Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La familia japonesa hasta 1945

La nación japonesa, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, era una gran familia compuesta por cientos de miles de pequeñas unidades familiares regidas por severas normas.  Por tanto, para entender la forma en que la nación japonesa se comportaba, tanto dentro de su propio territorio, como dentro del concierto de naciones, es necesario conocer lo que ocurría dentro de las cuatro paredes de madera y papel de la casa promedio de una familia típica japonesa.

Casa japonesa de día

De día, en verano, la casa japonesa es ventilada, sólo el techo, los parantes y el piso están fijos.  Todas las paredes son movibles, las exteriores de madera y las interiores de madera y papel.

Fundamentalmente, hasta hoy en día, la familia o "ia" era esencialmente monógama y patriarcal, no obstante, en aquella época si la esposa no podía tener hijos el marido podía buscar una concubina con la que procrearía hijos que tendrían plenos derechos como si fueran los hijos tenidos con su propia esposa.

Casa japonesa de noche

De noche la casa japonesa queda cerrada como un cubo impermeable. Los japoneses consideraban insalubre el aire nocturno.

La estructura familiar estaba basada en la genealogía o Keifu, que no dependía de la relación de consanguinidad únicamente (chokkei), sino que podía deberse a una relación con miembros de otras familias cuando era necesario mantener la continuidad de la familia como institución y podía incluir sirvientes cuando su categoría lo permitía.   Por tanto, la familia japonesa era mucho más grande que la típica familia estadounidense conformada por una unidad padre-madre-hijos.  No era tampoco similar a las numerosas familias europeas, por ejemplo la italiana, donde el núcleo familiar giraba en torno al padre, en cuyo entorno se congregaban los hijos, nietos y hasta biznietos.   Cada familia japonesa estaba en realidad compuesta por dos familias en lugar de una, pues el hijo mayor, que era suplente de su padre, y su esposa, vivían habitualmente en la casa del padre.

En la jerarquía de la familia japonesa, el padre era el jefe indiscutible.  Era el dueño de todos los bienes de la familia, llevaba a cabo todas las negociaciones con los extraños y cargaba con toda la preocupación acerca de las finanzas y era además responsable de la salud de los adultos de la familia así como la de sus hijos.  Para asumir esas grandes responsabilidades, el padre era el primero en ser servido en las comidas y el primero en utilizar el baño común de la familia (el típico con un retrete o inodoro en el piso para ser usado en cuclillas) amén de otros privilegios inherentes a su jerarquía.  El padre también podía dormir en un tapete acolchado, y podía hacerlo por mucho más tiempo que nadie en la casa.

La madre era una combinación de amante y sirvienta del hogar.  Bajo su supervisión, su hija política, que era su suplente, pasaba la mayor parte de las tareas de la familia a las hijas con rango más bajo en la jerarquía familiar.  Para escapar de esa lamentable situación, las hijas buscaban casarse con los hijos mayores de otras familias, donde, como hija política, subiría un peldaño en la escala social de la familia.

Familia japonesa noble

Familia japonesa de clase noble (Barón Nishi)

Los hijos menores de la cabeza de la familia debían obedecer no sólo a su padre, sino también a su hermano mayor.  Esta pauta básica de paternalismo benévolo de la familia regía para toda la sociedad japonesa, yendo aún más allá.  Los jefes de las empresas industriales japonesas, trataban a sus empleados como sus hijos, en el ejército el mayor de los subalternos hacía el papel de hermano mayor de los recién llegados y toda la nación veía al emperador como el padre supremo.   Desde los rangos inferiores, en la familia, en las empresas, en el ejército y en la nación entera, el respeto y la obediencia ciega a los superiores estaban fuera de cualquier duda, haciendo que fuera una nación extremadamente disciplinada.

La diferencia entre el paternalismo europeo, particularmente el italiano, con el japonés, era que cuanto más viejo era el japonés paulatinamente iba perdiendo su jerarquía.  A la edad de 60 años tanto la madre como el padre podían renunciar a sus obligaciones familiares en favor del hijo mayor y su esposa.  Sin embargo, como viejos jubilados, o Inkyo, mantenía una posición privilegiada en el hogar.  Tenían derecho al completo apoyo, un cuarto separado y un lugar de honor en todas las fiestas y reuniones familiares, incluyendo bodas y funerales.  Esa libertad repentina de la responsabilidad hacia la familia no sólo iba con frecuencia a la cabeza del inkyo, el padre, sino que también se extendía a las mujeres.

Familia japonesa clase trabajadora

Familia japonesa de clase trabajadora

Cuando un japonés muere y se reúne con sus ancestros, alcanza la suprema felicidad.  Su nombre es colocado entonces en el altar-relicario sintoísta o budista, que normalmente se encuentra en una esquina de la mejor habitación o Zashiki de todos los hogares japoneses, pero que de acuerdo a la casta y nivel social, puede encontrarse en un área especial de la propiedad.  Ante ese santuario ancestral de cada miembro de la familia japonesa, los parientes rezan fervorosamente.

Familia japonesa de clase baja

Familia japonesa de clase baja

Para asegurar una larga línea de descendientes, que le honraría cuando al morir se convirtiera en un antepasado, los japoneses no confiaban solamente en los caprichos de la naturaleza.  Si el padre no tenía hijos varones, era muy correcto que adoptara un hijo que sería su heredero.  Si por el contrario sólo tenía una hija, adoptaría como su hijo mayor al marido con todos los privilegios del caso.  También podía adoptar como su hijo a su propio hermano menor o incluso a alguien que no fuera pariente en absoluto.  Un astuto hombre de negocios cuyo hijo mayor no mostrara aptitud para los negocios de su padre, podía adoptar a un empleado joven y prometedor, quien se convertía así, en su hijo y heredero, lo que garantizaba larga vida y prosperidad a su línea familiar.   Pero no era solamente la herencia de lo material lo que pasaba a manos del hijo, sino el ancestro familiar, su alto rango y liderazgo (Katokusozoku).


Bibliografía

The economic aspects of the history of the civilization of Japan, Volumen 3 de Taylor & Francis por Yosaburo Takekoshi (2004). . ISBN 0-415-32381-9. Ver detalles en Amazon US/International

Giants of Japan: The Lives of Japan's Most Influential Men and Women de Kodansha America por Mark Weston y Walter Mondale (2002). Ver detalles en Amazon US/International

Life Magazine 17 setiembre 1945

LIBROS

Japanese Society: Tradition, Self, and the Social Order (Lewis Henry Morgan Lectures) (Paperback) por Robert J. Smith


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Recreating Japanese Women, 1600-1945 (Paperback) por Gail Lee Bernstein


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Isami's House: Three Centuries of a Japanese Family by Gail Lee Bernstein


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Publicado: 20 marzo/2010