Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Situación política en el Pacífico en 1941

El Emperador japonés y su Primer Ministro, el príncipe Konoye, dudan antes de lanzarse a un conflicto con los Estados Unidos, pero, en el mes de octubre de 1941, ocurren ciertos hechos que los convencen que la única solución es la guerra.  A finales de agosto de 1941, Roosevelt se niega a recibir en Washington al príncipe Konoye, que quiere discutir con el Presidente la situación entre ambos países.  Muchos autores e investigadores han llegado a la conclusión que Roosevelt en el fondo deseaba que estallara el conflicto y otros que Churchill le tendió una celada a Roosevelt para forzarlo a declarar la guerra, ocultándole información vital de de inteligencia.  La negativa a recibir al Príncipe Konoye un hombre moderado, pone en aprietos al Gobierno japonés no dejándole otra salida que la guerra.

Esta interpretación es factible porque toda situación es posible que sea tratada con diplomacia, si en realidad lo que se desea es evitar y resolver un conflicto.  El príncipe Konoye era un hábil conciliador entre los militares fanáticos y los medios prudentes de la política y de los negocios japoneses pues presidía numerosas empresas de expansión japonesas.  El Gobierno estadounidense sabía, por otra parte, puesto que intercepta los cables cifrados entre Tokio y Washington, que a pesar de sus solicitudes de entrevistas y de negociaciones, el Gobierno japonés estaba decidido a continuar su política expansionista, para asegurarse las materias primas que requería y que eran bloqueadas por los Aliados.

El 20 de noviembre, los representantes japoneses presentaron como proposiciones de arreglo, que el ejército japonés evacuaría el sur de Indochina; en contrapartida, Estados Unidos dejarían de prestar ayuda a China, restablecerían su comercio normal con el Japón y facilitarían las relaciones económicas de Japón con las Indias Holandesas, propuestas que no eran nada irrazonables por lo demás, a menos que Estados Unidos dudara de las buenas intenciones japonesas o tuviera sus propias intenciones.

Todo eso se puede especular porque los historiadores no logran explicarse el brusco endurecimiento de la política de Roosevelt, entre el 21 y el 26 de noviembre, después de las últimas negociaciones emprendidas en Washington con los representantes japoneses. 

El 21 de noviembre, el Gobierno estadounidense daba muestras de querer aceptar la presencia de guarniciones japonesas en Indochina, a pesar que en cuanto al asunto de China, proponía arreglos muy poco convincentes.   El día 26, las posiciones se endurecen y las contraproposiciones que hace Washington exigen la evacuación de las fuerzas japonesas de Indochina y de la mayor parte del territorio chino.  Con esto Roosevelt empujaba al Japón a la guerra.

Uno de los argumentos de algunos analistas en apoyo a esta tesis es el testimonio del Secretario de Guerra, H. Stimson, que el 29 de noviembre de 1941 anotaba en sus Memorias: "La cuestión es saber cómo hemos de actuar para que el Japón dé el primer golpe".  Esto indica que la guerra le parecía al gobierno de Estados Unidos inevitable y sólo faltaba por definir cómo se iniciarían las acciones.   Churchill sabía de antemano cómo ocurriría, pero lo que nunca se sabrá, es si Roosevelt también era participe de ese juego o simplemente fue utilizado por su amigo británico, para que EEUU entrara en la guerra a como diera lugar.

Destituido Konoye por su incapacidad de resolver el problema, en octubre de 1941, asume el gobierno el radical General Tojo, quien tomó sus previsiones, entre los días 2 y 5 de noviembre, estableciendo el plan alterno a las propuestas de arreglo con los Estados Unidos.  Si desde ese día hasta al 25 de noviembre no se llegaba a ningún acuerdo, el Japón pasaría al ataque.  Por otra parte, del lado estadounidense, los Estados Mayores propusieron un compás de espera antes de entrar en guerra porque los preparativos de defensa de algunos puntos, principalmente en las Filipinas, no estaban terminados.   Si la posición de Roosevelt se hizo más firme el día 26, comparado con la asumida el día 21, es porque Churchill siguió presionando a Roosevelt, recordándole el peligro de las concesiones y la posibilidad de que China capitulara.

Pese a que se da la alerta a todas las fuerzas estadounidenses, la sorpresa de Pearl Harbor demuestra que Roosevelt no creía realmente en la inminencia del conflicto, o simplemente ocultó los informes de inteligencia para que Hawai acusara el golpe, lo que forzaría al Congreso a admitir el estado de guerra.

El 7 de diciembre de 1941, la flota japonesa sorprende a Pearl Harbor, encontrándola sin vigilancia, ni protección.  El 11 de diciembre, Alemania e Italia declaran la guerra a los Estados Unidos y en Hawai el Almirante Kimmel, comandante supremo de la base, el chivo expiatorio, fue destituido por Roosevelt.


Publicado: 30 junio/2005