y el uso de cañones dobles en el armamento que era dispuesto en todos los puntos clave del avión.  En concreto, el bombardero se convirtió en una plataforma de fuego antiaéreo sólo comparable con los más modernos acorazados y cruceros de la época.  El efecto psicológico del derribamiento de un caza dejó de ser la satisfacción individual para convertirse en el éxito colectivo.

Torretas estadounidenses

Las torretas Bendix usadas exclusivamente en los bombarderos estadounidenses, les daban una gran ventaja a los artilleros.  Hay que resaltar que las normas británicas autorizaban a los pilotos en sus vuelos de bombardeo, exclusivamente nocturnos, a hacer maniobras evasivas cuyo efecto en las armas era minimizado gracias a las torretas eléctricas.  Por su parte, los bombarderos estadounidenses nunca rompían la formación, pues su mejor defensa en los vuelos exclusivamente diurnos era la concentración de fuego de la escuadrilla.   Aquel avión que por cualquier causa rompía la formación era presa fácil de los cazas alemanes, aparte que dejaba un sector desprotegido en la escuadrilla.  La potencia de fuego de las ametralladoras calibre .50 así como su facilidad de manejo con las torretas eléctricas favorecía la defensa de zona.

Bendix

Torreta eléctrica Bendix A9B

Torreta Bendix A9B

En el bombardero Boeing B-17, las torretas superiores Bendix modelo A9B montaban dos ametralladoras Browning M2 calibre .50 pulgadas.  Las ametralladoras pesaban 32 kilos y medían 1,45 metros de largo.  Las balas de 13.9 cm de longitud, pesaban 1,71 onzas y podían ser trazadoras (punta roja), incendiarias (azul), perforantes (negra) y perforantes incendiarias (plateadas).  Las balas trazadoras no eran lo efectivas que puede creerse porque el artillero tenía la tendencia a prestarle atención al trazado de las balas en vez de concentrarse en el blanco, debido a la ilusión psicológica que así podía mejorar su puntería.  Obviamente eso no era así, por el contrario, las balas trazadoras contra un blanco en movimiento en el que se suma la velocidad de ambos aviones, afectaba la puntería de los artilleros.  Pero en el enemigo tiene el efecto contrario, pues tiene la sensación de ser perseguido por las ráfagas.

Cada arma disparaba 750 rondas por minuto a una distancia efectiva de 1066 metros.  Eran movidas en azimut y elevación por dos motores eléctricos de 1/2 HP de potencia cada uno.  La torreta podía girar a 33° por segundo hasta una elevación máxima de 92°. Es decir, podía ser movida 90° en menos de 3 segundos, pero mejoras en los sistemas permitieron aumentar el desplazamiento a 50° por segundo.   Para evitar que el artillero le disparara a su propia nave una leva detenía los disparos de acuerdo al perfil del fuselaje y planos de sustentación y de maniobra.  Tanto la carga de municiones como los disparos se realizaban eléctricamente.  El artillero superior montado en su torreta tenía la posición más cómoda comparado con sus demás compañeros, pues iba sentado a horcajadas en un asiento similar al de una bicicleta.

Miras

Las miras de disparo eran inicialmente un simple anillo y retícula.   Posteriormente fue reemplazado por una mira reflectora que le permitía al artillero mover la cabeza sin perder la posición del blanco.  Hacia el fin de la guerra las miras eran instrumentos de precisión con controles de movimiento giroscópicos y compensación de velocidad del avión, del viento y del movimiento del blanco.

Sperry

Torreta ventral Sperry (foto en fábrica)

Torreta Sperry

La Torreta de Bola que iba en la parte inferior del fuselaje, fabricada por Sperry, tenía las mismas características que la superior en cuanto a calibre de las armas.  Pero a diferencia de la anterior se movía mediante un mecanismo combinado eléctrico e hidráulico.  Para el artillero de la torreta ventral, la posición era muy incómoda pues se encontraba encerrado en una cúpula, echado sobre su espalda, con la sensación psicológica de estar prácticamente fuera del avión.  Apuntaba las armas entre las piernas con ambos pies colocados a la altura de los cañones de las ametralladoras.  Una posición evidentemente incómoda que ha sido dramatizada en muchas películas por la dificultad que significaba entrar y salir de la torreta.

Artillero de cola

Artillero de cola en un B-17

Artillero de Cola

El artillero de cola debía arrastrarse sobre las rodillas para llegar a su puesto de combate y manejaba las armas también de rodillas.  En caso de ser herido la posición era muy difícil de alcanzar para auxiliarlo.  La mira para apuntar las armas se encontraba a la altura de la cabeza guiada a control remoto por las ametralladoras que se encontraban a la altura de su vientre.

Artilleros laterales

Artilleros trabajando a más de 1000 metros de altura.

Artilleros Laterales

Los artilleros laterales o "de cintura" manejaban las armas de pie, cada uno, manejando una ametralladora Browning a mano.  Excepto porque podían estorbarse en algún momento el hecho de poder moverse les daba cierta ventaja sobre sus compañeros y psicológicamente se sentían más protegidos por estar dentro del avión y en caso de emergencia podían moverse con más rapidez.

Ball Turret

Artilleros de proa

El bombardero y el navegante podían manejar una ametralladora montada sobre un socket.  Esto fue modificado en las últimas fortalezas cuando fue montada una torreta delantera, con armas dobles, debajo de la posición del bombardero y que era apuntada remotamente.

Limpieza

Luego de la misión se recuperan los cartuchos para reciclarlos.

Boeing B-29

Las torretas Bendix fueron reemplazadas al final de la guerra por las torretas Sperry.  Un modelo especial de esas torretas, a control remoto, fueron usadas en los bombarderos B-29 cuya cabina presurizada permitía volar a más altura sin necesidad del uso de máscaras y a temperaturas casi constantes de 21 °C, mientras en el exterior podía llegar a -50°C en invierno . Los tripulantes que al comenzar la guerra no tenían más protección personal que la que brindaba el propio avión llevaron después chalecos antibalas de acero y magnesio.

Mientras tanto, los alemanes seguían usando las mismas ametralladoras MG-15 movidas a mano, en los pocos bombarderos que realizaban alguna misión táctica de apoyo a fuerzas terrestres.  Si en algo hubo una mejora en la Luftwaffe que superó a los aliados, fue el uso de cañones de 30 mm, cohetes aire-aire y finalmente misiles dirigidos en sus aviones caza y en el jet Me 262 que fue puesto en servicio demasiado tarde.


Publicado: 10 marzo/2006 - Actualizado: 11 agosto/2013