Bombardeo de Dresde

El día 13 de Febrero de 1945, los aliados deciden realizar un bombardeo a la ciudad de Dresde (Dresden), en Alemania.  Pero, las verdaderas razones para justificar tal operación son difíciles de asimilar, porque la ciudad de Dresde no tenía ningún valor militar, no había fuerzas destacadas en esa ciudad, no existían industrias bélicas y no constituía ningún obstáculo para el avance de las fuerzas aliadas.

Dresden 1939

Así se veía Dresde, "la Florencia del Norte" en 1939

Dresde, una ciudad a orillas del río Elba, ubicada 121 km. al este-sureste de Leipzig, era un centro de reunión de refugiados, de heridos y enfermos y donde se encontraban más de 26.000 prisioneros de guerra aliados.  Es decir, una ciudad de desvalidos.  Lejos estaban los años cuando Dresde fue un centro de producción de fina porcelana.

Dresden 1945

Así quedó Dresde el 13 de febrero de 1945

Para esa fecha, Alemania ya había dejado de ser una potencia militar, pues estaba reducida a escombros y su capacidad industrial había colapsado por falta de materias primas.  Para esa fecha, la mayoría de los países le habían declarado la guerra o en el caso de sus proveedores de materias primas, habían dejado de embarcarle los productos debido a la presión de los aliados.  De hecho el país no constituía ninguna amenaza para las fuerzas aliadas en ninguno de los frentes.  Si los alemanes seguían peleando era simplemente porque existía la amenaza de la rendición sin condiciones y, en especial en el este, la venganza de los soviéticos que estaban decididos a arrasar el país.

¿Qué es lo que impulsó a los aliados a realizar un ataque tan despiadado, contra una ciudad indefensa, que no constituía amenaza para ellos?

Los líderes aliados le habían prometido a Stalin la destrucción de Dresde, la operación no era sólo una muestra de solidaridad con los soviéticos sino además tenía que ser una demostración de eficiencia y del inmenso poder de destrucción que tenían los aliados.  Pero no para los alemanes, sino para el propio Stalin.

A las 22:09 del día 13 de Febrero, las emisoras de radio alemanas reemplazan sus emisiones regulares por el toque del péndulo que se usaba para anunciar un ataque aéreo.  Lo que parecía ser un ataque a algún otro centro industrial o militar súbitamente se tornó en la guadaña de la muerte para Dresde

Los primeros 9 aviones Mosquito, ingleses, llegaron con gran precisión al lugar, guiados por el nuevo sistema Loran.  La exactitud era vital, para cumplir con el objetivo de impresionar a los soviéticos y no cometer una embarazosa equivocación bombardeando otra ciudad o tal vez hasta una zona ya ocupada por los soviéticos.  Los 9 aviones tranquilamente se encargaron de marcar con indicadores rojos los límites de la ciudad y con bengalas iluminaron toda la urbe que aparecía impotente ante los pilotos ingleses.

A las 22:15, con puntualidad inglesa, comienzan a llover las bombas de la primera oleada de 245 bombarderos Lancaster.  Aisladamente algunas baterías antiaéreas intentan infructuosamente contener el ataque en las afueras de la ciudad.   El único avión derribado lo fue por la explosión de una de las bombas lanzadas por encima del desafortunado compañero que volaba por debajo; tal era la concentración de aviones que se concentraban encima de la ciudad.

A las 22:30 termina lo que hubiera sido suficiente para cualquier objetivo militar.  Decenas de miles de casas, hospitales, escuelas y estaciones de tren convertidas en centros de refugiados, quedan sin techos, puertas y ventanas, las calles destrozadas e inundadas por la rotura de las tuberías de suministro de agua, postes de teléfonos y de alumbrado público tumbados.   Edificios sin fachadas y alaridos, llanto, sollozos, gritos de auxilio ahogados en miles de gargantas.  De acuerdo a los propios pilotos, el humo y el fuego se veían desde 150 Kms de distancia.

Durante los interrogatorios las tripulaciones recién se dieron cuenta de lo que acababan de hacer y se preguntaban, ¿porque tuvieron que volar tan lejos para atacar un blanco sin importancia?  ¿Es que los rusos no podían ellos mismos atacar la ciudad, si era tan vital para sus operaciones?  Para calmar los ánimos se les dijo que en Dresde se encontraba el Cuartel General del Ejército Alemán, que existían depósitos y fabricas de armas y que era un centro industrial de instrumentos de precisión.   En otros casos las mentiras eran de desproporcionadas dimensiones.   Se les dijo que en Dresde estaba el Cuartel General de la Gestapo y a otros que habían fábricas de municiones y hasta una planta de fabricación de gas venenoso.

A la 1:30, cuando nada lo hacía presagiar, surge una segunda oleada de bombarderos, que toma por sorpresa no solamente a los sobrevivientes de la ciudad, sino a los socorristas que acudieron desde otras ciudades cercanas.  No hubo aviso, previo pues simplemente no había electricidad ni teléfonos.  Para los atacantes, esta vez no eran necesarios los aviones marcadores.  La ciudad era una sola hoguera.  Más de 550 aviones Lancaster, Liberators y B-17, precedidos de los aviones iluminadores con sus bengalas de magnesio lanzadas en paracaídas, que revelaban la aterradora destrucción de la ciudad, señalaron la ruta de los que lanzarían las bombas incendiarias.  Nada menos que 650 mil bombas incendiarias para una ciudad super poblada de civiles.  Esta vez, el resplandor de la ciudad en llamas era visible desde más de 300 Kms de distancia, 200 kilómetros más allá de Leipzig.

En esa oportunidad hubo 18 cazas nocturnos alemanes listos para salir, pero no pudieron hacerlo por falta de combustible y problemas en las comunicaciones, pues la aviación inglesa se encargó de interferir sus sistemas.

En los dos ataques se lanzaron un total de 1.477,7 toneladas de bombas explosivas, incluyendo 529 bombas de 2 toneladas, más una de 4 toneladas.  En cuanto a las incendiarias, fueron 650 mil, con un peso de 1.181.6 toneladas.   En total, hasta ese momento, se emplearon 1400 aviones.

Los incendios se desataron por doquier iluminando el cielo de manera dantesca.  La película que se guarda en el Imperial War Museum de Londres, muestra durante 10 minutos, cómo el avión con la cámara da vueltas por la ciudad sin recibir ningún tipo de oposición, casi parece un siniestro paseo.  No hay reflectores ni artillería antiaérea, menos cazas interceptores.  Todo es fuego y destrucción. Cientos de años en arte y cultura fueron reducidos a cenizas.  Dresde estaba convertido en un infierno donde se habían quemando cientos de miles de civiles.

Al día siguiente, los socorristas no podían atender a los cientos de miles de heridos.  No había ni agua, ni alimentos, ni medicinas suficientes.   Pero, no todo había terminado, apenas habían transcurrido 2 ataques en 14 horas.  A las 12:12 del día 14 de Febrero, una nueva oleada, esta vez de 1350 Fortalezas Volantes y Liberators, lanzó otro diluvio de bombas contra la destrozada ciudad.  Afortunadamente, las bombas que caían sobre los escombros, no hacían mayor daño, pues no se puede matar a los muertos, ni destruir los escombros.  Como en Hamburgo, el huracán de fuego y las ráfagas de viento huracanado a miles de grados de temperatura, mató a más personas que las propias bombas.  Los edificios que quedaban en pie, parecían cascarones, que solo encerraban fuego.   Como los cazas aliados de protección para los bombarderos no tenían oposición, se dedicaron a ametrallar las columnas de sobrevivientes que escapaban del infierno.   Ambulancias, carros de bomberos, carretas, automóviles, cualquier cosa que se moviera era un blanco para los P-51.

De manera incomprensible, los estadounidenses lanzaron otras 474.5 toneladas de explosivos de alta potencia y 296.5 toneladas de incendiarias, en paquetes y racimos.

En esta oportunidad, la aviación de caza nada pudo hacer, puesto que el grupo existente cerca de Dresde era de caza nocturna y durante el día no estuvieron en servicio, pues ni el más avezado de los oficiales al mando podía imaginar que seres humanos pudieran pensar que hacía falta otro bombardeo.

No hay estadísticas ni archivos de todo lo que ocurrió.  Pero sí se sabe que cuando menos de la compañía de bomberos que acudieron desde la ciudad de Bad Schandau no quedó un solo bombero vivo que pudiera contar lo que ocurrió.

Los días que siguieron, los grupos de socorristas se encargaron de dar sepultura en fosas comunes a los cuerpos mutilados y quemados que fueron envueltos en papel periódico, en el mejor de los casos y lanzados en zanjas abiertas por buldozers.  Difícilmente se pudo identificar a algunas de las víctimas.   Para el día 6 del mes siguiente sólo se había logrado identificar a menos de 40 mil cadáveres. Durante semanas y entrada la primavera, el hedor de la ciudad acordonada se percibía desde kilómetros de distancia.   Algunos soldados manifestaron haber visto enormes ratas que se alimentaban de cadáveres entre los escombros.  Incluso se dijo que animales de un circo, cuyas jaulas fueron rotas durante los bombardeos vivían entre los restos alimentándose de los cuerpos en descomposición.

Las cifras oficiales indican que murieron entre 120.000 y 150.000 personas, es decir muchas más que las que murieron en Hiroshima o Nagasaki.


Bibliografía

Dresden
Lea el libro del autor inglés David Irving, con toda la información documentada sobre el ataque a Dresden.
Bajarlo gratis en formato PDF.
Dresde. El Bombardeo Más Controvertido De La Segunda Guerra Mundial (Historia) (Spanish Edition)
Publicado: 28 enero/2001 - Actualizado: 22 julio/2013

Anotaciones

7 Comentarios

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#7 Jorge Vazquez escribió el 23-09-2011 17:09 responder a este comentario

De muy chico admiraba los aviones. Mi primer película, a los cinco años, fue "El Bombardero Heroico" (Air Force, 1943, estrenada en 1946 en mi país). Con el correr de los años fui sabiendo más, porque compraba todo tipo de material informativo, libros, películas. Leer a Clostermann con sus relatos en Fuego del Cielo me fue abriendo los ojos. Despúes, cuando pude viajar a Europa y conocer personalmente a algunos ases ingleses y alemanes supervivientes, descubrí que una cosa eran "algunos" pilotos de caza y otra, muy distinta, la mayoría de los aviadores. En el 72 cayó en mis manos "Bombardero" , de Len Deighton, y todas las piezas comenzaron a encajarse en su lugar. Llegó la culminación de todo al leer el libro de Irving. Hoy, buscando cierto datos, me encontré con esta página. Y volvieron a deshilacharse en mi memoria muchos de mis primeros héroes. Cierro esto sintiendo como mías las frases del comentario de ROY, el 11-06-2008 en este mismo lugar. Porque es así. La historia la escriben los vencedores.

#6 Teresimy escribió el 18-09-2010 13:09 responder a este comentario

Soy una apasionada de la historia y sobre todo me llama la atención el período que comprende a la segunda Guerra Mundial, leo todo lo que puedo al respecto y casualmente acabo de terminar uno llamado "La niña de la lista de Schindler" de Stella Muller y ahora tengo entre las manos una joya de nombre "La Gestapo" de Jacques Delarue, poco antes había terminado "Los últimos días de Hitler" de H. R. Trevor, todos ellos sin buscarlos vinieron estos últimos días a mis manos y para continuar la cadena de mi buena suerte, ayer sin querer entre cambio y cambio de canal descubrí esta película que me atrapó casi de inmediato y debo decir que me encantó, motivándome a buscar material que remitiera a la historia de la misma, debo decir que nunca imaginé lo que hoy leo aquí y agradezco mucho los informes.

#5 Roy escribió el 11-06-2008 16:06 responder a este comentario

Da gusto descubrir páginas de este tipo, pues la verdad es la primera en la que encuentro este tipo de información; así nos podemos dar cuenta de que la verdad oficial no es la misma que la verdad histórica; pues sabemos que la historia la escribe el que gana, y es por eso que se exageran los hechos del vencido, y por el contrario se minimizan o se ocultan los hechos del vencedor, como el claro ejemplo que tenemos, y por ese motivo es muy cuestionable todo lo que se dice de la Alemania Nazi, nos lo muestran como si fuesen los peores asesinos del mundo, pero si nos volvemos un poco análiticos veremos que no es así, desafortunadamente en las guerras hay muertes y sufrimiento, pero no se vale ocultar los hechos, y es entonces cuando podemos cuestionar justificadamente: ¿Por qué hasta el día de hoy, no se ha escuchado una voz que clame justicia en contra de esos criminales aliados?, ¿Por qué los aliados sí castigaron mediante pseudojuicios a los alemanes, y no se ha castigado a ninguno de los criminales autores de esta barbarie en Dresde, así como del genocidio de Hiroshima y Nagasaki?, por lo tanto podemos concluir que ni tan malos los alemanes, y ni tan buenos y decentes los aliados...

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