Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Discurso de Jósef Beck en respuesta a Hitler (05-05-1939)

Josef Beck en el Sejm

El Ministro de Asuntos Exteriores Jósef Beck en el Sejm, respondiendo al discurso del Adolf Hitler.

El 5 de mayo de 1939, el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Coronel Jósef Beck, asistió al Sejm (Cámara Baja del Parlamento Polaco) para responder al discurso pronunciado por el Canciller Hitler en el Reichstag el día 28 de abril, en respuesta a telegrama de Roosevelt, y donde declaró nulo el Pacto Polaco de No Agresión e hizo demandas y planteó propuestas al Gobierno polaco.


"Señores:

Aprovecho la reunión del Parlamento para llenar ciertas lagunas que aparecieron en mi actividad durante los últimos meses.  El curso de los acontecimientos internacionales justificaría sin duda de parte del Ministro de Asuntos Exteriores, observaciones más numerosas que mi única exposición ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado.  Pero por otra parte, el rápido curso de los acontecimientos me incitó precisamente a aplazar mi declaración pública hasta el momento en que los problemas esenciales de nuestra política tomaran una forma más madura.  Las consecuencias y el resultado de la debilitación de las instituciones internacionales colectivas y de la revisión profunda de los métodos de colaboración entre los países —que he señalado más de una vez en las cámaras— hicieron nacer una serie de nuevos problemas en las distintas partes del mundo.

Las consecuencias de estos cambios alcanzaron en el transcurso de los últimos meses las fronteras de la República. Todo lo que se puede decir en términos generales a propósito de estos fenómenos puede resumirse, me parece, en la comprobación de que las relaciones entre los diferentes Estados han revertido un carácter y un aspecto más individual.   Las normas generales están debilitadas.  Cada día es más frecuente limitarse a hablar de Estado a Estado,

Por lo que a nosotros se refiere, es preciso reconocer que se han producido acontecimientos muy extraños.  Nuestro contacto con ciertos Estados se profundizó y facilitó; en otros casos surgieron dificultades.  Tomando las cosas por su orden cronológico, citaré en primer lugar nuestro acuerdo con Inglaterra.  Después de una serie de consultas por vía diplomática, que tenían por objeto definir la extensión y finalidad de nuestras relaciones futuras, llegamos, durante mi viaje a Londres, a un acuerdo directo basado en el principio de la asistencia mutua, para el caso de una amenaza directa o indirecta, contra la independencia de nuestros dos países.  Ya conocen ustedes, señores, la fórmula del acuerdo, por la declaración del señor Chamberlain del 6 de abril último, declaración sobre cuyo texto nos pusimos de acuerdo previamente, y que debe ser considerado como otro acuerdo concertado entre ambos Gobiernos."

"Considero mi deber agregar que el método seguido y la forma da las conversaciones, muy completas, que tuve en Londres, dan a este acuerdo un valor particular.  Deseo que la opinión publica polaca sepa que encontré en los hombros del Estado Británico no solamente una profunda comprensión para los problemas generales de la política, europea, sino una actitud tal, hacia nuestro país, que me permitió discutir con la mayor franqueza y con entera comprensión todas las cuestiones esenciales, sin ninguna reticencia y sin dejar subsistir ninguna duda.

"Si fue posible llegar rápidamente a una definición de los principios de la colaboración anglo-polaca fue debido principalmente al hecho de que comprobé la existencia de una clara concordancia en las intenciones de ambos Gobiernos sobre la situación europea."

"Es cierto que ni Inglaterra, ni Polonia tienen ninguna intención agresiva contra nadie.  Pero por otra parte se mantienen sólidamente en el terreno del respeto de ciertos principios de acción fundamentales para la vida internacional."

"La declaración paralela de los dirigentes de la política francesa manifiesta que París y Varsovia están de acuerdo en estimar que la eficacia de acción de nuestro acuerdo defensivo no sólo puede ser debilitada, por los cambios que puedan ocurrir en el terreno internacional, sino que, al contrario, este acuerdo debe constituir un elemento esencial de la estructura política de Europa."

"El Canciller del Reich alemán tomó el pretexto del acuerdo anglo-polaco para declarar unilateralmente inexistente el acuerdo que el propio Canciller del Reich había concertado con nosotros en 1934.   Antes de pasar al terreno actual de la cuestión, permítanme hacer un breve resumen histórico.

"El hecho de que tuve el honor de tomar parte activa en el concierto de este acuerdo, me impone la obligación de hacer un análisis de dicho instrumento diplomático.   En 1934, el concierto de este acuerdo fue un acontecimiento de gran envergadura.   Fue una tentativa de imprimir a la historia de las relaciones de los dos grandes pueblos un curso más favorable, una tentativa de substraer la atmósfera malsana a las disensiones cotidianas y de las intenciones hostiles, de elevarse por encima de las animosidades acumuladas desde hace siglos y de crear bases profundas para el respeto mutuo.   Toda tentativa de oponerse al mal es siempre una bella posibilidad de acción política.  En los momentos más críticos de estos últimos tiempos, la política polaca ha demostrado que respetaba este principio."

"Considerada desde este último punto de vista, la ruptura de este acuerdo no es cosa, de poca importancia.  Todo acuerdo no vale sino lo que valen sus consecuencias.  Y desde el momento en que la política y la actuación de una de las partes contratantes se aparta del principio del acuerdo, no tenemos ninguna razón para ponernos de luto por la debilitación del acuerdo, o, incluso, por la desaparición del mismo."

"El acuerdo polaco-alemán de 1934 era un acuerdo de respeto mutuo y buena vecindad, y como tal, aportaba una contribución útil a la vida de nuestro Estado, a la vida de Alemania y a la Europa entera.   Pero se perdió su verdadero carácter en el momento en que se manifestaron tendencias de interpretarlo, ya sea en un sentido restrictivo de la libertad de nuestra política, ya sea como motivo para exigir de nosotros concesiones unilaterales incompatibles con nuestros intereses vitales."

"Pasemos ahora a la situación actual.   El Reich ha considerado el acuerdo anglo-polaco como motivo para la ruptura del acuerdo de 1934.  Los alemanes han planteado varias cuestiones de orden jurídico.  Me permito remitir a los jurisconsultos el texto de nuestra respuesta al memorando alemán, que será enviada hoy al Gobierno del Reich. No quiero entretenerles demasiado sobre la forma diplomática de este acontecimiento.   Sin embargo, uno de sus aspectos se presentan bajo un carácter específico.  El Gobierno del Reich, como se desprende del texto del memorando alemán, tomó su decisión basándose en informaciones de Prensa, sin estudiar la opinión, ni del Gobierno británico, ni del polaco, en lo que se refiere al carácter del acuerdo concertado.  Sin embargo, ello no presenta muchas dificultades, puesto que inmediatamente después de mi regreso de Londres me declaré dispuesto a recibir al Embajador del Reich, que hasta aquel día, no creyó necesario entrevistarse conmigo. ¿Por qué es importante esta circunstancia?  Es claro que no eran el carácter, el objeto, ni el alcance del acuerdo anglo-polaco lo que, determinó la decisión, sino lo favorable del propio acuerdo.  Esto es importante para juzgar las intenciones del Reich.  Si, efectivamente, al revés de lo que se ha expresado en sus manifestaciones precedentes, el Gobierno del Reich interpretó la declaración de no agresión concertada entre Polonia y Alemania en 1934, inspirada por el deseo de aislar a Polonia y hacer imposible a nuestro Estado la colaboración normal y amistosa con las Potencias occidentales, esta interpretación la habríamos rechazado siempre nosotros mismos."

"En cuanto a Danzig, esta ciudad no fue inventada por el Tratado de Versalles. Constituye un fenómeno existente desde hace varios siglos y es resultante de una interpretación positiva de los intereses polacos y alemanes.   Los comerciantes alemanes en Danzig aseguran el desarrollo y aseguran también la razón de ser de esta ciudad, por el hecho de estar situada en la desembocadura del único río polaco existente.   Sobre esta vía fluvial y sobre la principal vía férrea, Danzig asegura hoy el enlace de Polonia con el Báltico.   La mayoría predominante de la población en Danzig es actualmente alemana, pero su existencia depende del potencial económico de Polonia.   Esta se pone siempre resueltamente, en el terreno de los derechos y de los intereses de su comercio marítimo y de su política marítima en Danzig."

"Buscando soluciones conciliatorias no he querido ejercer a sabiendas ninguna clase de presión sobre el libre desarrollo de la mayoría alemana de la población de Danzig.   Después de tantas declaraciones de los hombres de Estado alemanes diciendo que respetaban nuestra actitud y expresando la opinión de que esta ciudad provinciana no sería objeto de litigio entre polacos y alemanes, me entero que se exige la anexión de Danzig al Reich."

"Desde el momento en que nuestra proposición hecha el 26 de marzo último de garantizar en común la existencia de la Ciudad Libre, queda sin respuesta, y que al contrario se da una negativa a negociar, estoy obligado a preguntarme ¿qué ocurre, de qué se trata?   Las libertades de la población alemana en Danzig no están amenazadas. ¿Se trata por consiguiente, del prestigio del Reich o más bien de sacar a Polonia del Báltico?   Polonia no se dejará expulsar del Báltico."

"Las mismas consideraciones se aplican a las comunicaciones a través de nuestra voivodía de Pomerania.  Insisto sobre estas palabras: "Voivodía de Pomerania" porque el término "corredor" es una invención artificial puesto que se trata de una provincia que en todo tiempo fue polaca y que no tiene más que un escaso porcentaje de colonos alemanes."

"Polonia le dio al Reich toda clase de facilidades para las comunicaciones ferroviarias, permitió a los ciudadanos alemanes pasar del Reich a la Prusia Oriental sin ser sometidos a las formalidades de aduanas y pasaportes.  Polonia propuso estudiar facilidades análogas para el tráfico automotor.  No tenemos ningún interés en debilitarles a los alemanes sus comunicaciones con sus provincias del este.   Pero, igualmente, no tenemos ningún motivo para restringir nuestra soberanía en nuestro propio territorio."

"Por lo que se refiere a la primera y segunda cuestiones, es decir: el porvenir de Danzig y las comunicaciones por Pomerania se trata siempre de concesiones unilaterales que el Reich parece querer exigirnos.  El Estado que se respeta no hace concesiones unilaterales.   ¿Dónde esta, pues, la reciprocidad?  Las proposiciones alemanas están carentes de claridad a este respecto.

"La proposición de prolongar el pacto de no agresión por 25 años, nos fue presentada bajo ninguna reforma concreta en las últimas conversaciones.   Se hicieron alusiones no oficiales, aunque es preciso reconocer que procedían de eminentes representantes del Gobierno alemán.   Pero en estas conversaciones se hicieron también otras alusiones ajenas a los temas tratados.   En su discurso el Canciller Hitler propuso como concesión reconocer y aceptar definitivamente las fronteras germano-polacas.   Debo aceptar que se trataría de reconocer "de-jure" y "de-facto" nuestra propiedad innegable.   Por consiguiente esta proposición no puede modificar mi tesis de que las demandas alemanas en la cuestión de Danzig y de la autopista a través de Pomerania son puramente unilaterales."

"A la luz de estas consideraciones ustedes esperan de mí, con razón, que responda al último mensaje del memorando del Canciller Hitler, que dice: "Si el Gobierno polaco concede importancia al hecho de que las relaciones germano-polacas queden reglamentadas de nuevo contractualmente, el Gobierno alemán está dispuesto a ello."  Me parece que ha definido en cuanto al fondo del asunto. Voy a resumir mi declaración para mayor claridad: "El motivo de, la conclusión de tal acuerdo sería la paz", palabra que el Canciller Hitler cita con insistencia, en su discurso.   La paz es el objeto de los esfuerzos arduos e intensos, que está realizando la diplomacia polaca.  Pero es preciso que se cumplan dos condiciones para que esta palabra tenga su valor real: Primero, intenciones pacíficas y segundo, métodos de acción pacíficos."

"Si en sus relaciones con nuestro país el Gobierno del Reich se deja guiar por estos dos principios, toda conversación que respete naturalmente los principios que acabo de exponer es posible, y si llegan a entablarse estas conversaciones, el Gobierno polaco según su habitual actitud tratará la cuestión de manera objetiva, teniendo en cuenta la experiencia de los últimos tiempos, sin regatear su buena voluntad.  La paz es un bien precioso y deseado.  Nuestra generación, ensangrentada por la guerra, merece seguramente un período de paz.  Pero la paz, como casi todas las cosas de este mundo, tiene un precio elevado, pero mesurable.  Para nosotros, los polacos, la noción de la paz a cualquier precio no existe.  Hay algo en la vida de los hombres, de los pueblos y de los Estados que no tiene precio: esa cosa es el honor."


Publicado: 03 agosto/2010