Grabadora de Cinta

Antes de comenzar la guerra y en general durante todo el conflicto, se usaron grabadores de alambre o se hacían grabaciones directamente en discos de pasta o discos de Shellac donde quedaban registrados los sonidos, ya sea de música o de voz.

Obviamente la posibilidad de regrabar el alambre, hacía que este tipo de máquina fuese un dispositivo indispensable.  Inicialmente, la grabadora se utilizó para registrar el alfabeto Morse, pues los equipos eran capaces de reproducir estados de "magnetismo" y "no-magnetismo" únicamente, pero luego fue posible grabar sonido.

Grabadora de alambre estadounidense

Grabador de alambre estadounidense

Grabador de alambre alemán

En Alemania hubo varios fabricantes de grabadores de alambre, que eran todos para uso profesional obviamente.  En 1938, Semi J. Begun ingeniero de la compañía C. Lorenz diseñó un nuevo modelo de equipo, para ese importante fabricante de grabadores y rollos de alambre, que fue bautizado con el nombre de "Stahltonbandmaschine".  Este grabador fue adoptado por la autoridad de Radiodifusión RRG, dependiente del Ministerio de Propaganda.  Pero, poco después, Begun abandonó Alemania para empezar una nueva vida en Estados Unidos.

Grabadora de alambre alemana 1935

Grabadora alemana de alambre< - 1935

Grabador de cinta metálica

En 1939 la empresa "Compañía de Desarrollo Brush", contrata a Begun, quien desarrolla para esa firma unos nuevos grabadores con cinta de acero y con cinta recubierta de papel.  Entre los años 1942 y 1945 la compañía Brush diseña y vende también de manera muy exitosa varios tipos de grabadores militares, utilizando diversos medios recubiertos en forma de cinta, discos y alambre.

Grabador de cinta sintética

Pero, en Alemania, en 1923, el químico alemán de Dresde, Fritz Pfleumer, hizo unos experimentos con tiras de papel recubiertas con polvo magnético donde pudo registrar sonido mediante la aplicación de pulsos magnéticos procedentes de variaciones de sonido convertidas en señales eléctricas.

A partir de ese invento , un gran paso adelante en las grabaciones ocurre en Alemania antes de empezar la guerra, cuando la empresa Badische Anilin & Soda-Fabrik (BASF) (productos químicos) y la Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft (AEG), un fabricante de equipos eléctricos, se unen para diseñar un grabador de cinta moderno y diferente, empleando un nuevo tipo de material y una nueva tecnología. 

El nuevo medio de grabación es una cinta sintética tan delgada como el papel celofán, recubierta con polvo de óxido de hierro, que es capaz de grabar el sonido con mucha más fidelidad que el alambre o la cinta metálica.  La máquina de grabación y reproducción es llamada Magnetophon.  Aunque al comienzo la nueva técnica dio infinidad de problemas, pronto se convirtió en el estándar de los grabadores en las estaciones RRG de radio, reemplazando al Stahltonbandmaschine de alambre del ingeniero Semi J. Begun.

Grabadora de cinta para estudio Magnetophon

Grabador alemán Magnetophon de cinta para estudio.

Los Aliados descubren el secreto de Estado

Como ocurrió con muchos otros inventos alemanes, de acuerdo con su política autárquica, Hitler prohibió la divulgación de esta nueva técnica revolucionaria.  El Magnetophon se utilizó solamente en el ámbito militar guardado como un secreto de Estado y de guerra que pasó desapercibido aún durante los últimos meses del conflicto.

Sin embargo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Magnetophon fue descubierto en Radio Luxemburgo por los Aliados e inmediatamente fueron incautadas todas las máquinas que pudieron encontrar y la patente fue expropiada.

Grabadaora de cinta Magnetophon

Grabadora alemana Magnetophon de cinta

La famosa grabación de Eisenhower

El descubrimiento fue tan asombroso para los estadounidenses, que sin perder tiempo quisieron sacarle provecho, incluso antes de conocer a fondo su funcionamiento y la manera correcta de operar los grabadores.

Un día, el General Eisenhower quiso difundir por radio un mensaje al pueblo alemán y el Cuerpo de Señales de Estados Unidos decidió que era la oportunidad de probar el grabador de cinta recién incautado, grabando el discurso del Comandante en Jefe Aliado.  Debido a la poca cantidad de cintas encontradas, y que pudieron ser incautadas por el Signal Corps, el discurso fue grabado en una cinta previamente usada por el Ministerio de Propaganda.

Grabador alemán de cinta

Todo estuvo listo para el momento de la emisión radial y al encenderse la luz "On The Air" del estudio, la voz de Eisenhower llegó a los aparatos de radio de la población, pero de pronto comenzaron a escuchar en sus receptores la voz de Eisenhower mezclada con partes de un discurso de Adolf Hitler.  La confusión entre la gente fue grande, pero mayor fue la vergüenza de los ingenieros del Cuerpo de Señales de Estados Unidos y del propio General en Jefe.  Por falta de conocimiento en el correcto uso de la grabadora de cinta, la grabación fue hecha incorrectamente, permitiendo que la grabación original quedara en el fondo y se escuchara nítidamente cada vez que el Comandante en Jefe hacía una pausa.

Ante tan bochornoso espectáculo, el General Eisenhower dio una estricta orden, prohibiendo que se utilizara cualquier otra cinta capturada y comisionó al Mayor John Herbert Orr para desarrollar una "planta de fabricación de cinta magnética estadounidense", de manera inmediata.

La orden de destruir los equipos alemanes

El Mayor Orr investigó la ubicación de las plantas de fabricación de los equipos de grabación alemanes y localizó al científico alemán Dr. Karl Pfleumer, quien fue obligado a proporcionar la fórmula básica para la producción de la cinta magnética.  En dos semanas, el Mayor Orr rehabilitó una fábrica de cintas e iniciaba la producción de los primeros carretes.  Afortunadamente, para el Mayor Orr, y para el mundo entero, tales equipos se salvaron de ser destruidos en cumplimiento de la irreflexiva orden de Eisenhower, que obligaba la destrucción, de todos los equipos, planos, bibliografía, análisis y estudios, de todo tipo de máquinas alemanas en el lugar donde fueran encontradas y sin mediar orden superior adicional.  Muchos soldados, en su ignorancia, destruyeron sabe Dios que cantidad de instrumentos, que eran desconocidos por los Aliados.  Pero claro, hubo algunos otros oficiales como el Mayor Orr, que aprovechando el pánico "incautaron" lo que pensaban que podía servirles para su propio beneficio.

La empresa del Mayor Orr

Después de la guerra y luego de arribar a su ciudad natal, Opelika, en Alabama, John Herbert Orr, montó su propia fábrica de cintas magnéticas —Orradio Industries— y pronto comenzó a producir las cintas con su propia marca: ÏRISH, una copia fiel de la cinta de grabación alemana.

Ampex

Por supuesto que Orr no fue el único fabricante de cintas, porque todos los industriales americanos que hasta entonces produjeron sólo rollos y equipos de grabación de alambre y cinta de hierro, se dedicaron a desarrollar las maravillosas grabadoras de cinta alemanas, cuya patente ya había sido diligentemente expropiada.  El Mayor Orr, ya para entonces en retiro, continuó con su próspero negocio hasta 1959, cuando su firma pasó a formar parte de la Ampex Corporation, complejo industrial que se hizo famosa, entre otras cosas, por sus cintas y grabadores de cinta para uso profesional... alemanas, por cierto.

Brush

Pero, después de la guerra, también la firma "Compañía de Desarrollo Brush", que contrató a al ingeniero Begun, comenzó a comercializar su modelo "Soundmirror" (Espejo de Sonido), que más que un espejo de sonido, era un espejo del "Magnetophon", el grabador de cinta alemán incautado y que fue copiado con la ayuda del ingeniero alemán Begun.


Bibliografía

-Repeated Takes: A Short History of Recording and Its Effects on Music, por Michael Chanan .
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- Sound and Recording, Fifth Edition : An Introduction, por Francis Rumsy y Tim McCormick .
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Publicado: 12 febrero/2001 - Actualizado: 31 julio/2013






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