Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Charles Berlitz

El Experimento

Según se dice, a mediados de octubre de 1943 la Marina de los Estados Unidos realizó una serie de ensayos experimentales, tanto en el mar, como en el Depósito Naval de Filadelfia, en Norfolk-Newport, Virginia, experimentos que acarrearon muy graves consecuencias para los participantes.

Pese a todas las especulaciones escritas en infinidad de artículos que han sido publicados en todo el mundo, los archivos militares y del gobierno de EEUU no mencionan nada o en su defecto los mantienen celosamente guardados en el más estricto secreto.  Muchos testigos ya han muerto, por causas naturales o en circunstancias no esclarecidas, otros se han negado a hacer declaraciones, y al menos un investigador se ha suicidado.  Hasta el nombre en código asignado por la Marina de Estados Unidos a ese proyecto no se conoce con certeza; si estuviese identificado, los investigadores podrían consultar la documentación relacionada, si es que todavía existe, siempre y cuando no esté también clasificada como secreta. 

Sea como fuere, los relatos y comentarios sobre el Experimento Filadelfia se ajustan todos a un mismo patrón: el ensayo realizado en 1943 para hacer «desaparecer» un pequeño destructor de escolta de la Marina, mediante un poderoso campo magnético.  El experimento tuvo notable éxito, salvo por sus desastrosos efectos sobre la tripulación y porque el buque fue teletransportado en el tiempo y el espacio, un fenómeno que no ha podido ser explicado.

Por lo que han podido establecer los investigadores, la US Navy usó un campo magnético artificialmente inducido en el casco del destructor USS Eldridge, DE-173, para conseguir su desaparición temporal, con tripulación y todo.  Las posibilidades tácticas que tal efecto tendría en las operaciones navales son inobjetables, pero además, en el campo científico, todavía su trascendencia fue mayor, porque el buque y su tripulación fueron transportados temporalmente a otra dimensión.


La película

El Experimento Filadelfia es una película clasificada como ciencia-ficción, de 102 minutos de duración, dirigida por Stewart Raffill que fue filmada en colores y sonido monofónico en 1984. El elenco contó con los siguientes actores y actrices:

Michael Paré - David Herdeg
Nancy Allen - Allison Hayes
Eric Christmas - Dr. James Longstreet
Bobby Di Cicco - Jim Parker
Louise Latham - Pamela
Kene Holliday - Major Clark
Joe Dorsey - Sheriff Bates
Michael Currie - Magnussen
Stephen Tobolowsky - Barney
Gary Brockette - Ayudante/Andrews
Debra Troyer - Joven Pamela
Miles McNamara - Joven Longstreet
Ralph Manza - Viejo Jim
James Edgcomb - Oficial Boyer
Glenn Morshower - Mecánico

Experimento Filadelfia II

Otra película, titulada "Experimento Filadelfia II", filmada en 1993, es la saga de la película original, que esta vez trata sobre el mismo David Herdeg (interpretado por Brad Johnson), una persona que participó en el experimento en 1943 y que fue transportada a 1993, es decir 50 años en el futuro.  En ese año, otro experimento envía un avión Stealth a 1943, o sea, 50 años en el pasado.  En su viaje al pasado, Herdeg es transportado para ser testigo de la victoria del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

La primera película, no se puede decir que sea una obra de arte, pero la segunda es un bodrio que la citamos sólo como referencia y no como recomendación para verla.


La ficción

Existen testimonios escritos de una supuesta persona llamada Carlos Allende también conocido como Carl Allen que estuvo a bordo del mercante SS Furuseth el día del experimento.  Supuestamente esta persona mantuvo correspondencia durante los años de 1950 con el Dr. Morris Jessup relatándole los pormenores sobre lo ocurrido el día del experimento.  En el libro "Without a trace" (Sin rastro) de Charles Berlitz, publicado en 1977, el autor publica los testimonios relatados por el Dr. Morris Jessup quien mantuvo en comunicación con su amigo el Dr. Manson Valentine discutiendo el fenómeno relatado por Allende.

El libro de Charles Berlitz: Sin Rastro

Dice Berlitz, que según Jessup, la finalidad del Experimento Filadelfia fue poner a prueba el efecto de un fuerte campo magnético sobre un buque y su tripulación.  Para ello utilizaron unos generadores magnéticos, conocidos como “degaussers”.  Se emplearon vibradores para crear un tremendo campo magnético por encima y alrededor de un buque fondeado.   Los resultados fueron tan asombrosos como importantes, aunque con efectos posteriores muy infortunados para la tripulación.  Al comenzar el experimento, una luz verde y brumosa, similar a la luminosidad verdosa que describen los supervivientes de incidentes en el Triángulo de las Bermudas, envolvió al barco.  Muy pronto, estuvo cubierto por aquel velo verde, y la nave, con toda su tripulación, empezó a desaparecer de la vista de los que estaban en el muelle, hasta que sólo fue visible su línea de flotación.  Posteriormente se informó, que el destructor había aparecido y desaparecido en Norfolk, Virginia, lo cual podría ser el resultado de un viaje de prueba de invisibilidad, tal vez implicando un fenómeno lateral de curvatura del tiempo.

Primer experimento

A las 9 de la mañana del día 22 de julio de 1943, los generadores de potencia del experimento se pusieron en marcha y comenzó a crearse un poderoso campo magnético alrededor del casco de la nave.  Se vio una aureola de niebla verde que comenzó a ocultar la nave, luego desapareció la niebla llevándose al buque consigo dejando el agua tranquila en el lugar donde se encontraba fondeado.  Los oficiales que observaban el experimento vieron con estupor que el barco no sólo desapareció del radar sino que lo hizo de la vista de todos.  Quince minutos después ordenaron apagar los generadores.  La niebla verde reapareció para luego desvanecerse lentamente a medida que el buque se materializaba nuevamente.  Una vez que el buque estuvo despejado de la niebla verde, los oficiales subieron abordo y se encontraron con que la tripulación estaba en shock, desorientada y muchos con síntomas de nauseas y mareos.  La marina retiró a la tripulación y la reemplazaron por nuevos efectivos.

Segundo experimento

El 28 de octubre de 1943, a las 17:15, se llevó a cabo la prueba final en el USS Eldridge.  Nuevamente fueron encendidos los generadores y el buque comenzó a desaparecer tras una niebla verde que se esfumó nuevamente mientras el barco parecía desvanecerse.  Súbitamente un relámpago azul hizo desaparecer el barco completamente.  En el agua se observó una depresión con la forma del casco en el mismo lugar donde segundos antes estuvo el barco.  El buque reapareció en Norfolk, Virginia donde fue visto durante varios minutos, para luego desaparecer mientras volvía a materializarse en Filadelfia.  En esta oportunidad la tripulación quedó visiblemente enferma, pero ante la sorpresa de los presentes, algunos tripulantes simplemente desaparecieron sin que se les volviera a ver más.  Otros se volvieron locos y lo que fue más extraño, cinco de los hombres quedaron fundidos en la estructura metálica del barco.

Los hombres que sobrevivieron la experiencia nunca se recuperaron totalmente y todos fueron inmediatamente dados de baja por “no estar aptos para el servicio debido a desequilibrio mental” independientemente de su condición médica real.  Lo que comenzó como un experimento para mimetizar el barco por medios electrónicos, terminó en teletransporte accidental, ida y vuelta, de un buque y su tripulación a una distancia considerable en cuestión de minutos.

Análisis del experimento

Aparentemente, el experimento en el mar tuvo pleno éxito, con una invisibilidad efectiva de forma esferoide que se extendía hasta cien metros desde cada extremo de la quilla, y dejaba ver la depresión causada por el casco del barco en el agua, pero no el propio barco.  A medida que se intensificaba el campo de fuerza empezaron a desaparecer algunos tripulantes, y hubo que buscarlos por contacto táctil y devolverles la visibilidad mediante una especie de técnica de imposición de manos.  Se rumoreó que muchos fueron hospitalizados, que otros murieron, y otros sufrieron perturbaciones mentales.  En general, pareció haberse agudizado la capacidad psíquica en los hombres, y algunos conservaron los efectos de la transmutación causada por el experimento, pues desaparecían y volvían a aparecer temporalmente, en sus casas, caminando por la calle o sentados en bares o restaurantes, ante la consternación de espectadores y camareras.  La bitácora del buque se inflamó súbitamente por dos veces cuando la llevaban a tierra, con desastrosos resultados para su portador.

Consecuencias del experimento

La historia contada por Berlitz, dice que la mitad de los oficiales y los tripulantes de aquel barco perdieron la razón.  Algunos fueron confinados en ciertos lugares para recibir ayuda científica competente cuando se quedaban «en blanco», o bien «en blanco y pegados».  Quedarse en blanco, un efecto posterior en los hombres que han estado demasiado tiempo dentro del campo electromagnético, no es una experiencia desagradable para los marineros saludablemente curiosos (sic).  Sin embargo, cuando además se quedan «pegados», le llaman «Infierno y Compañía».   El hombre así afectado no puede moverse por propia voluntad, a menos que dos o más de los que también están dentro del campo le toquen rápidamente, pues de lo contrario se «congela».

Si un hombre se congela, hay que señalar cuidadosamente su posición y luego cortar el campo.  Todos pueden moverse, menos el «congelado»; otra vez para apreciar la aparente solidaridad.  Entonces, el miembro más recientemente incorporado a la tripulación debe acercarse al lugar, donde hallará el rostro o la piel desnuda, que no esté cubierta por el uniforme habitual, del hombre «congelado».  A veces se requiere algo así como una hora para «descongelarlo»; a veces, toda la noche y todo el día y, en el peor caso, hicieron falta seis meses "de tratamiento".

"... Los hombres profundamente «congelados» no tienen noción del tiempo tal como lo conocemos.  Son personas en estado de semicoma que viven, respiran, ven y sienten, pero inconscientes de tantas cosas que el mundo se vuelve una especie de infierno para ellos.  Un hombre en congelación ordinaria tiene conciencia del tiempo, a veces muy aguda. Pero nunca con la misma precisión que usted o yo.  Como he dicho, se necesitaron seis meses para rectificar la primera «congelación profunda».   Y también hicieron falta más de cinco millones de dólares en equipo electrónico y una litera especial.  Si en los alrededores del Depósito Naval de Filadelfia ve usted un grupo de marineros en el acto de poner sus manos sobre un compañero o sobre el «aire», observe los dedos y los apéndices del hombre afectado.  Si parecen temblar, como si lo viese a través de una cortina de aire caliente, corra a poner sus manos sobre él, porque ése es uno de los hombres más desesperados del mundo.  Ninguno de ellos quiere volver a ser invisible.  No creo que haga falta decir mucho más para deducir que el hombre no está preparado para el trabajo con campos de fuerza."

"Oirá a esos hombres frases como «cogido en la corriente» (o el «empuje»), o «pegado en lo verde», o «pegado en melaza», o bien «me estaba quedando frito».  Todas esas expresiones se refieren a los efectos, diez años más tarde, de la acción del campo de fuerza.   «Cogido en la corriente» describe exactamente la sensación de estar «pegado en melaza» del hombre que va a entrar en «congelación profunda» o en «congelación normal», cualquiera de las dos. «Cogido en el empuje» puede referirse a lo que siente el hombre cuando está a punto de «quedar en blanco», es decir, volverse invisible, o a punto de «quedarse pegado» en una «congelación profunda» o «normal»."

Hoy día quedan (dijo Berlitz en 1977) ya muy pocos tripulantes del destructor del experimento original... La mayoría se volvieron locos, uno "cruzó" una pared de su casa ante los ojos de su esposa, sus hijos y dos compañeros de tripulación (nunca se le volvió a ver), dos "se hicieron llamas", es decir, se "congelaron" y se inflamaron cuando llevaban brújulas corrientes de embarcaciones pequeñas; el que llevaba la brújula estalló en llamas: el otro acudió corriendo a imponerle las manos, porque era el que estaba más cerca, pero también él se incendió... La fe en la imposición de manos murió con este suceso, y muchos hombres perdieron la cabeza...

... El experimento fue todo un éxito. Los hombres, un completo desastre...

En general, la primera carta de Jessup, sugería una forma de comprobar el relato y hallar otros testigos.  El científico, sumamente interesado, contestó pidiendo más pruebas que respaldasen aquellas declaraciones.   Al cabo de unos meses, «Alien» volvió a escribir, ofreciéndose otra vez a dejarse inyectar pentotal sódico, o a someterse a un hipnotizador, a fin de poder recordar los nombres y los hechos vinculados al incidente que a él, como supuesto testigo, les parecían tan importantes.  Sin embargo, pensaba que la Oficina de Investigación Naval nunca «dejaría saber que se había permitido hacer tal cosa».  En aquella segunda carta añadía una teoría propia:

"Creo que si se maneja adecuadamente, es decir, si se presenta a la gente y a la ciencia de forma psicológicamente adecuada y eficaz, el hombre podría ir allí donde ahora sueña estar... a las estrellas, con la forma de transporte que la Marina descubrió accidentalmente (ante su asombro), cuando el buque experimental se largó y apareció cosa de un minuto más tarde a cientos de millas marinas de distancia, en otro de sus amarraderos en la zona de la Bahía de Chesapeake..."

Mientras seguía estudiando el contenido de la segunda carta, Jessup recibió una comunicación del Departamento de Marina invitándole a ir a la Oficina de Investigación Naval para una entrevista.   Cuando se presentó en el Cuartel General de la misma, en Washington D.C., le entregaron, ante su sorpresa, un ejemplar de su propio libro para que lo examinase.   Le explicaron que había sido enviado por correo al almirante F.N. Furth, jefe de la Oficina, en el verano de 1955, y que había sido examinado por funcionarios de la Oficina de Proyectos Especiales y de la de Proyectos Aeronáuticos, pues resultó estar lleno de comentarios manuscritos sobre los textos de Jessup, al parecer anotados por tres personas diferentes que debían haberse enviado el libro unas a otras, y habían utilizado tintas de diferentes colores.

Cuando Jessup hojeó el volumen, halló que la letra y el estilo de uno de los comentadores correspondían sin duda alguna a los de Alien, su misterioso corresponsal.  Los comentarios en sí eran insólitos por varias razones: sus autores, o revisores críticos del texto, parecían asumir el papel de representantes de una cultura antigua y secreta, con conocimiento de anteriores avances científicos en la Tierra y en el cosmos, de las constantes visitas a la Tierra de las naves interplanetarias y de sus medios de desplazamiento (haciendo además alusiones a su método de operación), y de una guerra interplanetaria que habría devastado la Tierra. Las notaciones estaban repletas de referencias a campos de fuerza, desmaterialización, y a la observación actual del planeta por naves espaciales grandes y pequeñas.

Sin embargo, junto a tales fantasías, al parecer propias de un relato de ciencia ficción, se hacía referencia específica a experimentos navales secretos, en especial el Experimento Filadelfia de 1943.  Así pues, y a causa de su libro, Jessup se encontró envuelto en un curioso asunto y empezó a estudiar el tema, según dijo a varios colegas, aprovechando el contacto, ya oficialmente establecido, con la Marina.  Sin embargo, su inesperada e inexplicada muerte en 1959 puso fin a sus investigaciones.

Mientras tanto, se había hecho un número limitado de reproducciones del libro, ciclostiladas junto con la serie completa de extrañas anotaciones de los desconocidos comentaristas, al parecer a petición de la Marina de los EEUU o de funcionarios navales individuales.  Realizó el trabajo una empresa electrónica de Texas, la Varo Corporation de Dallas, entidad que, dicho sea de paso, hacía otros trabajos especiales (o secretos) para el Departamento de Marina.

La reproducción de la edición anotada y su subsiguiente difusión por los círculos navales y militares encierra todavía otro misterio, porque si la información manuscrita en el ejemplar original del libro fuese incorrecta o imaginaria,

¿Para qué se iba a hacer circular una edición limitada por el Pentágono?   El libro original de Jessup, sin las anotaciones, no había causado ninguna conmoción especial y, a juzgar por las apariencias, lo que provocó el interés oficial fueron solamente las anotaciones, con sus alusiones «informadas» a experimentos navales.

Gray Barker, escritor e investigador sobre OVNI, que al fin pudo hacerse con uno de aquellos ejemplares anotados, tan difíciles de obtener, recuerda las primeras noticias que oyó sobre el tema:

" Me enteré de la existencia del ejemplar anotado por una conversación con la Sra. Walton Concord John, directora del Little Listening Post, una publicación de Washington dedicada a los OVNI y la Nueva Era.  Se trataba de una conversación telefónica, y ella me habló de un extraño rumor que circulaba, respecto a que alguien había enviado a Washington un ejemplar anotado, y que el gobierno había hecho el gasto de ciclostilar todo el libro, añadiendo al texto original todas las anotaciones y subrayados.  Según me dijo, estaba circulando ampliamente por canales militares."

"Desde luego, ella no había visto ningún ejemplar, ni sabía mucho respecto a ellos, pero parecía relacionar de algún modo el asunto con un supuesto experimento naval en el cual se había hecho desaparecer totalmente de la vista un buque.  No pude sacar gran cosa en claro de todo aquello, hasta que más tarde oí hablar también de las extrañas cartas de Allende, que describían tal experimento de la forma más espantosa."

"Pese a la escasez de la edición anotada y reproducida, pues la mayoría de los ejemplares desaparecieron, ya fuese por azar o deliberadamente, Gray Barker logró conservar uno, y lo ha reproducido a su vez en una pequeña edición que se vende a los investigadores interesados (The Case for the UFO - Annotated Edition, Gray Barker, Clarksburg, West Virginia)."

El aparente suicidio del Dr. Jessup merece un comentario adicional.  En el período comprendido entre su primera entrevista con la Marina y su muerte dedicó mucho tiempo al estudio del Experimento Filadelfia y, aunque observaba cuidadosamente las normas relativas a seguridad, hizo partícipe al Dr. Manson Valentine de algunos de sus hallazgos y teorías generales. 

Le contó que la Marina había intentado localizar a Allende (o Alien) por la dirección del remite de sus cartas, pero no lo había conseguido, ni tampoco tenía pista alguna sobre la identidad de los otros dos comentaristas.  Jessup estaba convencido de que el experimento se había efectuado realmente, y de que los incidentes concurrentes se produjeron tal como estaban descritos.   Consideraba que los desastrosos resultados en lo tocante al personal se deberían probablemente a una preparación o una protección insuficientes.   Al parecer, se habían realizado varios experimentos, unos en el muelle y otro, bastante dramático y tal vez inadvertido, en el mar, cuando el destructor desapareció del convoy para reaparecer en su fondeadero de Norfolk, regresando luego inmediatamente al Depósito Naval de Filadelfia.

Jessup se mostraba muy preocupado por todo ello; le dijo a Valentine que la Marina le había pedido que fuese asesor en otro experimento, pero que él se había negado.  Estaba persuadido de que, al tratar de crear una nube magnética con fines de camuflaje, la Marina había descubierto, en octubre de 1943, una potencia capaz de alterar temporalmente —y si era lo bastante fuerte tal vez permanentemente— la estructura molecular de las personas y las cosas, haciéndolas pasar a otra dimensión, con implicaciones adicionales de teletransporte previsible pero todavía incontrolado.  Cuando Valentine, que llevaba estudiando el misterio del Triángulo de las Bermudas desde 1945, sugirió que las cosas que allí sucedían podrían ser el resultado del mismo fenómeno, pero a escala mayor, Jessup se mostró provisionalmente de acuerdo.

Hacia mediados de abril de 1959, Jessup comunicó a Valentine que había llegado a algunas conclusiones definitivas sobre la serie de reacciones vinculadas al Experimento Filadelfia, y que tenía preparado un borrador que le gustaría discutir con él.  El Dr, Valentine le sugirió que fuese a su casa a cenar.  La invitación quedó fijada para el día 20 de abril.

Pero la cena no se llegó a celebrar. En algún momento antes de las 6,30 de la tarde, según los informes de la policía, Jessup condujo su coche hasta Matheson's Hammock, un parque del Condado de Dade en la región de Miami, y, al parecer, se suicidó inhalando monóxido de carbono tras haber acoplado una manguera al tubo de escape e introducido el otro extremo en el interior del vehículo.  En el informe policial no se hacía mención de notas ni manuscrito alguno, ni tampoco se encontraron papeles en el automóvil, según declaró posteriormente un testigo al Dr. Valentine.

Éste menciona un aspecto del incidente que tampoco quedó reflejado en el informe oficial: el Dr. Jessup estaba todavía con vida cuando le hallaron.   Y añade: «...Tal vez le dejaron morir.  Sus teorías eran muy avanzadas, y quizá hubiera... influencias deseosas de impedir su difusión...»

Cuanto más ahondamos en aquel supuesto experimento, más extraño resulta. vSe pueden comprobar ciertos elementos de información, pero ninguno se refiere directamente a él.  Muchas personas, en activo o retiradas de la Marina, dicen recordar el incidente e incluso a estar dispuestas a proporcionar más datos, pero ninguna consiente que se cite su nombre.   A menudo se suelen «adornar» las circunstancias: el personal del Depósito Naval parece recordar historias, e incluso artículos breves en los periódicos, sobre una pelea de marineros en un bar de Filadelfia, durante la cual algunos de los contendientes se esfumaban y reaparecían en una neblina para sorpresa y desconcierto de sus contrarios.  Parece haber concordancia general en cuanto a la fecha del incidente principal, y todos los que por entonces estaban empleados en los muelles coinciden en afirmar que en el Depósito Naval de Filadelfia estaba pasando algo muy raro.


DVD

The Philadelphia Experiment (1984) con Michael Paré, Nancy Allen Director: Stewart Raffill (Una de las películas basadas en el Experimento Filadelfia).


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Publicado: 19 diciembre/2004