Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Comisarios Soviéticos

Cuando Aleksandr Kerensky fue nombrado Ministro de Defensa en el gobierno provisional que reemplazó a la monarquía zarista en 1917, decidió que era necesario desarrollar un sistema de control para vigilar y mantener la disciplina en el Ejercito Imperial que poco a poco se desmoronaba y vigilar especialmente a aquellos oficiales que se mantenían leales al Zar.   Por obvias razones el ejército era imprescindible, sobre todo para mantener el orden social que amenazaba con quebrarse y para evitar un posible contragolpe de Estado.   Para cumplir esa función, Kerensky ideó formar un cuerpo de comisarios.   Cuando Kerensky fue derrocado durante la Revolución de Octubre, el cuerpo de comisarios fue mantenido con el mismo propósito original, pero sobre todo para evitar la amenaza que el nuevo Ejército Rojo representaba para el nuevo Estado y en especial para el Partido Bolchevique.

Radchenko

El Comisario Radchenko es presentado
al 4º Reg. de la 18ª Div de Guardias.

Sin embargo durante el segundo Congreso del Soviet, que hasta entonces estaba constituido por representantes rusos estableció Comités Revolucionarios en los altos estamentos militares reemplazando los comisarios de Kerensky por comisarios leales al Soviet.   En ese mismo congreso se le encargó la formación del RKKA (Rabotsje Krestjanskaja Krasnaja Armia) o Ejército Rojo de los Trabajadores y Campesinos a Leon Trotsky quien mantuvo el sistema de comisarios, adaptado a las nuevas circunstancias, con un la creación de una doble cadena de comando político y militar en todas las fuerzas armadas.

A partir del nivel de batallón hasta los más altos niveles de la estructura militar junto a cada comandante fue designado un comisario político o "politicheskii rukovoditel" o simplemente Politruks.   Pero esa estructura no limitaba la designación de Politruks a niveles inferiores al de batallón.   La doble autoridad hacía que las decisiones militares se convirtieran en un proceso de comité, lo que cualquier ejército lo considera una mala praxis por lo inconveniente, máxime cuando participan personas con limitado o ningún entrenamiento militar.

Ese doble comando en las fuerzas armadas soviéticas se mantuvo desde la creación del Ejército Rojo hasta el fin de la Guerra Fría, pero en 1940, Stalin decidió eliminar el sistema al ver el pobre desempeño del Ejército Rojo durante la Guerra de Invierno contra Finlandia y a la vista de la innegable eficacia de la Blitzkrieg de las Fuerzas Armadas alemanas (Wehrmacht) en Polonia, Bélgica, Holanda y Francia.   Por esa razón, desde agosto de 1940 Stalin eliminó a los comisarios políticos en los mandos de la RKKA dejando a los militares hacer su trabajo sin interferencias políticas.   Pero a medida que la guerra avanzó y las fuerzas alemanas se acercaban a Moscú de manera arrolladora, cambió de pensar por los pobres resultados del Ejército Rojo en total desbandada y sin ningún orden ni concierto.   Así, en julio de 1941, repuso a los comisarios políticos en todo los ámbitos de las fuerzas armadas soviéticas y así se mantuvo el sistema hasta el fin de la Guerra Fría.

A partir de 1942, el término "Zampolit", una abreviación de "comandante encargado de cuestiones políticas", acuñado en 1917 y que reemplazó a "Pompolit" de los años 20, comenzó a ser ampliamente usado en la URSS.   En castellano y en otros idiomas el término "Comisario" o equivalente (Kommissar en alemán) se mantuvo para definir cualquiera de esos cargos políticos dentro de las fuerzas armadas soviéticas.

Funciones del Comisario

Desde su creación, las funciones del Comisario fueron supervisar a los oficiales y soldados, en especial a los oficiales que provenían del Ejército Zarista; vigilar las actividades políticas y militares de la tropa; realizar funciones de endoctrinamiento marxista-leninista; mantener el orden dentro de la rígida estructura revolucionaria e inculcar el fervor revolucionario promoviendo la competencia socialista.   No menos importante era la función de una suerte de "capellán", en cierto modo similar a la de los curas de los ejércitos occidentales que velan por la tranquilidad espiritual de la tropa, obviamente teniendo en cuenta que el Estado Soviético era fundamentalmente ateo.

Los comisarios informaban directamente a los comandantes militares y al comando del Partido.   Esos informes los entregaban al comando de la unidad y al comando de la unidad inmediatamente superior.   Por ejemplo, el comisario de una compañía informaba a su comandante y también al comandante del batallón, simultáneamente le informaba a su superior en la cadena de mando del partido y al superior del mismo.

Aunque los comisarios usaban uniformes iguales a los de sus contrapartes militares, el escalafón tenía diferente estructura.   Los elegidos para el puesto de comisario eran miembros distinguidos del Partido especialmente seleccionados entre los más leales a la revolución y al Estado, por no decir ciegos y fieles seguidores de la doctrina comunista.

Los oficiales militares cualquiera que fuera su rango, no podían objetar la selección de los comisarios políticos, pero estos sí podían objetar a los militares y su desempeño.   En ese sentido, un comisario podía rebatir una orden de un oficial militar, cualquiera que fuera su rango y hasta relevarlo del mando si fuera necesario.   Sin embargo estaban suficientemente entrenados como para no abusar de ese derecho.   La principal razón era que la sola presencia del comisario en la unidad obligaba a los oficiales militares a seguir al pie de la letra las directrices del Partido.   Pero siempre el comisario político participaba en las reuniones de los oficiales al mando aún en combate o en prácticas de entrenamiento y emitía opiniones.

Los comisarios supervisaban las actividades de la tropa desde las primeras etapas de su formación, durante el entrenamiento básico y decidían las normas de educación política y endoctrinamiento que se les aplicaba.   Era también función de los comisarios enseñar a leer y escribir a los reclutas y mejorar sus habilidades en tiro, prácticas de combate, ejercicios físicos, liderazgo etc.   Los resultados eran informados directamente al superior en el comando del Partido.

Finalmente, los comisarios se ocupaban, juntos con el secretario del "Komosol" (Organización de las Juventudes del Partido Comunista), del reclutamiento de los jovenes que no estaban inscritos como miembros del partido, asitiéndolos en la aplicación de las solicitudes de admisión.   Esta actividad la realizaban también con la ayuda de propagandistas, agentes y conferencistas.

Las deficiencias del Sistema de Comisarios eran reconocidas abiertamente por el Partido y los militares profesionales no podían evitar el rechazo ante la presencia de los comisarios, especialmente cuando se entrometían en los asuntos netamente militares.   Estos eran particularmente molestos cuando se trataba de comisarios novatos que carecían de experiencia en el campo de batalla y ansiaban notoriedad para escalar posiciones en el Partido.   Esos novatos abusaban de la "kritika" en las reuniones de comando y de la "samokritika" (auto-crítica) en las reuniones del Partido.   Por otro lado, los comisarios no dudaban en alentar a los militares miembros del partido a criticar las decisiones de los oficiales, incluso superiores, lo que mellaba la autoridad de los jefes y por ende resquebrajaba la moral.

Según la propia doctrina comunista plasmada en los escritos de Leon Trotsky, se lee: "...el comisario gruñón está insatisfecho todo el tiempo y con todo: con su comisario superior, con los comandantes, con el Consejo de Guerra del Ejército, con los reglamentos, en resumen con todos y con todo.   Esa clamorosa insatisfacción radica en el propio comisario, porque es simplemente incapaz de ejercer sus funciones y es transformado rápidamente en ex-comisario."

"El equilibrio no se encuentra en lo que el mal comisario busca.   La raíz del problema no es el poder que ostenta el mal comisario porque los poderes de los comisarios son los adecuados.   El deber de los comisarios es aprender por medio de la práctica y la experiencia a hacer uso adecuado de ese poder sin perjudicar el trabajo de los demás, sino complementándolo para que sea encaminado en la dirección correcta.   No hay ni debe haber ninguna orden que diga que tienen derecho a interferir con cualquier disposición tomada por los comandantes."

"La esfera en la cual los comisarios tienen menos derechos es en la de los comandos en las operaciones militares.   Cualquier persona puede comprender que no pueden haber dos comandantes al mismo tiempo, especialmente en situaciones de combate.   Pero nadie debe impedir que un comisario exprese su opinión relacionada con problemas operacionales, dando consejo, supervisando órdenes operacionales y asuntos similares.   Por el contrario todo eso se encuentra dentro de la esfera de trabajo del comisario y si él entiende lo que está haciendo, siempre ejercerá un significativo grado de influencia aún en la esfera de comando..."

No siempre las cosas eran como escribió León Trotsky, menos con Stalin en el poder.   En el aspecto político y para los fines del Partido, el sistema cumplía la función para la cual fue creado compensando el daño que en la moral causaba la práctica de medidas extremas, como la de amenazar y dar muerte sin misericordia a todo aquel militar que desobedeciera las órdenes, que en todos los casos eran estrictas y de fiel cumplimiento.

Hay que hacer notar que muchos oficiales de carrera, aprovechaban del sistema para exigir a las tropas el cumplimiento de las órdenes más allá del deber, práctica que causó cientos de miles, quizás millones, de muertos en el propio Ejército Rojo.   Hay que reconocer, sin embargo, que en muchos casos las órdenes de Stalin estaban por encima de todos, en el campo de batalla.   Por esa razón una orden de no retroceder bajo ninguna causa, era hecha cumplir con unidades que cubrían las espaldas de los que debían atacar y todos aquellos que retrocedieran, eran contenidos con el fuego de sus propios compatriotas.


LIBROS

Soldiers in the Proletarian Dictatorship: The Red Army and the Soviet Socialist State, 1917-1930 (Studies in Soviet History and Society) por Mark Von Hagen


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Stalin's Keys to Victory: The Rebirth of the Red Army por Walter Dunn Jr. (Praeger Security International).
Primera edición.


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Publicado: 21 marzo/2008