Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Desechos tóxicos y municiones sepultados en el mar

Muchas ciudades de Europa tienen en el subsuelo toneladas de explosivos sin estallar los cuales quedaron entre los escombros tras los bombardeos o durante los combates.  Sobre esos escombros se han construido, calles, autopistas, casas y edificios.  Por eso, no es nada raro que de tiempo en tiempo, cuando se hacen movimientos de tierra y excavaciones para hacer una nueva construcción o remodelación, los obreros de construcción encuentran en esas ciudades algún artefacto bélico que debe ser removido por unidades de la policía especializadas en explosivos.

Sin lugar a dudas que Berlín es una de las ciudades cuyo subsuelo es prácticamente un "campo minado" de donde constantemente ocurren hallazgos de esa naturaleza.  Pero en el mar, la situación es más dramática, porque el acumulamiento de enormes cantidades de explosivos y materiales tóxicos es tan grande en algunas áreas, que algún día se podría producir una tragedia de consecuencias imprevisibles.  Pero lo que más destaca es la enorme cantidad de gases tóxicos que se encuentran sepultados en el mar, gases que si hubieran sido empleados durante la guerra probablemente habrían duplicado el número de muertos, que por armas convencionales, más las bombas atómicas, según algunas fuentes llegaron a los 50 millones de personas.

Contenedores de gas mostaza

Contenedores de Gas Mostaza lanzados al mar

Hay dos tipos de hundimientos ocurridos en tiempos de paz y guerra.  Uno es el causado por acciones de guerra, por condiciones climáticas o choques accidentales que ocasionaron el naufragio de buques cargados con municiones o materiales peligrosos.  El otro es el hundimiento premeditado de excedentes de explosivos o materiales peligrosos o contaminantes, después de terminadas las guerras o por decisiones de las potencias para deshacerse de desechos tóxicos en tiempos de paz.

Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética, capturaron los arsenales alemanes y se llevaron lo que consideraron útil para sus propios arsenales, muy especialmente armamento, cohetes, material nuclear, instrumentos, fábricas completas, etc.  Lo que consideraron no necesario, fue destruido para usarlo como materia prima o simplemente desecharlo, pero el material peligroso, explosivo o tóxico, no reutilizable o de muy difícil destrucción, fue simplemente sepultado en el mar.

Esas operaciones tenían unas reglas no escritas que recomendaban fondear los desechos a 10 millas de las costas y a profundidades de 3000 metros, pero esos parámetros en muchos casos no se cumplían por falta de un acuerdo internacional sobre la materia.

Gas Mostaza durante la Primera Guerra Mundial

Gran Bretaña hundió en el período 1946-1947 en las aguas del Mar Báltico 40.000 toneladas de gases Mostaza, Fosgeno y Tabun.  También hundieron 43 barcos mercantes cargados con 152.000 toneladas de municiones convencionales en el Skagerrak a una profundidad de 650 metros.  Otro cargamento importante fue hundido a 15 millas al noroeste de la Isla de Bornholm.

Hay muchos otros lugares en el fondo del Mar de Irlanda y del Mar del Norte, donde después de la guerra, los británicos fondearon materiales peligrosos sin ser debidamente empacados.  Unos 24 barcos fueron barrenados durante la Operación Sandcastle en aguas profundas en las afueras de las Islas Hébridas e Islas End.  Los barcos estaban cargados con 120.000 toneladas de gas mostaza del Ejército Británico y 170.000 toneladas del gas Tabun que fueron capturados de los arsenales de Alemania.

En las cuatro zonas ocupadas por los Aliados en Alemania se encontraron, entre 1944 y 1948:

  • Zona de ocupación de EEUU: 93,995 tn
  • Zona de ocupación de Gran Bretaña: 122,508 tn
  • Zona de ocupación de Francia: 9,100 tn
  • Zona de ocupación de la URSS: 70,500 tn
  • Total: 296,103 toneladas, incluyendo envases al momento de ser eliminadas.   Se calcula el porcentaje de químicos en 10-20%

Posteriormente, desde 1946, se usaron barcos para simplemente lanzar por la borda municiones sin estallar al mar.  (Esta práctica continuó, incluyendo material nuclear durante la Guerra Fría hasta 1976.  En las profundidades de Beaufort Dyke entre Escocia e Irlanda los británicos han lanzado hasta ahora 1,17 millones de toneladas de municiones convencionales y al menos 2 toneladas de material radioactivo.)  El gobierno británico niega el haberlo hecho, pero pescadores han encontrado en las redes lanzadas en esas zonas muchos proyectiles que datan de la Segunda Guerra Mundial.

Avonmouth

Fabrica de Gas Mostaza en Avonmouth

Después de la guerra, la República Democrática Alemana (Alemania Oriental), de acuerdo con los archivos de la Staatssicherheit (STASI) o Policía de Seguridad del Estado, fondeó enormes cantidades de gases tóxicos en los alrededores de las islas de Gotland y Bornholm y en los alrededores de las Islas Aeroe.

Según informes de las autoridades danesas, los rusos hundieron 50 mil toneladas de municiones de gases tóxicos en el Báltico y también en los alrededores de las islas Gotland y Bornholm.

En las profundidades cercanas a Arendal en Noruega, fueron hundidas 170 mil toneladas de granadas y bombas con Gas Nervioso, Tabun, Sarin, Forgen y Lewisite o Lewisita (una variante del Gas Mostaza) almacenados en las bodegas de 40 buques mercantes, todos los cuales fueron barrenados.  Las autoridades noruegas tienen vigilado ese cementerio de barcos cargados con materiales tóxicos que lenta pero inexorablemente, son carcomidos por el óxido, lo que representa un peligro latente.

Entre 1945 y 1946, Estados Unidos fondeó en el mar Adriático, usando contenedores de concreto, gas Mostaza, Fosgeno y HCN y en ese período también, 4900 toneladas de esos gases en aguas costeras y en lagos interiores del Japón.  En la Isla de Saipan, Archipiélago de las Marianas, está prohibida la navegación en un sector a tres millas de distancia, porque después de la guerra fue usado como cementerio de material explosivo donde se fondearon cientos de miles de bombas convencionales.

En la Bahía de Waianae en Hawai, según el Pentágono hay bombas de 500 Kg. con gases venenosos.  Además, hay cerca de 15.000 bombas de Gas Mostaza, más de 30.000 proyectiles de mortero de 4 pulgadas con gas Mostaza y 1200 contenedores de una tonelada con Gas Mostaza y Lewisita, todos procedentes de la Segunda Guerra Mundial.

Por supuesto que estos desechos de la Segunda Guerra Mundial son apenas una ínfima parte de la gran cantidad de materiales tóxicos, nucleares y explosivos convencionales, incluyendo reactores atómicos y cabezas nucleares desechados, que han sido hundidos desde la Guerra Fría en las aguas de los océanos de todo el mundo, incluyendo aguas internacionales.

Otro asunto que preocupa, no sólo a los ecologistas, sino a cualquier persona que tenga sentido común, aparte de los explosivos y material nuclear, son los millones de toneladas de combustibles que lentamente escapan de los naufragios, aunque una buena proporción de barcos mercantes y los más viejos buques de guerra de la Segunda Guerra Mundial, usaban carbón como material combustible para las turbinas y calderas.

Gas Mostaza

Sirvientes de ametralladora
protegidos con máscaras antigás

Los accidentes, con explosivos que se encuentran en todos los mares del mundo y que son varados en las playas son bastante frecuentes.  En muchos casos, cuando algunos dispositivos son encontrados por personas que conocen su existencia, el peligro logra ser neutralizado de manera apropiada por personal especializado, pero lamentablemente ocurren accidentes debido a ignorancia, o inocencia en caso de niños, quienes desconocen el peligro mortal que pueden encerrar los explosivos y tóxicos encontrados en los mares o playas.

En Gran Bretaña son comunes estos accidentes, por ejemplo, entre el 01 de setiembre de 1982 y el 31 de agosto de 1983, sólo en los puertos ingleses de Burghead, Girvan, Greenock y Tarbert, pescadores llevaron a puerto 75 minas flotantes, la mitad de ellas alemanas y británicas de la Segunda Guerra Mundial.  Además fueron arrastrados por las redes de embarcaciones pesqueras 15 torpedos británicos y alemanes, los cuales fueron desembarcados en los mismos puertos.

Entre el 01 de octubre de 1991 y el 30 de setiembre de 1992, doce minas alemanas de la Segunda Guerra Mundial fueron encontradas por pescadores, nada menos que en el estuario del río Támesis y las aguas cercanas del Canal Inglés (Canal de la Mancha) y otras 16 minas de prácticas fueron encontrados en el mismo periodo en puertos pesqueros cercanos.

Pese al tiempo transcurrido, incluso las bombas de fósforo son extremadamente peligrosas, en agosto de 1987 el pesquero de arrastre Emma Radich en plena faena subió a bordo una cápsula de fósforo que en cubierta entró en ignición de manera espontánea, pero que afortunadamente no causó víctimas.

En febrero de 1989 un niño recolectó, en la playa de Studland Bay en Dorset, conchas marinas que contenían fósforo.  Cuando estaban en el bus el fósforo entró en ignición, también de manera espontánea. 

Más grave fue el caso de unas trabajadoras que encontraron fósforo blanco, el cual entró en ignición cuando se secó en el bolsillo de una de ellas.  Dos de las trabajadoras sufrieron quemaduras graves tratando de apagar el fósforo encendido, operación que es prácticamente imposible.

El Municipio del Distrito Moyle en Irlanda recibió la denuncia de que se encontraron unas 300 bombas incendiarias en las playas de Cushendall.   Los artefactos fueron apareciendo en la playa entre el 20 de octubre y el 18 de noviembre de 1990.  Las bombas incendiarias que medían 5cm por 1.4cm, estaban llenas de celulosa de acetato, butinato y petróleo con un detonador de fósforo.  Pero dos años después, entre el 1 y el 3 de junio de 1992, volvieron a aparecer en la playa 34 artefactos similares.  Esos dispositivos fueron usados por las fuerzas británicas como bombas antitanque, con efectos similares al Napalm.

En el Báltico, las autoridades reportaron entre 1995 y el 2000 el hallazgo de 11,3 toneladas de explosivos convencionales encontrados por pescadores.   En Holanda los informes son de unos 10 artefactos anuales y en Suecia y Dinamarca las autoridades han recibido denuncias de muchos artefactos explosivos encontrados en las costas del Báltico durante décadas.

Un caso grave ocurrió en el pesquero holandés Maarten Jacob van Ouddorp OD 1.  Al momento de comenzar las faenas de pesca de arrastre, el extremo de babor del aparejo chocó con una mina cuando era lanzado por la borda al mar.  La explosión alcanzó a cinco tripulantes, incluyendo al hijo del patrón de la embarcación, Krijn vd Klooste.   Tres de ellos murieron y dos quedaron muy mal heridos.  Los muertos fueron Jaap vd Klooste de 27 años (hijo del patrón de la embarcación), Hans Meijer de 58 años y Jos van Belzen de 40 años.

Hay casos graves de dispositivos con gas Mostaza, que es particularmente peligroso porque el material se incrusta quedando atrapado debajo del sedimento y corrosión.  En Alemania ha habido 13 casos en Bornholm.  Suecia ha tenido 4 incidentes desde 1980, uno de ellos con un pesquero estoniano.  Han habido casos de pescado contaminado con gas mostaza, como el ocurrido en 1969 en Horten, Noruega, cuando el pescador Walther Holm Thorsen, entonces con 15 años de edad, enjuagó una sustancia aceitosa en el pescado que aparentemente escapó de una cápsula de gas arrastrada por la red y en la noche comenzó a sentir los efectos del gas mostaza que le quemó las manos, dejándole secuelas permanentes después de pasar semanas hospitalizado.  Es conveniente mencionar que el Gas Mostaza puede ser gaseoso, como el que se ve en las películas de la Primera Guerra Mundial o con consistencia de miel de abejas, espeso y pegajoso, con colores marrón-rojizo, marrón-verdoso a negruzco, cuando se le añaden químicos espesantes.  Esos agentes forman incrustaciones con consistencia de cuero donde se deposita arena y otras partículas que mantienen como en una concha a los elementos activos.

Los casos mencionados son sólo algunos tomados al azar pues los casos sobre efectos de armas químicas reportados se cuentan por centenas desde 1946 hasta la actualidad.  Además de esos casos ocurridos en Gran Bretaña, acontecen accidentes similares en el Báltico, el Mediterráneo, el Adriático, el Atlántico y el Pacífico.   En muchos casos ocurren en zonas claramente marcadas como peligrosas, pero donde los pescadores continúan realizando faenas de pesca.  Bornholm es uno de los lugares más conocidos por la recurrencia en accidentes de ese tipo, donde el 75% de los pescadores son daneses y por tanto los más perjudicados.  En todos los casos de accidentes con gas, el daño ha sido causado cuando el gas mostaza escapa del encapsulado corroído, por la acción de los años bajo el agua y entra en contacto con la piel.  El gas Mostaza puede penetrar la ropa y guantes de caucho, los restos en las manos pasan fácilmente a los ojos y la garganta.

Son numerosos también los casos de explosiones submarinas que han ocurrido al momento de dragar las costas y durante el tendido de cables submarinos y ductos de combustible o de aguas servidas.  Lo que preocupa también es que muchos de los archivos de vaciado de municiones y materiales tóxicos ocurridos después de la guerra por costumbre o mala praxis fueron destruidos durante los últimos años de la década de los 40.

Ver en el Blog de Exordio, sucesos similares ocurridos recientemente.


Bibliografía

Ministerio de Defensa del Reino Unido
Munitions Dumped at Sea: A Literature Review
Imperial College, London UK

Helsinki Commission
Baltic Marine Environment Protection Comission
Report on Chemical Munitions Dumped in the Baltic Sea; Report to the 15th Meeting of the Helsinki Commission from HELCOM CHEMU, prepared by Danish Environmental Protection Agency (1994)


Publicado: 22 julio/2006 - Actualizado 01 julio/2013