La moda masculina

Terno

Traje típico masculino de 1940

El comienzo de la década de los años 40, trajo condiciones sociales y económicas no vistas antes en las principales capitales de Europa, Estados Unidos y en América Latina.

De acuerdo con el censo de 1940, en Estados Unidos, uno de cada cinco habitantes poseía un automóvil, uno de cada siete tenía teléfono y sólo el 15% de la población en edad universitaria estaba estudiando.  Sobre todo la mayoría de las mujeres aspiraban sólo a un puesto de secretaria y sobre todo casarse, aunque sí habían mujeres profesionales eran las menos, pues la mayoría a los 30 años era una dedicada ama de casa.  

Otras estadísticas revelaban que 75% de las casas en Estados Unidos tenía refrigeradora o congeladora, 60% de las casas no tenían calefacción y una de cada cuatro casas rurales estaba alumbrada con lámparas de kerosén. 

La vida no era pues muy cómoda para la mayoría de los estadounidenses, en especial en las zonas rurales y pueblos pequeños alejados de las grandes ciudades.

Ropa de hombre

Los trajes cruzados para hombre eran privilegio de una selecta minoría.

Al comenzar la guerra todos los países en conflicto restringieron el uso de fibras naturales, en particular los suministros de lana para uso civil que fueron recortados de 204 mil toneladas a 136 mil toneladas para poder satisfacer las necesidades militares. 

Las telas eran necesarias tanto para la confección de uniformes, como también para abastecer las necesidades en el equipo de las fuerzas armadas, incluyendo la fabricación de algunos aviones que usaban madera y algo de lona para disminuir el peso, por ejemplo en flaps y alerones.

Todos los países se dedicaron de lleno a la fabricación de fibras artificiales, como la "viscose" (un tipo de tejido parecido a la seda artificial) y el rayón derivado de la pulpa de madera.  Pero, para la confección de uniformes ninguno de esos substitutos sintéticos eran tan adecuados como la lana, porque no guardaban bien el calor y tendían a estirarse y deformarse.

En Estados Unidos, Stanley Marcus, consultor del War Production Board, asumió la posición de que era la obligación patriótica de los diseñadores de ropa para uso civil, dedicarse a producir prendas que duraran a través de varias estaciones y que utilizaran un mínimo de tela para abaratar los costos, no sólo de material sino también de mano de obra y producirlas en mayor cantidad en menos tiempo.

Traje de hombre

Traje sport de dos piezas, 1944

Por esa razón, los trajes de hombre se empezaron a confeccionar sin chalecos y los bolsillos sin alas; además los pantalones perdieron los pliegues y dobleces en las mangas.  Los días del saco cruzado estaban contados.

Para contribuir con el esfuerzo de guerra, McCalls produjo una serie de patrones para convertir los trajes de hombre en trajes de mujer, por cuanto que millones de hombres irían a la guerra por varios años y así las mujeres estarían vestidas adecuadamente con un mínimo de gasto.

No hubo excepción en el racionamiento estricto de los años cuarenta.  El traje holgado de los años 30, que nació en los night clubs, con pantalones anchos, llenos de pliegues y de cintura alta, con pretinas de hasta 7 cm. estaban condenados a desaparecer.  Los sacos cruzados con hombreras y muy sueltos, pronto pasaron a la historia. 

También para ahorrar materiales los ornamentos sufrieron recortes, las corbatas se angostaron, desapareció el pañuelo en el bolsillo superior del saco y el sombrero fue eliminado paulatinamente, excepto como prenda indispensable, en el campo, para protegerse del sol.

Después de la guerra y entrados los años 50, en el mundo, muy pocos hombres, casi exclusivamente los mayores de edad, usaban sombreros, excepto por las razones anotadas antes. 

Igualmente, el pañuelo en el bolsillo superior pasó a ser un adorno utilizado sólo en ocasiones muy especiales, incluso disminuyendo en tamaño.  Las solapas redujeron su tamaño y ancho, los cuellos de las camisas se redujeron al mínimo posible y las corbatas llegaron a tener hasta apenas 3 cm de ancho.  En cualquier caso, la seda dio paso a las telas y tejidos sintéticos.

Corbata de rayón, 1940

Pero en los 40, no había mucho por qué preocuparse, los hombres estarían metidos en uniformes durante muchos años y esa ropa tenía que ser adecuada para los climas donde estuvieran destacados.  Ya vendrían tiempos mejores para rediseñar la ropa de hombre, pero por el momento, la prioridad eran los uniformes, las carpas, las mochilas, los escarpines etc.  Más importante que un textil de fina tela era una pieza de resistente lona.


Publicado: 22 setiembre/2001






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