Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

El Bloqueo Marítimo y la Ley de Presas

Un anuncio alemán del 13 de septiembre de 1939, declaraba: "Los buques neutrales serán detenidos y registrados y si se encuentra que están llevando contrabando, serán hundidos después de una advertencia, pero si tratan de escapar para evadir el registro serán hundidos sumariamente.  Es obligación de los buques neutrales someterse a la visita e inspección si son interceptados en alta mar fuera de aguas territoriales.  Tratar de evitar la inspección o usar subterfugios o engaños significa el hundimiento inmediato."

Hundiendo un mercante

Submarino alemán torpedea a un mercante

Al igual que los británicos, la Lista de Contrabando alemana estaba dividida en dos secciones: "Contrabando Absoluto" (o incondicional), que abarcaba todo tipo de material de guerra, y "Contrabando Condicional", que incluía, los alimentos, objetos de lujo, textiles y materias primas.

Los productos de este último tipo se llamaban "Contrabando Condicional" porque eran susceptibles de uso, tanto en tiempos de paz como de guerra, y sólo eran confiscables como contrabando cuando en realidad estaban destinados a ser utilizados con fines bélicos.  Para identificar los destinados a tal uso hostil, los beligerantes tenían sus propios métodos probatorios que, por regla general, se expresaban en normas sobre el destino de contrabando condicional.  Tanto las instrucciones de los marinos británicos como las de los marinos alemanes contenían dichas normas, aunque no fueron divulgadas públicamente.

Cateo en el mar.

Según la experiencia de los Aliados durante la guerra de 1914-1918, el cateo de los buques neutrales en el mar, que las instrucciones alemanas también consideraban, no era posible, incluso para los buques de guerra de superficie, a menos que el mercante neutral llevara una carga a granel (por ejemplo, petróleo, mineral de hierro, fosfatos), e incluso en ese caso podían llevar escondido el contrabando.  El descubrimiento del contrabando en la carga general de un buque exigía, tanto para el beneficio de los captores como de los mercantes neutrales, el abordaje de la nave por una partida armada para la inspección y, si fuera necesario, la asignación de una tripulación reducida para el transporte del buque y su cargamento hasta un puerto amigo.

Inspección de mercante

Oficial australiano dando instrucciones a un mercante para inspeccionarlo

Esta práctica la inició Gran Bretaña en 1914 y la mantuvo, pese a las protestas del Departamento de Estado de EE.UU., que exigía el registro exhaustivo en el mar y la decisión de captura, hundimiento o la puesta en libertad inmediata.  En esa época, con la existencia de puertos británicos en todo el mundo, esa práctica fue obviamente factible para los británicos, porque así se adaptaba, una vieja regla del mar a las nuevas condiciones del mercado y el comercio, y sirvieron a los intereses del comercio neutral bona-fide.  Por otra parte, en los casos de contrabando impugnado, por declarar destino final a puerto enemigo aunque consignado en puerto neutral, requería una investigación que en toda circunstancia estaba fuera del alcance del oficial de abordamiento.

La importancia para la maquinaria militar alemana de las importaciones de petróleo fue muy conocida desde antes de la guerra, pero una vez iniciados los embargos, un anuncio hecho por el Ministerio de Información británico sobre que entre los contrabandos consignados a Alemania, de especial interés, estaban los cargamentos de petróleo por un total de 28.500 toneladas.   Antes de la guerra, Alemania podía satisfacer alrededor de un tercio de su necesidad de petróleo en tiempos de paz.  El mineral de hierro era otra gran deficiencia puesto que Alemania dependía de fuentes extranjeras para al menos dos tercios de sus necesidades.  También, la mayor parte del manganeso de Alemania, era importado, y dependía completamente de los suministros extranjeros de los fosfatos, que era un fertilizante esencial.

La Ley de Presas.

La destrucción en el mar de los buques mercantes enemigos era admisible con carácter excepcional, incluso bajo la Ley de Presas de la Justicia anglo-estadounidense, pero la destrucción de las presas neutrales siempre hacía que los oficiales de marina fueran personalmente responsables, en una corte de presas británico, a una demanda por daños y perjuicios en el caso de los agraviados neutrales propietarios del buque o de la carga.  En épocas pasadas en que el premio en dinero en efectivo podía enriquecer de pronto a un afortunado oficial de marina, esa posibilidad era el más fuerte de los incentivos para "permitirles" el hundimiento de barcos neutrales en el mar.

Aparte de eso, desde el embargo, el barco que transportaba la carga era susceptible de confiscación, entre otras razones, cuando la carga de contrabando a bordo, contada por su valor, volumen, peso o tipo, ascendía a más de la mitad del valor de toda la carga. porque, en ese caso, el transporte del contrabando podía ser considerado como el objetivo principal de la travesía.

Muchos de los cargamentos incautados antes de comenzar la guerra, estaban consignados libremente a Alemania, por lo que, para los Aliados, la evidencia de estar destinados al enemigo era fácilmente detectada por el manifiesto de embarque.  Pero, en general, hasta que el Tribunal de Presas en Londres no hubiese fallado que una carga interceptada era contrabando, se encontraba bajo la jurisdicción del Almirantazgo que podía ordenar la venta.  Sin embargo, la suerte final de los cargamentos, o el valor en dinero, junto con todas las cuestiones de costos y gastos, dependía de la Corte de Presas, que aplicaba las normas del derecho internacional.  Sus deliberaciones eran públicas, y las partes interesadas tenían el pleno derecho de presentar sus casos.

Se daba prioridad a buques que atracaban voluntariamente en las "bases de control de contrabando".  En el Canal Inglés (Canal de la Mancha), Weymouth era el puerto más conveniente.  A los propietarios de buques neutrales les aconsejaron tener lista una copia extra del manifiesto dando cuenta de la carga que transportaban, o mejor aún, enviarla con antelación.  Las bases de control se comunicaban rápidamente con el Ministerio de Economía de Guerra, donde las decisiones sobre la incautación, liberación o detención para su investigación se daban día a día.  Radio Berlín atacaba al bloqueo británico tildándolo de ilegal, basándose en la lista británica de contrabando que incluía alimentos en vez de armamento.  De hecho, en la lista se describían los productos alimenticios y la ropa como "contrabando condicional", lo que significaba que sólo serían confiscados si hubiera razones para creer que eran susceptibles de ser utilizados por el enemigo con fines bélicos.  Esa era la práctica establecida desde la Primera Guerra Mundial, no sólo por Gran Bretaña, sino también por Estados Unidos.

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Detalles de las incautaciones

Durante la semana del 9 de septiembre de 1939, el control británico de contrabando, como ya se dijo, interceptó y confiscó grandes cantidades de mercancías, procedentes de Alemania, sobre las cuales no había pruebas de que fueran contrabando.  Entre ellas 28.590 toneladas de petróleo, 26.350 toneladas de mineral de hierro, 3.400 toneladas de hematita (óxido férrico), 4.600 toneladas de manganeso, 7.300 toneladas de pulpa de madera, 6.000 toneladas de pellets de fosfato, además de cargas mixtas.   El fosfato fue encontrado en el vapor estadounidense, SS Guerrero, que fue detenido e internado en Londres el 4 de septiembre de 1939, y estaba destinado a Hamburgo.  Un Tribunal de Presas decidió la confiscación de la carga.

Por otro lado, Gran Bretaña obtuvo del Gobierno de Holanda un acuerdo para asumir la titularidad del cobre confiscado, es decir apropiarse de la carga y compensar a las empresas a las que estaba consignado.   En un caso relacionado con el cobre, la United Press Association en Amsterdam, informó que las autoridades navales británicas arrestaron a dos presuntos espías alemanes en el vapor SS Nieuw Amsterdam, que fue abordado, mientras se encontraba frente a la costa Inglesa, y detuvieron también a un refugiado judío que resultó ser un agente, por cuyas actividades, fueron compradas 1.500 toneladas de cobre en Estados Unidos, y embarcados en ese vapor de línea, donde fueron consignados a una empresa holandesa, pero destinados a Alemania. Treinta y cuatro alemanes miembros de la tripulación fueron internados.

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Instrucciones Alemanas

Para un comandante de submarino alemán, era perfectamente factible examinar los documentos de un buque neutral en el mar.  Podía, por ejemplo, solicitarle a los patrones o capitanes mercantes llevar los documentos a bordo del submarino para su revisión por el comandante y otros oficiales.

Si. como fue probable, las últimas instrucciones alemanas incluían la Declaración de Normas de Londres sobre la destrucción de presas neutrales en el mar, el comandante alemán podía ser capaz de prescindir de la inspección real de la carga o incluso de la captura de la presa, porque por un mero cálculo de las cifras divulgadas en sus documentos, se determinaría la responsabilidad del buque neutral a la confiscación judicial, y por lo tanto a la destrucción en el mar.

Para los Aliados, las instrucciones alemanas tenían el evidente propósito de intimidar a los propietarios de los barcos neutrales, para que retiraran sus buques del comercio con cualquiera de los países a los que Alemania había declarado el boicot.

Para los Aliados, la respuesta adecuada era la ampliación del sistema de convoyes, que iban protegidos por buques antisubmarinos o cruceros contra naves enemigas de superficie, incorporando a los mercantes neutrales.  En esas condiciones, para el submarino alemán era poco probable poder hacer cumplir las instrucciones, cosa que sí podía hacer contra los buques neutrales que navegaban solos y que eran encontrados en alta mar donde la acción antisubmarina era poco probable.   Pero podía ocurrir que un convoy se desbandara ante un ataque submarino y un mercante neutral decidiera continuar por su cuenta, arriesgándose a ser hundido, o si lograba escabullirse, ser detenido para inspección.  En este último caso, lo más probable era que fuera descubierto como parte de un convoy y hundido irremediablemente.

Reclamaciones alemanas

Radio Berlín reportó: "Nuestros submarinos y nuestra artillería antiaérea han dejado un sabor amargo en la boca de los británicos, pero nuestras tarjetas de racionamiento han estropeado completamente su apetito.  Las tarjetas no son un síntoma de aflicción para nosotros, sino que forma parte de la organización de la nueva Alemania.  Nosotros, los alemanes debemos buscar con alegría las tarjetas de racionamiento, ya que forman parte de la idea alemana de la marcha paso a paso.  Se trata de una medida contra el bloqueo."

La Radio alemana anunció también que todos los buques holandeses serían claramente una salvaguarda contra los ataques británicos.  Se señaló oficialmente en Londres que ningún buque holandés ni ningún otro buque neutral había sido atacado por fuerzas navales británicas.  Como el Primer Ministro Chamberlain dijo en la Cámara de los Comunes, el objeto principal de la Marina británica debía ser, como en la Gran Guerra, garantizar la libertad de navegación y la seguridad de los mares, en su beneficio claro está.

Para garantizar el suministro de petróleo

En Nueva York, el 17 de septiembre de 1939, el corresponsal en Berlín del "New York Times" dijo: "Los alemanes están mejorando la ruta directa a Rumania y la URSS, de quienes Alemania depende para su suministro de petróleo y de alimentos, y de los cuales, a su vez, depende para derrotar el bloqueo británico.   Rusia no oculta su determinación de proporcionar a Alemania los productos que necesita, mientras que Rumania no tiene otra opción."   Añadió, "Ya está en discusión la rápida construcción de un oleoducto entre Rumania y Alemania, para asegurar la operación continua de la aviación.   Alemania parece ansiosa de no hacer hincapié ni en el bloqueo británico, ni en el contra-bloqueo alemán o los combates en el Frente Occidental.  Su campaña submarina no se menciona oficialmente, y en la prensa hay escasas noticias, a excepción de la competencia entre los comandantes de los submarinos alemanes por alcanzar el mayor número de hundimientos.  Se cree también que Alemania está preparando a la aviación para, en caso necesario, utilizarla como un arma de bloqueo."

El corresponsal en Berlín del "New York Herald Tribune", dijo: "la defensa de Alemania contra el bloqueo británico y el malestar del pueblo alemán por la presión de la guerra, están compitiendo, por primera vez en dos semanas, por la atención alemana, con la marcha triunfal del Ejército en Polonia.

Analistas alemanes dieron cuenta de que el Ministerio de Propaganda, evidentemente, ordenó una campaña contra el bloqueo y que para ello utilizaría sus armas más pesadas.  Los británicos están siendo acusados de ser "piratas comunes", y las Potencias neutrales, recibirán entre un consejo y una advertencia para que no participen en el bloqueo.


Bibliografía

Nazi Blockade Rules.
"Search" at Sea.
By professor A. H. Charteris (Challis Professor of International Law at Sydney University).
The Sydney Morning Herald del 19 setiembre 1939.

Rules of Submarine War
The Sydney Morning Herald 19 setiembre 1939.


Publicado: 10 octubre/2010 - Actualizado: 22 octubre/2010