Estrategia de Guerra Aliada

Pese a los intereses y objetivos comunes perseguidos por Estados Unidos y Gran Bretaña, la estrategia militar y política tuvo puntos de discordancia y en algunos casos de antagonismo que sólo se superaron por la afinidad entre ambos gobiernos y en su momento por la firmeza del Comandante en Jefe Aliado, General Dwight Eisenhower, para evitar las disputas personales entre los jefes militares de ambos países.

Estados Unidos abogaba por el ataque directo a Alemania, mientras Gran Bretaña se inclinaba por el envolvimiento y el desgaste antes de arriesgar un ataque frontal.  El éxito británico fue mantener a las fuerzas de EEUU fuera de Europa hasta que Alemania estuviera lo suficientemente debilitada y el éxito de EEUU fue persuadir a Gran Bretaña a realizar la invasión en 1944, antes que Alemania perfeccionase e incrementase el arsenal de nuevas armas y también para tranquilizar a Stalin que exigía la invasión en Francia.

Guerra de los Siete Años

El éxito británico fue producto de su experiencia colonial, obviamente global, de más de dos siglos.  Durante el primer conflicto de carácter mundial, la guerra de los Siete Años (1756-1763), el Primer Ministro William Pitt, "El Viejo", Primer Conde de Chatham, sentó como principio del plan de guerra, la estrategia que Inglaterra había estado probando a partir de la Armada Invencible y que fue el fundamento del Imperio Británico. 

El plan de Pitt era vencer a Francia y a su aliada España sin mandar un gran ejército al continente, pero prestando todo el apoyo material posible a los aliados de Inglaterra en el Continente, mientras aplicaba su poderío naval bloqueando los mares, capturando el tráfico naval enemigo y atacando sus colonias en ultramar.  Así, empleando fuerzas militares mínimas, Gran Bretaña contuvo a Francia y a España en Europa mientras establecía sus dominios en la India, el Canadá y en EEUU hasta la ribera del Mississippi. 

Por esa guerra y a pesar del enorme costo en vidas y financiamiento, Gran Bretaña se convirtió en una potencia mundial.

William Pitt

William Pitt "El Viejo"

Guerras Napoleónicas

En las guerras de Napoleón (1793-1815), Gran Bretaña empleó variantes del plan de Pitt mediante tres decisiones estratégicas, (a) apoyando a sus aliados en el Continente; (b) utilizando su poder naval de bloqueo en la mayor parte del mundo para aislar al enemigo destruyendo sus flotas y (c) tantear y aprovechar sus puntos débiles periféricos.   Así, los franceses, sin ser derrotados, se hallaron constantemente en jaque y empujados al desastre.  En una cuarta decisión estratégica, Gran Bretaña puso un gran ejército en el Continente y entró a Francia, pero no directamente, sino desde la Península Ibérica, con el auxilio de sus fuerzas coloniales, más los portugueses y españoles.   Al mismo tiempo los rusos, los prusianos y los austriacos empujaban desde el Este.  Así, estas fuerzas combinadas derrotaron al Imperio napoleónico con un mínimo de pérdidas en vidas para Gran Bretaña y un máximo de beneficio global.

Primera Guerra Mundial

Antes de la Primera Guerra Mundial (1914-18), una escuela británica de estrategia periférica propuso retornar a las características esenciales del plan de Pitt y de las tres primeras decisiones estratégicas contra Napoleón.  Esta doctrina sustentaba que la guerra en los principales escenarios continentales debía dejarse a los ejércitos de Bélgica, Francia y Rusia y a cualquier otra potencia que pudiese sumarse a la guerra contra Alemania.  Los británicos los ayudarían con subsidios, financiados en parte por la captura del comercio alemán, y por cualquier otro medio, exceptuando el proporcionar realmente un gran número de tropas británicas en el frente principal.

Churchill

Winston Churchill con el uniforme de los
Fusileros Reales Escoceses en 1914


En oposición a estos planes periféricos estaba la escuela de estrategas británicos continentales que se inspiraba en la cuarta decisión estratégica contra Napoleón.  El Kaiser, al igual que Napoleón, fue cercado y no tuvo más opción que librar una guerra en dos frentes. 

La escuela de estrategias continentales decía que la mejor contribución de Gran Bretaña era colocar su ejército principal con gran número de tropas coloniales en el Continente.   Desde luego esta doctrina contaba con todo el apoyo de los franceses y sus argumentos eran persuasivos.  Al estallar la guerra, en agosto de 1914, Gran Bretaña lanzó inmediatamente un ejército en el Continente.  En la batalla del Marne, librada a inicios de septiembre a las puertas de París, cien mil efectivos británicos sostuvieron el flanco izquierdo aliado y ayudaron a insertar una cuña, dividiendo en dos  al ejército alemán.  París se salvo de la ocupación alemana.

Liman von Sanders

General Otto Liman von Sanders

Pero después del Marne, el frente occidental se estancó en una sangrienta guerra de trincheras que duró cuatro años.  A la larga, gracias a la intervención de EEUU, la estrategia continental ganó la guerra para los aliados, aunque con un terrible costo de vidas y material.   Solamente el Imperio Británico perdió cerca de un millón de hombres.  Para flanquear el estático frente occidental, Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo, propuso una estrategia periférica en forma de una campaña para capturar Constantinopla.  Churchill fracasó, tanto en los Dardanelos como en Gallípoli, pero en los años posteriores a la guerra los analistas militares llegaron a la conclusión de que el plan de Churchill era estratégicamente correcto y que si falló fue por su deficiente planificación, por una serie de errores evitables y como resultado de la brillante estrategia del General Otto Liman von Sanders, comandante alemán en Turquía y Comandante del 5º Ejército Turco en Gallipoli.

Segunda Guerra Mundial

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial Gran Bretaña puso otra vez un ejército en Francia.  Nuevamente la guerra empezó con una ofensiva alemana con el objeto de lograr una rápida derrota de Francia, inevitable gracias a la superioridad militar alemana en todos los sentidos.   Francia capituló y los británicos fueron arrojados del continente. 

El Primer Ministro y Ministro de la Defensa, Winston Churchill, se decidió por la estrategia periférica de la Gran Guerra, porque después de la derrota, no le quedaban ganas de volver a la Europa Occidental, por lo menos mientras no se hubiese debilitado bastante el poderío de Alemania.  Por otra parte, Inglaterra sola no disponía de tropas ni equipos suficientes para sustentar un frente occidental.   En cambio poseía una gran fuerza naval y por ello, Churchill y los jefes de Estado Mayor británicos, limitaron su ofensiva contra las potencias del Eje a atacar por aire las industrias y comunicaciones alemanas, a las fuerzas navales alemanas e italianas, a operaciones encaminadas a restablecer las comunicaciones británicas en el Mediterráneo, a la campaña de África, a operaciones en Grecia y Creta, a los tanteos de Saint Nazaire y Dieppe y promoviendo la formación de una resistencia en Francia y los Balcanes. 

Cuando Hitler invadió la Unión Soviética, Churchill decidió dar toda la ayuda posible a Stalin.  Es decir Gran Bretaña adoptó dos de las principales características del plan de Pitt; prestaba todo el apoyo material posible a los aliados en el Continente, mientras empleaba su fuerza naval en operaciones en torno a la periferia continental y alrededor del mundo.

Exigencias de Stalin

Pero los rusos, que sufrían los efectos de la guerra en casa, no estaban interesados en una estrategia periférica y pedían urgentemente la apertura de un segundo frente en Europa.  Sin embargo, al igual que en la Gran Guerra de 1914, aún si Gran Bretaña hubiera deseado invadir Francia, no podría haberlo logrado sin la ayuda de EEUU y para eso Churchill debía hacer lo que fuera necesario para que Roosevelt se decidiera a entrar en la guerra.

Propuesta de EEUU

Después de Pearl Harbor, la Junta de Jefes de Estado Mayor de EEUU, y especialmente el General Marshall, insistieron también en el pronto retorno de los Aliados a Francia.  Marshall proponía capturar una cabeza de playa en Francia a fines del verano del 1942, la Operación Sledgehammer, seguida en 1943 por una gran invasión: la Operación Roundup, avance sobre Alemania con doble envolvimiento del Ruhr, es decir el plan de la Gran Guerra de 1914.  En la preparación de ambas operaciones la Junta de Jefes dio máxima prioridad a la producción de embarcaciones de transporte y de desembarco, y empezó a enviar tropas a Gran Bretaña.   Para no contrariar al aliado, los jefes británicos aceptaron en principio la Operación Sledgehammer.

Marshall

General George Catlett Marshall

Respuesta británica

Pero, como ni Alemania ni Rusia parecían al borde de la derrota, a pesar de que el presidente Roosevelt instaba que "Sledgehammer" se ejecutara de manera inmediata en 1942, el Gabinete de Guerra británico y sus jefes de Estado Mayor se negaron rotundamente a una prematura invasión del Continente con el plan propuesto por Roosevelt.

No obstante, algo tenía que hacerse antes de que finalizara año 1942.  Los alemanes recobraron en Rusia el territorio perdido en invierno y avanzaron hacia Tsaritsin y el Volga para cortar allí la corriente de petróleo del Cáucaso y bloquear los abastecimientos aliados a Rusia, vía el Golfo Pérsico.  En el norte de África, Rommel se lanzaba contra el Delta del Nilo y parecía capaz de apoderarse de El Cairo y del Canal de Suez, poniendo en peligro la disponibilidad del petróleo árabe, recurso vital para los británicos.

Propuesta de Churchill

Churchill propuso neutralizar a los países árabes para asegurar el petróleo, especialmente la invasión del norte de África. Túnez, Argelia, Marruecos y el África Occidental Francesa, colonias leales al Gobierno de Vichy, pero que no contaban con presencia o posibilidad de ayuda alemana inmediata.   Si la región pasaba a manos de los Aliados, Rommel podría ser atrapado entre las tropas de invasión y el 8º Ejército británico, Malta podía ser socorrida y el Mediterráneo sería reabierto a la navegación Aliada con el consiguiente ahorro en el tráfico mercante, que estaba obligado a bordear el África para llegar a Egipto, los Balcanes y Asia.  Además, se obtendrían bases para atacar a Italia y a otros lugares en el sur de Europa, también podría organizarse un ejército francés para luchar contra el Eje y se quitarían los fosfatos y otros productos de manos del enemigo.

Contrapropuestas

Al principio Roosevelt se opuso a la operación contra el norte de África.  Deseaba ver las fuerzas estadounidenses en Europa tan pronto como fuese posible, para elevar la moral de los estadounidenses e impresionar a los latinoamericanos para que apoyaran su causa asegurándose ingentes materias primas, para cumplir las promesas a Rusia y para apresurar el fin de la guerra.  La Junta de Jefes de Estado Mayor se oponía también a la invasión de África, porque la consideraban un movimiento estratégico excéntrico que distraería más y más fuerzas aliadas del centro estratégico en Europa Occidental y la operación retardaría dos años, por lo menos, la invasión de Francia.  No obstante, Churchill insistió en que la invasión del norte de África sería la mejor preparación posible para la invasión de Francia, puesto que amenazando la periferia de Alemania e Italia, atraería fuerzas alemanas lejos de las áreas de invasión en la costa francesa.

Aventura en Dieppe

Como argumento final, propuso Churchill hacer un tanteo de invasión en Dieppe en agosto de 1942, empleando sólo fuerzas canadienses.  La Operación Jubileo (curioso nombre para un desastre), fue mal concebida, mal planificada y mal ejecutada, terminando en un fracaso total con ribetes de tragedia, pero que de manera muy conveniente le reforzaba la teoría a Churchill de que era prematuro hablar de una invasión de Europa continental.   Sin embargo, Churchill no dejaba de tener tazón, muy a pesar de sus conocidas artimañas para lograr los mayores beneficios para su país, pero sobre todo, no en vano Gran Bretaña tenía una experiencia de 200 años de guerras coloniales en todo el mundo. 

Los siguientes pasos de los Aliados, se pegaron al pie de la letra a los planes de Churchill —salvo por las exigencias de Stalin que sabía cómo manejar a Roosevelt— comenzando en noviembre de ese año por atacar a la desprevenida flota francesa en África, aunque no pudieron apoderarse del grueso de la "Force de Haute Mar" anclada en Toulon.  En esa oportunidad Hitler fue más sagaz, aunque tampoco logró echarle el guante a la flota francesa.


Publicado: 12 julio/2006






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