Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Radios de Galena en el frente

Era común, durante los primeros años de la radio, que mucha gente se fabricara sus propios aparatos para escuchar las emisiones radiales y para eso la "técnica" empleada se publicaba en extensos artículos en revistas y los "trucos " se pasaban de boca en boca, gracias a la "asesoría" de los que tenían conocimientos sobre "Radio", pues no existía la "electrónica" como la conocemos ahora.

Koeninswusterhausen

"Achtung, achtung, hier Deutschlandsender Königswusterhausen".

Broadcasting

La Radiodifusión a nivel mundial comienza después de la Gran Guerra, en 1920, en Pittsburg, EEUU.  La estación KDKA comienza a transmitir anunciando el triunfo de Harding en las elecciones presidenciales, noticia que es escuchada por los privilegiados que tenían un radio elemental regalado por el fabricante, la empresa Westinghouse, que por supuesto era también el fabricante del transmisor de la emisora. 

En Europa, comenzaron a aparecer las radioemisoras sólo cuando finalizó el estricto control militar en 1921.   En la capital de Francia, en la Torre Eiffel, se instaló la primera "Broadcasting" francesa y luego la compañía "Radiola" instaló la estación que sería después Radio París. En Alemania la Telefunken instala la potente estación "Königswusterhausen" y en Buenos Aires en 1922 se instala la Radio Sud América (LOZ).  

Así pues, la fiebre de construir simples receptores para escuchar las "Ondas Hertzianas" que surcaban el "Éter", invadió al mundo.

Teoría

Para hacer el aparato de radio, lo más importante era conseguir un audífono o auricular de teléfono, asunto difícil pero no imposible, y también los demás materiales necesarios que se podían encontrar con más facilidad si uno sabía qué y dónde buscar.  Un receptor de radio primitivo y extremadamente básico consistía en un elemento resonante a la frecuencia de la emisora, su antena con su respectiva conexión a tierra, un detector y el audífono para reproducir el sonido.

Como sucede con cualquier aparato de radio, la Antena es el elemento principal, con la conexión de Tierra incluida, conjunto del cual depende que las ondas sean captadas con suficiente intensidad.  Teóricamente cuanto más larga la antena, mayor área de captura tiene, pero su eficiencia depende de su longitud que está relacionada con la longitud de onda que se desea recibir.  Por eso, el tamaño de la antena depende de la frecuencia o longitud de onda que se desea recibir. Cuanto más baja es la frecuencia, mayor es la longitud de onda y mayor el tamaño de la antena y viceversa. Suficiente, sobre teoría.

Galena

Galena (PbS)

Práctica

Luego de haber obtenido un auricular de teléfono, o un par de audífonos si se tenía la suerte, el siguiente paso era encontrar un detector de radio que no es otra cosa que un "semiconductor".  Uno de los semiconductores naturales más efectivos era el sulfuro de plomo (PbS) o Galena, una piedra formada por cristales en forma de cubos de color gris-azulado metálico que se desgranan con cierta facilidad.

Conseguir galena no era difícil si uno conocía a alguien que trabajara en minería y en especial si estaba relacionado con la fabricación de plomo, elemento que sin duda era de importantísima necesidad durante la era industrial, es decir a partir del momento en que se comenzó a utilizar la electricidad y también la radio.  En electricidad, el plomo se empleaba ampliamente, entre otras cosas como fusible de protección contra sobrecargas o como cubierta de protección de cables eléctricos además de otras muchas aplicaciones.  Pero el plomo, tan común en nuestras vidas, muy raras veces se encuentra libremente en la naturaleza y por eso se obtiene industrialmente a partir del sulfuro de plomo.

Invirtiendo el proceso, si uno tiene plomo y lo mezcla con azufre obtiene el sulfuro de plomo, es decir, la galena.  La galena como semiconductor para detectar las ondas de radio es tremendamente efectivo, no comparable con un diodo semiconductor moderno o al vacío, pero irreemplazable si uno vivía en los años 20 o comienzos de los 30 y no tenía un receptor de radio.  Por eso, la opción alterna, para quien no podía conseguir el sulfuro de plomo era fabricarlo a partir del plomo mezclándolo con azufre.

Pirita

Pirita (oro de los tontos)

Pero hay otros elementos semiconductores también.  Entre ellos, por ejemplo, las limaduras de hierro, especialmente si están bien oxidadas.  Esas limaduras por contacto leve entre sí forman un semiconductor.  Es posible también hacer un detector semiconductor forzando la oxidación de dos pequeñas piezas de hierro simplemente mojándolas y dejándolas unidas (superficie contra superficie) hasta que se forme una capa de óxido entre ellas.  Las hojillas de afeitar de la época eran proclives a la oxidación, a diferencia de las más modernas que están hechas de acero inoxidable y por tanto son más resistentes al óxido.  Obviamente que si uno podía conseguir pirita (sulfuro de hierro, con apariencia similar a la galena, pero de color oro) también servía perfectamente.  El óxido de cobre, así como otros metales oxidados, también tiene propiedad semiconductora por lo que cualquier pieza de cobre que se deje oxidar y luego se le pule suavemente con algún polvo abrasivo resulta un buen semiconductor.

Detector

Detector de contacto

Detector

Claro, el semiconductor de por sí no detecta las ondas de radio.  Es necesario fabricar el "Detector" que consiste en el semiconductor propiamente dicho y el "punto de contacto", que es la conexión eléctrica que forma el llamado "bigote de gato" en contacto con el óxido.  La forma práctica de hacerlo era colocando la galena, la pirita, la pieza metálica oxidada o las limaduras de hierro en un recipiente metálico y usando un alfiler, alambre fino, o lápiz afilado, que apenas hiciera contacto con el óxido de una hojilla de afeitar.

Pero, la capacidad "detectora" de la galena es tan grande, que no hay que tener mayor cuidado con el "contacto", pero cuando se usa una hojilla de afeitar o metal oxidado, sí se requiere tener "buena mano" para obtener el punto preciso que dé la mejor detección.   Eso depende de la habilidad manual del individuo, de su paciencia, amén de la "calidad" de su "semiconductor" y la potencia o cercanía de la emisora.

Obviamente durante la guerra no era fácil conseguir un pedacito de galena, que además tenía un precio muy elevado en el mercado negro.  Por cierto, no importa cuan grande es el tamaño de la galena, un trozo de 10 Kg. se comporta igual que un pedacito del tamaño de la cabeza de un alfiler, por eso quien tenía un trozo de galena durante la guerra podía vender los pedacitos a muy buen precio o hacer algún un trueque.

Bobina

Sistema de antena

Antena

Para que sea eficiente la antena, debe tener cuando menos 1/4, o mejor, 1/2 longitud de onda para captar la mayor intensidad de señal posible.  Así, si se trata de recibir la señal de radio de ondas medias, digamos el centro de la banda de ondas medias ó 1000 Khz. (kilociclos/segundo en aquellas épocas), la antena debe tener 75 metros o 150 metros de largo, De esa forma es eléctricamente eficiente, o sea, convierte en energía eléctrica la mayor parte de las ondas electromagnéticas captadas.  Pero, como las antenas están compuestas de dos partes, el elemento aéreo y la conexión a tierra, es necesario tener un buen contacto a tierra que sea buena conductora, por ejemplo la tierra a la orilla del mar (agua salada) es mejor conductora que las arenas de un desierto.  Y por lo dicho antes, si la antena es más corta que el tamaño requerido, la eficiencia del conjunto disminuye.  En Europa las estaciones de Radiodifusión transmitían en frecuencias más bajas, es decir mayores longitudes de onda.  Por ejemplo Deutschlandsender desde Königswusterhausen transmitía en 183,5 Kc/s ó 1635 metros de longitud de onda y en el año 1927 en 75 Kc/s ó 4000 metros.

Para obtener suficiente cantidad de energía eléctrica en el detector, se requiere de un elemento resonante que simplemente está compuesto por una inductancia (bobina) y una capacitancia (condensador o capacitor) los cuales en combinación "sintonizan" a la frecuencia de la estación de radio deseada.  Con estos elementos, adecuadamente interconectados, tenemos nuestro receptor que nos permitirá escuchar una estación de radio modulada en amplitud (AM).

Por supuesto que durante fines de la década de los 20 y comienzos de los 30, no era difícil adquirir las piezas necesarias para construir un radio, o comprarlo si uno tenía el dinero, pero muchas veces era preciso recurrir al ingenio, improvisar y usar la imaginación junto con los conocimientos básicos de la tecnología de la época que no era muy compleja por supuesto.  Por otro lado si uno vivía cerca a una emisora de radio, el aparato podía ser simplemente un detector, un audífono y una corta antena, pero a medida que la distancia aumentaba, o si existía más de una estación en las cercanías, la construcción demandaba más piezas y más conocimientos teóricos y prácticos para sintonizar debidamente las estaciones.  Durante los años 30, el receptor de galena, pasó a ser una curiosidad para los experimentadores y Radioaficionados, pues los radios fabricados comercialmente estaban disponibles en las tiendas especializadas.


Publicado: 31 enero/2007 - Actualizado: 30 mayo/2013