Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La Carta del Atlántico (14-8-1941)

Carta del Atlántico

Carta del Atlántico

El Presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro Mr. Churchill, representando al Gobierno de Su majestad en el Reino Unido, habiéndose reunido, creen lo correcto dar a conocer algunos de los principios comunes en las políticas nacionales de sus respectivos países, sobre los cuales basan sus esperanzas para un mejor futuro del mundo.

1. Sus países no buscan el engrandecimiento territorial o de cualquier otro tipo;

2. Ellos no desean ver cambios territoriales que no estén de acuerdo con la expresión libre de los deseos de los pueblos involucrados.;

3. Ellos respetan el derecho de todos los pueblos a escoger su forma de gobierno bajo el cual ellos vivirán y desean ver restaurados los derechos soberanos y de auto gobiernos de aquellos que les han sido quitados por la fuerza;

4. Ellos se comprometen, con el debido respeto por sus actuales obligaciones, promover el uso por todos los Estados, grandes o pequeños, victoriosos o conquistados, al acceso, en términos de igualdad, al comercio y a las materias primas del mundo que sean necesarios para su prosperidad económica;

5. Ellos desean prestar el máximo de colaboración a todas las naciones en el campo económico con el objeto de asegurar, para todos, estándares mejorados de trabajo, de avances económicos y de seguridad social;

6. Después de la destrucción de la tiranía Nazi, esperan ver establecido que le sea permitido a todas las naciones, los medios de subsistencia de forma segura dentro de sus fronteras, y que le permitan la seguridad a todos los hombres en todas las tierras que, puedan vivir sus vidas libres del temor y quieren;

7. Que esa paz le permita a todos los hombres recorrer todos los mares y océanos sin obstáculos;

8. Ellos creen que todas las naciones del mundo, por razones realistas, así como espirituales deben abandonar el camino de la fuerza.

Dado que no puede mantenerse la paz del futuro, si armamentos de tierra, mar o aire continúan siendo empleados por las naciones que amenazan, o puedan amenazar, con agresiones fueras de sus fronteras, ellos creen que dependiendo del establecimiento de un sistema global y permanente de seguridad general, es esencial el desarme de esas naciones. Ellos asimismo ayudarán y propiciarán todas aquellas medidas prácticas que desahoguen a todas aquellas gentes amantes de la paz de la agobiante amenaza de las armas.

Franklin D. Roosevelt
Winston Churchill

14 de Agosto de 1941


Bibliografía

National Archives and Records Administration


Publicado: 2 marzo/2001