Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Comandantes Supremos Aliados

Al entrar en la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos, en diciembre de 1941, la situación bélica mundial sufrió un cambio radical.   Los británicos, que habían llevado el peso del conflicto, pasaron a ser dependientes de las decisiones políticas de Washington.   En marzo de 1942, no hacía falta preguntarle a Stalin sobre quién tomaba las decisiones en el Frente del Este, pero con la aceptación obligada de los británicos, el Presidente Roosevelt decidió dividir las operaciones militares en el mundo de la siguiente forma:

  • Europa y el Atlántico: Estados Unidos y Gran Bretaña en forma conjunta
  • China y el Pacífico: Estados Unidos.
  • Resto de Asia, Cercano Oriente y el Mediterráneo: Gran Bretaña.
Almirante Nimitz

Almirante Chester Nimitz

Por tanto, todas las operaciones en el continente europeo y en el Atlántico se manejarían en el seno del Estado Mayor Conjunto en Washington.  Era la primera decisión del "hermano mayor" en Washington, que le restaba poder de decisión a Londres, en dos de los más importantes teatros de operaciones, Europa y el Atlántico, el tercero en importancia era sin duda el Pacífico.

Los demás teatros de operaciones eran responsabilidad de los respectivos estados mayores.  Por supuesto que quedaba claro, que cualquier decisión importante en cualquiera de los teatros de guerra, debía ser consultada para no entorpecer la estrategia mundial aliada.

Eisenhower

General Eisenhower

Pero a partir de 1943, la dirección operativa de cada teatro de operaciones recayó de manera creciente en los respectivos comandantes supremos, cuyo poder y responsabilidad creció enormemente a la par de la magnitud de las operaciones militares que dirigían.  Pero, las enormes dimensiones de los teatros de guerra complicaban el panorama estratégico mundial y por tanto era imposible que los líderes aliados dejaran mano libre a sus comandantes supremos en todos los teatros de guerra.  Debido a eso, la preocupación más importante de los mandos políticos aliados, era la adecuada selección de esos comandantes, en procura de preservar la primacía de los intereses políticos aliados.  Esa situación no le preocupaba a Stalin porque, al igual que Churchill, aunque de manera dictatorial, el líder soviético ejercía tanto el poder político como el militar.

El caso del General MacArthur es representativo de un general que además de tener un gran poder militar, adquirió poder político al asumir el cargo de Gobernador Militar de Japón al finalizar la guerra mundial.  Al surgir el conflicto en Corea, MacArthur quiso imponer su criterio de atacar a China para impedir que las fuerzas comunistas usaran a ese país como un santuario.  El criterio de MacArthur, militarmente correcto, colisionó con el criterio político del Presidente Truman, quien lo destituyó.  Hay que recordar que antes de terminar la guerra mundial, muchos aliados proponían atacar a los rusos uniéndose a los alemanes, pero el poder político se opuso, quien sabe si por haber sido esa una propuesta alemana para terminar la guerra.  Sin embargo, durante la Guerra Fría, esos mismos alemanes constituían la reserva imprescindible para poder enfrentar a los rusos si llegaba el momento.

MacArthur

General MacArthur

Una de las mayores dificultades de los Aliados era lograr el balance operativo mediante la adecuada distribución de hombres y material para evitar un desequilibrio en la estrategia mundial, teniendo en cuenta que era imposible que la guerra se decidiera con la victoria en un solo teatro de guerra, cosa que sí había ocurrido en conflictos anteriores.  Por ejemplo, la Guerra Ruso-Japonesa se decidió en una sola batalla naval.  Por eso era imperativo que las grandes decisiones se tomaran en el más alto nivel y obviamente ese era el Estado Mayor General Conjunto en Washington.

Hasta 1943, los Aliados pelearon una guerra defensiva, con sus comandantes supremos en los diferentes teatros de guerra dependientes de sus autoridades ministeriales.  Como excepción, el teatro de operaciones del Pacífico era responsabilidad del Almirante Nimitz quien respondía directamente al Estado Mayor Conjunto, pero en los demás teatros de operaciones navales, sus comandantes respondían ante sus respectivos superiores nacionales.  Caso especial era el de la aviación aliada en Europa, dependía del comandante supremo del Estado Mayor Aéreo Británico, quien respondía directamente ante el Estado Mayor Conjunto.

Wilson

General Henry Maitland

Finalmente, hubo un factor sumamente importante que debieron considerar los dirigentes aliados al elegir a sus comandantes supremos y era la opinión pública.  En Gran Bretaña la opinión pública tuvo que aceptar que quienes dirigían la guerra eran los estadounidenses, conformándose en estar bien representados por Churchill, quien gracias a su enorme prestigio era depositario de la confianza pública a la hora de elegir un comandante supremo.  Pero en Estados Unidos, era el Presidente quien debía asumir la responsabilidad al momento de elegir al hombre adecuado, ante una opinión pública vigilante representada en el Parlamento, pues era sólo él quien resultaría responsable del éxito o del fracaso en el momento de la elección.

La primera intervención estadounidense aliada en la guerra ocurrió en África, donde fuerzas conjuntas al mando del General Eisenhower desembarcaron en Túnez.  Las fuerzas británicas prácticamente habían derrotado solas (dejando de lado el suministro de material), a las fuerzas alemanas, sin embargo, el mando del desembarco fue confiado a Eisenhower.   Al iniciarse las operaciones en tierra, el General Alexander fue nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres Aliadas, pero Eisenhower siguió como Comandante Supremo Aliado.

Alexander

General Alexander

Cuando llegó el momento de la invasión aliada a Europa, era necesario designar un comandante supremo aliado para la Operación Overlord.  En la Conferencia de El Cairo los estadounidenses propusieron que hubiera un comandante supremo aliado para todo el teatro europeo, incluyendo el Mediterráneo, y por supuesto que Churchill y los comandantes británicos se opusieron tajantemente.

En vista de eso, para Overlord fue elegido un estadounidense y para el Mediterráneo fue designado el general británico Sir Henry Maitland Wilson, con un estadounidense como su segundo.  Alexander mantuvo el cargo de Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres.  Los británicos lograron hacer valer sus derechos, como estuvo originalmente acordado, y el mando supremo en el Mediterráneo quedaba en poder de los británicos.  Las fuerzas aéreas aliadas en Italia siguieron dependiendo del comandante en jefe inglés del Estado Mayor Aéreo en Londres.  Después del súbito fallecimiento del General Dill, Wilson iría a Washington para reemplazarlo en 1944.

De acuerdo a lo tratado en la Conferencia de Teherán, todo hizo suponer que el Comandante en Jefe de la Operación Overlord sería el General Marshall, candidato de consenso debido a su prestigio, pero al surgir la controversia del Mediterráneo y estando Overlord prácticamente encaminada, Roosevelt decidió que fuera Eisenhower el Comandante Supremo Aliado, pese a las aspiraciones de Churchill de que tal cargo fuera ocupado por el General Montgomery


Bibliografía

-Franklin D. Roosevelt Presidential Library and Museum
4079 Albany Post Road, Hyde Park, NY 12538-1999, USA

-Imperial War Museum
Lambeth Road, London SE1 6HZ, United Kingdom


Publicado: 9 noviembre/2005