Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Estrategia Naval Alemana

El Tratado de Versalles, le prohibía a Alemania contar con submarinos, su flota de superficie tenía limitaciones de desplazamiento a no más de 10.000 toneladas por unidad y el calibre de sus cañones no podía ser mayor a 27,9 cm.  A ello se sumaba las restricciones en el blindaje, que no podía ser superior al de las potencias aliadas.   Los pocos cruceros, destructores y demás buques menores, permitidos, tampoco podían ser superiores a los similares de los aliados.

Gran Almirante Erich Raeder

Gran Almirante Erich Raeder, Oberbefehlshaber der Kriegsmarine (Supremo Comandante de la Marina de Guerra)

La Reichmarine tuvo que enviar a sus diseñadores navales y expertos en submarinos a trabajar a un astillero holandés del cual los alemanes eran copropietarios.   De esa forma continuaron diseñando y construyendo sumergibles que eran bien vendidos a muchos países.  Entrenaron a miembros de la marina y prospectos civiles para volar aviones con características militares, y diseñaron secretamente aviones y sistemas de comunicaciones navales.  Como la marina mercante no estaba limitada, desarrollaron veloces barcos bananeros, que podían ser convertidos rápidamente en cruceros armados en caso de guerra y secretamente sus tripulaciones eran entrenadas por personal militar.  Por último diseñaron los acorazados de la clase Deutchland que oficialmente fueron llamados "Panzerschiffen" y por los británicos "acorazados de bolsillo".

Cuando fueron puestos en servicio por la nueva Kriegsmarine, los Panzerschiffen desplazaban oficialmente 10.000 toneladas (realmente 11.000), con una velocidad de 28 nudos y un radio de acción de 10.000 millas, contando con 6 cañones calibre 27,9 cm. como armamento principal.  El primero fue lanzado al agua en 1933 y le dio a Alemania la supremacía en el Mar Báltico.

En 1935, denunciado por Hitler el Tratado de Versalles, la Kriegsmarine comenzó la construcción de dos acorazados ligeros, el Scharnhorst y el Gneisenau que desplazaban 31.000 toneladas a 32 nudos, con un radio de acción de 9.000 millas y contaban con 9 cañones calibre 27,9 cm.  Luego comenzaron la construcción de dos cruceros pesados y un año después el poderoso Bismarck que desplazaba 40.000 toneladas, a 31 nudos, con un radio de acción de 8.000 millas armado con 8 cañones calibre 38,1 cm.  Fue seguido por un buque gemelo que fue bautizado Tirpitz.

En 1938 la Kriegsmarine comenzó a prepararse para la guerra mundial.   Aunque los planes de Hitler siempre fueron continentales y con el aparente objetivo final enfocado en la Unión Soviética, luego de la experiencia de la Primera Guerra Mundial era evidente que la siguiente guerra involucraría de manera inmediata a Francia y Gran Bretaña.   Alemania estaría en desventaja material a menos que tuviera la capacidad de cortar las líneas de suministros de las dos potencias.

El Gran Almirante Raeder le presentó a Hitler dos planes.  El primero era el más económico y proponía una flota de buques de la clase Deutschland además de una fuerza masiva de submarinos.   En caso de guerra esa flota sería desplegada en los océanos Atlántico e Índico y eventualmente en el Pacífico, asistidos por una flota de buques mercantes armados para suministro.

La otra propuesta llamada Plan Z, era más ambiciosa y más coherente, apuntando a la construcción de una flota de guerra que le diera a Alemania la supremacía sobre los británicos en el mar.  Esperaba contar con los tres buques existentes de la clase Deutschland, doce nuevos pequeños acorazados, buques mercantes armados y un número suficiente de submarinos capaces de patrullar todas las líneas de navegación británicas.  Mientras tanto, la flota compuesta por los buques de la clase Bismarck, y Scharnhorst y dos portaaviones, mantendrían a la flota metropolitana británica amarrada en sus puertos.  Cuando los británicos tuvieran inevitablemente que sacar su flota a alta mar, para defender sus colonias, dos flotas de ataque compuestos por tres nuevos súper acorazados y un nuevo portaaviones estarían listos para hacerse a la mar.

La lógica de Raeder era que si la armada británica se quedaba para defender las islas, perdería la flota mercante y si la flota británica se dispersaba en su auxilio sería destruida.  Ese Plan Z fue aceptado por Hitler, a pesar que su puesta en estado de operatividad no podía esperarse antes de 1946.

Cuando apenas un año después, Hitler decidió invadir Polonia, Raeder quedó sorprendido y totalmente contrariado por la apresurada decisión.  Lo único que pudo decir fue, que la flota de superficie sólo tenía como alternativa sacrificarse y morir con honor.

En ese momento, la flota submarina estaba muy lejos de contar con los 300 submarinos solicitados y apenas podían ser enviados al Atlántico a 22 de ellos, los únicos que podían ser puestos en condición operativa.  Para resolver el problema de la flota de superficie, Raeder tuvo que idear un plan de contingencia.  Los tres buques de la clase Deutschland saldrían a interceptar las líneas de abastecimientos británicas en el Atlántico e Índico, mientras que los de la clase Scharnhorst mantendrían a la flota metropolitana británica en sus puertos.   Los destructores saldrían a minar las aguas británicas y el Canal de la Mancha o Canal Inglés, mientras mercantes armados se encargarían de cazar a la flota mercante británica.  Los dos Bismarck en construcción se harían a la mar apenas estuvieran listos.

Ese plan no era la solución para destruir a la flota británica, ni siquiera para enfrentarla con éxito, pero era lo único que podía hacer Raeder dadas las circunstancias.  Su última esperanza quedaba cifrada en la prometida flota de submarinos, confiando en que pudiera contar cuando menos con la mitad de las 300 unidades solicitadas, lo más pronto posible.


Publicado: 31 octubre/2006