Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La hazaña del Bremen

El 22 de Agosto de 1939, un día como cualquiera en tiempos de paz, en el dársena de Columbus, en Bremerhaven, se agolpaban los amigos y familiares de cientos de pasajeros que embarcaban en el lujoso trasatlántico alemán Bremen, que los llevaría rumbo a Nueva York con escalas en, Southampton y Cherburgo.

Como es usual en esos casos, había gran algarabía entre los pasajeros, que por fin podían ascender al buque.  Y no era para menos.  El orgullo de la flota comercial alemana —ganador,el 17 de Julio de 1929, de la Banda Azul por cruzar el Atlántico en el tiempo récord de 4 días, 17 horas y 42 minutos— estaba listo para zarpar, con sus cuatro turbinas de vapor de 126 mil CV cada una, listas para mover las 52 mil toneladas de registro bruto de esa ciudad flotante de 286 metros de eslora y 31 metros de manga, y que surcaría el Atlántico a 28.5 nudos.

Tratado de paz con la URSS

La noche anterior, a las 23:30 horas, la emisora oficial anunció que el Reich Alemán había firmado un pacto de amistad con la Unión Soviética, pero lo que no dijo el locutor de la emisora, fue que hubo un pacto secreto para el reparto de Polonia entre ambos países.  Europa estaba conmocionada.

Zarpa el Bremen

Esa misma mañana, mientras el capitán Adolf Ahrens se aprestaba a zarpar, Adolf Hitler convocaba a los jefes de Estado Mayor de las fuerzas armadas y les anunciaba que la fecha probable para atacar a Polonia era el 26 de Agosto.   A las 14 horas, la sirena del Bremen anunciaba la salida.

Tanto el capitán Ahrens como los oficiales, tenían conocimiento de los acontecimientos políticos que estaban trastornando a Europa y el mundo entero, pero oficialmente, no podían informar a los pasajeros sobre lo que en realidad pasaba, porque simplemente el capitán sabía tanto como ellos, aunque en su conciencia "estaba seguro que el gobierno no permitiría ir a una guerra."

Escalas en Southampton y Cherburgo

La primera escala del Bremen era Southampton en Inglaterra y mientras se aproximaba al puerto, por el estrecho de Dover, le asaltaron las dudas al capitán Ahrens.  Gran cantidad buques de todas clases, corbetas, submarinos, fragatas, torpederos, iban de un lado a otro, cosa inusual en tiempos de paz.  Por precaución decide fondear el buque en la rada al sur del puerto y recibe por medio de un tender a 280 pasajeros.  Inmediatamente y una vez que los pasajeros están a bordo, zarpa rumbo a Cherburgo en Francia donde acodera el buque para recibir a 220 pasajeros más.  Entre los pasajeros había gran excitación, pero no por abordar al magnifico trasatlántico, sino por las noticias que estaban recibiendo sobre las posibilidades de una guerra.  El capitán Ahrens se percató, que todos los buques de guerra franceses habían abandonado el puerto.  Sin embargo, las comunicaciones con su base en Alemania eran normales pues no recibió ninguna noticia, que le hiciera suponer que la guerra estaba por desatarse.

Rumbo a Nueva York

El buque con sus 1700 pasajeros abordo estaba listo para emprender el viaje en el Atlántico.  Durante la noche la travesía se efectuó sin novedades.  A primeras horas de la mañana el capitán Ahrens fue despertado por un oficial quien le informó, que el vapor Normandie de bandera francesa, también con rumbo a Nueva York, estaba a la vista.   Ahrens ordenó disminuir la velocidad para no sobrepasarlo y cambió ligeramente el rumbo para evitar, que en caso necesario, pudieran dar aviso de la posición y rumbo del Bremen.  Lo mismo hizo con otros barcos que encontró en la ruta.

"Regresar a puerto"

Treinta y dos horas después, en la tarde del día 25 de Agosto, la compañía naviera le telegrafió la siguiente orden desde Berlín: "Regresar a Alemania o dirigirse al puerto neutral más cercano."  Ese día, Adolf Hitler había comunicado a los jefes de las fuerzas armadas, que el ataque a Polonia se realizaría el día 26 a las 4:30 de la mañana.


Mapa

Ahrens toma su decisión

En vista de que el buque se encontraba a más de medio camino, Ahrens consideró que regresar por la misma ruta sería peligroso, pues sería avistado por barcos franceses o ingleses, si es que esos países reaccionaban prontamente, en ayuda de Polonia.  Además él era responsable por la seguridad de los 1700 pasajeros y los más de 1000 tripulantes de la nave.  Por tanto, decidió continuar su ruta a Nueva York, habida cuenta que Estados Unidos era un país neutral.

Cambio de rumbo

En la noche, el capitán Ahrens ordenó desviar la ruta hacia el sur, para salir de las zonas de tráfico marítimo y poder pasar desapercibido.   En esos momentos, en la Cancillería del Reich, Hitler anunciaba a sus jefes militares, que se postergaba el ataque a Polonia, puesto que Inglaterra y Francia habían ratificado, a las 17:30 horas, su intención de acudir en ayuda de Polonia, honrando el acuerdo de defensa mutua que existía entre ellos.

Rumores

Ese sábado 26 de Agosto de 1939, en Nueva York, los periódicos anunciaban que Alemania estaba ordenando el regreso de todos los buques.  El capitán Ahrens había enviado un telegrama a las oficinas de la naviera en Nueva York, indicando que había sufrido un retraso de 12 horas, debido a mal tiempo.  El día 28, mientras los familiares de los pasajeros acudían a las oficinas del Lloyd Nórdico Alemán en Nueva York, para indagar ansiosamente, por sus familiares y amigos, el Bremen se deslizó sigilosamente, atracando a las 18 horas en el muelle del Lloyd Nórdico Alemán, ubicado a la altura de la calle 43 de Nueva York.

Inglaterra advierte a Hitler

El día 28, en la chancillería del Reich, Hitler se reunía con el embajador Henderson y éste le anunciaba que Inglaterra cumpliría su compromiso con Polonia.  Hitler por su parte, le manifestó que conversaría con Polonia para llegar a un acuerdo satisfactorio, para lo cual, nuevamente les comunico a sus jefes militares que retrasaba un día mas la invasión de Polonia, la que se realizaría indefectiblemente el día 31.

Retienen al Bremen

El capitán Ahrens reabasteció el buque con 5850 toneladas de combustible, con la intención de salir al día siguiente, sin pasajeros, rumbo a Alemania.  Pero, el Presidente Roosevelt había firmado, ese mismo día, la Ley de Neutralidad y en estricto cumplimiento de ella, todos los barcos extranjeros debían ser revisados para evitar el contrabando de armas a favor de los países beligerantes.  El día martes 29, las autoridades aduaneras no permitieron la salida del barco.  Una treintena de funcionarios aduaneros, se tomaban todo el tiempo necesario para retardar la salida.  En Berlín, Hitler le daba a Polonia un ultimátum de 24 horas.  Al día siguiente, miércoles 30 de Agosto, nuevamente los funcionarios de aduana regresaban al Bremen, para continuar la requisa.   El Embajador Alemán protestó en vano, pues la orden provenía del Departamento de Estado, a solicitud de la embajada británica.  Otros aduaneros fingían neutralidad, revisando al Normandie, que estaba acoderado en la vecindad, aunque ya se sabía que ese buque se quedaría en Nueva York.  En la tarde del 30 de Agosto y en vista de no encontrar argumentos para retrasarlo más, se le autorizó la salida al Bremen.

El Bremen zarpa

Churchill, enterado de la situación del Bremen, urgía al Almirantazgo para que preparara la cacería del buque, puesto que el consideraba que la guerra era un hecho.  Esa mañana, el mal tiempo azotó la costa este de Estados Unidos, cosa que aprovechó el capitán Ahrens, para poner rumbo al norte con las luces apagadas, mientras la tripulación preparaba el buque para hundirlo y equipaban los botes salvavidas con alimentos, mantas y medicinas, para los más de 1000 tripulantes de la nave.

Bremen

Estalla la guerra

El día primero de Setiembre, mientras se desarrollaba la invasión de Polonia, el Bremen surcaba las aguas del Atlántico frente a Cape Race en Terranova.   Con toda pericia, el capitán Ahrens evitó las flotas de pesqueros franceses y portugueses que se dedican a la captura del bacalao en esa zona.   En Londres, el Primer Ministro Chamberlain, llamaba a Churchill para que integrara el gabinete de guerra, pero éste lamentaba que no le diera el mando de la Armada Real.  En el Bremen, Ahrens era notificado desde Alemania, sobre el estallido de las hostilidades.  Ese día, Chamberlain le daba un ultimátum a Hitler para que suspendiera la invasión, mientras Churchill sufría lo indecible al no poder tomar acciones inmediatas para emboscar al Bremen.

Forbes: "No escaparán "

Churchill recriminaba al Almirante Forbes, por qué no había dispuesto a la Home Fleet y a la North Patrol, para interceptar al buque alemán.   Forbes le dijo que desde el hundimiento del Titanic ningún barco comercial se arriesgaba a tomar la ruta de los icebergs en el Mar de Dinamarca.  Pero, era eso precisamente lo que intentaba hacer el capitán Ahrens, el Bremen se dirigía a Groenlandia.

La Home Fleet tras el Bremen

La noche del 2 al 3 de Setiembre, el Bremen cruzaba los 60 grados de latitud norte.   Reuniendo a la tripulación, el capitán ordenaba pintar todo el buque de gris, mientras el almirantazgo británico enviaba, cuanto buque disponible había, a tomar posiciones entre Islandia y el Mar de Dinamarca.  Ante la insistencia de Churchill, el Almirante Forbes mandó 9 unidades más, emplazándolas desde la zona de Jan Mayen, al punto más estrecho del Mar de Dinamarca, entre la Tierra de Rasmussen e Isafjördur, en la costa oeste de Islandia.  Los navíos británicos sólo encontraron espesa niebla.   Esa tarde, Ahrens recibía la orden desde Berlín de dirigirse a Murmansk, un puerto militar soviético, en el círculo polar.

¿Dónde está el Bremen?

Ese mismo día, Winston Churchill recibe en el Parlamento el cargo de Lord del Almirantazgo y sin perder más tiempo, en la noche reunió a los altos oficiales de la armada, a quienes, mapas en mano, les planteó darle caza al Bremen.  Churchill le preguntó a cada uno de ellos que harían si fuesen el capitán del Bremen.  Cada quien dio su opinión, con gran beneplácito de Churchill, pero ninguno acertó, pues nadie imaginó, que el Bremen se dirigía a Murmansk en pleno círculo polar, y no en dirección de la ruta que a todos les parecía lógica, es decir, rumbo hacia las Lofoten o Trondheim para atravesar aguas internacionales frente a Noruega y poder llegar a Alemania.   Muy por el contrario, Ahrens, viejo lobo de mar, hizo una amplia curva tocando incluso los 70 grados de latitud norte, donde jamás imaginaron los marinos ingleses, que se atrevería a navegar el Bremen.

Bremen

Llegada a Murmansk

La noche del 5 al 6 de Setiembre, el buque cruzaba la línea Noruega-Spitzbergen y al día siguiente, a mediodía, se encontraba frente a la bahía de Kola en aguas soviéticas.  El capitán Ahrens, sobrestimando a los ingleses, incluso pensó, que los encontraría entre las Islas de los Osos y el Cabo Norte, pero eso jamás pasó por las cabezas de los estrategas británicos, quienes pensaron que la única alternativa del Bremen era regresar a Alemania.  Poco después el Bremen ingresaba en el puerto de Murmansk, ante la sorpresa de los rusos, que no estaban enterados de su llegada.

Moscú protege al aliado

Moscú mantuvo tan en secreto la llegada del Bremen al puerto de Murmansk, que ni las autoridades aduaneras ni los militares estaba enterados del permiso para fondear en ese puerto militar.  El problema que se les presentaba ahora, era el poder abastecer de alimentos a los mil hombres de la tripulación.   Mientras tanto, el Ministerio de Propaganda alemán, difundía la noticia del arribo del Bremen "burlando el cerco británico".   Churchill desató su furia quitándole el mando al jefe de la North Patrol.  Por su parte Ahrens, recibió un ascenso por su magnifica acción, siendo nombrado Comodoro.

Reducción de la tripulación

El embajador alemán en Moscú, viajó a Murmansk con el objeto de entregar los permisos para bajar a tierra de los marinos, tanto del Bremen como de otros barcos alemanes, que se encontraban en ese puerto.  Gestionó también, el regreso por tren de 850 tripulantes que no eran imprescindibles para el funcionamiento del barco sin pasajeros.

Llega el combustible

El capitán Ahrens y los 175 tripulantes, se mantuvieron en puerto con el problema de no poder reabastecer al Bremen de combustible, puesto que los rusos habían manifestado que no entregarían suministros, aparte de alimentos.  A finales de setiembre, llegó al puerto un petrolero alemán, quien pudo reabastecer al Bremen y al resto de barcos alemanes, surtos en la bahía.

Plan de escape

Conforme transcurrían las semanas, Ahrens planificaba su escape, hasta tener un plan factible.  Una vez convencido de que podía tener éxito, lo hizo llegar a Alemania por medio de la embajada en Moscú.  El Almirante Reader, no quiso tomar la responsabilidad del barco civil y le pasó a Hitler la decisión de autorizar el regreso del Bremen.  Hitler aprobó el plan sin titubeos.

Cooperación rusa

El 6 de Diciembre, todo estaba listo.  Para esa fecha Rusia había declarado la guerra a Finlandia y el ingreso de barcos extranjeros a los puertos rusos, estaba restringido.   Por vía terrestre, llegaron al Bremen 57 tripulantes, que habían viajado a Alemania con permiso.  El comandante del puerto, hizo salir al barco británico Llandovery Castle 48 horas antes, para evitar que informara a Londres sobre la eventual salida del Bremen.  El comandante también prometió, que no permitiría la salida de ningún otro buque hasta pasados 3 días del zarpe del Bremen.

¡Leven anclas!

El 10 de Diciembre, se desata una tormenta de nieve, momento que aprovecha el Comodoro Ahrens para ordenar levar anclas.  El Bremen puso rumbo al norte hasta llegar a 45 millas del puerto para evitar el tráfico marítimo y después viró paralelo a la costa.  En medio de la tormenta y la oscuridad de la noche polar, el Bremen surcaba las heladas aguas a toda máquina, cruzando poco después el Cabo Norte y dirigiéndose al sur.  Ese día, sólo hubo sólo 6 horas de luz; a las 3:30PM la oscuridad era total.

¿Dónde están los ingleses?

El día 11, el Bremen cruzaba las islas Lofoten que se encuentran frente a Narvik.   Ahrens suponía que los ingleses ya estarían enterados de la salida del buque y que lo esperarían pegados a la costa, por tanto decidió pasar el Estrecho de Shetlan que tiene 200 millas de ancho, por todo el centro.  El paso estaba libre, excepto por un buque incendiado que le hizo dar un rodeo.  Finalmente, el día 12 de Diciembre, el Bremen se encontraba con las patrullas aéreas alemanas, que lo escoltaron por aguas nacionales hasta puerto.

Llegada a Bremerhaven

En el puerto de Bremen, el barco y su tripulación fueron recibidos como héroes y agasajados como se merecían, después de la travesía que se inició el 23 de Agosto de 1939.  Unos meses después, el 16 de Marzo, un sabotaje causó el incendio del orgullo de la flota mercante alemana.  El hermoso Bremen quedó en muy mal estado y por tanto fue desguazado.  Mientras se realizaban las investigaciones, el grumete Gustav Schmidt se entregó voluntariamente y fue enjuiciado y ejecutado por sabotaje, pero nunca, la Gestapo, logró averiguar el cómo se realizó la conspiración, ni el porqué.

Plano del Bremen
Orden de compra 14 de Diciembre de 1926
Fecha de Entrega 5 de Julio de 1929
Precio de venta 65.000.000 marcos
Eslora 286.10 metros
Manga 31 metros
Desplazamiento 41.000 toneladas
4 turbinas de vapor 4 x 126.000 CV
Pasajeros Primera Clase 811
Pasajeros Segunda Clase 500
Pasajeros clase turista 300
Pasajeros Tercera Clase 617
Total de pasajeros 2228

La espina de Churchill

Por su parte Winston Churchill, se quedó con la espina del Bremen clavada durante toda la guerra y tal vez durante toda su vida.  Después de finalizado el conflicto, en sus Memorias de Guerra, Churchill escribió que el submarino Salomón "avistó al Bremen pero no lo atacó respetando los acuerdos internacionales".  El tal submarino HMS Salomón fue hundido con toda su tripulación el 9 de julio de 1940, así que no hay testigos que avalen esa afirmación.   Por su parte, los tripulantes supervivientes del Bremen no vieron ningún barco de guerra inglés durante la travesía de regreso a Alemania


Publicado: 23 enero/2001