Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Incidente del Laconia

El día 12 de setiembre de 1942, a las 20:00 horas, el submarino alemán U-156 comandado por el Korvettenkapitän Werner Hartenstein, estaba de patrulla en el Atlántico Sur en la costa africana entre Liberia y la Isla Ascensión, cuando avistó un buque enemigo sin escolta que navegaba en zig-zag.

Laconia

RMS Laconia de la Línea Cunard

Se trataba del RMS Laconia convertido en crucero mercante armado en setiembre de 1939, y en la fecha comandado por el Capitán Sharp, el mismo que en extrañas circunstancias, nunca aclaradas, perdió su buque, el RMS Lancastria, en las costas francesas durante la evacuación de las derrotadas tropas británicas en 1940.

Hartenstein

Korvettenkapitän Gustav Julius Werner Hartenstein

¡Fuego!

Asumiendo que era un transporte de tropas por estar armado, de hecho el Laconia era un buque auxiliar de la Royal Navy, a las 22:22 Hartenstein puso al submarino en posición de ataque y lanzó un par de torpedos que hicieron blanco enviando al buque al fondo del mar. El Laconia pudo enviar un mensaje en la frecuencia de auxilio marítimo de 500 Kcs, diciendo:

SSS SSS SSS 0434 SOUTH 1125 WEST LACONIA TORPEDOED

(Durante la Segunda Guerra Mundial, se adoptó utilizar las letras SSS en lugar de SOS cuando se trataba de un ataque submarino, para alertar a los buques socorristas sobre la amenaza de un submarino en la zona.)

Rescate

Mientras verificaba el hundimiento, con la posibilidad de capturar a los oficiales sobrevivientes, Hartenstein observó que había muchos tripulantes flotando en el agua. Emergió y trató de rescatar a algunos oficiales pero se dio con la sorpresa que había varios cientos de personas flotando en el mar.

En el libro de bitácora Hartenstein anotó que había hundido el mercante armado Laconia de la Línea Cunard. Pero en el agua no había sólo tripulantes supervivientes, sino hombres y mujeres que formaban el pasaje del buque, compuesto de 136 tripulantes, 80 mujeres y niños británicos, 286 soldados británicos, 1800 italianos prisioneros de guerra y 160 soldados polacos que actuaban en calidad de vigilantes de los prisioneros.

U-156

Esto fue parte de lo que bombardeó el teniente estadounidense James D. Harden con su B-24, obedeciendo la orden del capitán Robert C. Richardson III,.

Hartenstein inició una operación de rescate y pronto el interior del submarino y la cubierta estaban abarrotados con 200 supervivientes incluyendo cinco mujeres y otras doscientas personas que ocupaban cuatro lanchas salvavidas del buque que hizo amarrar al submarino para ser remolcadas.

Hartenstein envió un mensaje por radio con Hamburgo comunicando la situación diciendo:

VERSENKT VON HARTENSTEIN BRITE LACONIA STOP MARINEQUADRAT FF 7721 310 GRAD LEIDER MIT 1500 ITALIENISCHEN KRIEGSGEFANGENEN STOP BISHER 90 GEFISCHT STOP 157 CBM STOP 19 AALE, PASSAT 3, ERBITTE BEFEHLE STOP

El Almirante Doenitz ordenó a otros dos submarinos acudir a la escena.   A las 0600 horas del día 13, Hartenstein radió en frecuencias marinas internacionales y en inglés a todos los barcos en los alrededores solicitando asistencia y dando las coordenadas de su posición y comprometiéndose a no atacar, siempre y cuando no fuera atacado por barcos o aviones:

IF ANY SHIP WILL ASSIST THE SHIP-WRECKED LACONIA-CREW I WILL NOT ATTACK PROVIDING I AM NOT BEING ATTACKED BY SHIP OR AIR FORCES STOP I PICKED UP 193 MEN STOP 4,53 SOUTH, 11,26 WEST STOP GERMAN SUBMARINE STOP

El U-156 permaneció en el área durante dos días y medio.   Antes del mediodía del 15 de setiembre, se le unió el U-506 al mando de Erich Würdeman y horas después el U-507 al mando de Harro Schacht, además del submarino italiano Cappellini.  Los cuatro submarinos, con lanchas a remolque y cientos de supervivientes en cubierta tomaron rumbo a la costa de África para encontrarse con barcos de guerra de la Francia de Vichy que habían zarpado de Dahomey y Senegal.

Al día siguiente, los cuatro submarinos con banderas con una cruz roja montada sobre la cubierta de los cañones, fueron avistados por un avión bombardero estadounidense B-24 procedente de la isla Ascensión.  Hartenstein le envió señales al piloto solicitándole ayuda.  El teniente James D. Harden dio vuelta y notificó a su base sobre la situación.   El oficial superior de guardia en Ascensión en esos momentos, Capitán Robert C. Richardson III, ordenó al teniente Harden hundir los submarinos, a pesar de los supervivientes a bordo y los que eran remolcados.

Harden regresó al lugar donde navegaban los submarinos y atacó con bombas y cargas de profundidad.  Una de las bombas cayó directamente en una de las lanchas remolcadas detrás del U-156.  Bajo ataque, Hartenstein no tuvo otra opción que soltar las amarras de remolque y ordenó a los supervivientes que estaba en cubierta a saltar al agua.  El submarino se sumergió y escapó.  Con esa cobarde acción del capitan Richardson, muchos otros supervivientes del Laconia murieron.

Los supervivientes que lograron mantenerse a flote, quedaron a su suerte flotando durante semanas, muriendo la mayoría por inanición y en medio de una dolorosa agonía por insolación.  Hubo casos confesos de que la cucharada de agua que se podían permitir, les era negada a los moribundos para poder salvar a los más fuertes.  Otros que bebieron agua de mar y orines murieron más rápido todavía.  Sin embargo algunos lograron salvarse para dar testimonio de lo que ocurrió durante esos días a partir del 12 de setiembre de 1942.

El infortunado capitán Sharp se hundió con su barco, y se llevó el secreto de lo sucedido, tanto en el RMS Laconia como en 1940 cuando se hundió el RMS Lancastria con más de 6000 personas a bordo.

Testimonios

Por el testimonio de los supervivientes civiles, se supo que los prisioneros italianos fueron sometidos a un trato inhumano por parte de los soldados polacos que los vigilaban.  Estos hechos sin embargo fueron silenciados en Londres por orden de Winston Churchill y por tanto nada se supo de lo que ocurrió sino hasta años después de terminada la guerra.  De igual forma, las órdenes emitidas por el Capitán Robert C. Richardson III al teniente Harden fueron silenciadas por decisión política de Estados Unidos.

Orden Laconia

Hasta antes del incidente del Laconia, los submarinos alemanes ayudaban a los supervivientes encontrados en el mar, con agua, alimentos e instrucciones para que pudieran llegar a tierra.  Pero a partir de ese momento, debido a que los submarinos fueron atacados a pesar de llevar la cruz roja en sus cubiertas y de haber reportado por radio y con señales luminosas la situación del submarino al enemigo, el Almirante Doenitz ordenó la prohibición de todas las operaciones de rescate de supervivientes, los cuales debían ser abandonados a su suerte.

Juicios de Nuremberg

La Orden Laconia, fue utilizada años después en los Juicios de Nuremberg, como argumento para condenar al Almirante Doenitz por crímenes de guerra, a pesar que los submarinos estadounidenses, en el Pacífico, operaban siguiendo órdenes similares, abandonando a miles de náufragos a su suerte.  Finalmente Doenitz fue condenado a 11 años 6 meses en la prisión de Spandau.

Destino del U-156

Werner Hartenstein y los tripulantes del U-156 encontraron la muerte al ser atacados, seis meses después, el 8 de marzo de 1943, cuando se encontraba de patrulla en las cercanías de Barbados.   Un avión le lanzó cargas de profundidad hundiendo al submarino con toda la tripulación.


LIBRO

The Sinking Of The Laconia - A Tragedy In The Battle Of The Atlantic by Frederick Grossmith


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Publicado: 20 noviembre/2001 - Actualizado: 06 julio/2015