Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Petróleo en Alemania

Uno de los problemas de Alemania para llevar adelante la guerra fue el suministro de petróleo, materia prima que es de primordial importancia para producir los combustibles necesarios para mover la maquinaria bélica, además de ser de vital necesidad para la supervivencia de la población.

En 1940 Alemania controlaba la producción petrolera europea obteniendo de Austria 10.000 barriles diarios, de Dinamarca 12.200 barriles, de Francia 151.600, de Italia 57.300 y de Noruega 1.200 barriles diarios.  Dentro de su propio territorio, la explotación de crudos era de 68 mil barriles diarios.   Esos niveles de producción eran suficientes para mantener un solo frente de guerra y satisfacer las necesidades de la industria y de la vida cotidiana del país germano. 

Durante el año 1943, la explotación de petróleo crudo en los países del Eje era de 172.943 barriles diarios provistos por Albania con 2.742 barriles, Austria 20.488, Checoslovaquia 547, Francia 975, Alemania 13.625, Hungría 17.390, Polonia 9.589 y Rumania 107.348 barriles diarios.   En el año 1943, las plantas de combustible sintético alemanas contribuían, con 129.660 barriles diarios, un combustible más caro que el natural obviamente.  También mezclaban un 5% de alcohol con petróleo para obtener mayor rendimiento en los niveles de producción.

Es decir, que la principal fuente de suministro de los 172.943 barriles diarios de petróleo crudo que Alemania consumía, eran los pozos petroleros y refinerías de Rumania, entre ellas Ploesti.  Esos 172.943 barriles diarios significaban unos 8,6 millones de toneladas métricas anuales que era la forma como los alemanes cuantificaban la producción y consumo.  Viendo el volumen de las importaciones procedentes de Rumania, se puede deducir inmediatamente, que si el Eje perdía esos yacimientos petrolíferos, no sólo la maquinaria de guerra alemana se detendría sino que el país entraría en crisis.

Pero, no toda la producción de Rumania era enviada a Alemania pues la propia Rumania consumía 40% de su producción, es decir unos 43 mil barriles.  Aparte de eso, exportaba unos 2000 barriles diarios a Suiza y poco menos de 300 barriles diarios a Turquía, lo que sumaba unas 110 mil toneladas métricas de combustibles.

En 1939, en Alemania las reservas de gasolina para automotores eran de 280,000 toneladas métricas, en 1940 de 626,000, en 1941 de 379,000, en 1942 de 313,000, en 1943 de 436,000 y en 1944 118,000 toneladas.  En cuanto al diesel, las reservas en 1939 eran de 138,000 toneladas, en 1940 de 296,000, en 1941 de 164,000, en 1942 de 138,000, en 1943 de 244,000 y en 1944 121,000 toneladas.

Luego de Stalingrado, el avance de las tropas rusas cortó el suministro de petróleo polaco y rumano a Alemania que representaba el 67,6% de sus importaciones y pasaron a cubrir las necesidades soviéticas, un merma significativa que necesariamente iba a detener la maquinaria bélica alemana, pues además de ver disminuidos sus inventarios, enfrentaba cada vez mayores dificultades para transportar el combustible al frente de batalla.  No sólo lo impedían las tropas rusas, sino las guerrillas y el congestionamiento de las vías férreas, detrás de sus propias líneas.

En 1943, los productos alemanes refinados alcanzaban las siguientes cifras, por Hidrogenación obtenían 3,431,000 toneladas, de Fischer-Tropsh 484 mil, petróleo diesel 1.933.000, derivados del Benzol 657 mil, de carbón 985 mil y de alcohol 18 mil, que hacían un total de 7.508.000 toneladas de combustibles.   En cuanto a la gasolina de aviación, en 1943 la producción en Alemania era de 299 mil toneladas y en 1944 de 307 mil toneladas.  El consumo de gasolina de la Luftwaffe en 1944 era de 116 mil toneladas mensuales, la Wehrmacht consumía 149 mil toneladas de gasolina de automotor al mes, más 118 mil toneladas mensuales de diesel.  En total Alemania produjo o importó unas 11.300.000 toneladas métricas de combustibles en 1943.

Para hacer más crítico ese estado de cosas para Alemania, cuando Italia se rindió los Aliados confiscaron 140 mil toneladas de combustible y mediante la campaña de bombardeos durante 1944, que se realizaban desde bases en Italia, causaron la reducción drástica de la refinación de combustibles en Alemania cuya producción descendió desde el máximo de 700 mil toneladas de producción en febrero de ese año, a unas 275 mil toneladas en octubre.  La importantísima gasolina de aviación, sufrió una reducción dramática pues pasó de unas 175 mil toneladas, a 10 mil toneladas.  La gasolina para automotores se redujo en 60% y el diesel en 50%.  Todos los combustibles sufrieron una reducción, de un total de 500 mil toneladas en marzo, a 125 mil toneladas en setiembre, pero luego tuvieron un repunte, debido principalmente a una producción extra de 30 mil toneladas de gasolina de aviación en noviembre.  A partir de ese momento la producción se vino cuesta abajo.

Para tener una idea más clara del dramatismo de la escasez de combustible en Alemania y que fue la razón principal de su derrota, basta hacer una comparación entre la producción de EEUU y la producción Alemana.  La producción de las refinerías de Estados Unidos en 1943 era de 4.125.000 barriles diarios, bien abastecidas por el crudo barato sudamericano, o sea que lo que producía EEUU en 15 días, era similar a la producción alemana durante todo un año, cuando todas las refinerías europeas estuvieron bajo control germano.

El transporte de combustible desde Rumania, en especial de las refinerías de Ploesti, durante los dos últimos años de guerra, fue muy difícil porque los ingleses minaron las aguas del Danubio, que era la vía fluvial de transporte del crudo hacia Alemania, pero que en invierno quedaba inutilizada debido al congelamiento de sus aguas.  En esa época del año, el transporte se hacía por tren y como las vías férreas estaban congestionadas por la afluencia de tráfico de los transportes de tropas y material bélico, acosados por los bombardeos sistemáticos, el traslado del combustible sufría retrasos importantes.  En particular hay que mencionar, que una vez ocupado el sur de Italia, eran cotidianos los bombardeos de las vías férreas que corrían desde Rumania a Alemania, haciendo que la escasez de combustibles alcanzara niveles insostenibles.   Ante tal circunstancia, el 24 de julio, las refinerías de Ploesti dejaron de ser un blanco estratégico para los Aliados, aunque seguían realizándose los bombardeos frecuentes de esa refinería, con bombarderos ligeros y cazas.

Otro dato interesante es que en 1940, Egipto producía 17.773 barriles diarios de petróleo que era bastante más que la producción interna alemana en esa misma época.  Si Rommel hubiera logrado invadir ese país, por lo menos podría haber obtenido el combustible que tanto necesitó y que fue una de las causas, si no la principal, de su derrota.  Pero además tenía la puerta abierta para desalojar a los británicos que mantenían ocupados los países árabes.

Los autores de la fuente usada para este artículo, Oil and War: How the Deadly Struggle for Fuel in WWII Meant Victory or Defeat por Robert Goralski y Russell W. Freeburg, sostienen, primero que la invasión de Rusia fue motivada principalmente por la imposibilidad de Alemania de producir cantidades suficientes de combustibles sintéticos, nada nuevo porque el propio Hitler lo hizo ver así en plena Operación Barbarossa cuando decidió suspender el ataque a Moscú para dirigir la ofensiva hacia el Cáucaso.  Segundo, porque Italia dependía completamente del combustible alemán y porque mientras los alemanes produjeron enormes cantidades de armamentos, en especial de Panzers y carros blindados, no tenían suficiente combustible para movilizarlos.  Y tercero, en cuanto al Pacífico, los autores hacen un análisis de las compras de enormes cantidades de combustibles por parte de Japón antes del ataque a Pearl Harbor y cuando simultáneamente los japoneses atacaron los campos petroleros de la Indias Orientales Holandesas.

Ante todas esas evidencias, se podría decir que quizás la Segunda Guerra Mundial tal vez debía haberse llamado la "primera guerra mundial del petróleo", pues como todos sabemos la que está en curso es la segunda.


LIBRO

Oil & War: How the Deadly Struggle for Fuel in WWII Meant Victory or Defeat Hardcover – 1987 por Robert Goralski (Author), Russell W. Freeburg (Author)


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Publicado: 12 enero/2004