Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Firma del Acta de Rendición en Berlín

El General Jodl en nombre del gobierno alemán, presidido por el Almirante Dönitz por disposición expresa de Hitler en su testamento, firmó el Acta de Rendición Militar en Reims, el día 7 de mayo de 1945.   Los aliados occidentales estuvieron de acuerdo en los términos que exigían una Rendición General posterior a la vista de la falta de una autoridad civil en Alemania. Firmaron el acta los delegados alemanes y aliados occidentales, así como el representante de la Unión Soviética, General Susloparov, a pesar de que no había recibido aún la autorización de Stalin.

Seis horas después, llegó la respuesta de Moscú en la que Stalin le ordenaba a Susloparov no firmar ese documento.  En el comunicado, Stalin acusaba al General Eisenhower de hacer acuerdos con los alemanes a sus espaldas, para que los alemanes continuaran luchando contra la URSS.  Exigía además que la rendición de Alemania fuera firmada en Berlín, advirtiendo que sólo reconocería la Rendición Incondicional firmada en la capital de Alemania.

La delegación alemana ingresa a la sala.

El General Susloparov fue llamado a Moscú para recibir un "estricto castigo" por su desobediencia, lo que en lenguaje bolchevique significaba la pena de muerte.  Stalin y los miembros de la Stavka estaban muy molestos al darse cuenta que los términos de la rendición no eran aquellos firmados por el Consejo Consultivo Europeo, advirtiéndoles al Comando Supremo Aliado que los términos de la rendición debían ser restituidos usando el lenguaje original, porque además las modificaciones inconsultas tácitamente excluían a la URSS.  Los rusos protestaban también porque los alemanes estaban dictando órdenes de cesar los combates contra los británicos y estadounidenses, mientras continuaban los combates contra el Ejército Rojo, tratando además de escapar a las líneas de los occidentales.

Antes de que Iván Susloparov llegara a Moscú, donde era esperado por Stalin para darle una reprimenda antes de ser ejecutado, los amigos del General Susloparov intercedieron ante todas las instancias posibles tratando que Stalin depusiera sus intenciones de ejecutarlo.  Afortunadamente para Susloparov, Stalin le perdonó la vida por los actos de Reims, tomando en cuenta su actuación durante la invasión alemana en 1941 y sus descargos al decir de que si no firmaba en Reims habría quedado un Acta de Rendición sin la participación de la URSS y además porque había la firme promesa de que se firmaría una Rendición General posterior que reemplazaría a ese documento preliminar.

Keitel firma el Acta de Rendición.
Sentados a la izquierda Zhukov, Spaatz y Lattre de Tasigny.

Diplomáticamente, Eisenhower le contestó a Stalin que el documento firmado en Reims especificaba el entendimiento de que los alemanes tenían que firmar una rendición general posterior.  Decía también que personalmente estaba listo para viajar a Berlín para firmar ese documento final.  Posiblemente esas eran las intenciones de Eisenhower, pero Churchill estuvo presto a recomendar que no lo hiciera porque esa nueva acta de rendición era sólo una extensión de lo firmado en Reims.  Finalmente, Eisenhower delegó al Mariscal en Jefe del Aire, Sir Arthur W. Tedder como representante de las Potencias Aliadas occidentales.

En Berlín, la ceremonia presidida por el Mariscal Zhukov, estaba programada hasta el más mínimo detalle.  El nuevo documento fue redactado por el Embajador Andrei Smirnov y fue aprobado por Stalin.  El representante del General De Gaulle, General de Lattre de Tasigny, llevaba la orden de firmar como testigo, tal como lo habían hecho en Reims, siempre y cuando el representante de Eisenhower firmara a nombre de los Aliados Occidentales en grupo, pero que si el documento iba a ser firmado por los representantes de cada uno de los Aliados, él debía firmar como representante del Gobierno de Francia.  De Lattre le comunicó a Tedder sus órdenes y este le aseguró que él (Tedder) firmaría en nombre de todos los aliados occidentales en grupo y de Lattre, representante de Francia y el General Spaatz, representante de Estados Unidos, firmarían como testigos.

Firma el General Zhukov

Pero los rusos tenían otra opinión.  Como Tedder firmaría a nombre de los británicos y estadounidenses, sólo de Lattre firmaría como testigo.  Los delegados estadounidenses protestaron.  El General Spaatz insistía firmar como testigo si de Lattre lo hacía de esa forma.  Luego de airadas discusiones, los rusos finalmente aceptaron que Tedder y Zhukov firmaran como principales y Spaatz y de Lattre como testigos.   Todo parecía resuelto y llamaron a los alemanes para firmar el acta.   La entrada del Mariscal Keitel, acompañado por el Almirante von Friedeburg y el General de la Luftwaffe Jürgen Stumpff compuso el ambiente de rencor e inquina.  Keitel alzó su bastón de mando en señal de saludo.  Por la cara de Zhukov no se podía percibir quienes eran los vencedores y quienes los vencidos en la agitada ceremonia.  En silencio comenzaron las firmas y cuando les llegó el turno a de Lattre y Spaatz, ninguno de ellos tenía una pluma.  Apresuradamente los ayudantes tuvieron que subsanar el pequeño olvido.

Firma el General Tedder

Los aliados occidentales trataron de coordinar las celebraciones en Washington, Londres y Moscú para el día 8 de mayo, prohibiéndole a la prensa hacer ningún anuncio extraoficial sobre la firma del Acta de rendición Militar en Reims, sin embargo la Associated Press monitoreó las transmisiones por radio de Dönitz y logró escuchar el momento en que el Almirante le autorizaba al General Jodl aceptar las condiciones de rendición de Eisenhower.  Lo que pretendió Dönitz era que las fuerzas alemanas se enteraran con anticipación, para que apresuraran el escape hacia occidente dado que el tiempo se agotaba.  La Associated Press consideró que eso era una noticia independiente de la firma del acta en Reims y lo publicó como la más grande noticia del año.

La celebración con abundante vino alemán
remarcado con nuevas etiquetas rusas.

Los medios de comunicación de todo el mundo estaban muy molestos por eso, pero más lo estuvieron los rusos.  Inseguros de que los alemanes firmarían la rendición en Berlín, prefirieron no hacer anuncios de ningún tipo y después de firmada el acta, le pidieron a la delegación aliada occidental retrasar un día el anuncio para celebrar todos, el día 9 de mayo, como el día que terminó la guerra.  Pero, mientras llegaba la noticia a Moscú y preparaban el anuncio a la prensa, un día antes, en Estados Unidos y Londres comenzaron las celebraciones del Día de la Victoria.  En Moscú las ceremonias se realizaron el día 9.  A partir de entonces, las potencias occidentales celebran el Día de la Victoria el 8 de mayo de cada año, mientras que en la Unión Soviética, y países de Europa Oriental, lo hacen el día 9 de mayo.

Así terminaba la accidentada firma de la rendición alemana, pero mientras festejaban en Washington y Londres y en el frente occidental enmudecían las armas, los combates continuaban en el Frente del Este.


Publicado: 16 marzo/2006