Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operación Pied Piper

A mediados de 1938 la situación socio-política de Europa era grave.   En los círculos políticos de los diferentes países se hablaba, no de la forma cómo se evitaría la guerra sino más bien cómo enfrentarla cuando estallara.   El gobierno británico reconocía su debilidad militar frente a la poderosa Alemania y por tanto debía hacer planes para afrontar el inminente conflicto de la mejor manera posible.   Sabiendo que los bombardeos y hasta una invasión eran posibles, la primera prioridad era poner a los niños a buen recaudo y así surgió la Operación Pied Piper.

Evacuación

Fue creado el Comité Anderson bajo la dirección de Sir John Anderson, quien pese a sus cualidades como político y organizador era un hombre frío e insensible, incapaz de comprender los traumas emocionales que una evacuación de niños acarrea.   El objetivo de la comisión era salvar a la población civil de los bombardeos en áreas urbanas o militares, pero en el fondo subyacía también otro interés, el que llamaron el problema de las "bocas inútiles", es decir todas aquellas personas que consumían alimentos, pero que no hacían un aporte directo al esfuerzo de guerra.   Además, liberando a las madres de la responsabilidad de criar a los hijos liberaban mano de obra para la fabricación de municiones, labor que estaba en manos de las mujeres.   Por último, evacuando personas a países amigos resultaba un buen medio propagandístico para forzar a esos países a unirse a la guerra contra Alemania.

Poster de evacuación

Madres.  Envíenlos fuera de Londres.

Los niños debían ser apartados de las zonas militares trasladándolos a áreas rurales, alejándolos así de los potenciales objetivos alemanes donde el riesgo era demasiado alto.   La Operación Pied Piper iniciada el 01 de setiembre de 1939 movilizó, en un lapso de sólo cuatro días, a 1,5 millones de personas, de los cuales 750.000 eran niños no acompañados.

Otras oleadas de traslados se realizaron en junio de 1940, cuando se esperaba la invasión, y en setiembre de 1940, cuando comenzaron los bombardeos en Inglaterra, y la última en 1944.  Se movilizaron cientos de miles de personas de las costas del sur y del este de Inglaterra, de los cuales 600.000 eran niños.   También fueron reubicadas otras tantas personas de diversas partes del Imperio Británico a otros lugares en el Reino Unido.   En total, desde 1939 hasta 1945, fueron reubicadas 3,5 millones de personas a lugares más seguros.

A mediados de 1939, el gobierno británico publicó los planes de evacuación por intermedio de las autoridades locales.   La fecha oficial para el inicio de los traslados fue el 31 de agosto de 1939, pero comenzó el día 01 de setiembre cuando se inició la guerra en Polonia, es decir, dos días antes de la declaración británica de guerra.  Sin embargo, sólo se movilizaron la mitad del calculado 80% de la población escolar.   En algunas ciudades como Manchester y Liverpool se logró un número mayor de desplazamientos con el 60% de la población infantil.  

El no alcanzar las metas previstas se debió a la resistencia del gobierno central de hacer el gasto que la operación demandaba, pero aún así fueron trasladadas 1.474.000 de personas quienes sólo llevaban una máscara contra gases, una muda de ropa y algo de comida para el viaje.   Aparte de los 827.000 niños desplazados en esa primera oleada, también fueron movilizadas 524.000 madres y sus hijos menores de 5 años —algunos niños de 3 a 5 años viajaron solos cuando tenían hermanos mayores que los acompañaban— también fueron reubicados 13.000 mujeres embarazadas, 7.000 incapacitados y acompañando a los niños fueron más de 103.000 maestros y otros auxiliares de salud y educación.   Para no interrumpir la formación escolar, se puso en práctica el sistema adoptado durante la Primera Guerra Mundial de duplicar las horas de estudios y del número de alumnos por clase, pero aún así, por lo menos un millón de niños británicos se vieron privados de educación escolar durante el conflicto.

Además fueron movilizadas de manera privada otras dos millones de personas que por su condición económica pudieron hacerlo por sí mismas, algunos fueron hospedados en hoteles británicos y otros fueron a lugares más seguros en Canadá, Australia, Estados Unidos y posesiones británicas en el Caribe.

Evacuados

Morning Post: "Nazis invaden Polonia. 
Bretaña en guerra este fin de semana."

Pero, no sólo se evacuaron personas, sino también objetos de valor.   Se enviaron a lugares distantes muchas obras de arte, las colecciones de la Galería Nacional pasaron la guerra en almacenes en el norte de Gales.   El Banco de Inglaterra se trasladó al pueblo de Overton y entre 1939 y 1940 se enviaron al Banco de Canadá en Ottawa, 2154 toneladas de oro.   La BBC movió la producción de variedades a Bristol y la plana mayor trasladó sus oficinas a una mansión cerca a Evesham.   Los directivos de la Oficina Postal fueron trasladados a Harrogate.   Los mismo hicieron la grandes empresas y corporaciones privadas mudando a sus directivos, principales empleados y los más importantes archivos a lugares alejados, distantes de los posibles lugares de desembarco y lejos del alcance de los bombarderos alemanes.

La administración pública tomó medidas similares, mediante el Plan Yellow, desplazando a 23.000 funcionarios públicos y los archivos a hoteles disponibles en los pueblos costeros al norte del país.   Muchos otros hoteles fueron confiscados para ser usados como oficinas públicas en prevención a la posible destrucción o la amenaza de invasión de Londres.   Mediante este plan el núcleo del gobierno sería trasladado al noroeste, el gabinete de Guerra a Hindlip House, cerca a Worcester, y el Parlamento a Stratford-upon-Avon, cerca a Birmingham.

Clase alta

Evacuacin de niños de clase alta

El segundo esfuerzo de evacuación se llevó a cabo después de la caída de Francia .   Desde el 13 de junio hasta el 18 de junio de 1940, cerca de 100.000 niños fueron evacuados o reevacuados, por haber regresado a sus hogares en las costas este y sur de Inglaterra.   En julio, otros 200.000 niños fueron trasladados a lugares más seguros.   Algunos pueblos del condado de Kent y de East Anglia evacuaron al 40% de la población.   A estos se sumaron unas 30.000 personas llegadas de Europa continental y entre el 20 y el 24 de junio arribaron otras 25.000 personas de las Islas del Canal.

En mayo de 1940 se creó el Comité de Recepción de Niños de Ultramar formado para organizar la evacuación de niños a los dominios, especialmente a Canadá, además de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.   En julio, sólo en Londres, al cerrarse las inscripciones fueron recibidas 210.000 solicitudes.   Sin embargo la falta de transportes marítimos suficientes retrasó la evacuación, pero el 17 de setiembre de 1940, luego del hundimiento del SS City of Benares, vapor de la naviera Ellerman City Line Ltd, en el que 77 niños perdieron la vida, el plan oficial de evacuación de niños fue cancelado.   Después de ese episodio sólo fueron evacuados por el gobierno 2264 niños más otros 13.000 que lo hicieron por medios privados.

Clase media

Evacuación de nIños de clase media

Cuando comenzó la Batalla de Inglaterra en setiembre de 1940 las reglas de evacuación estaban bien establecidas.   Se permitía el libre traslado de civiles por su propia cuenta.   Los permisos se otorgaban también a niños, mujeres embarazadas, ancianos, incapacitados, enfermos y a aquellos que perdieron sus casas en las primeros seis semanas de la guerra en Londres, que sumaban unas 250.000 personas.   Las evacuaciones redujeron la población de Londres en un 25%.

El máximo de evacuaciones se alcanzó en febrero de 1941 sumando 1,37 millones de personas.   En setiembre de 1941 un poco más de un millón de evacuados y a fines de 1943 sumaron otras 350.000 personas oficialmente contabilizadas.   Con la aparición de las bombas V-1 en junio de 1944 adicionalmente 1,5 millones de personas salieron de Londres.   El total de evacuados oficialmente llegó a la suma de 3,5 millones de personas, cifra que no incluía a aquellos que lo hicieron de manera particular y por sus propios medios.

Clase baja

Evacuación de niños de clase baja

A partir de setiembre de 1944 se suspendió la evacuación y la gente comenzó a regresar a sus hogares, sin embargo el regreso a Londres no se autorizó sino en junio de 1945.   En marzo de 1946 el gobierno suspendió el alojamiento temporal de civiles en zonas rurales, pero todavía se encontraban 38.000 personas sin techo.

El proceso de evacuación no fue del todo exitoso pues, para comenzar se basaron en cálculos exagerados que presagiaban el número de bajas civiles por los bombardeos en 4 millones de personas, sólo en Londres.   El gobierno almacenó cantidades de ataúdes y miles de globos aerostáticos como barrera contra los bombardeos y la propaganda exagerada ocasionó un pánico colectivo en vez de una evacuación controlada.   El temor a los bombardeos impulsó a los padres a enviar a sus hijos fuera de su hogar, pero hoy se sabe que la evacuación fue en general un fracaso.

A los niños los etiquetaban como si fueran objetos, escoltados por 100.000 maestros de escuela que formaban parte del éxodo.   El primer trauma para los niños fue que no sabían adonde se dirigían (destino ignorado también por los maestros) ni cuando volverían, pero tampoco los niños se explicaban por qué si la evacuación era como un paseo al campo muchos niños y las madres lloraban al momento de la partida.   La mayoría de los trenes no tenían baños, por tanto los niños tenían que aguantar las ganas de orinar hasta llegar a la estación final, cosa que ocurría después de muchas horas de largo recorrido con numerosas paradas donde subían más niños.   Otros trenes eran de carga y no tenían asientos, por tanto los niños iban sentados en el piso hasta que rendidos por el cansancio se echaban a dormir ensuciando sus ropas en vagones que en algunos casos hasta ganado transportaron.   Como el equipaje era limitado, para evitar que ocuparan mucho espacio en los vagones, los alimentos que llevaban los niños no eran suficientes para la larga jornada terminando hambrientos y cansados.  Muchos otros miles viajaron por carretera en buses y automóviles.

Evacuando

Niños abordando un tren

Pese a las deficiencias, el traslado se realizó sin mayores problemas, pero al llegar a su destino las cosas eran diferentes.   Los niños eran recibidos por las autoridades locales que no tenían ninguna experiencia en el manejo de una situación como esa.   Sólo recibieron instrucciones de "hacerlo lo mejor que pudieran".  Muchos niños llegaron hambrientos a su destino y muchos también llegaron a lugares donde no habían suficientes familias para recibirlos.   Doce meses antes, el gobierno hizo encuestas para conocer el número de cupos por familia, pero no contaron con que, de manera particular, algunas familias de Londres y otras ciudades hicieron arreglos con algunas de esas familias encuestadas para que recibieran a sus hijos.  Al llegar los evacuados por el gobierno, se encontraron con que algunas casas de familias registradas ya habían alojado a otros niños y por tanto no tenían más cupo.

Al llegar a la estación de destino los maestros llevaban a los niños a un área marcada como "recepción y distribución" donde alineaban a los niños contra una pared para ser escogidos a dedo por aquellas familias voluntarias que desearan alojarlos en sus casas.   "¡Me llevo a ese!", "¡No, yo quiero a aquel!"  Eran frases que quedaban grabadas en las mentes de los niños.  Si los anfitriones eran campesinos se inclinaban por niños fuertes capaces de soportar las labores del campo, otros preferían a quienes parecían más adecuados para las tareas domésticas.   La apariencia de los niños jugaba un papel importante, pues muchos provenían de familias muy pobres, mientras que otros estaban mejor vestidos y tenían mejor educación.   Ese trato acarreó problemas emocionales en los niños privados de sus padres y familiares.

Hubo problemas de salud, pues se presentaron entre un 4% y el 33% de casos de síntomas de stress, como incontinencia urinaria nocturna (enuresis), fiebres y otras dolencias psicosomáticas, siendo los llantos y rabietas los menos graves.   Hubo muchos prejuicios.   Si entre los niños anfitriones aparecía un caso de parásitos intestinales lo achacaban a contagios de los niños llegados de Londres.  Por otro lado, los registros médicos muestran que las infecciones por piojos existían en el campo desde mucho antes que la Operación Pied Piper comenzara.

En ciertas zonas de Gales a los recién llegados los desnudaban y bañaban con desinfectantes para matar las pulgas y piojos y luego les cortaban el pelo al rape.   Habían además muchos temores por contagiarse con enfermedades como la tuberculosis y para evitarlas siempre se aseguraban de hervir los vasos y tazas.  En medio de ese estado de ánimo, los fabricantes de jabones desinfectantes como "Lifebuoy" y "Lifeguard" hicieron grandes campañas para vender sus productos para proteger a las familias anfitrionas del "mal olor" portado por los evacuados.

Evacuados

Niños recién llegados al sitio de evacuación

Sin embargo, pese a que muchos males se les achacaban a los evacuados, los niños que llegaban de las grandes ciudades del sur y del este, se encontraban con la realidad del campo, con casas con pisos de tierra, sin agua corriente, ni desagües y con baños fuera de las casas.   Muchos niños procedentes de clase media, acostumbrados a las comodidad de sus amplias casas se encontraban con el anfitrión que era minero y llegaba a la casa al anochecer cubierto de carbón y se bañaba en una tina de latón puesta ante la estufa de la sala.   Para esos niños, no acostumbrados a la vida en el campo, tener que levantarse en la noche para orinar saliendo fuera de la casa era todo un trauma y como resultado se orinaban en la cama.

Otro problema eran los prejuicios religiosos.   Muchos niños judíos se encontraban con que recibían jamón y tocino en el desayuno y se negaban a comerlo, lo que ocasionaba el enfado de los anfitriones considerándolos estúpidos.   Por otro lado, habían incomodidades causadas por familias metodistas o protestantes que recibían a niños católicos.   Los católicos tenían que andar kilómetros para asistir a misa, muy lejos de las casas donde eran alojados.   Un cura de Liverpool recomendaba a los padres de los evacuados a hacer retornar a sus hijos "porque el daño causado en el espíritu y la moral de los niños era peor que el ocasionado por las bombas alemanas".

Cuando era posible, las madres solían visitar a sus hijos una vez al mes.  Pero, a medida que pasaban los meses las madres encontraban a sus hijos diferentes.   Algunos niños no podían ocultar la pena que les causaba el estar lejos de su casa.   A medida que pasaban los años, los niños adquirían otras costumbres.   Niños citadinos de 8 años regresaron a sus hogar convertidos en jovencitos campesinos de 12 años.   Muchas madres aseguran que "perdieron" a sus hijos con la evacuación y todavía existe el debate sobre si esos niños sufrieron un daño emocional irreparable que les causó traumas que llevaron consigo el resto de sus días.   Al comenzar La Batalla de Inglaterra, las visitas de las madres fueron suspendidas.

Evacuados

Traslado a sus nuevas casas

No obstante, la mayoría de los niños tuvieron la suerte de estar alojados con familias que les brindaron un trato afable y cariñoso, incluso hubo quienes fueron servidos por familias con mayordomos y damas de compañía.   Pero algunos, sin embargo, tuvieron que soportar malos tratos, palizas y otros abusos de parte de familias que no estaban preparadas para atender a huéspedes menores de edad y menos darles cariño y comprensión.  

De 500 evacuados, entrevistados décadas después, 20% recibieron algún tipo de maltrato físico o mental y 15% específicamente algún tipo de abuso sexual.  Hubo casos en que las raciones que llevaron los niños les fueron robadas por las familias que los recibieron.   Hubo también algunos casos de trato inhumano como el de Terri MacNeil que fue encerrada en un gallinero y sólo recibió pan y agua.   Hubo seducciones y violaciones, de adultos y jóvenes mayores, las cuales eran ocultadas por temor al castigo.   Hubo maltrato, como el caso de un niño azotado con un látigo para caballos y que le causaron grandes heridas, sin embargo la anfitriona causante del atropello, sólo recibió como pena una multa de 5 libras esterlinas.  

Un caso de extrema crueldad fue el de una niña que a los tres años de edad, por orinarse en la cama, la anfitriona llevó al perro de la familia al cuarto de la niña, le quitó el collar, se lo puso a la niña y la sacó a dormir en la casa del perro.   Eso se repetía cada vez que se orinaba en la cama.

Dado al gran número de niños y las diferentes clases sociales de donde provenían, las experiencias individuales tuvieron toda una gama que fueron desde excelentes hasta terribles. El 06 de diciembre de 1941, Anna Freud, hija de Sigmund Freud, informó sobre los resultados de un estudio de 12 meses que le habían autorizado. Su conclusión fue que "la separación de sus padres es un trauma para los niños, peor que el que le puede causar un bombardeo".  En el documental de la BBC Radio 4 de 2003, "Evacuación: la verdadera historia,", Steve Davis, un psicólogo clínico especializado en el estudio del trauma de la guerra, afirmó que en el peor de los casos, "era poco más que el daño que puede causar un pedófilo."


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Publicado: 7 setiembre/2009