Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Tribunal de Presas en el Derecho Marítimo

Son órganos encargados de juzgar y resolver sobre la legalidad de la actuación de los captores, así como sobre la validez de su captura, consistente en buques mercantes y sus correspondientes cargamentos, bien enemigos o bien neutrales en determinados supuestos, que, en caso afirmativo, se convertirán en presa marítima.

Submarino deteine a mercante

Submarino detiene a buque mercante en alta mar

La composición y organización de estos Tribunales de Presa de acuerdo al Derecho Marítimo, variaba según los países.  En la XII Conferencia de la Haya de 1907 se intentó crear un Tribunal Internacional de Presas, pero aunque fue discutido y en principio acordado, nunca entró en vigor porque no fue ratificado por las potencias marítimas.  Luego, en la Conferencia de Londres de 1909, las potencias trataron de llegar a concretar los términos, pero tampoco lograron ponerse de acuerdo.

Como consecuencia de los desacuerdos, cada una de las potencias, o los Estados Beligerantes al estallar un conflicto armado, se tomaron la libertad de crear sus propias reglas para calificar sus propias capturas en alta mar y presentarlas a sus Tribunales de Presas.  Después del fallo, debido a que no tenían carácter de acuerdo internacional, cabía la posibilidad de presentar una apelación ante el tribunal de la Haya, pero a partir de 1939, tal acción no era viable ni para los países enfrentados en el conflicto, ni para los países neutrales.

Así las cosas, en 1939, los países beligerantes tenían la facultad de apresar buques mercantes y capturar sus cargamentos, tanto enemigos como neutrales, cuando estos últimos no cumplían con las obligaciones y deberes que les imponía su calidad de neutral, condición que es reconocida en el Derecho Internacional en tiempo de guerra.  Tal derecho les otorga a los Estados Beligerantes la facultad de realizar tales apresamientos mediante la fuerza si es necesario.

Es el objetivo final y máximo del derecho de captura, aquella apropiación no sólo de facto, sino de iure, realizada para obtener la propiedad del cargamento y de la nave si era enemiga, mediante la declaración por tribunal competente, que determinaba de acuerdo a ley si la presa era válida o no y, en consecuencia, si la mercancía capturada pasaba definitivamente a propiedad de su captor.

De acuerdo a la regla clásica del Derecho Internacional toda presa tenía que ser juzgada debidamente para determinar su destino final.

En términos generales eran motivos válidos para la captura de buques neutrales por buques de guerra beligerantes los siguientes: El transporte de artículos declarados contrabando de guerra, la asistencia técnica o mediante suministros a un beligerante y la violación de un bloqueo legalmente establecido.  Como buques exceptuados de la captura se encontraban: los buques «cartel» o que hacían oficio de parlamentarios; los barcos afectos al servicio de faros o al pilotaje (aunque era discutido), a los que se asimilaron los pesqueros de baja mar o artesanales o dedicados a la navegación de cabotaje local y los buques-hospitales o los provistos de determinados salvoconductos o licencias.

La composición de los tribunales de presas encargados de juzgar y resolver sobre la validez de las presas variaba según los países y durante la guerra cada uno tenía sus propias reglas, aunque en algunos casos, como el alemán, tales reglas no eran divulgadas al ámbito internacional.

Gobierno alemán revela algunas de las reglas

No obstante la Kriegsmarine hizo declaraciones relacionadas con las incautaciones y hundimientos, como el del día 13 de setiembre de 1939 y lo publicado por el diario oficial del Partido Nacionalsocialista alemán Volkischer Beobachter, quince días después, revelando algunas reglas de la Kriegsmarine

En el recorte del diario Volkischer Beobachter, del 28 setiembre de 1939, aparece publicado lo siguiente:

Problemas de Derecho internacional en relación con la guerra naval.  Del vocero del Alto Mando de la Kriegsmarine, la prensa alemana recibe hoy explicaciones a propósito de los problemas de Derecho de Guerra Naval.

El Reglamento de Presas instituido en Alemania se basaba primeramente en la "declaración de Londres de 1909", aunque la ratificación de tal declaración no llegó a feliz término debido a la oposición de la Cámara de los Lores del Parlamento británico.

En principio el Tercer Reich limitó el concepto de Contrabando Absoluto sobre determinado número de materias manifiestamente adecuadas para hacer la guerra, pero no se había preocupado de establecer una lista de productos que caen en la clasificación de Contrabando Condicional.   Pero, estos puntos de vista alemanes se vieron anulados por la lista de materias consideradas como contrabando que la Gran Bretaña publicó en 3 de septiembre de 1939.  Por tanto, Alemania se vio forzada a emplear los mismos procedimientos que los empleados por Gran Bretaña.

Sin embargo, el Gobierno alemán demoró una semana, antes de poner en vigor, el 14 de septiembre, su lista de materias consideradas como contrabando, la cual fue hecha pública el día 12.  Antes de la publicación de esa lista de Contrabando Condicional, ningún navío alemán tenía el derecho de confiscar tales cargamentos.

Fue tan sólo a partir del 14 de septiembre que las fuerzas navales alemanas comenzaron a confiscar los transportes de Contrabando Condicional.  Las condiciones de torpedeamiento de buques neutrales trasportando contrabando son regidas en detalle por el Reglamento de Presas.  Después que la tripulación del barco mercante haya sido puesta a buen recaudo, el buque en cuestión puede ser destruido solamente en el caso que todas las condiciones estipuladas para ello en el Reglamento de Presas hayan sido satisfechas.

De esta forma, el Gobierno alemán observa de una manera escrupulosa la Declaración de Londres, en su artículo 49, que estipula que el navío de guerra puede destruir el buque apresado, tan sólo en el caso que éste amenazara al navío de guerra o intentara oponerse a ser inspeccionado.  La Kriegsmarine ha hecho cuanto estaba en sus manos para evitarse una extralimitación.  De todos modos, el Tribunal de Presas puede juzgar cualquier reclamación en un proceso regular.


Publicado: 03 enero/2011